Capítulo 4: Coincidencias
- ¡Clarke! -escuchó de repente la rubia gruñendo a modo de respuesta tapándose la cara con la almohada- ¿En qué narices estabas pensando? -la puerta de su habitación se abrió de golpe produciendo aún más ruido.
Clarke hizo una mueca de dolor aferrándose más a la almohada. La noche anterior después de haber sido rechazada por Lexa tuvo la genial idea de ahogar las penas en alcohol y en ese momento, con solo un par de horas de sueño y una mezcla entre aun estar algo borracha y la gran resaca que amenazaba con aparecer en poco tiempo, quizás no había sido una idea tan genial.
- ¡Clarke! -insistió Raven tirando de las mantas para destaparla.
-Déjame dormir -suplicó haciéndose una bola intentando mantener algo de calor.
- ¡Tenemos que hablar! -sentenció Raven no dándose por vencida.
-Deja de gritar -gruñó sacando la cabeza de debajo de la almohada y mirando a Raven frunciendo el ceño.
-Dios, tienes un aspecto horrible -soltó Raven sin poder evitarlo.
Clarke rodó los ojos y se volvió a tapar con la almohada.
-Gracias, yo también te quiero -murmuró.
- ¡Escúchame! -dijo Raven alzando la voz de nuevo.
- ¿Si te escucho me dejaras en paz? -preguntó frunciendo el ceño mientras la miraba de nuevo.
-Si -afirmó Raven.
Clarke suspiró y se sentó pasándose las manos por la cara intentando despejarse y centrarse en su amiga frente a ella.
- ¿Qué pasa? -preguntó aun con el ceño fruncido.
- ¿En serio no tenías una mejor idea para acostarte con Lexa que ofrecerle dinero? -preguntó molesta.
- ¡Dios! -gruñó echándose de nuevo en su cama- ¡Fue un malentendido! -se quejó y después volvió a alzar la cabeza para mirar a Raven- ¿Y tú como sabes eso? -Raven se miró ligeramente avergonzada- Ah, claro. Anya -gruñó.
- ¿Cómo puede ser un malentendido ofrecerle dinero? -preguntó Raven confundida.
- ¡Estaba nerviosa! Y ella puso la excusa del trabajo y por mi mente pasó que si estaba en ese trabajo era por falta de dinero y yo solo quería ayudar -se quejó volviendo a taparse con la almohada totalmente mortificada.
-Vaya manera de ayudar… -murmuró Raven.
-Gracias por el apoyo -gruñó.
Raven suspiró y se sentó en la cama a su lado.
-A lo mejor si hablas con ella otra vez y te disculpas… -propuso.
-Lo más seguro es que vuelva a decir alguna tontería y acabe siendo golpeada hasta la muerte por una hermosa morena que me odia -dijo Clarke tristemente.
-No seas tonta -se quejó Raven- A esa chica le gustas. ¿En serio crees que hace con todo el mundo lo que hizo contigo durante el baile?
-No, claro que no, pero ella dijo que simplemente estaba excitada y yo estaba allí. Solo fui un cuerpo caliente al que arrimarse -le explicó.
- ¿Y eso te lo dijo antes o después de ofrecerle dinero? -preguntó Raven alzando una ceja.
-Después… -murmuró.
- ¿Y eso no te dice que quizás lo dijo porque estaba molesta? -argumentó.
Clarke suspiró.
-Da igual -dijo con firmeza- No voy a andar detrás de una chica que no parece tener interés en mí.
Raven negó con la cabeza sabiendo que era inútil insistir en ese momento.
-Ahora que ya me has despertado -comenzó a decir Clarke- Puedes contarme porque narices no sabía nada de que te estabas viendo con Anya -la miró alzando una ceja divertida.
Raven la miró avergonzada y cuando abrió la boca para comenzar a hablar se dio cuenta de que en el rostro de su amiga comenzaba a formarse una mueca extraña.
