el amor de un gitano.
autor invitado: esopnja.
Lunes, por la mañana la pequeña Namiko de dos años se baja de su cama. No era la primera vez, que lo hacia. Desde muy pequeña mostró grandes habilidades para escaparse de su cuna, correal y su casa. La niña se dirige al cuarto de sus padres. Abre la puerta, y ve a un hombre y una mujer dormidos en una cama. Namiko se acerca al hombre de pelo negro trenzado, y jala su pelo.
-tu hija ya se levantó. Dijo la mujer media dormida.-sé bueno, dale su leche.
-no, en las mañanas es tu hija. Dice el hombre medio desnudo en la cama. La niña le jala el pelo de nuevo. Ranma voltea lentamente hacia la derecha para abrazar a su mujer, pero en lugar de recibir un beso cariñoso recibe un golpe descomunal en la cara.
El hombre de pelo trenzado, se levanta súbitamente de la cama; para evitar ser golpeado de nuevo. Ranma toma a la niña y sale corriendo, pues era ya una costumbre que, Akane lo siguiera por toda la casa; por las mañanas.
Para su sorpresa a su esposa no salió detrás de el. Unas horas después el hombre regresa a la habitación, y ve a su amada sentada en la cama con la caja de réglalo color blanco en las manos.
El se acerca lentamente con miedo, pues sabia, que no había comprado nada para mujer le ofrece el réglalo. El toma el réglalo entre sus manos.
-ábrelo. Dice la mujer con una sonrisa.
Ranma abre cuidadosamente, la caja. Y ve una camisa china, cuidadosamente hecha con una tela muy fina. De color blanco, bordados finos de oriente.
-¿te gusto?-le pregunto su esposa.
-es hermoso. Dijo con un mudo en la garganta.-pero, yo… ¡lo olvidé!
¿Qué? ¡Pero, si el año pasado no aguantes las ganas de darme mi réglalo! grito su mujer.
-lo sé, pero... dijo él.
En fin, la clásica riña de la pareja.
Más tarde, ese día. La pareja se dirige a una vieja panadería para saludar a viejo y querido amigo. Cuando llegaron, la pequeña entra corriendo.
Adentro de la panadería en una pequeña habitación, decorada modestamente, una joven mujer y hombre mayor tomabann un poco de té. La mujer era joven y hermosa. Tenía el de cabello largo negros, ojos castaños. Dulce, tierna e inteligente. Pero al mismo tiempo fuerte. Piel morena. Podía tener entre 19 o 21 años. A su lado un hombre ciego de ojos azules y de mirada profunda, alto, cabello negro medio canoso corto, con bigotes negros delgados y cortos como si fueran del siglo de Luis XV.
-maestro creo, que ya llegaron. Dijo la joven al escuchar una riña.
-si ya los escuche. Dijo el hombre, mientras bebe su te.-mi sobrino es un idiota.
-maestro, nada de esto hubiera pasado. Si usted le hubiera dado los boletos ayer. Dijo la joven algo molesta.
-fue el quien olvido los boletos. Dijo el viejo con ironía.
-¿que pensaría nuestro gran maestro al ver, que usted molesta a su nieto?-pregunto la mujer.
-de acuerdo, hija. Tú siempre encuentras la forma de hacerme ver las cosas. Te pareces a mi Namiko. Dijo el viejo sonriendo.
El viejo dejo su taza sobre la mesa, mientras se levanta la joven le ofrece su bastón. El se niega tomarlo, pues a pasar de estar ciego conocía cada cm. De la habitación, la casa y la panadería. El hombre abre la cortina roja, que dividía la habitación de la panadería. Se encuentra cara a cara la pareja, que seguía discutiendo.
-¡ya te dije, que lo siento Akane!-grito el hombre de pelo negro trenzado.
-¡un siento no basta, Ranma! Grito su mujer.
¡Ustedes, dos ya basta! Grito el viejo.- ¡tengan algo de respeto saben, que hoy es el aniversario de la muerte de...! la niña se acerca al viejo. El viejo pone su mano en la cabeza de la pequeña. El se gacha para, que la niña juegue con su cara como siempre.
