Advertencia: Lemon!!! y mucho sufrimiento.
Capitulo cuatro
No hay nada más que dolor
(Tezuka)
El dolor existe, eso es algo que cada uno de nosotros lo sabe.
Lo tenemos claro, lo entendemos.
Ahora la pregunta es; ¿Para que existe¿con que propósito lo aceptamos?
Muchos ya lo saben. El dolor es como una alarma. Es una señal que nos da el cuerpo para avisarnos de que algo no está bien.
Entonces bajo a esa respuesta diríamos que el dolor es algo bueno, ya que gracias a esa alarma, podremos salvar nuestras vidas.
Pero…
¿Qué pasa si aquella alarma solo te muestra el tiempo de vida que te queda haciéndose cada vez más fuerte?
¿Qué hacer cuando ese dolor te demuestra que no puedes hacer nada, más que entregarte a él y rogarle que todo pase pronto, que toda tu agonía termine?
En eso me encontraba pensando cuando lo vi entrar a la habitación, cargando una bandeja con dos tasas de té caliente. Ante su presencia no pude evitar mirarlo, todavía sus cabellos seguían mojados, al igual que sus ojos se encontraban irritados. Me sentí culpable nuevamente, por mi egoísmo lastimé a la persona que más quería.
- Veo que mi camisa te quedó bien – me dijo al verme sentado en su cama. – traje un poco de té para abrigarnos¿sabes? hace mucho frío afuera
- Me imagino – fue lo único que contesté tomando la pequeña taza de té. Se sentía tan bien aquel calor, abrigaba mis manos entumecidas por el frío.
- Se que no es tan bueno como el que preparas tú, pero igual sirve para abrigarnos ¿no? – me dijo con una sonrisa a la cual correspondí con el mismo gesto.
- Ah¡Que raro! – dijo sorprendidamente
- ¿Qué cosa? – le pregunté
- ¡Sonreíste! – me contestó feliz.
¿Sonreí¿Yo sonreír? Eso era algo imposible, desde hace mucho tiempo que nada me hacía gesticular aquel gesto. Más de alguna ocasión lo había intentado pero siempre salía sin éxito. A de ser por él, el hecho de verlo tan feliz fue aquello que me hizo reaccionar así. Después de todo el había logrado hacer en mí muchas cosas, una de ellas era decirle la verdad.
La verdad…. De mi enfermedad.
- ¿Tezuka? – me llamó nuevamente sacándome de nuevo de mis pensamientos.
- Dime – le respondí
- El té, se te cayó. – al ver que la taza se encontraba en el cuelo rota y el liquido desparramado por toda la pieza le dije
- Lo siento mucho, no me di cuenta de…..
¡No me di cuenta! Ni siquiera sentí el momento en que la taza cayó, ni siquiera la sentí en mis manos. Realmente no sentía nada. Intenté agarrar un trozo de la taza pero me di cuenta de que mis dedos no se movían.
Mi mano¿Por qué no se mueve? Intenté moverla torpemente, pero aún así no se movió.
- ¿Qué sucede? – me preguntó nuevamente
- Nada… - respondo mintiendo de nuevo. Lo vuelvo a hacer, le vuelvo a mentir. Me vuelvo a guardar todo el dolor para mí solamente
- Será mejor que me vaya. – Respondo finalmente poniéndome de pie – muchas gracias por prestarme la ropa, mañana te la devolveré en el colegio.
Pero algo me impidió llegar a la puerta, su mano estaba fuertemente presionando la mía, en son de no dejarme ir.
- Fuji… - intenté decirle algo pero me detuvo acercándose a mi y diciéndome
- No lo vuelvas a hacer… - su mirada se ocultó entre sus cabellos – no vuelvas a mentirme.
Ya me conocía a la perfección, no pude esconderle mi dolor, puesto que él y sabía cual era. Lentamente giré para quedar en frente de él, la distancia era muy corta, a lo más serían unos 7 centímetros como mucho.
- Lo siento… - fue lo único que pude decirle.
Levantó su rostro mirándome fijamente con aquellos ojos, zafiros hermosos los cuales reflejaban un amor infinito hacia mí.
Sin poderme resistir permanecí mirándolo fijamente, hasta que sin darme cuenta, mi boca ya estaba unida con la de él.
Aunque mis ojos no pudieran ver ya que estos se encontraban cerrados, podía sentir la calidez tanto de su cuerpo como el del mío. Si al principio solo sentía sus labios ahora ya podía sentir como su lengua buscaba a la mía profundizando mucho más aquel tímido beso.
