Bueno me tarde mucho con este capítulo y lo cierto es que fue por falta de tiempo e inspiración, estoy en las últimas del semestre y bueno todo se me vino encima, me di un tiempito para terminar esto y ahora que puedo vengo a dejar este nuevo capitulo.
Notas al final :D
Aclaraciones y/o advertencias
• Spoiler (si no están al día con el manga es seguro)
• OoC
• Texto en negritas es dialogo.
• Texto en cursiva son recuerdos
• Texto entre "«" "»" son pensamientos
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Cambio
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Como había predicho apenas habían puesto un pie en Zimowy tuvieron que buscar un trabajo, ambos tenían poco dinero —más bien escaso—, encontrar un trabajo como mago independiente era más difícil de lo que Gray había pensado, sino tenías un gremio que te respaldará la gente no te tenía confianza; aunque para su fortuna los Grandes Juegos Mágicos les habían proporcionado fama.
Habían hecho ya un par de misiones —en conjunto y por separado—, por lo que ahora ya tenían dinero para cenar, compara al menos un cambió de ropa y un lugar para dormir.
— Gray-sama se ha vuelto muy famoso — mencionó la chica, el Devil Slayer la miró algo confuso.
— Eso parece — dijo sin tomarle mucha importancia. Viendo su expresión, al mirarla de soslayo supo que algo andaba mal — ¿ocurre algo?
— No, Gray-sama — ella sonrió e intentó parecer tranquila, el moreno se sintió extraño al poder notar que Juvia fingía.
El poco tiempo que llevaban juntos ya se notaba y el Fullbuster sentía que la compañía de la peliazul era algo natural, a pesar de todo lo que había imaginado. Y por eso sabía que algo andaba mal, hacía poco se había alegrado de que Juvia se "comportara" pero conforme pasaban el tiempo supo que extrañaba esa parte de ella por más raro que eso sonase. Entraron al hotel del pueblo, en donde habían alquilado dos habitaciones, esta vez estaban separados físicamente.
Cada uno se dirigió a su habitación para darse un baño y cambiarse, estaban llenos de lodo y tierra y la ropa de Juvia estaba hecha girones. Mientras estaba en el agua, Gray no pudo evitar darse cuenta que no le gustaba estar solo sabiendo que tenía a su compañera a unos cuantos metros. No es porque le gustará — ni nada de eso — simplemente aún no se sentía listo para pasar tanto tiempo solo, a pesar de que hacía poco la soledad no le representaba ningún problema.
Sentado en la cama, soltó un suspiro, realmente quería hablar con Juvia, de cualquier cosa que le hiciera olvidar su situación pero no quería darle motivos para que su —activa y aterradora —imaginación se disparará.
Alejó aquellos pensamientos de su mente y se obligo a superar la inseguridad que tenía, se vistió aunque sabía que no le tomaría más de un segundo despojarse de todo. Su estomago gruñó con fuerza y solo entonces cayó en cuenta la hora que era, casi las cinco de la tarde.
Se levantó y caminó hasta la puerta, dispuesto a ir por la oji-azul a comer algo, ya que estaban juntos era ilógico que cada uno comiera por su lado. Apenas abrió la puerta algo llamo su atención, Juvia había salido de su habitación con un semblante sigiloso y una expresión en el rostro que no pudo descifrar.
Quiso llamarla y preguntarle qué pasaba pues anteriormente lo había hecho y ella no había querido contestar; pero la voz no le salió, por ello imitando su actuar la siguió en silencio.
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La Loxar caminaba con tranquilidad pero por alguna razón sonreía, no era un sonrisa que viera en ella siempre, era calidad y serena. El chico de ojos oscuros comenzó a cuestionarse que sería lo que la maga de agua iba a hacer, había muchas posibilidades pero lo cierto es que por alguna razón ninguna le convencía.
