IV


Quiero que vivas sin nubes, así que no odies la lluvia

Quiero que vivas sin mentir, porque eso te hace ver solitaria. Mask [Aqua Timez]


—No sigas haciéndote la desentendida. Sé que el que seas un shinigami no es un sueño ¿A eso vas todas las veces que sales?—Ichigo está furioso—¡Contéstame!

—¿Qué es lo que recordaste?—Rukia pregunta admirada ante el semblante de enfado del joven.

El joven se tranquiliza como puede, recordando todas las técnicas que conoce y comienza su relato, Rukia en seguida se conecta con él.

"Ichigo miraba fijamente a la shinigami que sostenía la espada. La punta de la katana estaba a pocos milímetros de la piel que cubría su pecho—Vamos a hacerlo…O si no moriremos juntos"".

"Rukia le tendió la mano a un incrédulo Ichigo de quince años en el patio trasero de la preparatoria de Karakura. El día era soleado haciendo juego con el brillo que soltó de repente Rukia al formular su petición."

"—Hasta que recupere mis poderes, te encargarás de mi trabajo como shinigami."

"—Me niego— Ichigo se cruzó de brazos. La mujer que tenía en frente estaba loca si pensaba que…

"—Ichigo ¿Tu lo aceptas?" Rukia preguntó sorprendida por las acciones contradictorias del adolescente.

"—¡No pienso aceptar! ¡Le he salvado porque me ha apetecido! ¿Acaso tú no haces lo mismo? ¡Tú te sacrificaste por mí aquella vez! ¿Pensabas en ese momento que era tu trabajo de shinigami? Por lo menos yo soy diferente. No acepto ningún compromiso. Si las cosas se ponen feas quizás huya, ya que no soy tan buen tipo como para sacrificarme por todo el mundo. Pero por desgracia tampoco soy tan mal tipo como para no pagar mis deudas."

Ichigo le tendió la mano.

Voy a ayudarte, haré el trabajo de shinigami aunque no me apetezca.".

Déjate de '¿Verdad Ichigo?'" Ichigo tenía una expresión cabreadísima—¡No intentes hacerte la dura cuando estas hecha polvo! ¿No dijiste que no te pondrías al límite y harías que me preocupara?"

je je… ¡Que idiota! Sólo alguien que estuviera un poco preocupado diría algo así.

"Es verdad…" Ichigo aceptó. Estaba pensando en cómo matar a ese bastardo, por lo que olvidó su actitud de negación habitual."

Para Rukia fue como ver su película favorita, ella también recordaba con detalle todas esas aventuras. Para ella, conocer a Ichigo fue como comenzar a vivir nuevamente.

—¿Sólo eso?—Rukia pregunta un tanto decepcionada, era maravilloso escuchar desde la boca de su compañero lo que habían vivido juntos. Es como si las cosas tuvieran sentido solo cuando las compartían.

—¿Sólo eso? ¿Estás loca o qué? ¿Te sacrificaste por mí? ¿Harías aún lo mismo por alguien en apuros como yo esa noche?

Rukia lo mira sorprendida. Es una posibilidad pues es su deber como shinigami, ella no puede ver morir a las personas, debe hacer algo y si eso es sacrificarse, pues lo hará. Es extraño que Ichigo esté cuestionando sus motivos, nunca fue un aspecto de su relación hasta ahora, y así se habían llevado muy bien, no es que el tampoco hiciese eso en un caso similar, estaba segurísima que él también se sacrificaría.

—¡Lo sabía!—Ichigo golpea la pared junto a él y la miró fijamente a los ojos con su profundo entrecejo fruncido—¡No puedes!

—¿Por qué no?—Se defiende enojada—¡Es mi deber como…!

—¡Patrañas!—Ichigo se aleja tratando de encontrar las palabras adecuadas—Tienes un deber muchísimo más importante…

Cuando Rukia le preguntaría de qué diablos hablaba, el chico parece enojarse por otro motivo, está segura que le comenzaría a dar una jaqueca de aquellas memorables tratando de entender que pasaba por la cabeza de Ichigo Kurosaki esa tarde. Esto es peor que esas "montañas rusas" que alguna vez Ichigo la invitó a subirse diciendo que eran "divertidas" y que en los días siguientes no paró de tener pesadillas, divertidas para él.

—Además, el otro día… ¡me echaste de la casa a las tres de la mañana! ¡y llovía!