Lentamente su cuerpo se apegó más al mío, podía sentirlo demasiado cerca, tanto que el calor que hace algunos minutos atrás era fuerte, ahora se estaba volviendo sofocante.
Por más que me costara respirar, no me separaba de él. Aunque lo intenté, pero fue inútil ya que Fuji no me lo permitió debido a que sus manos se aferraron más fuerte a mi espalda.
Eso no quiere decir que las mías se quedaron quietas. Caso algo por instinto las mías comenzaron a recorrer su silueta. Entre temblores y caricias continué, hasta que un escalofrío bastante agradable y placentero recorrió mi cuerpo, al sentir que los labios de él me habían abandonado para depositarse esta vez en mi cuello.
Torpemente caímos en su cama, mi cuerpo era prisionero del suyo. Fuji continuó su trabajo sin detenerse mientras yo me limitaba a disfrutar.
Un botón, dos botones, tres… sin darme cuenta la camisa que me había prestado ahora ya estaba prácticamente abierta. Fue en ese entonces cuando me detuve.
- No… puedo – le dije deteniendo su mano que se dirigía a mi pantalón. Abrió sus ojos mirándome fijamente, besándole su mano le dije.
- No puedo hacerlo contigo…
- ¿Por qué? – Preguntó - ¿tienes miedo de sentirte mal nuevamente?
- No, no es eso, es solo – titubeé un poco al decirlo – es solo que no se si mi enfermedad se puede contagiar de esta forma, o el un mal de mi cuerpo.
- Entonces ¿solo es eso? – me preguntó de manera descuidada, cosa que me molestó
- ¿Cómo que "solo es eso"? – Le reproché – ¿Qué acaso no entiendes que si tu estas enfermo puedes sufrir lo mismo que yo?
Entonces, no me importa – fue su respuesta tan seria y firme – si es así, entonces con mayor razón lo haré, de esta forma podré sufrir lo mismo que tú. – se acercó a mi pecho y abrazándome me dijo
Tu dolor es mi dolor, es por eso que ya no tienes que cargar con todo esto tu solo, yo estaré siempre para ti.
Aquellas palabras se quedaron gravadas en mi mente y en mi corazón y de un momento a otro toda clase de dudas que habitaban en mi ser, se disiparon por completo. Mirándolo fijamente, lo tomé por las muñecas y de un movimiento rápido, lo recosté en la cama permitiéndome a mí estar arriba de él.
Solo me limité a decirle
- Perdóname Fuji….
Mis labios buscaron los de él encontrándolos en seguida, luego de profundizar aquel beso acerqué mis caderas hacia las de él. Temblé al sentirlo cerca, me separé de sus labios para seguir mi camino por su cuello.
Un gemido de su parte me aclaró que mi trabajo estaba siendo realizado a la perfección, pero él no solo se limitó a disfrutar, simplemente con un rápido acto, se deshizo de mi camisa, dejó mi pecho al descubierto, se detuvo un momento al ver aquellas manchas provocadas por la enfermedad.
Pensé que le iba a dar miedo y se iba a detener, pero lo que había dicho, era verdad, se limitó a acariciarme con mucho más cuidado en aquellas zonas como si quisiera sanarme con aquellas caricias.
Aquel acto desató todo mi amor por él, ya no me importaba nada, lo amaba, a cada segundo, a cada instante, mientras arrancaba las prendas que entorpecían nuestro acto.
No hubo rincón de su cuerpo que no besara ni parte de él que mis manos no acariciaran.
Estábamos desnudos, completamente. Ya no había marcha atrás, aquel acto que habíamos empezado estaba a punto de consumarse, fue por eso que le pregunté por ultima vez.
- ¿Estás seguro? – su respuesta fue nuevamente la que me impresionó
- Nunca lo he estado más seguro en toda mi vida, ya que eres tú a quien yo quiero
Al escucharlo, no titubeé más y lentamente y algo tímido comencé a acariciar su sexo, hasta llegar al lugar donde me permitiría consumar mi amor con él.
Lentamente introduje uno de mis dedos, con tal delicadeza para no lastimarlo. Al instante pude sentir que su gemido fue mayor, preocupado le pregunté
- ¿Estás bien?
- No te preocupes… continua. – fue su respuesta, aquella que me permitió seguir
Luego de in momento, introduje el segundo, Fuji mordía sus labios inferiores mientras yo acariciaba lentamente su interior.
Después de un par de minutos masajeando aquella entrada me dijo
- Estoy listo Tezuka, hazlo…
Aquella aprobación era la que esperaba. Sin dudar más, lo besé lentamente introduciendo mi lengua en su boca, mientras que él habría sus piernas un poco más para permitirme la entrada en su ser.
