ACITW AU 24ª
"Si nunca tengo la oportunidad de decirlo, gracias por venir aquí conmigo…"
Un susurró. Apenas un sonido. Kurt ni siquiera sabía si era real, pero se aferró a ello, lo dejo jugar una y otra vez en su mente. Le hacía cosquillas en su oído, bailaba en su cabeza, y quería seguirlo, pero estaba casi muerto para el mundo. Los parpados de Kurt se negaban a abrirse. Su cuerpo no se movía. Intentó e intentó de mandar a sus miembros a que hicieran algo, pero solo logró un gran dolor de cabeza. Todo alrededor de él parecía como si el mundo se abriera lentamente y tratara de llevarlo con él. Primero, la suave voz en sus oídos. Luego, un ligero cosquilleo en su mejilla, extendiéndose desde el punto de origen y ramificándose como enredaderas en su piel, crepitando como si saltara de sinapsis en sinapsis. Finalmente, su cerebro consiente volvió completamente a la vida. Su mente despertó completamente; ahora solo necesitaba que su cuerpo lo siguiera.
Este era la clase de sueño que Kurt odiaba. La clase de sueño en la que tienes que luchar con dientes y uñas para poder liberarte.
Afortunadamente no duro mucho, fragmentándose aquí y allá con el movimiento de un dedo del pie o la contracción del dedo de una mano. Ensanchó su nariz y frunció sus labios: succionando un aire frio y refrescante dentro de su caliente y pegajosa boca. Podía saborear su propia lengua; un grueso y pesado bulto situado entre sus dientes y dentro de sus mejillas internas, y se encogió con disgusto.
Sus articulaciones estaban rígidas y sus músculos adoloridos mientras empezaba a doblar sus rodillas y codos, gruñendo ante la habitación extrañamente tranquila que lo rodeaba. Se las arregló para persuadir a sus pesados parpados a que se abrieran, y se esforzó por ver a través de la mugre y suciedad y otras cosas menos atractivas que aparecen entre el sueño. Su corazón cayó como una piedra; simplemente se liberó de sus músculos y tendones, y el líquido en su estómago se endureció cuando descubrió que ahora era él quien despertaba en una cama vacía. Su cabeza giró rápidamente alrededor mientras sus vertebras protestaban, como si el chico que estaba buscando pudiera no estar perdido. Quizás solo estaba en otro lugar, de pie frente a la ventana observando las olas, o lavándose en el baño. Kurt se esforzó por escuchar a través de la habitación, hacia el resto de la casa. El único sonido que pudo oír por encima de las olas de la playa era el distante zumbido mecánico de algún lugar de la casa; pero aparte de eso, nada.
Sebastian se había ido.
Kurt recorrió una exasperante mano a través de su desordenado pelo. Tuvo un descorazonador flashback de la última vez que Sebastian lo dejo antes de despertar, cuando Julian le dijo que a veces Sebastian necesitaba tiempo a solas para solucionar sus problemas y entender las cosas. Esa vez Kurt no escucho de Sebastian en días. Kurt había hecho las paces con ese aspecto en la personalidad de Sebastian. No tenía intención de cambiarlo; pero una cosa era cuando estaban en Ohio. Aquí en Carolina del Norte…
¿Dónde fue? ¿Cuándo volverá?
"Genial, Kurt," Kurt se reprimió internamente. "Bien hecho. No pudiste quedarte despierto por… ¿Cuánto?... ¿Veinte minutos? ¿Una hora? ¡Tenías que quedarse dormido!"
Kurt solo podía imaginarse que sería un gran golpe en su ego si alguien se queda dormido después de intentar con tantas ganas de seducirlo, de convencerlo que quería dar un paso más adelante, ir al siguiente nivel. Kurt tanteo a su lado la almohada, necesitando algo en que gritar su frustración. Cuando golpeo su mano en la cama, tuvo contacto con algo frio y suave; algo que no se sentía como la suave sabana de algodón. Levanto su mano y el extraño objeto revoloteo sobre el colchón.
Era un pedazo de papel doblado, con su nombre escrito en el. Lo desdoblo y lo analizo arrugando la nariz.