- ¿Te encuentras bien? -preguntó preocupada.
Clarke no pudo ni siquiera responder, de repente se llevó una de sus manos a la boca y echó a correr hacia el baño seguramente a vaciar todo el alcohol que aún quedaba en su estómago. Definitivamente no había sido una idea genial.
Unas horas más tarde, después de tomar algo para la resaca y comido algo ligero para aposentar el estómago, por fin Clarke estaba en condiciones de hablar con su amiga.
Se encontraban en el sofá, con la televisión puesta de fondo, tapadas con una manta y era el momento ideal para hablar.
- ¿Y bien? -preguntó Clarke con una sonrisa traviesa en su rostro- ¿Qué está pasando con Anya?
-Pues… -Raven comenzó a decir mientras sus mejillas se sonrojaban ligeramente- Después de que me diese su número la llamé, estuvimos hablando bastante tiempo -se mordió ligeramente el labio- Es una mujer genial Clarke -afirmó haciendo que la rubia sonriese a su amiga- Le encanta mi sentido del humor, es inteligente y graciosa y además es preciosa -sonrió aún más al describirla.
-Así que te gusta -dijo Clarke, ni siquiera necesitaba preguntarlo, ya se le veía en el rostro a Raven.
-Si -confirmó- Me gusta bastante.
-Me alegro muchísimo Raven -abrazó a su amiga.
-Gracias -Raven le correspondió al abrazo y añadió- Siento que no funcionase lo tuyo con Lexa.
-No te preocupes -dijo Clarke quitándole importancia- Ya llegara la persona adecuada para mí, imagino -sonrió tristemente.
-Seguro que si -la animó Raven.
-Dejemos de hablar de mí, quiero saber todos los detalles -le pidió Clarke y Raven sin dudarlo comenzó a contárselo.
- ¿Estas bien? -escuchó de repente Clarke haciendo que saliese de su ensimismamiento.
Octavia la miraba sentada a su lado en clase, ligeramente preocupada. Clarke llevaba toda la semana con la mente en otras cosas, apenas hablaba ni gastaba bromas y a pesar de apenas conocerse de hacía unas semanas, Octavia sabía que aquello no era normal.
-Solo tengo muchas cosas en mi cabeza, lo siento -respondió sonriendo tristemente.
La verdad es que no había podido dejar de pensar en Lexa, rememoraba una y otra vez la última conversación que tuvieron intentando cambiar lo que había dicho a ver si en la realidad cambiaba también, pero evidentemente no funcionaba. Había tantas cosas que podría haber dicho en vez de lo que salió por su boca que era cada vez más vergonzoso recordarlo.
Octavia la siguió mirando preocupada.
- ¿Tienes que hacer algo el sábado? -preguntó de repente Octavia sorprendiendo a Clarke.
-Creo que no -murmuró mirándola frunciendo ligeramente el ceño.
-Unos amigos, mi novio y yo vamos a ir a tomar algo por ahí. ¿Quieres venirte? Seguro que así te animas -le propuso sonriendo con sinceridad.
Clarke la miró durante unos instantes sin poder evitar que una ligera sonrisa se formase en su rostro. Aquella chica era genial y Clarke había sabido casi desde que la conoció, que, si no lo estropeaba, podían ser grandes amigas y se ve que no se había equivocado.
-Claro, sería genial -sonrió agradecida.
-Perfecto -dijo Octavia emocionada- Así conocerás por fin a mi novio y nuestros amigos.
-Lo estoy deseando -dijo con sinceridad.
- ¿Vas a salir? -preguntó Raven el sábado por la tarde mientras entraba en su habitación y veía a Clarke eligiendo la ropa que iba a ponerse.
-Si -Clarke se giró y vio que su amiga también se había vestido para salir- ¿Tú también?
-He quedado con Anya, me va a presentar a unos amigos -le informó- ¿Y tú?
-Octavia, mi compañera de clase -le informó- Me invitó a salir con sus amigos.