—¿Qué ocurre con eso? —Le sorprende que no abordara en seguida en lo de sus poderes. Entonces entiende, la chica piensa que le va a cobrar horas extras. Era una escena digna de película pero que saldría igual de costosa que un rodaje. El tipo suele ser bastante tacaño, por eso decidió despertarlo y echarlo ese día, por más escena memorable que fuera.

—…Y estaba en tu cama. Pensé que me echabas porque era inapropiado—El ceño fruncido se agudiza aún más si se podía.

—¿Cuál es el punto? —La shinigami se sienta de nuevo, suspira y abre su billetera, asumiendo que el chico le va a cobrar las horas extras olvidadas. Está sacando un par de billetes cuando él agrega enojado.

—Que la señorita delicada y protocolar durmió gratis en mi armario por más de dos semanas.

—Meses—Corrige divertida.

—Por más de dos meses—Ichigo sigue gesticulando exageradamente para que vea su punto—No sé qué cambió ¡Casi me resfrío! ¡Desconsiderada!

—Idiota, pensé que me ibas a cobrar horas extras de trabajo.

¿Qué clase de ser vil y avaro creía que era él? Está bien que quiera irse de su casa lo más rápido posible pero, se siente insultado… ahora que sabe parte de la verdad.

—¡Pues no! Se supone que somos…

—¿Qué somos?—Rukia sonríe

Ichigo la mira intensamente, trata de leer en su expresión la respuesta a esa pregunta. Ella es como parte de él, por muy cursi que sonara, pero al parecer esa pertenencia era solo de amigos. "Mi amiga" está tentado a decir, pero su orgullo le gana otra vez—¿Sabes qué? Olvídalo.

—… ¡Hey! Ichigo.

—¿Qué?—Mira hacia atrás furioso. Está de espaldas a ella para ocultar su expresión de vulnerabilidad, tiene tantas preguntas, pero sabe que no puede hacerlas todas sin tener que renunciar a estar con esta nueva familia.

—Sé que eres un buen tipo, pero nuestro trato era ese. Si crees que es insulto que te pague, está bien, no lo haré…Creímos que era lo mejor hasta que recuperaras tus recuerdos y realmente necesitaba alguien que cuidara a los mellizos cuando hay hollows cerca o cuando tengo que entrenar. Es importante que confíes en nosotros. No te contamos toda la verdad porque sería un shock muy grande que podría tener consecuencias indeseadas y justamente el especialista que estudia tu caso, nos lo advirtió. Mírate ahora, estas alterado por un par de recuerdos… y te aseguro que lo que has recordado no es ni una décima parte de todo lo que tienes que recordar. Por eso, es mejor que vayas poco a poco recuperando tus recuerdos y preguntándonos sobre ello. Entenderé si quieres tomarte tu tiempo y no ayudar por ahora a cuidarlos…

—¡Hey! Escúchame…—Ichigo suspira derrotado, olvidando su ira. Esa mujer siempre tiene palabras sabias que lo calman en los momentos críticos—Cuidar a los mellizos no es ningún problema para mí. Lo seguiré haciendo y no tienes por qué pagarme. Pero…

—¿Pero?

—¿Aún tengo mis poderes?—Pregunta decidido estableciendo un plan de protección de ellos más completo. Proteger es para él una acción tan natural como respirar.

Rukia sonríe satisfecha pues sabía que ese es un tema muy importante para él.

—Sí.

Ichigo le da una media sonrisa de vuelta por su respuesta.

—Entonces no hay necesidad de que sigas yendo a acabar con los vacíos. Yo lo haré.

La sonrisa de Rukia desaparece de su rostro en un segundo.

—No ¿Cuál es tu jodido problema?

—La pregunta más bien sería ¿Cuál es TU jodido problema?

Los dos se cruzan de brazos enfrentándose.

—Escucha lo que estás diciendo. Yo protejo esta ciudad y por ende a mis hijos. Tú acabas de recuperar tus recuerdos del inicio de tu vida como shinigami… Además los poderes que ahora manejo y manejas son de un nivel completamente distinto. No hay de qué preocuparse, no me va a pasar nada.

Ichigo la mira fijamente. Si ella lo conoce y estaba seguro, que a niveles más profundos entendería las palabras que le va a decir—Rukia… sabes… ¿Sabes lo que es para un niño crecer sin su madre?