¿Cómo es que no se había dado cuenta que Sebastian tenía la escritura a mano de un asesino serial?
'Ves, así es como se hace, Hummel. Si vas a abandonar la casa antes que alguien se despierte, buscas un pedazo de papel (por cierto, este es uno de un bloc que está en la cocina) y un lápiz (en la cocina, también) y escribes una nota. De esta manera la gente no cree que te arrancaste. Por favor recuérdalo la próxima vez.
Sebastian
PD. Fui a la tienda. Vuelvo pronto.'
Kurt giro los ojos ante la ironía.
"Hipócrita," Kurt murmuró con una sonrisa tonta en sus labios, su cuerpo adolorido se inundó completamente de alivio. Kurt leyó la nota de nuevo, y luego la coloco bajo la almohada. (Necesitaba explicarse más tarde, pero ahora no era el momento.)
Kurt se extendió en la cama, mucho más a gusto con el estado de su relación, haciendo una mueca cuando escucho sus articulaciones y huesos identificados crujir. Giro hacia el lado de Sebastian y abrazo la almohada del chico, respirando profundamente para atrapar hasta el más leve indicio del olor del shampoo. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, gruñó. Había pasado de ser un joven adolescente y una niña de trece años en solo veinticuatro horas.
Pero ahora estaba atorado en que hacer hasta que Sebastian regrese dado que no hay manera de que vuelva a dormir. El columpio en el balcón lo llamaba y su romántica sensibilidad moría por responder esa llamada, pero el momento sería una maravilla con una caliente taza de fresco café y Kurt sabía que no había ni un solo grano en la casa. Se quedó mirando el columpio, lo llamaba con cada fibra de su pelo, pero después de un debate silencioso decidió dejar ese sueño para más adelante.
Una ráfaga de agua se las arregló para llegar a la ventana desde las olas de abajo, golpeando el cristal y dejando granos de arena oscura. Kurt observó los residuos con una pequeña arruga en su frente. La vista desde la ventana era intensamente hermosa. Nunca había estado en presencia de algo tan firme en su vida (excepto, por supuesto, 'las memorias de Patti LuPone', el cual hace poco había terminado de leer por quinta vez), pero lo volvería loco vivir en un lugar las 24 horas del día, los siete días de la semana donde limpiar las ventanas no tenga ningún propósito. Sin importar nada, siempre estarían manchados con costras de sal y suciedad.
De repente, fue golpeado por el deplorable desastre de la ropa arruinada que dejó en el baño anoche. Se lanzó fuera de la cama, gruñendo mientras iba a recuperarlos.
"Genial. Simplemente genial. Te quedas dormido mientras te estas besando con él, dejas ropa sucia tirada en el suelo. En que increíble invitado –algo así como novio- te has convertido."
Aunque poner orden en la casa no parece ser una mala idea. Si es que recuerda correctamente, aún hay unos platos sucios en el salón, esperando ser lavados. Alcanzo el baño, empujando la cortina de baño a un lado para agarrar lo que debe ser ahora ropa destrozada y rígida, pero estaban sospechosamente ausentes. Fue entonces cuando el zumbido mecánico comenzó a tener sentido. Todo el rato había estado escuchando el funcionamiento de una máquina de lavado. No se dio cuenta inmediatamente porque el gentil murmullo de esta máquina en particular sonaba demasiado diferente al de la descomunal lavadora Kenmore que Carole trajo a su casa cuando se mudaron juntos.
Kurt siguió el sonido de la maquina hacia la habitación para comprobar el progreso. Kurt tenía que darle a Sebastian un 10 por esfuerzo, pero Kurt estaba bastante seguro que nada menos que un exorcismo podría revivir la ropa arruinada de Puck. Kurt se detuvo en seco cuando vio la lavadora y secadora GE, ambas color rubí (probablemente consideradas las Cadillac de las maquinas lavadoras) alineadas lado a lado contra la pared del cuarto. Es bastante seguro que este modelo tiene limpieza a vapor. Se inclinó un poco para estar seguro. Si, tiene limpieza a vapor. Por supuesto.
Bueno, entonces eso es.
