¡Ups! Ya se lo que vais a decir: "¿Por qué has tardado tanto, Laura?". Sinceramente, no lo se. No ha sido para tanto,¿no? Un cúmulo de cosas me han mantenido alejadas de esta historia. Pero aquí estoy por fin.
Muchas gracias de nuevo a todo el mundo por leer, aunque en el capítulo anterior hemos recibido menos reviews por alguna razón...(ValeriRah, muchas gracias)
Espero que este capítulo nos dejéis alguno más, si podéis, ya que nos hacen increíblemente felices. Ni os imagináis.
Aquí os dejo:
Kipa(Lau)
Sin saber cómo, ya me siento mejor
El día después de mi pequeña pero significante charla con Remus, decidí que era hora de buscarme un sustituto. Ya se que suena increíblemente frío, pero necesitaba dejar de pensar en James, y otro chico era lo único que se me ocurría para lograrlo.
Les conté mi simple pero efectivo plan a mis amigas y coincidieron conmigo. Ahora solo había que encontrar a tal chico. Mis amigas insistían con poner a James celoso, pero esa no era mi intención. James nunca había sido celoso, no pretendía que lo fuera entonces.
La búsqueda no fue difícil, he de admitir. Después de estar tanto tiempo con una de las personas más populares del colegio, te acabas volviendo popular tu misma. He de admitir que a mi la popularidad me importaba lo que a los políticos el medio ambiente: una mierda. Nunca me pareció la clave para la felicidad ni mucho menos. Pero venía bien de vez en cuando. Como en aquel momento.
Mi oportunidad llegó cuando esa misma tarde, el profesor de pociones, que me tenía un cariño exagerado, me llamó a su despacho. Admito que estaba un tanto asustada. Nunca me habían llamado antes y que su supiera, no había hecho nada malo.
Cuando entré al despacho, ya me estaban esperando. Delante, mirando en mi dirección, estaba el profesor, y girado, mirándole a él, estaba un chico al cual no reconocía de espaldas. Este último se empezó a girar lentamente y me encontré con la cara de Danny Smith, un chico que pasaba desapercibido, pero que tenía gran potencial. Enseguida le convertí en mi nuevo objetivo, sin saber aún que hacía allí.
-Señorita Evans, siéntese por favor.-me dijo el profesor Slughorn, devolviéndome a la realidad. Enseguida me sobresalté.
-Sea lo que sea señor, le puedo asegurar que yo no he sido.-dije desesperadamente, sin pensar.
El profesor se rió ante mi postura un tanto patética admito. Danny simplemente me sonrió.
-Tranquilícese, Evans, no está aquí por ningún problema. Más bien lo contrario.-me admitió el profesor, y yo solté un suspiro de alivió, que consiguió que el profesor se riese a carcajada limpia.
Mientras él seguí así, yo me senté y miré a Danny, como diciéndole que estaba chiflado. Él solo sonrió levemente, y cortada, me giré a mirar a Slughorn, que ya se había tranquilizado.
-La he llamado para pedirla que diera clases al señorito Smith, que parece estar teniendo dificultades este año con mi asignatura.-fue directo al grano, lo cual me sorprendió.
-Por supuesto.-dije, aun sorprendida. – No será ningún problema.
-Está bien, pues que así sea entonces. Concretad entre vosotros los detalles que ya soy suficientemente mayores y yo tengo otras cosas que hacer. Venga, salid, salid.- y de esta manera, nos hecho Slughorn de su despacho, casi a patadas, cerrándolo detrás de si.
Cuando me giré, vi que Danny me estaba mirando, sonriendo misteriosamente. Levanté una ceja.
-Muchas gracias Lily, pero antes de que llegases le estaba insistiendo a Slughorn. No necesito ayuda. Estoy un poco detrás en mis estudios porque he faltado, pero enseguida me recuperaré.
Mi ceja se levantó aún más, y Danny sonrió aún más ampliamente.
-Lo digo en serio. No te preocupes, enseguida volverás a tener competencia en clase.- y con eso se giró, y me dejó con la palabra en la boca, confundida y frustrada.