Lo mira sorprendida porque no esperó que tan rápidamente confiara en ella. Ella sabe a qué se refiere Ichigo. Dentro de los traumas que arrastra la marea de su existencia, ese es el principal. Empatiza con él, pero no por eso va a dejar de hacer su trabajo.

—Lo he hecho muy bien hasta ahora—El veneno comienza a salir por sus poros, aunque sabe que la decisión de mantenerse tanto tiempo alejado no ha sido del dominio de quien tiene en frente, a pesar de estar agradecida solo por el hecho de que él está aquí, siente ira—Al fin y al cabo alguien que desapareció…

El sonido de una de las puertas los distrae de una pelea épica.

—…'Kaa-san—El mellizo mayor aparece tras la puerta—hambre.

Los dos se miraron y se rieron.

(…)

Ichigo camina en las penumbras de la habitación y despierta a Keishin, la melliza menor.

—¿Go-chan?—Pregunta ella, sonriéndole, en ese momento se da cuenta que debe tener cuidado ya que si sonríe esa niña él se derrite y es capaz de entregarle el mundo.

Él le acaricia los cabellos castaños claros. Todo el misterio recae en su ojo izquierdo pues el derecho es del color de su madre. La levanta y la lleva hasta la cocina. Abraza más fuerte a la niña. Tiene curiosidad y necesidad por saber más sobre ellos, porque no quiere alejarse de ese lugar, reconoce que es su hogar y no quiere alejarse de él. Quiere que ellos sigan en ese estado por siempre, quiere estar ahí para protegerlos y para Rukia. Con los últimos sueldos de este trabajo y otros que se ha conseguido cerca en una heladería que administra Orihime y de guardia de un bar, les ha comprado ropa, les ha comprado juguetes y se ha atrevido a soñar llevándolos a la escuela, se da cuenta que se ha proyectado con ellos. Se da cuenta que su nueva vida empieza a girar en su eje y no le molesta del todo, le hace sentido.

Al llegar a la cocina Rukia, Kon y Mamoru comen una cena estilo japonesa, y él se incorpora con Keishin. Mientras le daba comida, cae en cuenta que esta alegre y en paz tras mucho tiempo. Una sonrisa sin culpa se asoma en sus labios. Rukia le observa asombrada y queda embelesada viendo la escena.

—Te tardaste ¿Qué pasó? ¿Todo está bien?

Ichigo le dedica una media sonrisa enigmática a Rukia y sigue alimentando Keishin.

—Sólo me estoy acostumbrando a esto.

Después de dejar durmiendo a los mellizos y apagar la luz de su habitación, se despide de Rukia, ella lo detiene, hablan hasta altas horas de la madrugada, entonces esa es la primera noche que Ichigo duerme en la casa de Rukia, en una habitación de invitados entre la habitación de Rukia y la habitación de los mellizos. Esa noche medita, medita sobre muchas cosas entre ellas, sus acciones con Rukia, se siente un tarado, piensa que todo puede ser de otra forma, que él la pueda hacer sentir segura como gratitud de toda la intimidad y acoplamiento que logra con ella, pero se da en la cara con su tozudez y falta de refinamiento, quizás la respuesta más sana sea dejarse ser y crecer en el camino.

o

La familia Kurosaki está arreglando las maletas para el fin de semana en la playa. Desde que Ichigo comenzó a recordar, las cosas están menos tensas. No obstante muchas veces deben omitir detalles de lo que ha pasado en esos años y no crear confusión, deben llegar al final de la historia para saber que pasó realmente con Ichigo en la dimensión en que quedó encerrado. Todo es una cuestión de paciencia, pero más que todo de amor. No podían estar más agradecidos de que se les haya dado una nueva oportunidad con Ichigo. Todos lo creían muerto y en cierto punto su ausencia prolongada fue como un duelo tortuoso. Es por esto, que los momentos en que pueden compartir como familia se deben aprovechar al máximo, como este paseo a la playa.

—Aún no entiendo por qué tenemos que ir a la playa a finales de invierno ¿Qué sentido tiene?

—Es una sorpresa—Responde con sabiduría el líder Kurosaki.

—Sé que es el cumpleaños de Keishin* y Mamoru* pero si los llevamos, enfermarán ¿estás mal de tu cabeza? Aunque no sé de qué me sorprendo, siempre lo has estado.