Kurt observó a la maquina mientras la ropa se filtraba en sus bastidores individuales, y un cálido punto broto en su pecho. Sebastian Smythe, extraordinario donjuán, le lavo la ropa a Kurt. No porque tenía que hacerlo. No porque Kurt se lo pidiera. Pero aun así lo hizo. Por supuesto, quizás Sebastian no quería dejar a su inconsiderado huésped con ropa sucia tirada en el baño todo el día, pero Kurt prefería dejar esa opción fuera de consideración.
Con eso fuera de camino, Kurt pasó al asunto de los platos, pero cuando llego a la sala de estar también se habían ido, y Kurt no pudo evitar preguntarse cuando exactamente Sebastian se despertó dado que él definitivamente camino más y escavó más que Kurt, y Kurt sentía como si hubiera sido atropellado por un camión de dieciocho ruedas esta mañana. Además de eso, el reloj de la pared decía que apenas eran las 8:30. Kurt no tenía idea cuando Sebastian se había ido ni cuando volvería, pero estaba ansioso por su regreso, incluso cuando sabía que Sebastian probablemente estaba viviendo un infierno en la tienda por él. Kurt podía imaginar a Sebastian mentalmente acumulando fuerzas y recolectando municiones mientras escogía productos. A Kurt no le importaba. No se sentía bien estar en esta hermosa y gran casa sin Sebastian en ella.
La casa era bastante increíble con una vista para morirse… pero Sebastian era la razón por la que Kurt disfrutaba estar ahí.
Kurt volvió al dormitorio para enviarle a Sebastian un mensaje de texto, y luego tomo ventaja de ese tiempo solo para disfrutar un poco del frívolo medio social. Pescó su laptop desde la pirámide de maletas y la levantó, agarrando al mismo tiempo su teléfono. En el momento en que desbloqueo su pantalla se vio asaltado por cuarenta nuevos mensajes de texto – treinta y nueve eran de Rachel y uno de su padre:
Para Kurt (Lunes 13:15)
Aún no he escuchado de ti, si estas a salvo. Por favor házmelo saber cuándo puedas. Te amo, hijo.
Ese mensaje lo respondió inmediatamente.
Para Papa (8:39)
Siento haberme perdido tu mensaje de texto y siento que no te haya llamado aun para saber que estoy bien. ¡Lo estoy pasando excelente! Gracias por entender lo mucho que necesitaba esto. También te amo.
Releyó su mensaje una vez más antes de enviarlo, sonriendo ante lo fácil que era admitir todos los golpes y giros extraños que había experimentado en su primer día en Carolina del Norte, él podía sin lugar a dudas nombrarlo como uno de los mejores días que ha tenido en un largo tiempo.
Miró la montaña de mensajes y suspiró, pero no podía decir que estaba sorprendido. Finn probablemente llamo a Rachel en el segundo en que despertó el domingo, lo que más o menos corresponde con el momento en que llego el primer mensaje.
Para Kurt (Domingo 11:16)
¿No habíamos hablado de esto?
Para Kurt (Domingo 11:18)
Una aventura de verano es una cosa, pero ¡¿los dos solos de vacaciones?!
Para Kurt (Domingo 11:22)
¿Recuerdas tu alma gemela?
Para Kurt (Domingo 11:25)
Creo que nosotros necesitamos organizar una intervención. ¡Skype lo antes posible!
Kurt tragó saliva, sus ojos se pegaron en la palabra 'nosotros', preguntándose quienes 'nosotros' significaría. 'Nosotros' como en 'el y Rachel (también conocido como 'los nosotros reales'); o 'nosotros' como en él, Rachel, y un par de chicos del club glee que consiguió. Si tuvo éxito en conseguir gente, ¿Cómo luciría su muro de Facebook?
De repente el pensamiento de 'el frívolo medio social' no parecía tan relajante.