Lentamente introduje mi sexo en su interior, al principio fue algo doloroso pero a la vez placentero.
La muestra de aquello eran las gotas de sudor que recorrían tanto mi cuerpo como el de él.
Comencé lentamente mi trabajo hasta introducirlo por completo, luego tímidamente le pregunté:
- ¿Estás bien?
- Sí… - me contestó sonrojado
Movió un poco sus caderas, lo necesario para activar mi trabajo, comencé a embestirlo lentamente, mientras besaba su cuello, dejando una marca, sus manos en mi espalda, sus uñas clavándose en piel, y sus gemidos, eran la prueba máxima de lo que estaba haciendo, estaba bien.
Por un momento mi mente se quedo en blanco, nuestra cordura y razón se fueron al demonio, solo estábamos los dos, desnudos, amándonos apasionadamente, cometiendo un acto repulsivo según la mirada de muchos, pero no nos importaba nada, después de todo el único testigo de aquello, eran las paredes de su habitación y las sabanas de su cama, quienes recibieron el liquido que salió del interior del fuji y del mió cuando llegamos al clímax máximo, escuchando un grito final de placer salir por su boca.
Después de eso, saliendo de él, lo abracé refugiándolo en mi pecho y besando su frente le dije.
- Gracias Syuusuke….
(Syuusuke)
Aquel encuentro fue lo mejor del mundo, pude sentir por primera vez que Tezuka era sincero conmigo, aquella noche pudimos dormir placidamente sin miedos ni temores, solo existíamos nosotros dos…
Solo hasta el día siguiente.
Era sábado, y teníamos un partido amistoso con los del Fudomine, por primera vez llegamos juntos, me sentía realmente feliz, pero aquella felicidad se vio ocultada en mi tipica conducta. Solo mi mejor amigo y compañero de clase se percató de mi felicidad
- FUJIKO!!! – gritó con entusiasmo mientras se colgaba de mi cuello
- Eiji… Buenos días
- ¿Qué pasó Fujiko?, te veo más feliz como de costumbre. – comentó este de forma intrigante
- ¿Enserio¿Feliz? – le decía mientras miraba a otra persona
- Oohhh, ya veo, es Tezuka – contestó mi amigo
- ¿ahh?, ajajaa ¿de que hablas, Eiji? – le pregunté algo nervioso
- Nyaaaaaa, no te hagas, esa mirada toda boba que tienes cuando te hablan de él¡eso lo dice todo!
Eso era verdad, desde que había llegado al primer año, que el personaje Tezuka Kunimitsu se había tornado interesante para mí. De allí se fue desarrollando un interés más avanzado hacia él, hasta convertirlo en algo que jamás imaginé. Amor
Todavía no puedo creer que ahora estemos juntos, después de tanto tiempo me parece mentira. Siempre que lo miro parezco sumergirme en mis sueños y fantasías que todo mí alrededor pareciera desaparecer.
- Muy bien ahora comenzaremos por partidos - dijo la entrenadora.
- No bajen la guardia – fueron sus típicas palabras antes de comenzar a jugar.
Y es que todo marchaba tan bien, no había ningún problema, que se me había olvidado por unos instantes de lo que Tezuka y yo estábamos sufriendo.
Pero no todo es felicidad y mi tranquilidad no duró mucho, ya que despues del respectivo descanso, escuché comentario que hubiera deseado escuchar.
- ¿Lo sabías? Dicen que el capitán del Seigaku tiene una enfermedad incurable
- ¿De verdad?
- Si, me contaron que es una enfermedad misteriosa, que va maltratando tu cuerpo de apoco
- Algo oí hablar a mi padre de eso.
- Que lastima, pero ¿no crees que es mejor así?
- ¿Qué¿acaso la enfermedad de él te alegra?
- No, pero, digo que si el ya no está sería mucho más fácil derrotar al Seigaku.
- De todas maneras es verdad, así ya no tendríamos problemas.
- ¡¿Cómo se les ocurre decir semejantes cosas?! – grité de rabia. Aquellos muchachos que conversaban me miraron asustados.
Podía sentir como las mejillas me ardían por aquel comentario realizado. Los odiaba, eran la peor lacra que podía existir en el mundo. Tomé a uno por el cuello de la camiza y azotándolo contra la maquina de zumos le grité
- ¡No tienes idea de la gravedad de tus palabras, mocoso!
- Oye¿Qué demonios te pasa? Solo era un comentario, no tienes porque reaccionar así – me reprochó su compañero igual de apestoso que él
- De todas formas, es verdad – me dijo aquel miserable que tenía en mis manos – nosotros no tenemos la culpa de que él se esté muriendo de apoco.
