Naruto no es mío, yo solo tomo prestados a los personajes para hacer de ellos lo que me plasca :)
Contigo siempre
Capítulo 4:
"Razón vs. Corazón"
· El corazón tiene razones, que la razón no entiende ·
& Tenten &
No quiero despertar.
Mi luz se ha extinto. Mi mundo se ha apagado.
Ya no me queda nada ni nadie de quien pueda sostenerme. Nadie que me consuele de verdad.
Estoy sola.
Yo sabía desde pequeña que algo no estaba bien conmigo. Pero nunca me imaginé que fuera algo que me arrebataría la vida más adelante. Aunque, en ese entonces, no se había manifestado del todo. Me atacaba silenciosamente.
No sé cuánto he cambiado desde que supe la verdad. Siempre trataba de sonreír, y de actuar como si nada pasara. Pero, las miradas que me dirigían, poco a poco comenzaron a hacerme daño. Eran miradas amables, pero sumergidas en la tristeza y compasión. Veían en mi futuro lo que yo no quería ver: Muerte. Nunca los culpé, la verdad. Sin embargo, me dolía ver como callaban al ver que yo llegaba. No me quejo. Pudo haber sido peor.
Siempre habrá miradas frías y distantes en el mundo. Pero, a su vez, también existirán las miradas amables. Y yo conocí a una persona que tenía la frialdad y la bondad fundidas en los ojos. Es increíble el hecho de que me haya sentido atraída hacia él. No lo comprendía. Yo misma me decía que era una ridiculez. Pero, irónicamente, yo soy una mujer. Y las mujeres, mientras más negamos algo, más lo deseamos.
Y fue así como me enamoré. De mi mejor amigo. Hyuuga Neji.
Reconocí rápidamente que eso era un gran error. Con mi estado de salud, era un gran error. No podía permitirme enamorarme. Solo acabaría sufriendo. No sabía (y hasta ahora no lo sé) cuanto tiempo me quedaba de vida. Pero, de una manera u otra, mi corazón cayó poco a poco a él. A todo él, hundiéndome en un mar de agonía, tristeza y… en un mar donde yo podía soñar. Donde aún existían los sueños para mí.
Mis metas y sueños no se habían esfumado. En lo profundo de mi corazón, estaban escondidos todos aquellos que había forjado cuando aún era inocente.
Mientras más me enamoraba de él, más me daba cuenta.
No iba a permitir que una enfermedad estropease mi vida por completo. Tenía en cuenta que iba a matarme, pero no sucumbiría a ella mientras aún me quedarán fuerzas para soñar.
Desde ese entonces, siempre sonreí. Nunca mostré un atisbo de miedo en mi rostro. Y poco a poco todos los demás, cayeron en el juego. Las misiones, siempre las terminaba, aunque todo mi cuerpo me doliera después de eso, me sentía satisfecha.
Pero, todo se derrumbó.
Ese día, cuando hice la última misión con mi equipo. Cuando todo mi cuerpo me traicionó.
Al momento que recuerdo los charcos de sangre que yo deje allí, un escalofrío se apodera de mi cuerpo. Fue horrible. Me despojó de todo, de lo que más quería en el mundo. Mi vida como kunoichi había acabado. Me había quitado ese sueño.
Y el equipo de Gai-sensei, se desintegró.
Tsunade-sama siempre fue muy bondadosa conmigo. Ella fue la que me aconsejó entrar como maestra de armas en la escuela. Al principio me opuse, el miedo que sentía debido a la última vez que la enfermedad se apoderó de mí, aún estaba latiendo en mí. Mis padres ya no estaban conmigo, pero ella, siempre me trató como una hija. Siempre le estaré agradecida por ello.
Y así, encontré mi segundo amor en los niños. Cuando los veía practicar, me veía a mí misma cuando tenía cinco años. La parte que se había ido al finalizar mi vida como kunoichi, casi había regresado a mí.
