DESAFÍOS ENTRE VIEJOS ENEMIGOS
Hermione apartó la vista de inmediato de aquella visión. No quería ver morir a la profesora Trelawney. No quería ver morir a nadie. Ya eran demasiados los mártires que se había cobrado esa estúpida guerra que parecía no tener fin. Temblando de rabia y de impotencia se giró hacia Malfoy.
-Tú estabas allí, podías haberlo evitado-le dijo con voz temblorosa.
Malfoy estaba atónito.
-¿Es que no recuerdas lo que soy? Yo no podía evitarlo. Soy un mortífago.-le contestó con serenidad.
-¡¡Eso no significa nada!!-protestó ella- Has dejado morir a un inocente.
-Por esa regla de tres tu también pudiste evitar que le hicieran eso a Pansy, eres un miembro del Winzengamot y creo recordar que votaste para que la condenaran.-le contestó el con frialdad.
Hermione se paralizó ante las palabras de Draco pero supo reaccionar.
-Hay una sutil diferencia, Malfoy, ella no era inocente, era culpable.
-¿Culpable por defender su ideología y luchar del bando que cree correcto en la guerra?-le espetó el chico.
-¡¡No!! ¡¡Culpable de asesinar a mucha gente, entre esos inocentes, a mis padres!!-exclamó Hermione sintiendo como se liberaba todo el odio que sentía dentro. Odio hacia Pansy, hacia los mortífagos, hacia Voldemort, hacia Draco, hacia todo, hacia sí misma…
-No todo es blanco o gris, Granger, si no te puedo enseñar otra cosa, al menos te explicaré eso. Tú siempre perfecta sociedad, ya sea la Orden, el Ministerio, o en general, todos aquellos que defienden a los muggles y los sangre sucia, no son buenos. No hay buenos y malos. Y como prueba de ello te diré que aunque la Orden desconocía el contenido de la profecía, no así el Ministerio.
-¡¡Mentira!!-chilló Hermione-¡¡Luna no sabe nada!!
-¿Acaso he hablado yo de Lovegood? Me refería al Ministerio. Fudge, se jubiló hace exactamente un año, cuando Lovegood tomó el mando, él, sí lo sabía. Y con él lo sabían también todos los ministros, todos los que aún le son fieles y engañan a Lovegood. ¿Sabes lo que significa eso? Te lo diré. Significa que el Ministerio sabe que si Potter nunca se enfrenta a Voldemort, ambos morirán, pero eso es lo que menos los importa. Lo que de verdad les importa es que muera Voldemort, tanto les tiene que Potter, siendo "inocente" como tú dices, se vaya al infierno con él.
Hermione no podía dar crédito a lo que estaba oyendo. Draco prosiguió observando cada reacción de dolor de la chica con secreto placer. La estaba destruyendo poco a poco. Sentía como la venganza que siempre había anhelado acababa tan solo de comenzar.
-Pues sí, Granger, como lo oyes. Tu querida amiga Ministra está siendo engañada. No tienen intención de echarla del poder porque reconocen que aún siendo tan joven ha trabajado duro para estar ahí y puede hacer grandes cosas. Pero le mienten. Le esconden cosas. Porque saben que ella no dudaría en poner en peligro a todos los "inocentes" por salvar a uno solo, por salvar a Potter, por la relación de amistad tan bonita que mantuvieron en Hogwarts. Y tú Hermione Granger, estando como has estado tan ocupada en ti misma, no has tenido ojos para verlo.
-¡¡Basta, basta, basta!!-chilló Hermione tapándose los oídos mientras nuevas lágrimas le corrían libremente por la cara.
Malfoy había conseguido lo que quería. Había conseguido hacerle daño, contándole las cosas más duras que conocía y haciéndola sentir culpable aún por encima. Pero a pesar de que había estado buscando eso todo el tiempo, el resultado no le agradaba en absoluto. Ahora, ahí, viendo como Hermione se balanceaba con cada sollozo y se estremecía, sintió lástima de ella y se vio a sí mismo como la peor mierda del mundo.
-Tienes razón, Granger, no soy perfecto. Le hago daño a todo el ser vivo que tengo cerca. Pero aunque lo siento, eso era algo que tenías que saber.