Kurt continuó bajando, y mientras más avanzaba los mensajes se volvía progresivamente más demandantes, alguno de ellos sorpresivamente insultantes, y estuvo tentado de borrarlos todos, sin leerlos, excepto que oculto entre todo esto podía estar la extraña disculpa de Rachel Berry, una ilusiva criatura que pocas veces es vista. En el fondo sabía que Rachel lo amaba.; sabía que ella a veces ofendía involuntariamente con comentarios por su preocupación. ¿No habían trabajado duramente para tener la amistad que tenían ahora? ¿Acaso no tenían los mismos proyectos y ambiciones que al principio los había separado, pero que al final los había unido? Sabía desde el primer momento que ser amigo de Rachel significaba lidiar con la Diva Rachel Berry tanto así como con la madre protectora Rachel Berry. Pero últimamente ya se estaba cansando de tolerar su agenda personal y sus elevados ideales. Blaine encajaba con esos ideales porque él parecía tan jodidamente brillante, como una nueva moneda brillante, impecable y sin haber sido gastado. (Si… mira como salió todo.) De hecho, algunos días Kurt podía creer honestamente que esos dos eran de verdad gemelos, separados al nacer.
Lo cual probablemente explicaba porque era tan fácil estar enojado con ella ahora.
Así que quizás Sebastian no encajaba perfectamente en la idea de un novio, o del futuro… o algo así. Quizás su armadura no sea tan brillante; tal vez este un poco abollada. Eso no lo hace menos digno de respecto o consideración que Blaine.
Rachel Berry tenía que superarlo, pero viendo que eso no iba a suceder hoy, Kurt abrió una nueva pestaña y escribió un mensaje.
Para Sebastian (8:57)
Gracias por la nota. Mensaje recibido. ¿Alguna idea de a qué hora llegaras? Por cierto, podrías haberme mandado un mensaje al celular.
Para Kurt (8:59)
No quería arriesgarme. No te vi con tu teléfono ayer en todo el día. HORA – Llegare cuando este ahí… quizás más temprano. Mantén tus pantalones puestos.
Después de leer el mensaje de Sebastian, el primer impulso era insultarlo de nuevo, "Muéstrame lo que sabes. Nunca dejo mi celular lejos de mi"; pero entonces se dio cuenta que Sebastian tenía razón. Él no había tenido su teléfono el día de ayer; ni en la granja de abejas, y definitivamente no lo llevo en su caza de moluscos. No, ayer su único objetivo era el sol y divertirse y Sebastian, y mierda, así iban a ser sus vacaciones.
Kurt Hummel – desconectado.
Cerró su laptop y lo volvió a colocar en la maleta, empujándolo lo más desafiante que pudo sin dejar de ser suave con ella al colocarla bajo del resto del equipaje, determinado a no dejar que sus ojos caigan en ella por el resto de su estadía en la casa en la playa. Un bostezo salió de él, y estiró sus brazos mientras rodaba su cuerpo, escuchando a sus rodillas y codos crujir de nuevo. Masajeó sus hombros con sus adoloridos dedos, pero entonces finalmente se dio por vencido, y se preguntó si era capaz de sobornar a Sebastian para que le dé un masaje.
'Probablemente no después de anoche.'
Era una malvada voz en su cabeza que sonaba ferozmente como Sebastian, y quería llorar; rodar por el suelo como un niño de dos años haciendo un berrinche y sollozando absurdamente hasta que la humillación y el tormento se fueran de su sistema. Miró el suelo y lo considero, hundiendo sus hombros. El incesante golpe del oleaje afuera, mucho más calmado ahora que la marea había bajado, encontró una idea más madura y más factible. Se cambió solo el pantalón de pijama rápidamente a un pantalón de ejercicio (esta vez su propio pantalón de segunda mano de su corta carrera en el equipo de McKinley High como pateador), y se puso la sudadera con capucha que había pedido prestada permanentemente. Volvió al baño para agarrar una toalla y se detuvo un momento para arreglar el problema de su peligrosamente asquerosa boca con una gran masa de pasta de dientes y múltiples cepilladas, seguido con una tapa de la pesadilla del enjuague bucal de Sebastian. Sin preocuparse de ponerse un par de zapatos (lo cual lo hacía sentir parte del lugar) se encamino hacía la playa, asegurándose en parar en la cocina por una botella de agua y para tomar el bloc de notas y el lápiz para un recado para Sebastian. Se encontró sentado en el mostrador donde no había visto algo antes, lápiz a un lado y un mensaje en la página superior.
Kurt,
Este es.