De pronto la peliazul paró, aspiró hondo antes de entrar a un edificio grande y algo viejo; se acercó con lentitud temiendo que pudiera salir en cualquier instante pero cuando eso no sucedió terminó por pararse justo fuera de uno de los grandes ventanales.
Enfocó su vista hacía el interior y casi de inmediato vio a su compañera, estaba hablando con una mujer de cabellos castaños y ojos color miel, de pronto cayó en cuenta de quién era la mujer y donde se encontraba.
Era una escuela de magia, la mujer había sido una maga en su juventud pero había terminado en ese lugar fundando esa pequeña escuela, a lo largo de los años creció y aunque la mayoría de los niños iban a solo por curiosidad y eran pocos los que se dedicaban a la magia, la escuela era un éxito.
La mujer, llamada Nirina, les había pedido hacer una pequeña demostración para sus niños pero había habido mejores misiones a su parecer por lo que se había negado, Juvia no había dicho nada pero desde ese momento fue cuando se había puesto seria y distraída.
Ahora entendía todo, pero a pesar de eso le sabía mal el hecho de que Juvia no hubiera expresado su sentir, si quería ir solo debía de haberlo dicho, después de todo lo había prometido y aún así...
Negó con la cabeza suavemente y se dispuso a hacer su entrada, a pesar de que no tenía una excusa convincente y que quizás terminaría como un acosador. Antes de que pudiera dar un paso hacia la puerta , esta se abrió dejando ver a un pequeño grupo de niños así como a Nirina y Juvia, todos pasaron de él excepto por la última que al verlo casi pareció que palidecía.
Su ceño se frunció casi de forma inconsciente pero igual no cambió de expresión, la oji-azul pareció encogerse y los otros presentes solo los veían con curiosidad.
— Juvia-san ¿está todo bien? — preguntó la mujer de cabello castaño.
— Todo está bien solo quiero hablar con mi compañera — habló de repente, con un tono algo severo del que —ahora si — se arrepentía, la maga elemental simplemente camino hacía él, llevaba la mirada sosteniendo la suya pero se veía nerviosa y hasta triste.
Cuando estuvieron frente a frente la expresión de la Loxar se volvió preocupada — Juvia no... — inició ella pero rápidamente se calló al ver como la miraba.
— No estoy enojado porque hayas decidido venir — aclaró ahora con una sonrisa en la cara — pero podrías haberme invitado ¿no crees? — le preguntó sin dejar de sonreír.
La verdad es que se le hacía un gesto muy tierno el hecho de que la maga quisiera mostrar a esos niños un poco de su magia, el mismo había aprendido de Ur la suya y aquello le traía recuerdos, unos muy buenos recuerdos.
— Juvia había querido invitar a Gray-sama pero... — comenzó a balbucear pero sorpresivamente supo lo que quería decir.
— Se que dije que íbamos a enfocarnos en el entrenamiento pero siempre podemos hacer una pausa por una buena causa — ahora una sonrisa enorme y un sonrojo aparecieron en el rostro de Juvia por lo que el Fullbuster olvido el hecho de que la maga no le hubiera mencionado nada de sus planes. — Vamos que nos esperan — le dijo para dirigirse a los niños y la ojimiel, los cuales se veían ansiosos y curiosos por las expresiones de la Loxar.
— ¡Si Gray-sama! — escuchó que decía la maga y luego avanzaba junto a él, con esa sonrisa radiante que solo le había visto un par de veces.
Al verla supo que valía la pena atrasar un día más el entrenamiento, es decir, si quería hacerse fuerte para vencer a END pero quería que la oji-azul recuperara la alegría que ya era característica de ella, después de todo había sufrido al liberar a su padre — cosa que él no había podido hacer — de verdad que se lo merecía y se lo debía.
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— Juvia está agotada — exclamó la maga de agua mientras caminaba a un lado del moreno, este la miró con una ceja alzada.