-lo sentimos maestro. Dijo la pareja. El viejo sonríe.-bueno, entremos. Irene nos espera con te y pan. El viejo y la joven pareja entran en la habitación, con su pequeña en brazos.
La joven Irene limpiaba un pequeño altar con una foto de la jovencita de unos 19 años, de pelo negro y ojos azules, a lado de ella flores violetas; que eran sus favoritas. A otro lado una urna con las cenizas de la chica de la foto.
Ranma rompe en llanto, al ver la foto de la chica. Akane también llora y tiembla al recordar aquel terrible pasado. La niña mira a sus padres con curiosidad.
-es impresiónate como podemos sentir tristeza y alegría, todo en un mismo día. Dijo el viejo.-tristeza por que la perdimos a ella, y alegría por el nacimiento de esa niña. También incertidumbre porque el señor y la señora babas se casaron ese día.
-¡maestro Rogelio esta pasado de lanza! grito el hombre de pelo negro trenzado.
-bravo, el señor babas defendiendo a su mujer. Dijo Rogelio con ironía.-oye babas, olvidaste esto ayer, mientras saca unos boletos del bolsillo de su pantalón.
¡Mis boletos! Dijo Ranma sorprendido.-de manera, que usted los tenia.
Rogelio se acerco a Akane y dice:
-tu esposo es un baboso, mira un mes preparando esta sorpresa; para que, al final olvidara los boletos de avión. Debo decir, que el babas de mi sobrino se esmero con la sorpresa. Boletos de primera clase para Japón sin contar los gastos para llegar a la ciudad donde están su padre y sus hermanas. Además, de un día de campo muy romántico para los dos.
Akane se sonroja.
Rogelio empieza a sudar frio, tiembla y se agarra el brazo izquierdo. Y empieza desvanecer. Akane lo agarra para este no caiga al suelo. El hombre de pelo negro trenzado se acerca para ayudar. Ranma lo carga y acuesta en la cama. El hombre ciego de ojos azules empezó a tener ataques.
¿Maestro Rogelio me escuchas? Pregunto la mujer de pelo azul. Akane lo revisa.-sino lo inyectamos puede entrar en coma.
Su esposo mira a Irene y le pide, que salga con la niña. Irene se cuenta, que no puede ser hacer por su maestro. Ya, qué ella no tenia conocimientos médicos como Ranma y Akane. La joven toma a la pequeña y sale de la habitación.
Ranma se dirige rápidamente a una mesa redonda de madera, sobre de ella varios frascos de insulina. El tomo uno, pero se cuenta, que falta la jeringa.
-¡mil rayos falta la jeringa! Grito Ranma.-no lo perderé a el como perdí a mi Namiko. El busca la jeringa por todos lados.
¡Iré a buscar una! Dijo su mujer, mientras se levanta rápidamente. Después sale corriendo.
-oye babas…dijo el viejo, mientras seguía teniendo ataques.- ¿amas a tu esposa?
¡Que tonterías claro si!
¿Por qué tardaste tanto, babas? Sino fuera por mi Namiko jamás te hubieras casado con Akane.
Tenía miedo. Dijo Ranma.-después de lo que paso la ultima vez.
Eres arisco, muy herrado como tu abuelo, mi maestro, mi padre y amigo. Dijo Rogelio.-eres un hombre de familia, tu deber cuidar, proteger y apoyar tu esposa cuando vea ese hijo de...
Se refiere a… Tatewaki Kuno. Dijo Ranma.
¡Su nombre esta próvido en esta casa! Grito Rogelio.-a caso ya se te olvido lo, que hizo con Akane y Namiko. Como las encontraste, una de ella quedo encita de ese idiota. Escucha bien, de bajo de la cama hay una caja de madera de puros.
¿Qué? ¿Va a fumar ahora? ¡Estas loco!
