Allí se detuvieron, y esperaron un momento, para ver si no era una ilusión, pero la ciudad no desaparecía, así que no lo era.
Entraron y toda la gente los veía, y los niños corrían a su casa y se cerraban puertas y ventanas.
- te dije que te cubrieras la cara – le dijo bankotsu a Kyokotsu.
Y éste al escuchar eso, se fue corriendo con la cara entre las manos, para que no vieran sus lagrimas, pero a causa de esto, tropezó y cayó en una zanja, rompiéndose el cuello
- rayos, ¿de donde salen tantas zanjas?- exclamó Bankotsu
Y a unos cuantos pasos de allí un señor avanzado de edad cavaba con pico y decía "Cava por aquí, y por allá, una zanja por aquí y otra por allá"
- hagámonos tontos – dijo Bankotsu viendo el cuerpo de Kyokotsu, y como que no lo conocíamos, así no tenemos que hacernos cargo del cuerpo.
Y así lo tuvieron que hacer, y mejor se metieron a un puesto de Ramen, donde se sentaron y pidieron uno para cada uno.
Bankotsu dejo con cuidado a Jakotsu sobre uno de los bancos.
Y los cuatro que quedaban comieron su ramen, que estuvo exquisito como el manjar de los dioses.
- bueno, eso es todo – dijo Bankotsu – nos vamos.
- Oiga- dijo el que atendía el puesto – no me ha pagado.
-ah! Es cierto - respondió – Renkotsu, págale.
Entonces, como Renkotsu no tenia nada de dinero, le tuvo que das sus zapatos y algunas de sus armas
(Que, Creían que iban a matar al del puesto?)
Pero cual fue su sorpresa ala ver a Kyokotsu allí todavía vivo.
- Pero como paso eso? – preguntó Jakotsu
- Recuerda que Kyokotsu no es un ser tan humano – dijo Renkotsu
- Creo entonces que abra que buscar una posada con corralón entonces – dijo Bankotsu sin darle mucha importancia a lo que pasaba, como siempre - y mañana temprano nos vamos, así que lo que tengan que hacer ahorita, y toman lo que crean que necesiten para el viaje- y luego se metió en una posada.
- ¿qué hacemos ahora? – preguntó Jakotsu a Renkotsu
– no lo sé, yo iré a comprar algo de comer para el camino, tu... no sé, has lo que quieras – y diciendo esto Renkotsu me metió a una tienda.
- maldita sea - dijo Jakotsu - ¿ y ahora que voy a hacer? No puedo caminar.
Entonces Jakotsu miró a su alrededor y vio una "clínica" y cojeado se dirigió hacia allá, esperando que le pudieran curar su pierna
- Hola? – dijo Jakotsu entrando cojeando a la clínica, pues no se veía a nadie - ¡hola!
- Oh, Un paciente – dijo una vocecilla de hombre pero chillona.
El hombre salió de atrás de una cortina, tenia el cabello rubio, corto pero muy esponjado, era de piel blanca, el rostro era liso y muy cuidado al igual que sus manos.
- A verrrrr! – exclamó el medico - ¿qué es lo que tenemos? Oh! Un tobillo torcidoooo, ¡¡¡Enfermera!
De una puerta salió una mujer muy grande y gorda, maquillada hasta mas no poder, y dijo:
- Llamó usted- su voz era gruesa para ser de una mujer.
- Pon al paciente en la camilla por favor.
La enfermera levantó fácilmente al desconcertado jakotsu y lo acostó en la camilla. En doctor se sentó a un lado, y apretó bien fuerte el tobillo lastimando de Jakotsu, quien gritó de dolor.
- ¿Duele? – inquirió el doctor con tono infantil.
- ¿Esta seguro de que usted es medico? – preguntó jakotsu
- Pero claro, ahora te dejare con Mimiko la enfermera porque yo tengo cosas que hacer – dijo el doctor y luego se dirigió a la enfermera- dale un masaje como tu sabes – y salió de la habitación.
Mimiko se sentó donde antes había estado el doctor y comeos a sobar el tobillo de Jakotsu, quien se quejaba a cada rato, luego tomo una pomada y se la puso, volvió a sobarlo, luego le puso una venda y Jakotsu se sintió mejor casi de inmediato, esa enfermera tenia manos mágicas.
- Ya esta – dijo la enfermera, y luego se le quedó viendo a Jakostu – Creo que eres un chico muy lindo – le dijo mientras le ponía algo de cabello detrás de la oreja – sabes, creo que doctor tardara en regresar.
Jakotsu se quiso levantar de un salto, pero la molestia del tobillo se lo impidió... lo que pasó después; bueno digamos que llegó a la posada despeinado, sudando frío y temblando, y no quiso decir nada, solo se acostó echo un ovillo.
A la mañana siguiente Bankotsu se levanto en perfecto estado, y bajó las escaleras.
- Oigan. Jakotsu, Renkotsu ¿dónde están? – los llamo Bankotsu – No me hagan ir a buscarlos.
Bankotsu salió a la calle, pero no había ni un alma, ninguna excepto las de sus compañeros muertos.
- Porque Bankotsu? – dijo el fantasma de Mukotsu – como nos hiciste esto.
- Nosotros te éramos leales, ¿cómo pudiste? – dijo el otro fantasma de Kyokotsu
- Ahora no estamos mas, nos mataste,
- Yo no hice nada- respondió Bankotsu- fueron ustedes de tarados, que se andan cayendo.
Los fantasmas se voltearon a ver uno al otro con miradas de afirmación y de estar de acuerdo y se dieron cuenta de que lo que decía bankotsu era verdad, habían sido ellos.
- Oye, Bankotsu, despierta ya! – exclamó una voz familiar y luego sintió un chorro de agua helada. – Ahhhgg! Maldita sea.
- Ya es medio día – dijo renkotsu – no te levantaste, y tu eras el que quería ir temprano
- Cierto, bueno, ¿donde están los demás?
- Bueno, Mukotsu, Kyokotsu, están muertos, y Suikotsu desaparecido
- Es cierto, saben, creo que esta es la misión mas peligrosa que hemos tenido, ni siquiera
cuando atacamos un país entero nosotros solo (así o mas presumido?) Bueno ahora si ya vamonos.
Salieron de la posada y vieron a Ginkotsu afuera.
- Ah! Ginkotsu – dijo Bankotsu – creí que estabas muerto también, que bueno que no fue así.
Entonces los tres guerreros se subieron a Ginkotsu, para continuar su camino, pero Jakotsu no hablaría en casi todo el camino.
- Arre! Ginkotsu! – exclamó Bankotsu – tenemos poco tiempo para llegar a nuestro destino
Los guerreros salieron del pueblo y al mirar hacia atrás, vieron como se desvaneció el pueblo
- No me digan que ese fue un espejismo también – dijo Renkotsu sorprendido – pe... pero fue tan real.
- ¿qué acabas de ver? – dijo bankotsu.
- Si, pero...
- si se desvaneció era porque era un espejismo.
Pasaron 2 dias mas y vieron a lo lejos la ciudad a la que estaban destinados a llegar. Por fin acabaría esta loca misión, bueno, al menos la mitad.