Sebastian
Kurt arrancó la nota, doblándola por la mitad y metiéndosela en su bolsillo, luego anoto una breve nota.
Sebastian
En la playa.
Kurt
Kurt extendió la toalla en la arena, y con esmerado cuidado suavizo los dobles, respirando profundamente el aire salado del océano, tratando de enfocarse en su mente y en aclarar su cabeza. Ciertamente puede apreciar el poder rejuvenecedor de unas vacaciones junto al mar. Todo era tan estilo Austen, remontándose a una época más simple cuando las vacaciones en el mar eran el método preferido para tratar desde la depresión hasta la disentería.
Por supuesto Kurt también podía apreciar los beneficios del jabón y la penicilina, pero las odas escritas acerca de estas cosas no eran tan poéticas.
Se enfrentó al agua en la postura de la montaña, inhalando hasta que cada átomo de su ser estaba confortablemente limpio, fresco y con nuevo oxigeno; y comenzó con el saludo al sol, deslizándose sin esfuerzo desde una posición de yoga a la siguiente con el ir y venir del agua como guía. Extendió un sendero en su mente y busco en su lugar de paz, alcanzándolo en los confines de lo que es meramente su cuerpo físico para adivinar su propio viaje a la serenidad y tranquilidad; lo cual el calmante océano era fácil de proporcionar, pero dejar sus ataduras terrenales atrás era más difícil de lo que debería ser.
Tendría que haber pensado en hacer yoga antes de ver esos mensajes de texto.
Tomo otra respiración, y la sostuvo, balanceándose en la postura de la tabla, tratando de no dejar a su mente vagar de nuevo en algunas de las más injustas, impropias y rudas cosas que Rachel le había escrito.
'Kurt, ¿No crees que estas siendo egoísta e inmaduro?'
'Kurt, pensé que te había explicado como eso de la venganza no resultaba.'
'Kurt, nunca había visto a alguien correr tan rápidamente hacia un inevitable corazón roto.'
'Kurt, JBI dice que vio a Sebastian venderle marihuana a Stoner Brett. ¿Estas saliendo con un traficante?'
Casi perdió el equilibrio mientras se arrastraba hacía atrás y adelante en la postura de la cobra, sin olvidar la completa respiración.
Quizás necesitaba un mejor guía que el océano.
A medida que se desplazaba a la pose del perro, una voz familiar, una que no podía creer que había extrañado tanto toda la mañana, silbando apreciativamente desde la arena.
"Cuando me escribiste, no sabía que estabas planeando hacer un espectáculo."
El primer instinto de Kurt fue doblar la manta y saltar a los brazos de Sebastian, pero a pesar de la carga que sentía en sus hombros, se contuvo. Le hizo deliberadamente un sonido de disgusto a Sebastian, estirando el coxis más arriba en la posición del perro boca abajo para mejorar sus… recursos.
"En serio," Sebastian dijo, y Kurt cogió como Sebastian tartamudeo en la 's', "Deberías haberme dicho. Hubiera vuelto más temprano."
Kurt contempló continuar el resto del ciclo, pero a medida que la transición lo llevo a una inclinación y Sebastian silbó, Kurt terminó por el yoga aquel día, sabiendo que no podría encontrar su nirvana con Sebastian ahí distrayéndolo. Al menos, no encontrándolo en la playa.
Por otra parte, era una playa privada.
Kurt se puso de pie, alcanzando su botella de agua, destapándola y tomando un sorbo.
"¡No, no, no! No has terminado," Sebastian dijo en un tono de broma con un pánico simulado. "Por favor dime que no has terminado."
Kurt tomo otros sorbos más de la botella, sintiéndose halagado que Sebastian quisiera pasar el resto de la mañana observando a Kurt agachándose y estirándose en la arena. Quizás podría convencer a Sebastian que se le uniera.
"Ugh, eres tan adolescente," Kurt dijo, tapando la botella medio llena y tirándola de vuelta a la toalla en la arena.
"Gracias a dios," Sebastian dijo con un dramático giró de su cabeza sobre sus hombros. "Estaba empezando a pensar que era una paria."
Y así, rápidamente y sin un saludo adecuado, Sebastian se fue directo a la yugular.