Hermione se secó las gruesas lágrimas que le pendían de los ojos. ¿Pero quien se creía que era él? Ella también podía ser todo lo cruel, fría y calculadora que quisiera. Ella también podía mostrar indiferencia. Sintió como debía darle su merecido a Malfoy. Se vengaría de él. Ocultando su debilidad, irguió su cabeza y lo miró directamente a los ojos.
Malfoy se sobresaltó al comprobar lo fuerte que era. Aquella chica no se rendía nunca. Ni siquiera ante la peor declaración del mundo. Sintió como la admiraba. Aquellos ojos marrones lo miraban impertérritos y esperando explicaciones.
-No tiene importancia. Yo ya sé como eres. No esperaba otra cosa de ti.
Aquella declaración de Hermione le dolió en lo más hondo de su ser. ¿Acaso se pensaba ella que él no sentía el ser así? Minutos antes le había dicho que era mejor no sentir pro sabía que en eso se equivocaba aunque eso era algo que él ya no podía cambiar. El mundo le había hecho demasiado daño para poder esperar otra cosa de él. Por eso admiraba a Hermione. Porque ella, a pesar de todo lo que había sufrido, no perdía nunca la fe.
-¿Qué hace el álbum de Harry en tu poder?-inquirió ella comenzando desde el principio.
-Esta es la casa de sus padres. La casa donde vivieron escondidos mediante el encantamiento fidelio. Después de su muerte, mis padres heredaron la casa, Voldemort se la dio.
Hermione meditó en silencio la respuesta de Malfoy.
-Eso no explica que hace aquí el álbum, la última vez que lo vi, estaba en poder de Harry.
-Potter estuvo viviendo en esta casa durante un tiempo. Cuando averiguó que había pertenecido a sus padres y que hacía años que estaba abandonada. Él no sabía que esta casa estaba a nombre de los Malfoy y mis padres nunca vivieron en ella y ahora que ellos no están… yo tampoco la he utilizado nunca.
Hermione cavilaba en lo que le acababa de decir Malfoy. Probablemente tuviera razón. La idea que Hermione había tenido de que él podía tener a Harry y a Ron era rocambolesca. Dejaba muchos cabos sin atar. ¿Por qué no la había matado a ella entonces? ¿Por qué no presumía de haber capturado a Harry? ¿Porque no se vengaba ya?
-Vale- tuvo que admitir ella- Ahora explícame tu plan y luego ya veremos.
Draco contuvo su impulso de gritarle que se haría lo que él dijera y que de ya veremos nada. Prosiguió explayándose.
- Nadie sabe lo que ha sido de Potter, Voldemort lo está buscando desesperadamente cegado en que el Ministerio miente y que sí sabe donde está Potter. De ahí a que últimamente le de por cargarse a tanta gente. Cree que con presión hablareis. Y sabe que el tiempo se le acaba, pues el plazo de dos años está llegando a su fin.
-Sí, todo eso lo entiendo. Lo que no entiendo es porque quieres encontrar a Harry. Porque me ayudas. Dices que no vas de parte de los mortífagos y… no lo entiendo.- respondió ella meneando la cabeza confundida.
-No lo hago por ayudarte, Granger, necesito encontrar a Potter. El sabe algo que yo quiero, que a mi me interesa…
-¿El qué?- preguntó ella indagadora.
-No quieras saberlo todo junto, sería demasiado… quizás algún día te lo cuente.
Hermione prefirió no insistir en eso.
-¿Y como piensas encontrarlo? Yo llevo siglos intentando encontrarlos y no lo he conseguido. Tampoco a Snape.
-Sí, Snape también es un caso raro, pero eso es aparte. No lo inmiscuyas.
-Creía que lo querías mucho.-le replicó ella mordaz.
-No seas ilusa. Era el jefe de mi casa…
-¿Quieres decir que le hacías la pelota?-inquirió ella desconcertada.
-No era un mal hombre. Pero era un renegado. No te niego que lo apreciara porque era un experto en pociones y esa era mi asignatura favorita.
-No has respondido a mi pregunta.
-¡¡Menuda pregunta!! ¿Y me la haces tú? ¿La que te pirrabas por responder correctamente en clase y que te dieran puntos? ¡La que presumía de medallita de prefecta! ¿¡A la que le encantaba que la profesora McGonagall le dijera cosas bonitas!? ¡¡Te dio el giratiempo!!-exclamó el chico en tono de protesta.