Fui muy feliz. Todos los momentos que viví con mis compañeros, con mis amigos, con mis maestros, aún están guardados en mi corazón. Parecen épocas lejanas en las que reía junto a mi equipo, en las que lloraba y contaba mis secretos con mis amigas e, incluso, en las que entrenaba. Todo parece un recuerdo lejano, una fotografía de un tiempo distante.
Con el paso del tiempo, mi enfermedad fue empeorando. Me hice más débil y sensible, y la mayor parte del tiempo me la pasaba en casa, recostada, con Lee a cargo de mí. Se convirtió en mi hermano, en la persona en la que yo podía confiar sin dudar cuando se trataba de mi estado. Siempre fue amable, generoso, y atento. Siempre al pendiente de mí. Nunca tendré como pagarle lo que hiso por mí. Y lo que más le agradezco, es que nunca se comportó conmigo de manera diferente, siempre fue el bobo Lee que yo conocí.
Y con eso, casi habían pasado dos meses desde que ya no veía a Neji.
Solo con las visitas de Sakura podía enterarme de lo que él hacía. Aunque en el fondo sabía que no llegaría a pasar, nunca dudaba en preguntarle sí Neji estaba saliendo con alguien. Ella solo me miraba cómplice y negaba alegremente. Creo que siempre sospechó. Aun así, esos movimientos de cabeza me hacían muy feliz. No sabía si Neji pensaba en mí, pero con el solo hecho de saber que él estaba soltero, yo era feliz.
Poco a poco me fui dando cuenta de que ya no tenía mucho tiempo.
Y esa noche, abrí los ojos a la realidad, a mí realidad.
Mi tiempo se había acabado.
Tenía que decirle a Neji lo que sentía por él, no quería dormirme y llevarme conmigo todo lo que sentía, quería que, al menos, lo supiera.
Mi corazón lo amaba locamente. Pero mi razón lo alejaba.
Por eso, lo saqué por un tiempo de mi vida. Pero también fue por eso que decidí contarle todo. Después de todo, la razón había sucumbido a todas mis emociones.
Todo el dolor físico y emocional que me llevó hacer eso, acabo conmigo. Caí rendida a los brazos de Neji.
Al menos, morí en su pecho. Con sus brazos alrededor de mi cuerpo.
Pero…
¿En realidad morí?
¿Es esto es la muerte?
Puedo escuchar a Lee, hablándome como si yo estuviera junto a él. Probablemente este rezando por mí, y yo escucho sus oraciones. Pero, ¿Qué es ese ruido de máquinas? ¿Qué llevo atado a mis manos? ¿Qué es esto que cubre mi boca?
No quiero abrir los ojos.
La luz puede cegarme. Tengo miedo de lo que pueda ver. Además, siento mis párpados pesados.
Ya no me siento tan mal. Poco a poco, comienzo a ser consiente de mi cuerpo. Trato de mover mis dedos…
"¡Tsunade-sama, creo que movió su dedo!"
¿Qué? ¿Lee?
Un ruido más fuerte suena, es como un pitido. Y la voz de Lee se hace más fuerte. Grita mi nombre.
"Tenten ¿Estas bien? ¿Me escuchas?
Parece desesperado.
Sí, Lee, estoy bien, y también puedo escucharte. Por favor, cálmate.
"Despierta Ten, abre los ojos, por favor, aún te necesitamos".
¿Aún me necesitan? ¿Quiénes Lee? ¿Acaso yo… no morí? ¿Cómo es eso posible? Recuerdo claramente lo que sucedió.
Pero, ya no me siento tan mal. Mi garganta esta reseca, siento mi boca de la misma manera, y mi cuerpo está pesado, cansado y aturdido… Pero el dolor se ha ido.
Abro mis ojos con cuidado, y hay una luz blanca que me lastima, así que los cierro de nuevo, pero su voz resuena con mucha más fuerza que antes.
"¡¿Ten?"