Kurt casi había sido capaz de olvidar. Dejó caer la cabeza en sus manos y gruñó, fuerte como si estuviera herido.
"¿Voy a encontrarte aquí cada mañana?" Sebastian dijo, posponiendo la inevitable ronda de bromas un poco más.
"Sip," Kurt respondió, mostrando su enrojecido rostro lentamente, arrastrando las yemas de sus dedos entre sus sienes y sus mejillas. "Mi tiempo aquí es un regalo. Estoy decidido a no tomarlo por sentado."
Kurt se giró como si se lo pidiera una fuerza invisible justo para ver a dos fuertes olas colisionar contra una roca cercana, amenazándolo con empaparlo. Sebastian agarró a Kurt por la cintura de sus pantalones y lo alejo de la corriente de agua, la cual apenas toco el borde de la toalla, oscureciendo la tela.
"Nunca le des la espalda al océano," Sebastian se rió. Envolvió sus brazos alrededor del cuerpo de Kurt que le decía que Sebastian parecía haberlo extrañado también. Kurt sintió la fuerza de su abrazo, la caricia de las manos de Sebastian de arriba hacia abajo en sus brazos como si a pesar de la gruesa sudadera Kurt podría tener frio. Kurt se relajó, lo absorbió, incluso a través de las gruesas fibras de la ropa que usaba. El calor de Sebastian se filtró en el cuerpo de Kurt encontrando la paz que tanto buscaba.
"Bueno, el próximo verano…"
Las palabras de Sebastian se detuvieron abruptamente, y Kurt no necesito girarse y mirar para saber la expresión en la cara de Sebastian. Era la misma que la propia, de alguien que se ha acostumbrado tan rápidamente a algo que quizás no dure para el próximo verano.
"Si nunca tengo la oportunidad de decirlo, gracias por venir aquí conmigo…"
Kurt se detuvo a pensar en esas palabras de las que se había aferrado tanto.
"¿Te he agradecido?" Kurt dijo, sin girar la cabeza para asegurarse de que Sebastian lo oía. Él sabía que lo oía.
"¿Quieres decir, entre gritar sobre las abejas y alegar contra la excavación en el barro?" Sebastian dijo, apretando a Kurt más fuerte. "Entonces, no."
"Bueno, entonces quería agradecerte oficialmente…" Kurt tomó la mano de Sebastian desde donde estaba acariciando su brazo, sosteniéndola con la suya, y luego girándola para besarla gentilmente. Había algo en la manera en que estaba de pie detrás de él que Kurt no espero, como si estuviera viendo que haría Kurt después. Lo que Kurt hace es girarse en sus brazos, porque lo siguiente que planeaba decir quería que Sebastian viera la sinceridad en sus ojos.
"También quiero disculparme."
Sebastian no respondió inmediatamente, pero entonces se balanceo hacia atrás cómicamente, tirando a Kurt con él.
"Wow." Sebastian rió y miró hacia el cielo, como si hubiera una explicación esperando por él entre las disipadas y fibrosas nubes. "Un agradecimiento y una disculpa ¿todo en un día? Y ni siquiera es medio día. Debería marcar con rojo este día en el calendario."
Kurt tiró a Sebastian más cerca, incomodo por ser burlado cuando estaba tratando de ser serio.
"Por favor, no… puedes solo…"
"¿Y por cual agravio tan enorme te estas disculpando? ¿Hmm?" Sebastian bromeó. "No me he ido por tanto tiempo."
Sebastian tomó la barbilla de Kurt con el pulgar y el dedo índice, inclinándolo hacia arriba para poder mirar directamente los ojos azules de Kurt.
Si hubo un momento en que Kurt sintió que estaba en aprietos, definitivamente ahora era ese momento.
"Sobre anoche…" Kurt empezó, pero Sebastian se inclinó rápidamente y lo beso. La rapidez y la ferocidad del beso golpeó a Kurt, y si Sebastian no lo estuviera sosteniendo, hubiera caído en la arena.
Desafortunadamente el beso no duro mucho, pero era bastante potente. Kurt sabía que sus mejillas estaban tan calientes que estaban cerca de estallar en llamas.