-¡Tú también eras prefecto, Malfoy!-replicó ella en un chillido- Un momento… ¿cómo sabes tú lo del giratiempo? ¡Era mi secreto! Solo lo sabíamos la profesora McGonagall, Dumbledore y yo.
-¡Ja!, Granger, ¿¿tu secreto?? ¿¿No te olvidas de nadie?? A Potter también se lo contaste-la inculpó Draco.
-¿Porque siempre metes a Harry en todo?-le preguntó ella molesta.
-¡¡Eres tú la que siempre mete a Potter en todos los lugares!! Potter esto, Potter lo otro… tengo a Potter en la sopa. No me llega con tener que buscarlo para tener que escuchar hablar de él todo el tiempo.
-Pues quieras o no, Draco Malfoy, Harry forma parte de mi pasado, también de mi presente, y cuando lo encontremos formará parte de mi futuro, ¿entiendes?
No entendía porque pero le molestaba y le fastidiaba enormemente que Hermione tuviera en tanto aprecio al estúpido cicatrizado.
-¿Tu futuro? ¿Piensas casarte con él?-le preguntó socarrón.
-No tengo porque responderte a eso-le espetó ella con seriedad.
Malfoy dudaba de sus oídos. La respuesta que esperaba de la chica era una protesta en forma de grito en la que le explicara que Potter y ella tan solo eran amigos… pero en lugar de eso recibía aquella respuesta… Ya no sabía que pensar…
"¡Y que me importa a mí!-se dijo el chico" Pero no era verdad. La verdad era otra. Sí le importaba. "¿Porque?"
- Mira, me estoy empezando a hartar. Mañana te seguiré explicando el plan, ahora tengo unos asuntos que resolver.
- Una última pregunta, ¿para que me necesitas a mi para encontrar a Harry?
- Eso, inclúyelo en la lista de preguntas que me harás mañana, ahora estoy cansado y aún me quedan cosas por hacer.
Draco se giró y se marchó por el pasillo a su habitación. Hermione suspiró. ¿Hasta dónde la habían llevado sus locuras? Al menos, el hecho de estar allí era como una luz en la oscuridad en la que se había convertido su vida, ahora cabía la posibilidad de encontrar a Harry y a Ron. ¿Sabría Malfoy dónde estaba Snape y le habría mentido? Él había desaparecido cuando Hermione lo había mandado de espía junto a Voldemort procurando averiguar algo sobre el paradero de sus amigos. Estaba sentada en el sofá de la salita cuando el timbre de la puerta sonó. ¿Los habrían encontrado ls mortífagos?
"No seas tonta- se reprendió a sí misma- No creo que los mortífagos llamen a la puerta si quieren atacarte"
Hermione se levantó a observar desde el marco de la puerta. No sabía si debía o no debía abrir. Esa pregunta dejó de tener sentido cuando vio que Malfoy, que se había cambiado de ropa, se disponía a atender la llamada y abrir. ¿Para que se había cambiado? Ya no llevaba la capa con la capucha típica de los mortifa gos, sino que llevaba unos pantalones vaqueros muy ajustados y una camiseta de manga corta también apretada que realzaba su cuerpo musculoso.
"¿Se habrá puesto así d sujetar una varita?- bromeó consigo misma Hermione mientras observaba como el chico abría la puerta."
Una mujer rubia y despampanante entró como una exhalación en la casa. Llevaba un vestido rojo de tirantes con un escote de vértigo y abierto por la espalda.
"Así que te has puesto así de sexy para verte con esa zorra – pensó Hermione."
Draco Malfoy empujó a la rubia contra la puerta y la besó con furia sin percatarse de que Hermione los observaba con rabia. Draco cogió a la rubia por la cintura y la atrajo hacia sí mientras la guiaba hasta… ¡la salita! Hermione cogió un libro y se apresuró a tomar asiento de nuevo en el sofá como si no hubiera visto nada.
- Granger, ya te puedes ir saliendo de aquí, a Michelle no le gusta la decoración de mi habitación y estos sofás son más cómodos que mi cama.