-Genial -Raven sonrió alegrándose de no dejar sola a su amiga en casa.
-Es bastante simpática así que espero pasármelo bien -dijo Clarke mientras se cogía un vestido negro, corto y que mostraba un gran escote- ¿Qué tal este? -preguntó a Raven.
- ¿Vas a ligar? -preguntó divertida.
-Quizás -sonrió- ¿Y bien? -insistió.
-Ese vestido te queda de muerte y lo sabes -le respondió Raven.
-Lo sé -definitivamente lo iba a llevar, quería sacar de su cabeza a Lexa y si ligaba quizás lo conseguiría- Por cierto -se giró frunciendo ligeramente el ceño- ¿Anya no trabaja hoy? Siendo sábado por la noche…. -murmuró.
Raven negó con la cabeza.
-Ha cogido el día libre, así que es toda para mí -sonrió satisfecha.
-Pásalo bien entonces -dijo Clarke riéndose ligeramente.
-Tu igual -Raven se acercó dejándole un suave beso en la mejilla a la rubia- Si pasa cualquier cosa solo tienes que llamarme, ¿de acuerdo?
-Lo sé, no te preocupes -la abrazó- Lo mismo te digo ¿eh?
Raven asintió y después de darle otro beso en la mejilla la dejó sola para que se preparase.
Clarke se miró al espejo colocando el vestido frente a ella. Definitivamente ese vestido le quedaba genial y pensaba aprovecharse de ello esa misma noche.
-Anya, no quiero ir -se quejó Lexa haciendo un puchero.
-Me da igual lo que quieras o no, mi hermano hace meses que no te ve y quiere comprobar que sigues con vida. Además, quiere presentarnos a su novia -gruñó Anya mientras terminaba de darse los últimos retoques al maquillaje.
-Es mi primer día libre en mucho tiempo, solo quiero quedarme en casa tirada en el sofá con una manta y un montón de palomitas -se quejó, pero aun así mientras tanto se terminaba de vestir para salir.
-Ya tendrás tiempo de hacer eso cuando trabajes en un gran bufete de abogados aburridos -ironizó.
-No es justo -suspiró cansada- Además, tú estarás con tu novia y yo me aburriré,
-No es mi novia -puntualizó Anya- Y habrá más gente allí así que no estarás sola.
-Pero no los conozco -frunció ligeramente el ceño- No me gusta la gente que no conozco.
-Pues ya va siendo hora que los conozcas -dijo Anya girando los ojos ante las palabras de su amiga.
-No quiero -volvió a hacer un puchero.
Anya suspiró y se giró para enfrentarse a la morena.
- ¿Si te digo que te podrás ir cuando quieras dejaras de quejarte? -dijo cansada.
-Quizás… -murmuró Lexa.
-Eres imposible -se quejó Anya dándose por vencida- En 10 minutos salimos, termina de prepararte -y sin más salió de la habitación dejando a Lexa sola sin darle tiempo a replicar.
Cuando Clarke entró en el bar donde habían quedado el lugar ya estaba hasta arriba de gente. Como pudo se deslizó entre ellos buscando con la mirada a una pequeña morena, pero era una tarea complicada dada la cantidad de gente que había en aquel lugar.
Suspiró cuando llegó a la barra aun mirando hacia los lados. Quizás había llegado demasiado pronto, pensó, pero de repente su mirada se cruzó con la de Octavia, que se encontraba al final de la barra con un chico alto, moreno y musculoso. Rápidamente la morena le hizo señales para que se acercase.
- ¡Aquí estas! -dijo Octavia cuando consiguió acercarse mientras le daba un abrazo- Pensé que te habías arrepentido y no venias -dijo entre risas.
- ¿Cómo iba a perderme esto? -bromeó Clarke.
Octavia la miró durante un segundo de arriba abajo alzando una ceja divertida.
-Veo que has venido matadora -se rio ligeramente.
