Vuelvo a mi fanfiction sin reviews... Buenas a los que leen esto... si es que alguien lo hace...
Título: El Hurón y la Comadreja
Parejas: Ron/Draco, Harry/Theo, Hermione/Pansy, Luna/Blaise y un par más que se me van ocurriendo
Advertencias: Slash! Yuri Mpreg Het AU
Disclaimer: Como digo siempre esto no es mío, es de la blonda JK y de los hermanos W. Solo lo escribo para disfrutar un poco del yaoi.
Se sentó en la cama de George, un tanto acongojado. Debía admitir que lo que le había pasado no era un sueño, pero ver a sus hermanos toquetearse disimuladamente no ayudaba.
- Y bien - Fred rompió el silencio - ¿Vas a contarnos qué sucede o vamos a tener que adivinarlo?
Ron no sabía cómo empezar, y miraba sus manos mientras jugaba con ellas. George se acercó lentamente, y sentándose a su lado le dijo:
- O tú empiezas a hablar, o yo empiezo a contarte cómo comenzó todo entre Fred y yo - le dijo con un poco de sorna. Como Ron seguía sin levantar la mirada, continuó - Bien, un día, estábamos cansados, en nuestro cuarto, castigados una vez más, y sinceramente aburridos...
- ¡Basta, de acuerdo, hablaré, hablaré! - gritó Ron, asustado por lo que su hermano podría contarle - Es que no se por donde empezar
- Pues el principio me parece correcto - dijo Fred - ¿no te parece George? - le dijo, mientras se sentaba al otro lado de su hermano menor
- Claro que sí, a menos de que quieras contar una historia surrealista…
- ...y comienzas de la mitad para generar suspenso -completo su hermano - pero mejor...
- basta de divagar, porque ...
- ¡Basta de eso también! - grito nuevamente Ron, ahora bastante hastiado - De acuerdo, lo que sucede es... que besé al hurón -
Sus hermanos se quedaron boquiabiertos. Esperaban cualquier cosa, desde una confesión de amor a Hermione, hasta una de amor a Neville o Harry. Lo que Ron había hecho, los dejó helados, sin palabra.
El primero en hablar, fue un confundido Ron.
- Sé que.. sé que no... que no es nada más que... más que un beso... nada impo... importante, algo que quizas no... no sucedió real... realmente... - estaba casi temblando.
Por alguna razón, a medida que decía eso, a medida que se planteaba que podía no haber sucedido realmente o que no volvería a suceder, sentía que el pecho le dolía, y que se quedaba sin aire.
George y Fred se miraron por encima de la cabeza de su hermano y entendieron lo que sucedía, ellos recordaban ese mismo dolor en sus almas, y lo podían reconocer a leguas de distancia.
-Ron, primero, cálmate - dijo Fred, colocando la mano sobre el hombro.
- Y cuentanos qué sucedió
- Bueno, debería contarles desde el principio...
Encerrado, una vez más en mí mismo, llorando de felicidad y tristeza al mismo tiempo. ¿Qué sucederá ahora? Lo besé, si, pero él besó a la "sangre sucia". Aunque en el baño… me nombró mí, no a ella. En realidad, tampoco me nombró a mí, solamente dijo "Hurón", aunque se que esa es la manera en la que me llama…
A quién podría recurrir, en una situación así, ¿con quien hablar? Solo una persona se me ocurrió, y no era precisamente alguien con quien quisiera entablar una conversación.
- Hola Theo - dije, sentándome a su lado - ¿Qué haces? -
- Estudio - dijo, mostrando un libro de transformaciones
- Necesito hablar contigo - le dije sacándole el libro de las manos
Me miró primero con odio, pero cuando vio mi cara comprendió que no estaba jugando. Él siempre ha sido mi confidente desde que nos conocimos en el tren.
- Besé a Ron - dije simplemente con una extraña sonrisa plantada en el rostro.
- Supongo que no estás esperando una medalla - me contestó, - y que no ha sido un error, por la horrible sonrisa que tienes clavada en tu cara
Nos sentamos enfrentados, como solíamos hacer a la hora de contar secretos, lo más cerca uno del otro. ¡Jah, qué dirían las otras serpientes de esta actitud tan tejonesca? Por alguna razón, estar sentado así me generaba repulsión aunque me recordaba viejas épocas, en las que nos besábamos, solamente para aplacar a nuestros demonios.
- Bien, ¿qué es lo que necesitas de mí ?- preguntó un tanto incómodo - ¿Por qué estás aquí y no en los brazos de Ron? -
Ese comentario me sacó de mi ensoñación. Lo miré con un poco de tristeza.
- Él no me quiere- respondí, conteniendo las lágrimas -
- ¿Quién, por Merlín, quién eres y qué hiciste con Malfoy? -preguntó, con voz burlona
- No molestes..- le respondí en un suspiro - pero, ahora ¿qué hago?
- Te recomiendo, primero que nada una sesión en el baño - dijo señalando mi recuerdo entre mis piernas -, y después,... veremos. - y agregó con una media sonrisa - la esperanza es lo último que se pierde
Cuando Ron terminó de contarles, excluyendo, claro el momento en el baño (ellos no tenían por qué enterarse de ese momento de extrema debilidad), los gemelos, estaban sentados uno al lado del otro viéndolo caminar, tal como lo había hecho desde el principio, mirando el piso. Tenían la garganta seca y la sensación de que estaban escuchando algo prohibido.
Fred no se pudo contener; se levantó, y avanzó hacia Ron, quien temiendo una represalia por lo que había contado, se la cara. Se sorprendió al sentir como su hermano lo abrazaba. No supo el por qué, pero no soportó tanto cariño y se quebró.
Lloró suavemente sobre el hombro de su hermano todo el dolor que sentía, y comprendió completamente lo que sucedía. Fue como si una venda hubiera caído de sus ojos.
- Vamos Ron - dijo George - tú sabes que el amor duele -agregó palmeándole la espalda - y ahora suelta, suelta que se estan empezando mis celos...
Ron se alejó, y con la mente un tanto nublada, preguntó
- Y ahora, ¿qué hago? - estaba muy apesadumbrado
- Bueno, primero que nada, deberías...
- ... calmarte para poder pensar, y además...
- ... piensa que ahora nos tienes a nosotros, y que tres cabezas...
- ... piensan mejor que una
Ron los miró. Detestaba que hicieran eso, pero ahora se veía divertido.
- Bueno, mejor primero voy a buscar a Harry - dijo, y un tanto preocupado agregó - estas cosas son las que nunca le voy a contar...
- ... o al menos no todavía - completó Fred - Frente arriba, que la esperanza es lo último que se pierde
Lo vieron salir de la habitación, un poco mejor de lo que había entrado.
- ¿En que nos habíamos quedado? - preguntó George, con una media sonrisa mientras metía una mano en el calzoncillo de su hermano.