De nuevo abro mis ojos, poco a poco, para que la luz no los lastime, parpadeé varias veces para acostumbrarme, y busco su rostro. Está lleno de lágrimas, pero sonríe.
Trato de levantar una mano para secar sus lágrimas, pero me siento demasiado cansada. Aturdida.
-Lee… -Apenas alcancé a decir. Me sorprendió mucho escuchar lo ronca que estaba mi voz. Siento una calidez sobre mi mano. Lee me la sostiene. Su rostro sonriente provoca que yo también sonría un poco.
-¿Estás bien? -Me pregunta Lee apresuradamente.-No te esfuerces en hablar, basta con que asientes con la cabeza.-Añadió.
Yo asentí.
-Eso es bueno.
Miré a todos lados lentamente, pero volví a posar mi mirada en los ojos de Lee.
-¿Dónde estoy? -Pregunté en voz baja.
-En el hospital -Respondió sonriente.
Aún estoy viva. Aún tengo tiempo.
-Lee -Dijo una voz que yo reconocí como la de Tsunade-sama, y la vi entrando junto con Shizune-san. Ambas muy sonrientes-. Tengo que hacerle unas cuantas revisiones. Mientras ve a avisar a Gai y a Neji.
¿Qué? ¿A Neji?
No. Por favor no. Todos menos él. En mi estado, y después de lo que le dije, no tengo manera de verlo. ¿Qué pensará de mí? No, no.
Busco la mirada de Lee con impaciencia, y el notó mi incomodidad, pero, como siempre, la interpretó mal.
-No te preocupes Ten, en un momento estaremos todos contigo.
Sonrió y se fue.
Maldito baka. Nunca ha sido buen interpretador. Tsunade-sama reía un poco. Al parecer algo en mi expresión le causaba mucha gracia.
-Casi te nos vas esta vez Tenten. Qué bueno que Neji te trajo al hospital a tiempo, si no, no sé qué hubiera pasado -Dijo eso mientras sacaba un estetoscopio y comenzaba a revisarme.
Así que Neji fue el que me salvó. Otra razón más para no verlo. Puedo hacerme a la dormida en cuanto venga, o aparentar que sigo sedada, pero no puedo verlo. No después de lo que pasó.
-Tenten, debes afrontarlo, después de todo es un gran chico, y él único que te merece.
¡¿QUÉ? Abrí desmesuradamente los ojos (bueno, lo más que pude). ¿Cómo se había enterado la Hokage? ¿Estaba loca? ¿Cómo podía decir eso?
-Sakura me lo contó todo -Me dijo, adivinando en mis ojos las preguntas que se formaban en mi mente como torbellino.
Maldita Sakura baka.
-Tranquila, todo saldrá bien -Me dijo con cariño, sentándose al borde de mi cama, mientras Shizune-san se encargaba de las máquinas. Quitó un mechón de mi frente y me susurró:- Me alegra que aún estés aquí.
Sonreí un poco en señal de agradecimiento.
Y en ese momento entró Lee junto con Neji. Aún no sabía que iba a decirle. Quizá él no quiera hablar conmigo. Yo tengo muchas ganas de hablar; mi garganta me duele.
Mis ojos se apartaron de la puerta y me concentré en Shizune-san, tratando de descifrar lo que hacía. Escuché la voz de Lee:
-Traje a Neji, Gai-sensei debe estar al venir.
-De acuerdo Lee, gracias. Bueno -dijo dando un salto y poniéndose de pie- debo irme a revisar unas cosas. Los dejo para que platiquen. Shizune, vámonos.
-Hai.
Casi puedo jurar que en el momento que se fueron, ambas me guiñaron un ojo.
Siento que me quedó bastante sozo este capítulo, sí es así, lo siento, la musa se ha ido. Solo dos más y ya estará listo.
Perdón por el retraso, solo faltan dos semanas para mi examen y me estoy muriendo de los nervios, no he tenido tiempo para casi nada y mi vida social se ha extinto u.u
En fin, cuidense!
Un beso, Kumi.
