—Paul… ¿puedo preguntarte algo?
Paul sólo asintió levemente con la cabeza, acurrucándose un poco más contra el regazo de John. Tenía los ojos cerrados, y parecía a punto de quedarse dormido. John, sentado a su lado, no dejaba de observarlo y jugar con su cabello. Los dos en el sillón. Hacía un rato habían estado viendo una película en la televisión, pero había terminado ya y se habían quedado en un cómodo silencio.
—Si tú y yo tuviéramos un hijo… ¿cómo sería? —preguntó John, volteando a ver a Paul con curiosidad.
—¿No crees que es un poco apresurado estar pensando en hijos, Lennon? —respondió Paul, moviéndose un poco para evitar que John pudiera ver un leve sonrojo que le había surgido, y cerrando los ojos con más fuerza—. Mejor déjame dormir…
—No puedo evitarlo —respondió John, sonriendo levemente al ver la reacción—. Tan sólo imagínatelo, sería un genio como yo, por supuesto, pero sacaría lo lindo de ti.
—Sería el genio musical más grande del siglo —dijo Paul, después de un rato, con una sonrisa en los labios.
—Exacto, sería algo así como Mozart para el rock n roll, lo que pasaría si Lennon y McCartney se juntaran.
—Sí… —murmuró Paul, juntándose un poco más.
Por un rato el único ruido de la habitación fue el de sus respiraciones. Paul estaba tan cómodo que había estado a punto de quedarse dormido, pero John no. Al contrario, parecía como si tuviera muchas cosas pasándole por la cabeza en ese momento, pero no dejaba de jugar con el cabello de Paul.
—¿Paul?
—¿Mmm?
—Quiero eso.
—¿Qué es lo que quieres, John? —respondió Paul, con la voz adormecida.
—Una familia.
Paul abrió los ojos inmediatamente al escuchar eso. Sintió como el sonrojo se le subía al rostro, y rápidamente trató de desecharlo, pensando que seguramente sólo era una broma del otro, nada demasiado serio.
—¿Q-que dijiste? —preguntó tratando de sonar normal pero fallando épicamente.
—Dije que quisiera una familia —dijo John, con una sonrisa aún más amplia—. ¡Tan sólo piénsalo por un momento! Seríamos tú y yo solamente… ¡Y los niños, por supuesto!
—¡No John! Oficialmente enloqueciste —dijo Paul, volviendo a cerrar los ojos con más fuerza de la necesaria—, ¡A-Ahora déjame dormir!
Sintió como John se paraba del sillón, pero no le prestó mucha atención. Sabía que aún tenía algo de sonrojo en el rostro, y no quería que se diera cuenta. En eso estaba cuando de pronto sintió algo suave sobre sus labios y volvió a abrir los ojos de golpe. Era John, hincado frente a él y el sillón, besándolo.
—Está bien. No tiene que haber niños —dijo John, a milímetros de su boca, después de separarse de él—. Sólo…
—¿Sólo tú y yo? —respondió Paul en un murmullo apenas audible para ambos.
—Sí, sólo tú y yo —Dijo John, frotando su nariz con la de Paul, a quien ya no le importaba si su rostro estaba tan rojo como un tomate o no—, entonces, ¿qué dices? ¿sí?
—¿Sí qué?
—¿Quieres pasar el resto de la eternidad sólo tú y yo? —preguntó John, separándose lo suficiente de él para poder verlo a los ojos.
—Sigo pensando que estás loco, Lennon —respondió Paul, con una leve sonrisa en el rostro—. Pero no puedo pensar en otra cosa que quisiera más.
John sonrió ampliamente al escuchar esa respuesta. De hecho, hasta sintió algo de alivio, aunque ahora su corazón latía con mucha más fuerza de lo normal. ¿Paul había dicho que sí?
—Debe ser porque tú estás un poco loco también, ¿no? —dijo, antes de que Paul lo jalara hacia él para besarlo de nuevo.