-no babas, quiero, que veas algo. Dice el viejo.-cuando tení años, mi comunidad gitana, decidió probar suerte en Japón. Nos establecimos en Utashinai (Hokkaidō), fue mal idea casi nadie nos fue haber. Mi padre, el patriarca había tomado otra esposa y le había dado otro hijo varón, fuerte y sano. Mi madre murió cuando yo naci, era un niño débil y ciego. El invierno empezó el patriarca decidió moverse, entonces sucedió yo me quede dormido; solo recuerdo el sonido del barco alejándose. Yo quede solo en una tierra extraña, sólo habla la lengua gitana es el romaní, un idioma indoeuropeo. El invierno era cruel, llevaba días sin comer, tenia fiebre pensé que moría. Recuerdo, que uno hombre y una mujer en sus brazos y después no supe mas.
Días, después desperté en una cama extraña, toque mi ropa también era extraña. Podía escuchar gente hablado a mí alrededor, pero entendía sus palabras, pero sabía que era japonés. Varias veces intentamos comunicarnos, pero era imposible yo hablaba en mi idioma y ellos en el tuyo. Un día, su hija de 10 años entro la habitación para darme un poco de dio cuenta, que yo no podía ver acerco el té a mi boca. Y dijo, te en su idioma. Yo dije lo mismo en mía, pronto nos dio cuenta, que era la misma cosa. Habíamos encontrado la forma de comunicarnos. Día a día íbamos aprendiendo el idioma del otro. Hasta, que un día pudimos tener una conversación.
-¿Cómo te llamas?-me pregunto en mi lengua.
-Rogelio.-le conteste en su idioma. Al fin, podía entender y hablar el idioma.
Días después, fui llevado ante la familia. Al fin, puede contar mi historia, no se porque mi maestro me tomo como su discípulo desafiando a su padre. Con ayuda de su hija puede memorizar cada parte de la casa, el templo y todo el pueblo. Entra su hija y yo fue creciendo un cariño de hermanos y amigos. Ella me contaba todo, cuando estamos solos hablábamos en mi lengua. El tiempo paso ella se convirtió en una hermosa joven de 16 años y yo en un niño de 13 o 14 años.
Ranma interrumpió y dijo:
¿Y eso, que?
En la caja encontrad la foto de esa hermosa joven se parece a ti, cuando te convierte en una chica solo; que su pelo creo que es castaño.-le respondió. –éramos como pan y mantequilla, hasta, que cierto maestro pervertido y sus discípulos Soun y Genma llegaron al pueblo. Ella se enamoro de uno de ellos, se veían en secreto cada noche el le decía, palabras dulces, mientras ella lo basaba. Al oír esas palabras un extraño sentimiento se apodero de mí ser. Entonces me di cuenta, que la amaba, todavía la quiero. Los celos y la ira se apoderaban de mí ser cuando sabia, que Nodoka entre sus brazos. Me di cuenta, que podía hacer una locura, tú yo hemos visto adonde llevan los amores enfermos.
Ranma interrumpió de nuevo y dijo:-un momento, ¿me esta diciendo, que mi madre es su gran amor? El hombre de pelo negro trenzado se agacha y busca la caja. Encuentra la caja y la toma entre sus manos. Mientras, la abre encuentra en ella: varias fotos, cartas dirigidas a su madre, su abuelo y abuela. Además, uno pequeño anillo de plata tenia una pequeña inscripción que decía: "tuyo en vida y muerte."
Ranma se queda pensando. Y mira a su tío con asombro."¿Qué quiere decirme?"
Quiero que le des ese anillo a su mujer. Dijo Rogelio.-mujeres como Akane merecer algo mas, que una boba gitana.
¿Crees, qué este listo?
Tú lo sabes.
El viejo estaba entrado en coma, por suerte Akane llego tiempo. Su esposo sujeta al viejo para Akane le pusiera el medicamento. Poco a poco el viejo se calmo. Ranma y Akane mira dormir.
-lamento, esto. Dijo su esposo.
-lo se, pero el nos necesita. Dijo su mujer. –es una lastima, yo te compre algo especial para esta noche. Mientras mostraba una tanga rosa.
Fin.