—No te preocupes, Ichigo, vamos a estar en una cabaña cálida. Rukia-chan jamás hubiese aceptado sin esa condición. Ya entenderás cuando lleguemos—Este crío es igual de paranoico que Rukia-chan, piensa Isshin.

Momentos más tarde, cuando llegan con la furgoneta a la casa de Rukia, Kon aparece cargando dos maletas muy abultadas. Las pone atrás del Honda Odyssey de propiedad de Isshin. Ichigo sale del auto, abre una de las puertas y ayuda a Rukia a subir a Keishin y Mamoru. Los mellizos vienen con tanta ropa que parecen irreconocibles.

Karin, quien va en el asiento de adelante mira hacia atrás, como Rukia una vez que se sube abraza a sus dos hijos. Karin se ríe.

—Tu complejo de sobreprotector me sorprende cada día más—Dice ahogando una risita.

—¿Ah? ¿Rukia tiene complejo sobreprotector?—Pregunta Ichigo pidiendo a Rukia uno de los mellizos, en este caso a Mamoru con la mirada, ella demora unos segundos en pasárselo. Él no es consciente de ese rasgo, ya que es mucho más sobreprotector siendo Rukia "normal" en ese aspecto, de hecho aún cree que los mellizos pueden tener frío y eso que con suerte tienen sitio para respirar—¿Tienes frío?

El mellizo negó con la cabeza frenéticamente ya que la bufanda le impedía responder. Intentó quitarse el gorro y la bufanda para hablar, cuestión que Ichigo le negó.

Kon cierra la puerta del auto una vez que estaban todos dentro—Nee-san solo se preocupa mucho por nosotros—Dice cruzándose de brazos. A pesar de que Kon era Kon, va casi tan abrigado como los mellizos, lo que hace más gracioso que la defendiera si apenas se podía mover.

—Sí, no sé de qué hablas, no soy sobreprotectora…—Rukia se defendió. Keishin intentó sacarse algunos accesorios aún el regazo de Rukia, quien hizo lo mismo que Ichigo, se lo impidió, al menos hasta el auto estuviera más cálido.

—En serio chicos, ahora que lo pienso, ustedes dos…—Karin niega con la cabeza deleitándose de una broma interna—Imagínate: cuando los mellizos tenían nueve meses y estaban empezando a pararse y caminar, la casa de Rukia parecía una cama gigante, estaba llena de peluches y almohadas por todos lados.

—Eso explica muchas cosas…—Ichigo piensa que cuando llegó a la casa aún quedaban vestigios de esa época y una vez, buscando más mantas para arropar a los mellizos, abrió un armario y fue aplastado por un arsenal de chappys gigantes.

—¿Y recuerdas esa vez en que Keishin tuvo su primer resfrío?—Yuzu quien también va atrás y juega con Mamoru pero en el regazo de Ichigo, recuerda aquel incidente con una risita que tanto le molesta a Rukia… esas risitas maliciosas de las mellizas, espera que sus hijos no sean tan malvadamente adorables.

—Cómo olvidarlo—Karin e Isshin, quienes van delante dicen al mismo tiempo.

—Es que fue muy memorable—Yuzu mira con diversión las nubes en el cielo que amenazaban con una lluvia torrencial.

—¿Qué pasó? —Ichigo agudiza su entrecejo fruncido, se sentía perdido. Por si no se habían dado cuenta él no estaba consciente por esa época y si no le explican…

—Te lo contaré… en fin, tenemos tiempo hasta llegar a la cabaña—Karin sonríe.

—No, Karin-chan—Le pide con timidez Rukia.

Demasiado tarde, todos tienen ganas de hablar de ello.

—Vamos… —Karin mira por el espejo retrovisor el sonrojo de vergüenza de Rukia y la cara de curiosidad de Ichigo—Era un día como hoy hace seis meses.

—Bueno, casi, el viento era apenas soportable en las calles, pero era casi la misma temperatura—Yuzu agrega.

—Eran las seis de la mañana. Moría de sueño—Kon añade, en esos momentos se estaba sacando una de las casacas ante la mirada de reproche de su Nee-san.

—Tocaron con desesperación la puerta, me pregunté qué diablos había pasado ¿Un accidente? Pero cuando abrí, me encontré con Rukia afuera de mi puerta…

—Los mellizos estaban aún más abrigados que hoy—Karin mira como Mamoru esta en una lucha encarnizada con Ichigo por sacarse la bufanda.

