-Dante, a su servicio, "mi Lord". -Hizo burlón una reverencia después de presentarse.

-"Dante" -Pensó para sus adentros, aquel chico era el hijo de Sparda, aquel miserable hombre que le dio la espalda a su vida como demonio y que era uno de los seres más poderosos del inframundo. Varias personas decían que incluso le superaba por mucho a él, a Doom. La llama de los celos se encendió con bravura en su interior y miró al hijo de Sparda con un odio tal como su estuviese enfrente del ya difunto sujeto. -Tú, altanero miserable. -Le dijo sin perder la compostura. -¿Cómo te atreves a irrumpir en el reino y en la propiedad de Doom? Infame y sin respeto. La gente de tu calaña me enferma. Debería meterte ahora mismo en el calabozo para que te pudras y regreses al infierno de dónde perteneces.

-Bla, bla, bla. ¿Ya acabó su real majestad? -Dijo con sarcasmo Dante, guardando a Revellion en su funda correspondiende, para luego llevarse sus manos a la cadera. -Lamento bajarlo de su nube mi amado y querido soberano, pero el asunto que me trajo hasta tu "humilde" morada, poco y nada tiene que ver contigo. No eres más que una molesta piedrecilla en mi zapato. -Diciendo ésto, dejó ver a Ivony y Evony en sus manos con un rápido movimiento de las mismas, para luego finalizar diciendo. -Y eres una piedrecilla, que debo sacar.

Las armas de Dante comenzaron a meter bullicio en el estrecho pasillo, las balas danzaban con gracia hacia Víctor. Él no hizo ademán de protegerse. Con su potente armadura bastaba y sobraba. Podía acabar con ése demonio en poco tiempo.

Ejecutando movimientos de manos, dejó liberar misiles tras su capa, acompañados de los rayos láser que emergieron de sus dedos. Luego remataría con un rayo de plasma y problema resuelto. Adiós al hijo de Sparda. O eso creía, ya que el muchacho de cabello blanco se movió con tal agilidad y rapidez que su ejecución de ataques a penas si rozaron parte de sus ropas. No alcanzó a salir de su asombro cuando un fuerte puntapié lo dejó de espalda en el suelo.

Pero Doom, sin dejarse llevar por los impulsos asesinos que corrían por sus venas, sonrió bajo la metálica máscara con maldad. Esa pelea sería más que interesante.

Se paró velozmente guardando distancia y corrió velozmente hasta Dante, propinándole un fuerte puñetazo en el rostro para posteriormente impactar su estómago con un rayo de plasma. Logró hacerlo llegar lejos, y nuevamente recurrió hacia sus misiles escondidos para que acabaran con el molesto muchacho. Otra vez se oyó una explosión, ésta vez, cortesía de Doom.

Miró pacíficamente el final de la trayectoría de su ataque y esperó pacientemente a que el humo se disipara, pero su sorpresa fue grande nuevamente al percatarse de que Dante había desaparecido.

-¿Me buscabas? -Doom se volteó y vio al chico de ojos violetas apoyado en la pared casi inexistente ya, de brazos cruzados y sin dejar de sonreírle.

Con furia se acercó a propinarle una merecida patada en el rostro para borrar esa odiosa sonrisa de payaso, mirándolo con odio cuando una de las manos de su oponente le detuvo su extremidad a tiempo, justo centímetros antes de rozar su cara. Sin embargo, Dante dio un estrepitoso grito cuando la armadura cumplió la función de proteger a su ejecutor y dio una fuerte descarga contra el insolente muchacho. Dante dobló hacia adelante la mitad de su cuerpo debido al impacto y sólo entonces el hombre de la capa verde pudo propinarle el golpe que según él tanto merecía un chiquillo como él, el cual jugaba a ser adulto. Logró lanzarle lejos una vez más, hasta que su cuerpo paró bruscamente al chocar contra una puerta ubicada en el lado contrario del pasillo donde él se ubicaba, muy cerca de unas escaleras de hierro.

Víctor, declarándose vencedor prematuramente, se acercó con aire glorioso y altanero a la semilla de Sparda. Levantó sus manos, dejando ver un brillo de ellas, dispuesto a ponerle fin a esa lucha que había significado sólo una pérdida de valioso tiempo para él.

-Dime, ¿Cómo quieres que Doom remate tu final? Yo prefiero asesinarte lenta y dolorosamente. -Le miró con regocijo mezclado con un infinito desprecio. -Mírate, eres una vergüenza para los de tu especie. ¿Por qué pensaste que estarías al nivel de Doom? Estás muy por debajo de mí, siempre lo estuviste.

-Ju...-Dante salió del lugar donde había quedado incrustado, sin dejar de sonreír y limpiando la suciedad de su ropa. -¿Cómo es posible que no sepas cerrar la boca? -Con velocidad desenfundó a Ivony y le asestó un disparo tan fuerte en la frente que no le dio tiempo de reaccionar, lo alejó un par de pasos de él debido a la fuerza del golpe de la bala y el cuerpo de Doom cayó al suelo.

No, no estaba muerto. Sólo había quedado paralizado debido al impacto tan repentino.

-Te dije que no tengo tiempo que perder contigo. -Y diciendo ésto, Dante desapareció por las escaleras con mucha calma hacia su presa. Aquel arrogante autodenominado "Dios" tardaría un rato en volver en sí.