Clarke se encogió de hombros.
-La belleza no se puede contener -bromeó de nuevo la rubia.
- ¡Así se habla! -dijo Octavia emocionada- Ven que te presento a mi novio.
La cogió de la mano y tiró de ella hacia el chico que se encontraba antes a su lado.
-Lincoln, esta es Clarke, mi compañera de clase -hizo las presentaciones- Clarke, este es mi guapo y caliente novio Lincoln.
Ambos se miraron riéndose de los comentarios de Octavia.
-Encantada -dijo Clarke tendiéndole la mano que él estrechó con firmeza.
-El placer es mío. Octavia me ha hablado muy bien de ti estos días -dijo Lincoln- Estaba un poco preocupada de no encontrar alguien agradable en su clase, así que fue un alivio saber que te había conocido.
Octavia lo golpeó en el brazo ligeramente avergonzada.
-Cállate -se quejó, pero aún mantenía la sonrisa en su rostro.
Lincoln y Clarke se rieron, definitivamente le caiga bien aquel chico con dulce sonrisa y la loca de su novia.
-Vamos, que la noche es joven -gritó Octavia con un pequeño salto mientras se acercaba a la barra y pedía una ronda de chupitos.
Definitivamente iba a ser una noche divertida, pensó Clarke.
- ¿No iban a venir unos amigos también? -preguntó Clarke a Octavia un rato después y con unos cuantos chupitos ya en su haber.
-Si -respondió Octavia mientras pedía otro chupito- Deben de estar al llegar.
- ¿Clarke? -escuchó de repente la morena a sus espaldas justo cuando estaba bebiendo el chupito.
Se giró y se encontró frente a ella a Raven frunciendo ligeramente el ceño confundida.
- ¿Raven? -dijo de la misma manera.
- ¿Qué dices? -de repente apareció Anya al lado de Raven dándose cuenta de la presencia de la rubia frente a ella- ¿Clarke?
- ¿Anya? -la imitó, el alcohol ya se notaba en su organismo y esa situación le estaba empezando a hacer gracia.
- ¿Por qué os paráis? -gruñó Lexa asomándose detrás de las otras dos para ver lo que ocurría y dándose cuenta, también de que Clarke se encontraba allí- ¿Qué hace está aquí? -espetó haciendo que Clarke se encogiese levemente.
- ¿Os conocéis? -preguntó Lincoln y Octavia a la vez viendo toda la escena confundidos.
-Raven es mi compañera de piso -les dijo Clarke aclarando un poco la situación.
- ¿Conoces a Lincoln? -preguntó Anya confundida.
-Es compañera de clase de Octavia -informó Lincoln.
- ¿Así que nos conocemos todos? -preguntó lentamente Octavia.
-Parece ser que el mundo es más pequeño de lo que creíamos -murmuró Clarke dándose la vuelta para pedir otro chupito, esta vez doble, necesitaba alcohol para pasar por esta situación.
- ¿Estas bien? -dijo Raven apareciendo a su lado mirándola preocupada.
-Perfectamente. ¿Por qué no iba a estarlo? -mintió.
-No sabía que el hermano de Anya fuese el novio de tu amiga, lo siento. Si lo hubiese sabido te habría avisado -se mordió el labio intentando evaluar cómo se encontraba su amiga.
-No te preocupes, vamos a pasarlo bien -dijo sonriendo falsamente.
Aquella situación era de las más incomodas en las que se había encontrado en su vida y parecía que todo el mundo notaba la tensión creciente entre Clarke y Lexa, porque todo el mundo las miraba sin saber muy bien cómo proceder.
Así que Clarke hizo lo único que se le ocurrió para escapar de la situación, coger a Raven del brazo tirando de ella hacia la pista de baile.
-Te robo a tu novia un rato -dijo mientras pasaba al lado de Anya.
- ¡No es mi novia! -escuchó que se quejaban Anya y Raven a la vez haciendo que se riese ligeramente.