Si había algo que Sebastian Smythe sabía era (aparte de las aparentes millones de cosas que Sebastian Smythe sabía) era como entregar un beso.
"Lo siento," Sebastian dijo con aire de suficiencia, teniendo la desfachatez de ni siquiera lucir afectado con el beso, "¿Querías decir algo?"
Kurt miro a Sebastian con la chispa de un brasa encendida en sus ojos y una perpleja sonrisa en sus labios. Abrió su boca pero luego la cerró otra vez cuando Sebastian se enfocó en su movimiento.
"Quería disculparme por mmrph…"
Los labios de Sebastian reclamaron otra vez, tragando el segundo intento de disculpa de Kurt. Sus manos se movieron del brazo al cuello de Kurt, masajeando y amasando de la manera que Kurt tanto amaba, los dedos de Sebastian aliviaban el estrés de Kurt con el calor de sus caricias.
Sebastian se alejó de un confuso Kurt , quien no quiso perder más tiempo para ser interrumpido.
"Quierodisculparmeporlaultimammph…"
Kurt rió en la boca de Sebastian cuando lo beso, esta vez enredando sus dedos en el pelo de Kurt para mantener sus bocas juntas, su lengua barrió suavemente el contorno de los labios de Kurt, deteniendo su risa en la garganta. Kurt se rindió – se rindió de intentar disculparse y se rindió al intentar resistirse. Se rindió en intentar arrepentirse por cosas que no puede evitar o evadir o cambiar. Cuando Sebastian rompió el beso por tercera y vez final, miro profundamente en los ojos de Kurt de manera seria y tan conmovedora que hizo que el corazón de Kurt se estremeciera extrañamente en su pecho, como el errático revoloteo de un pájaro herido.
"¿Estas tratando de disculparte por no quedarte despierto el tiempo suficiente para manosearte?"
Sonaba burdo y grosero, pero también brutalmente cierto, y Kurt encontró que incluso aunque eso era exactamente lo que estaba haciendo, no tuvo una respuesta para Sebastian.
"Cr-creo… es algo como…"
La sonrisa habitual de Sebastian se transformó en un ligero ceño fruncido.
"¿Quién mierda alguna vez te dijo que eso era algo por lo que tenías que disculparte?"
Kurt pensó… de verdad, de verdad pensó en una respuesta. ¿Quién mierda le dijo que debería sentirse arrepentido por no estar siempre listo, dispuesto y disponible? Películas, comerciales, anuncios en revistas, algunas de sus novelas de romance favoritas… Una vez empezó la lista, casi no pudo detenerse. La parte divertida es que no se dio cuenta que estaba sucediendo; que una pequeña parte de su subconsciente estaba programado con ese mensaje, e incluso aunque el mensaje no era para él, se sintió avergonzado por llevarlo consigo.
Sebastian suspiró y lo sostuvo fuerte, besándolo una vez más pero esta vez en la frente.
"Vamos," Sebastian dijo, tomando a Kurt con un solo brazo y con el otro alcanzando la toalla y sacudiéndolo en la arena. Kurt se aferró al brazo de Sebastian y se rió ante el gesto, halagado ante la idea de que Sebastian preferiría caer en un temido baile que dejarlo ir. Quizás las clases de baile debieron haber sido en la playa en vez de en un centro comunitario, Kurt reflexiono, aunque Kurt estaba seguro que era un cambio en el corazón no en el lugar lo que hacía que fueran capaces de moverse juntos.
"Enséñame como hacer tostadas francesas," Sebastian le exigió como si fuera una manera de pedir, arrastrando a Kurt de vuelta a la casa. "Me gusta la idea de aprender a cómo hacerte desayuno."
Como hacerte desayuno.
No 'como hacer desayuno'. No 'como hacerle a alguien desayuno'.
Como hacerte desayuno.
Kurt se sintió liviano. Se sintió mareado. Se sintió tan liviano y mareado que se dejó ser arrastrado ahora que sentía que tenía algo más a lo que aferrarse.
Nota de la traductora: No se olviden de darle like y reblog al capitulo en tumblr ;) Búsquenlo en el tag de ACITW AU. Gracias por sus mensajes. Nos leemos muy pronto ;) Que tengan una linda semana.