La habitación se había movido de un lado a otro como si estuviese ocurriendo un terremoto en ese mismo instante, aunque tan súbitamente como había empezado, se detuvo. Los pedazos de muro del techo caían una y otra vez amenazando con golpear sus cabezas. Si seguían ahí, quizás tuvieran la "suerte" de que de un momento a otro el siguiente en caer fuese el techo.

Oyeron los gritos de los doombots a lo lejos y el ruido de disparos acercarse cada vez más. No debían permanecer ahí, fuese lo que fuese, era demasiado peligroso. Y venía a por Amaterasu, puesto que el cazador tenía su trayectoria notoriamente fija en el punto dónde ellos se encontraban, estaban demasiado cerca.

-¿Qué ocurre? -Gritó Amaterasu mientras Deadpool la liberaba rápida pero cuidadosamente. -¿Qué es todo ese horrendo alboroto?

-Sea lo que sea, no me importa. Debemos salir de aquí. -Dijo Deadpool ayudándola a descender.

-Pero Deadpool, las personas. Aunque sean de oscuro corazón, no puedo dejarlas morir. -Lo miró de nuevo con esa oscura pero pura mirada, ella siempre fue partidaria de aquel pensamiento de que toda persona, por muy desgraciada y malvada que fuese, merecía una segunda oportunidad en la vida.

A Wade le costó demasiado negarse a esa preciosa mirada, pero ahora el hecho de centrarse en su objetivo era tan fuerte que debía dejar aquellos sentimientos de lado. Posó su mano izquiera en la cabeza, entre las blancas orejas y la acarició suavemente.

-Lo siento. -Le dijo serio. -Pero ésta vez, deberás obedecerme tú. Mi contrato decía que debía vigilar que nadie se te acercara, y eso haré.

-¡Waa! -Gritó Amaterasu al sentirse levantada por los aires, atinó a afirmarse en el cuello de Deadpool, dándose cuenta de que el hombre se la había hechado a la espalda. Pudo sentir como movía sus brazos con velocidad y oyó un disparo.

-Oh, sí. Éstas preciosuras van a dónde yo lo ordeno. -Dijo el hombre de la máscara roja admirando a sus pistolas brillantes, lleno de energía. -Hace tiempo que éstas nenas pedían algo de acción. Amy... -Dijo sonriendo bajo la máscara a la muchacha en su espalda. -Agárrate fuerte, tendrás un viaje movido.

Amaterasu tragó un poco de saliva. El tono de Deadpool no le gustaba para nada.

-¡BANG! ¡BANG!¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! -Resonaban los gritos de Deadpool por entre los pasillos, mientras llevaba a una asustada Amaterasu en la espalda, la cual gritaba y llevaba sus ojitos blancos del miedo.

Uno a uno ella sentía a los doombots cayendo pesadamente al suelo tras de sí inmediatamente después de que las armas "gritaban" en las manos del mutante, que en esos momentos parecía haber perdido la razón, aunque seguía firme en su proposición de velar por su seguridad.

-Lo siento, cuando comienzo a disparar, pierdo un poco la cordura. ¿Te recuerdo que amo ver correr sangre? -Gritó Deadpool sujetando a Amaterasu, atrayéndola a él por sus piernas mientras daba un par de saltos por sobre la cabeza de los "hijos" de Doom. -"Mientras tu sangre no sea la derramada, pequeña" -Se dijo ésto último a sí mismo. Más que por el hecho del dinero, quería quedarse al lado de la peliblanca para cuidar de ella.

Ésto ahora era personal. No sabía por qué, simplemente deseaba tenerla a su lado y a salvo. Y no descansaría hasta llevarla fuera de Latveria. Víctor "blablabla" Doom podría irse a comer mierda, para lo que a él le importaba un rábano.

-Frente tuyo. -Oyó la suave voz de Amy susurrando a su oído.

-¿Uh? -Preguntó Deadpool alzando una ceja, todavía no volvía del todo a la realidad.

-Un demonio. -Amaterasu apretó el cuello del hombre temblando un poco. -Hay un demonio acercándose frente a nosotros.

Pero antes de que Deadpool hiciera más preguntas, el techo cayó a pocos metros de ellos, dejando ver a un Dante sonriente y paseándose como si fuese su propia casa, lanzando lejos un par de cabezas de aquellos molestos engendros mientras se acercaba a ellos lentamente.

-Demonio o no, te volaré la cabeza. -Gritó un enérgico Wade Wilson apuntando directo a los cesos del chico de mirada juguetona.

Amaterasu no podía ver nada, pero temía lo peor. No se atrevió a pronunciar palabras. Ella podía sentirlo, usando la poca energía que residía en su interior, podía ver el aura de los demás. Aquella persona que estaba cazándola tenía un alto poder demoníaco descansando dentro de sí. Un escalofrío recorrió su cuerpo, era casi tan poderoso como el de...No, no quería recordarlo. Debía dejar eso de lado, por lo menos por ahora. Aunque Deadpool llevaba las de perder, no podía dejarse llevar tan pronto por el pesismismo, debía apoyar a Wilson, aún sabiendo el resultado de todo, resignada a su suerte.

Oyó dos disparos, y luego oyó las dos balas cayendo al suelo. Ambas habían chocado en el aire. Era físicamente imposible, pero ambos hombres habían disparado con tanta precisión que lograron impactar en la misma trayectoria.

Deadpool alzó una ceja interesado en su oponente. Dante a su vez también sonrió interesado.

Otra buena pelea estaba por comenzar.