Las ignoró y llegó al centro de la pista de baile comenzando a mover sus caderas mientras posaba las manos sobre las de Raven para que hiciera lo mismo. Habían bailado juntas millones de veces y se notaba la compenetración y la relajación que sentían la una con la otra, aunque Clarke siguiese claramente tensa, sobre todo cuando su mirada se desviaba hacia Lexa, que seguía apoyada en la barra mirándola fijamente con una copa en la mano.
-Te gusta -dijo Lincoln apoyándose junto a Lexa en la barra.
Lexa desvió la mirada de Clarke, que en ese momento estaba moviendo el trasero contra la entrepierna de Raven mientras se reía.
- ¿Quién? -preguntó confundida.
-Clarke, te gusta -afirmó de nuevo.
-No digas tonterías Lincoln -gruñó bebiendo de su copa.
- ¿Por qué no vas a bailar con ella? -insistió de nuevo.
-No quiero -soltó sin más.
Lincoln giró los ojos sabiendo lo cabezota que era su amiga.
- ¿No querías presentarme a tu novia? -preguntó Lexa señalando a Octavia que hablaba animadamente con Anya.
-Ya te la presentare en otro momento -dijo Lincoln sabiendo que dado lo tensa que estaba su amiga no era un buen momento.
Lexa suspiró y miró a los ojos a Lincoln.
-Lo siento -susurró- Te he echado de menos -se acercó y lo abrazó.
-Lo sé, no te preocupes -le dijo dulcemente.
- ¿Tengo que preocuparme? -dijo Octavia apareciendo de repente con una sonrisa en su rostro.
Lexa y Lincoln se miraron durante unos segundos y después estallaron a carcajadas.
-No, no tienes que preocuparte -dijo Lexa por fin- Lincoln es como un hermano para mí -explicó- Además, soy totalmente gay.
-Bien, no querría tener que pelearme contigo -bromeó Octavia cogiendo del brazo de Lincoln.
-Me cae bien -dijo entre risas Lexa al chico.
Lincoln sonrió y miró a su novia, besándola suavemente.
- ¿Y Anya? -preguntó Lexa al darse cuenta que no se encontraba con ellos.
-Fue a bailar con su novia -señaló la pista de baile donde Anya y Raven bailaban sensualmente una pegada a la otra.
-Y parece que Clarke ya ha encontrado una sustituta -Lincoln añadió señalando con la cabeza a la rubia.
Cuando Anya se había unido a ellas en la pista de baile Clarke se había alejado levemente, dejándoles el espacio y la intimidad suficiente para que bailasen juntas. Se sintió un poco apartada durante unos segundos, pero ese sentimiento rápidamente fue descartado cuando sintió unas suaves manos que se posaban en su cintura acercándola a aquel cuerpo caliente tras de ella.
Por un momento su cuerpo se tensó, pero en cuanto vio a una preciosa pelirroja que se pegaba a ella para bailar, solo pudo sonreír y pegarse aún más. Quizás la noche no estaba del todo destrozada.
-Hola -susurró girándose para enfrentarse a aquella pelirroja mientras colocaba sus manos en el cuello de la otra sin dejar de bailar.
-Hola -le respondió con voz ronca la chica apretando su cintura ligeramente mientras sus ojos se volvían oscuros claramente excitada- Te vi bailar y no pude evitar venir a hacerte compañía -explicó.
-Me alegra que lo hicieras -confesó Clarke sonriendo seductoramente.
-Wooou, eso es sexy -dijo Octavia mientras miraba a Clarke bailar con la chica pelirroja.
Lexa gruño a modo de respuesta. No podía quitar los ojos de la rubia, veía como sus manos acariciaban la nuca de la pelirroja, como su cuerpo se rozaba con el de la otra, como sus ojos no se despegaban de aquel rostro frente a ella y Lexa lo único que podía sentir dentro de ella, era una rabia que la estaba consumiendo poco a poco. Y el momento que decidió estallar, fue cuando pudo ver como aquella pelirroja se inclinaba contra Clarke susurrándole palabras al oído que hacían sonrojar ligeramente a la rubia. Esa fue la gota que colmó el vaso.