—Kon-chan llevaba el coche—Yuzu dice—Yo ayudé a entrarlo. Pero en él sólo venía Mamoru, Rukia-chan tenía a Keishin en sus brazos…

(…)

—¿Y no dormiste por dos días?—El joven de pelo anaranjado le pregunta a Rukia incrédulo.

—Deja de reírte de mí, desgraciado.

Ella le cierra la puerta de su habitación de la cabaña en la cara. Ya la han molestado suficiente por esa situación y ahora Ichigo continúa torturándola, no, no más.

Ichigo suspira y se da la vuelta, de nada sirve seguir insistiendo, lo sabe. Igual es gracioso y raro encontrar esa clase de vulnerabilidad en Rukia. Pero ser una madre soltera debe haber sido pesado siendo ella de la sociedad de almas en que no abundaban los bebés, siente compasión por ella y se promete internamente estar ahí la próxima vez que haya una situación así, prefiere pasar él dos días sin dormir a que Rukia sufra, pero lo piensa internamente, jamás diría una palabra sobre esas promesas internas y no porque la gente no pudiese ver a través de él, sino porque él no quería sentirse vulnerable.

—¿Viejo, que haces? —Pregunta viendo a su padre. Isshin abre un saco de leña.

—Deja de hacer de bobo, Ichigo. Tenemos que mantener temperada la cabaña si es que queremos ver los preciosos rostros de los mellizos este fin de semana.

Ichigo ayuda a su padre a preparar el fuego en la chimenea. Yuzu está haciendo una suculenta cena, ahora mucho más elaborada ya que será chef. Karin ve un partido en la TV con un mellizo a cada lado. Kon es sujetado por uno de ellos de la mano, por lo que no tiene más remedio que quedarse a ver el partido entre el Madrid y Barcelona. Karin además de ver el partido, está burlándose de la desesperación de los chicos cuando querían preguntar algo y no podían hablar por el exceso de amor maternal.

(…)

Tres horas más tarde, la cabaña está suficientemente temperada para que Rukia acceda a dejar a sus hijos con ropa normal y jugar libres por todos los rincones de esa cabaña, excepto cerca del fuego.

—Entonces… ¿Me van a explicar de una vez por qué vinimos aquí?

Todos los adultos se miran con una expresión de "no es obvio". Pero es uno de los niños que responde.

—¡Por los kabum!—A Mamoru le brillan los ojos de alegría. Rukia reza internamente para que Ichigo no note el increíble parecido con Isshin cuando hace ese gesto.

Todos ríen al unísono.

—Se dicen truenos, Mamoru-chan—Yuzu le corrige con cariño y le hace una caricia en la cabeza. Al que él le responde con otra sonrisa ¿Cómo no poder derretirse ante eso?

—¿Les gustan los truenos?—Pregunta perplejo.

—No sólo eso…—Rukia agrega mirando por la ventana como unas gotas se impregnan en la ventana, era inminente la tormenta y con ella, la paz.

En ese momento, Ichigo tiene la respuesta inmediata. Comienza a llover con granizos.

—¡Guay!—Gritan los mellizos corriendo a la ventana olvidando todo lo demás y a los demás—¡Lluvia!

Isshin se les une abrazándolos mientras miran por la ventana, la infancia es solo una, después quizás serían tan reacios a los abrazos como Ichigo, debe aprovechar mientras puede.

Ichigo se da cuenta que es extraño, que amar la lluvia no es tan familiar como él creía porque hace diez años o más, él se escondía bajo las sábanas los días de lluvia y las lágrimas corrían por sus mejillas sin poder detenerse hasta que amanecía.

¡Él odia la lluvia!


Ustedes ya saben que viene ¿No? ¡Memories in The Rain! Los flashbacks de este capítulo son del Tomo I Death and Strawberry y de los primeros capítulos del Tomo II Espero que no hayan sido tediosos los flashbacks y el capítulo en general. C:

*Bello corazón. (La niña) Contiene el kanji del nombre de Isshin C:

*Proteger, (El niño) Contiene el kanji que Ichigo usó cuando fue a rescatar a Rukia a la Sociedad de Almas.

Juntos hacen "Proteger el Corazón" para mi eso es Bleach C;

Vomiten arcoíris conmigo! Jajaja! Nos vemos hasta la próxima.