Si pensaba que iba a permitir que Slughorn pensara que era irresponsable porque sus notas no mejoraban, es que no me conocía lo más mínimo.
Toda la frustración acumulada más la tristeza que no podía evitar sentir aún, aunque se hubiese apaciguado, me llevó a una sesión de terapia con mis amigas.
-Os juro que ya me he olvidado de los hombres. Aunque más bien debería decir niños. Cada vez pienso en...Dios, ¿cómo se llamaba? Con pelo alborotado, gafas de culo de vaso, que se lió con otra mientras tenía novia, y ni siquiera se da cuenta de que le han pillado, y no se lo admite, y su novia que lloró y lloró, hasta que pasó un mes y decidió que ella no llora por imbéciles que ponen los cuernos.-dije, enfadada.
-James, se llama James.-me aclaró Eva.
-Ya lo sé.-dije yo exasperada.- Estoy haciendo como si no para usar muchos insultos descriptivos y dar voz a mi dolor interior.
-Aaa.-pero las caras de aturdimiento no se les iban.
-Dejadlo, no importa, me voy a volver monja y ya está.- dije, más para mi misma que para nadie más.
-Lily,-empezó Eva, no queriendo enfadarme más.-¿Qué es una monja?
-Una mujer muy inteligente que se aleja de los hombres.-dije yo convencida. No me apetecía contarles de nuevo toda la historia de la religión muggle. No estaba de humor.
Al rato las dejé en la habitación y me fui a dar un paseo para aclarar las ideas. Bueno, y para ir a buscar algo, preferiblemente con mucho chocolate, a la cocina.
En medio de mi paseo, me topé con, como no, un maravillosamente espléndido James Potter. Estaba claramente sorprendido de verme y me di cuenta de que poco a poco, se estaba olvidando de mi, como se suponía que estaba haciendo yo.
En realidad, más que olvidarme, me estaba acostumbrando a levantarme con un vacío en el pecho y a verle y sentir cómo el corazón se me desquebrajaba una vez más.
Cuando la sorpresa se desvaneció de su cara, apareció en su lugar una inmaculada sonrisa, capaz de deslumbrar a cualquiera, fuera del sexo que fuera.
-Lily.-me saludó cordialmente. Supuse que estaba intentando que me olvidara de todo, como si nada hubiera pasado. Lástima para él, siempre se me ha conocido por mi rencor.
-Potter.-le dije, y continué mi camino. O aunque sea lo intenté.
Nada más dar un paso me agarro bruscamente del brazo, y me colocó delante suya. Me miraba furioso, y se me estremeció todo el cuerpo. Entonces empezó:
-Joder Lily, estoy harto. ¿Sabes lo que la palabra harto significa? No aguanto más. Háblame. Dime que te ha pasado. ¿Por qué está pasando todo esto? Tu me quieres. No aguanto no saber. No saber es lo peor de todo.-dijo, sin soltarme. Yo no pude evitar mirarle fijamente a los ojos. Cuando acabó, el cuento de hadas se desvaneció. Había estado a punto de creerle. Me había estado a punto de convencer. Su poder sobre mi era increíble.
-Potter,.-dije, seria y fríamente.-¿Me puedes soltar ya?- miré donde sus manos sostenían fuertemente mis brazos. Por dentro sin embargo, me estaba muriendo. Me estaba destrozando emocionalmente y físicamente.
Sus manos me soltaron rápidamente, y los dos nos quedamos estupefactos al ver el resultado de su espontaneidad: mis brazos estaban rojos, y estaba segura de que se me formarían moratones.
Empecé a caminar hacia la enfermería, rozando cuidadosamente mis brazos. Entonces el volvió a la carga. Me volvió a sujetar, esta vez con menos fiereza, pero con igual intención.
-No.-me dijo ahora, casi desesperado.-No voy a dejar que te vuelvas a ir sin respuestas.
Entonces, fue mi turno de enfadarme:
-¿Pero as visto lo que me has hecho? Tengo que ir a la enfermería. Tu no me quieres. Si lo hicieses, no me habrías hecho esto.-le señalé a las marcas, y empezó a acariciarlas delicadamente. Los dos mirábamos sus gestos, casi cariñosos.