Sin decir una sola palabra atravesó la pista de baile en dirección a Clarke mientras Lincoln y Octavia la miraban sonriendo.
-Esto va a ser divertido -murmuró Octavia a su novio a lo que él solo pudo asentir.
Clarke estaba mirando a los ojos a aquella chica, era guapa, sexy y parecía ser que le gustaba Clarke y eso siempre era un punto a su favor. Aunque no pudo evitar recordar cómo se sentía el cuerpo caliente de Lexa sobre ella, o sus labios contra los suyos, o su mano en su entrepierna. Sacudió la cabeza intentando sacarla de su mente para centrarse en aquella mujer que sí que quería estar con ella.
La chica se inclinó para susurrarle al oído y Clarke no pudo hacer nada más que sonrojarse ante aquellas palabras.
-Me muero por besarte -susurró la pelirroja para después separarse y mirarla a los ojos.
¿Por qué no?, pensó Clarke, pero antes de inclinarse para pegar sus labios con los de la otra chica, sintió como una mano desconocida la agarraba suavemente del brazo tirando de ella.
Frunció el ceño y se giró para decirle a quien la estuviera molestando que la dejase en paz, pero cuando se encontró a Lexa frente a ella, claramente molesta, las palabras se perdieron en su garganta negándose a salir.
- ¿Bailas conmigo? -preguntó Lexa sin más.
La chica pelirroja fulminó a Lexa con la mirada dándose cuenta que le acababa de estropear el momento.
-Está bailando conmigo -gruñó.
Lexa ni siquiera se dignó a mirarla, sus ojos seguían fijos en los de Clarke, esperando una respuesta.
-Cla…. Claro -dijo tartamudeando.
Ni siquiera se molestó en prestar atención a la pelirroja que se alejó de ella murmurando algún que otro insulto, claramente molesta, Clarke solo se centró en Lexa y en como su mano se colocaba posesivamente en la parte baja de su espalda pegándola a su cuerpo.
Estuvieron bailando durante unos minutos sin dejar de mirarse a los ojos.
-Lo siento -susurró de repente Clarke haciendo que Lexa la mirase ligeramente confundida- Por lo que dije el otro día, no pretendía insultarte -comenzó a explicar, al parecer el alcohol que recorría su cuerpo en esos momentos le daba la valentía para hablar con tranquilidad- Me pones nerviosa -confesó- y por eso digo tantas tonterías.
Lexa desvió la mirada durante un instante, pero enseguida volvió a clavar sus ojos en los de la otra, esta vez con una chispa de determinación en ellos.
-No debía haberte rechazo antes de eso, tú también me pones algo nerviosa -confesó también.
Clarke sonrió suavemente, aquello no iba tan mal.
-Podemos empezar de cero si quieres -propuso la rubia.
-No -dijo sin más Lexa confundiendo a Clarke.
- ¿No? -preguntó ligeramente asustada.
Las pupilas de Lexa comenzaron a dilatarse mientras se inclinaba para susurrarse al oído.
-Si empezásemos de cero tendría que olvidar como se sentía tu cuerpo debajo del mío, como de mojada estabas para mí y lo malditamente sexy que estabas mientras te corrías bajo mis manos -gruñó claramente excitada al recordarlo.
A Clarke automáticamente le fallaron las piernas, pero Lexa la sostuvo contra ella para que no se cayese. Rápidamente consiguió mantenerse en pie y formar una frase coherente.
-Creo que necesitamos salir de aquí, mi Comandante -dijo con voz ronca de la excitación.
Lexa simplemente gruñó y tiró de ella en dirección a la salida. Tenían que estar a solas, con urgencia.