Lo había dicho, aquella frase explotó mi ira. Levantando mi puño le dije
- ¡No vuelvas a decir eso nunca más!
Iba a golpearlo, estaba decidido no me importaba si me suspendían del partido por violencia dentro del campus, no me importaba que mis compañeros me reclamaran más tarde, ni siquiera me importaba de que Tezuka probablemente se enojaría por mi actitud, pero tenía que golpear aquel cretino por haber dicho semejante cosa. Pero, no pude.
No me lo permitieron, ya que fue el mismo Tezuka quien me detuvo. Sujetando mi brazo firme me preguntó
- ¿Se puede saber que estás haciendo?
- Tezuka yo….
- ¿Te das cuenta que por esta actitud puedes poner en riesgo todo el esfuerzo que ha hecho el equipo por llegar hasta aquí?
Al escuchar sus palabras no pude evitar preguntarme.
¿Tanto te importa el equipo¿tanto te importan los demás? Tanto… que tienes que aguantar que gentuza como esta hable mal de ti
Pero no le dije nada, guardé silencio hasta que nos fuimos de aquel lugar. No me hablaba, ni siquiera me miraba a los ojos, pero lo entendía. Yo sabía que no quería involucrar a nadie más en sus problemas. Conmigo ya tenía suficiente y más con mi actitud.
No pude evitar sentirme mal. En vez de ayudarlo lo estaba empeorando.
Pensaba que ya no pasarían más cosas malas después de esta, pero no fue así. Lo que me tocó ver fue algo mucho peor. Era como si mi vida se quebrara por un instante y el peor de mis miedos se hiciera realidad.
Tezuka había comenzado su partido contra el capitán del otro equipo. Todo iba bien hasta que.
- Oigan ¿no notan algo diferente en el capitán? – preguntó Echizen mientras miraba el partido
- ¿Algo diferente¿a que te refieres Echizen? - le preguntó Oishi.
- Ahora que lo dices – dijo Eiji mirando fijo – se ve que Tezuka está cansado.
- Pues claro, hace un calor horrible- comentó Momoshiro.
No es eso, el clima no debería ser un factor influyente para el – comentó Inui – ya que estamos acostumbrados a jugar con calores más intensos que estos, existe un 90 de que a Tezuka le esté sucediendo otra cosa.
Se estaban dando cuenta de que las cosas no iban bien con el capitán del equipo, pero no pude decirles nada, ya que me acordé de las palabras de él antes de venir a este lugar
"por favor, no le digas a nadie lo de mi enfermedad, hasta que yo les avise, quiero… jugar por ultima vez un partido con todos ustedes"
- Fujiko ¿tu sabes algo? – me preguntó Kikuramu
- Yo… - pero no le pude contestar ya que fui interrumpido por la peor escena de todas.
Como si fuera en cámara lenta, vi como Tezuka caía al suelo de golpe, agarrándose el pecho mientras comenzaba a vomitar sangre.
- ¡¡¡Tezuka!!!! – grité mientras corría hacia él.
Tomándolo en mis brazos le pregunté
- ¿Qué sucede¿Qué sientes?
Pero su respuesta no fue más que una mancha de sangre que salió por su boca manchando todo mi uniforme. Cosa que realmente no me importó.
Toda la muchedumbre se acercó a presenciar la escena, realmente lo odiaba a todos. Su morbosidad era lo que odiaba. Quedándose parados observando como una persona sufría.
- ¡Rápido llamen a una ambulancia! – grité desesperado.
Acaricié sus cabellos y también su rostro para darme cuenta de lo peor, las manchas ya había llegado hasta su cuello.
Fue en ese momento cuando me di cuenta, lo peor estaba comenzando.
SIENTO MUCHO LA DEMORA!!! de verdad, es que como que se me había hido la inspiración, pero ahora volvió y como tambien estoy trabajando en mi otro fic. entonces como que mi pequeño cerebro colpasa y se funde mi pc mental. pero bueno el siguiente cap lo tengo casi listo, me falta reestructurarlo bien. ah! por si no entendieron la estructura de este, los nombres que apareen entre () son los pensamientos de ellos. espero que les haya gustado el cap y me dejen un review bonito. please haganme feliz. pk si no obtengo reviews no puedo continuar escribiendo. son como la gasolina de mi cerebro :)
bueno en el siguiente cap, les regalarpé un rollo de papel higenico para que lloren conmigo ToT
TT nos vemos
bai bai :)