— Solo eran un par de niños Juvia — replicó el Devil Slayer mientras esbozaba una sonrisa al ver la expresión de su compañera.
— Es que Juvia nunca había tratado con niños antes — musitó con la mirada ida, Gray entonces cayó en cuenta que siempre que Bisca le pedía a la chica el favor de cuidar a Asuka, la fémina encontraba cualquier excusa para no aceptar, solo interactuaba con ella cuando estaba junto a alguien.
— ¿No te agradan? — preguntó sin pensarlo y al ver como Juvia lo miraba con horror supo que había cometido un error — yo... no... olvídalo ¿sí? no debí preguntar eso — dijo mientras retiraba su mirada, que estúpido había sido.
— A Juvia no le desagradan los niños — la voz suave pero triste de ella le hizo imposible no regresar a verla — es solo que Juvia siempre fue la mujer de la lluvia... — ahora ni lo miraba a él, más bien parecía ida en algún lugar, quizás sus recuerdos — cuando Juvia era pequeña los niños no la querían por atraer la lluvia y lo mismo paso cuando Juvia creció — eso lo sabía pero nunca se había detenido a pensar que tanto le había afectado aquello — ¡claro que ahora Juvia es muy feliz estando junto a Gray-sama! — habló intentando sonar más animada y aunque lo había logrado a Gray no lo convencía del todo.
— No deberías preocuparte — soltó mientras se detenía — eres divertida y buena persona, los niños te adoraron y no creo que sean los únicos — terminó por decir, se había sorprendido de lo sincero que había podido ser pero igual no era algo que lo comprometiera.
— ¿Gray-sama lo piensa? — interrogó la peliazul con su mirada soñadora, casi podría jurar que sus ojos se vislumbraban como corazones.
— Si eso es lo que pienso — no lo había hecho desde un inicio pero Juvia siempre había parecido llevarse bien con Wendy, ahora que la había visto jugar con el agua con esos niños estaba convencido, era el tipo de mujer que llegaba a convertirse en una excelente madre.
— Juvia se alegra mucho de oír eso — dijo igual de emocionada — ahora Juvia sabe que podrá cuidar a los treinta hijos que tendrá con Gray-sama — terminó por decir y aquello lo descoloco de sobremanera.
«¿Cómo es que puede hacer eso?» se preguntó mentalmente.
— ¡Eso no va a pasar! — gritó como era su costumbre al oírla hablar así, pero Juvia no pareció tomar importancia a sus palabras — no quiero tener tantos hijos — susurró.
— Gray-sama —canturreó ella igual de sumida en sus fantasías — Juvia le dará los hijos que quiera — bueno quizás no tan metida en ellas.
— Deja eso ya Juvia — masculló ya molesto — ahora vamos a comer que muero de hambre — dijo y comenzó a caminar, no se fijo si quiera si la oji-azul lo seguía.
Mientras, pensaba que debería dejar de ser tan sincero, aunque por otro lado, poco a poco Juvia volvía a ser la de siempre. Así había llegado a Fairy Tail y así la quería ver siempre sin importa que eso significase aguantar uno que otro comentario bochornoso.
Pronto sintió el peso extra en su brazo, miró a la Loxar colgada de este y suspiro, la fémina sonreía y bueno, ya lo había dicho, Juvia volvía a ser Juvia, eso lo calmaba además no estaba tan mal ver su sonrisa de tan cerca.
Claro que eso no se lo diría.
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Notas de autora:
No sé si Juvia se lleve bien con los niños, para propósitos del fic necesitaba ponerlo así pero no lo sé XD yo quiero suponer que si :D
Bueno como dije esto es amor lento así que por ahora Gray sigue igual pero aunque no lo parezca o Juvia no lo note va ganando terreno en el corazón de nuestro querido tsundere de hielo XDD espero ustedes si lo vayan notando.
Eso es todo nos veremos en otra oportunidad.
¿Me regalan un review?