Entonces, me miró a los ojos y me suplicó:
-Por favor. No te digo que vuelvas conmigo. Pero aunque sea dime que pasó.-y entonces, me quebranté.
Quité sus manos de encima mío dulcemente y me deslicé hasta el suelo donde me encogí, me abracé las piernas, puse mi cara allí y empecé a llorar. De nuevo.
El se agachó y puso sus brazos alrededor mío, al principio con cuidado, pero cuando vio que no le apartaba, se acercó más.
No se cuanto tiempo nos pasamos allí, en esa posición, intentando olvidar que ya no estábamos juntos. Que aún teníamos derecho a abrazarnos. Pero no era así. No lo volvería a ser.
Por fin conseguí calmarme y entonces hablé, sorprendentemente calmada después de haber llorado tanto tiempo. Estaba segura de que mi nariz estaba roja, mis ojos hinchados y mi voz ronca. Pero no podía hacer nada al respecto.
Le conté todo. Lo que me pasaba ese día, porque le había rechazado, porque luego me había ido a dar un paseo. Luego, hice una pausa y le miré a los ojos, donde encontré sinceridad y comprensión. Instantáneamente se disculpó.
Entonces, empecé a llorar de nuevo, y le pegué, sin que surtiera mucho efecto. Me miraba atónito:
-¿En serio crees que corté contigo por eso? Te vi. No sabes lo mucho que me cuesta hablar de esto contigo. Es humillante. Pero te vi.-me miraba sin comprender. Que ingenuo era.- Cuando salí a dar el paseo, vi a una pareja detrás de un arbusto. No lo niegues por favor. Se un caballero y admite que es verdad. Que eras tú.
Su cara se volvió un poema. Se mordió el labio y agachó la cabeza, demostrándome que si, era culpable. Me empecé a levantar, incrédula y decepcionada. No se que estaba esperando de él. Supongo que pensé que se disculparía, que se arrodillaría a pedirme perdón. Pero no, se quedó allí agachado, cabizbajo.
Me levanté, me quité todo rastro de lágrimas que me pudieran quedar y le miré una última vez. En ese momento me di cuenta de que se lo debería haber dicho mucho antes. Me sentía extrañamente satisfecha, y lo que tenía delante de mí ya no me parecía tan magnífico como en antaño.
Me estaba ya girando para irme, cuando por fin habló.
-Lo siento.
Me hervía la sangre:
-Después de todo lo que pasamos juntos. Después de todos los "te quieros", los "para siempres", y los "eres preciosas", te vas con otra, sin mirar atrás. Sin que se te caiga la cara de vergüenza. Te enteras de que lo se, ¿y lo más que se le ocurre decir al famoso James Potter es lo siento? ¿Lo siento?-el me miró con cara de cordero degollado, incrementando así mi rabia.- ¿Pues sabes qué? Ni a ti, James Potter, te va a salvar un "lo siento". No es suficiente. No se acerca ni de lejos a un suficiente.
-Te quiero Lily, en serio que si.-me confesó cobardemente, intentando librarse de las consecuencias.- No se porque lo hice. Por temor tal vez, de que con una simple palabra me afectaras tanto. Un "no" me dejó destrozado. Lo admito, me enfadé, no pensé. Ya me has castigado suficientemente,¿No crees?
-¿Crees que es suficiente?¿Crees que suficiente?-mi voz se empezó a alzar peligrosamente.- ¡Que te jodan! ¡Que te jodan James Potter, ya que yo no lo pienso volver ha hacer!
Y diciendo esto, me marché, sin darme la vuelta, pero queiendo desesperadamente, para saber que efecto habían surgido mis palabras.
Por eso no supe hasta que me lo confesó el mismo más tarde, que cuando me giré, una lagrima calló por su precioso rostro, perdiéndose entre su piel, maldiciendo su poca habilidad de pensar antes de hacer.
Pero James Potter tenía que aprender. Aún era un niño y debía convertirse en un hombre. Tenía que respetar a las mujeres. Saber que no estaban para usar y tirar. Y lo iba a aprender a la fuerza, decidí entonces. El plan ya estaba en marcha.