- ¿Así que ésta es la que te puede ayudar a encontrar al cicatrizado?- inquirió la rubia clavando sus ojos despiadados en Hermione como si la evaluara. Luego, puso una mirada de: "no tienes nada que hacer".
- Sí, la misma -respondió Draco sin quitarle los ojos de encima al escote de la mujer.
Hermione apretaba los dientes conteniendo su rabia. No le había gustado el tonillo que Michelle había empleado para referirse a ella destacando con un matiz de desprecio la palabra "ésta".
- ¿Ya estabas otra vez leyendo? – preguntó él con desprecio despegando los ojos de la empalagosa mujer que tenía al lado.
- No te importa – le espetó Hermione.
- No, mas bien lo digo porque tienes el libro al revés – le contestó Malfoy triunfal.
Hermione no se había dado cuenta de ese detalle porque con las prisas había cogido el primer libro que había encontrado. Sin poder evitarlo, se puso colorada. Aún así, se dispuso a salir por la puerta con la barbilla bien alta. Al llegar al marco de la misma, se giró y preguntó con voz engañosamente tranquila:
-¿Puedes venir un momento?
- Más bien no, ¿no ves que estoy ocupado? – le dijo mientras besaba de nuevo a Michelle- Lo que tengas que decir dilo delante de ella.
Hermione sintió como la furia la invadía. ¡Que ganas tenía de partirle la cara a Malfoy! La cara de Hermione debió de ser lo suficientemente expresiva porque Malfoy añadió:
- En fin, espera un momento, ahora vuelvo, ponte cómoda -le indicó a Michelle.
- ¿Qué quieres? Me estás molestando, ¿sabes?
- Escucha, no quiero que te traigas a tus "amiguitas" a casa, ¿entiendes? Mientras vivamos bajo el mismo techo no tengo porque soportar tus caprichos de cerdo –le espetó mirándolo fijamente a los ojos.
Draco sonrió. Hermione pensaba que diciéndole eso e insultándolo, iba a enfurecerse, pero por alguna razón, no lo hizo, sino que la miraba divertido.
- Verás, lo que tú me digas me da absolutamente igual, esta es mi casa, y el hecho de que tenga que aguantarte aquí no va alterar para nada el ritmo normal de mi vida.
- Fuiste tú el que viniste a buscarme, Malfoy, yo no te lo pedí. Si quieres que colabore contigo más te vale que eches a esta zorra de la casa. Como si no me diera ya suficiente asco tener que compartir el mismo techo con alguien como tú como para tener que soportar tus vicios.
Malfoy se dio la vuelta sin decir nada y entró de nuevo a la sala a reanudar la "conversación" que tenía con Michelle. Hermione se quedó paralizada. Nunca en su vida nadie la había pasado por alto de ese modo.
"Esto te viene muy bien, por orgullosa- pensó Draco mientras besaba apasionadamente a Michelle."
"No te vas a salir con la tuya, Draco Malfoy"
Hermione subió a su habitación y se cambió de nuevo de ropa. Esta vez, estaba decidida a ponerse… otro tipo de atuendo.
"Veamos que tiene por aquí la furcia de Pansy- se dijo mientras rebuscaba en su ropa."
Por fin encontró lo que creyó el vestido adecuado. Era de color negro pero no tenía nada de elegante. Dejaba al descubierto gran parte de sus piernas de lo corto que era, también era abierto por la espalda, al igual que el de Michelle, pero a diferencia de éste, no era de tirantes, ataba en el cuello y también resaltaba un generoso escote. Además, tenía una abertura en forma de círculo que permitía ver su ombligo y gran parte de su vientre. Hermione se miró al espejo y aprobó la esbelta figura que éste le devolvía. El vestido le sentaba como un guante, pero ella no se sentía del todo cómoda con él, ella nunca vestía de aquella forma tan provocativa. Entró en el cuarto de baño y se arregló el pelo en un elaboradísimo moño con pincitas y orquillas brillantes que encontró en el mueble y que hacían juego con las piedrecillas que tenía el vestido. También se maquilló lo mejor que pudo y se perfumó. Eligiendo unas sandalias de tacón fino de aguja también de color negro, sonrió al ver que ya estaba lista. Rebuscó en el bolsillo de la chaqueta vaquera que había traído consigo y encontró lo que estaba buscando. El anillo que le había regalado Krum en el verano que ella había ido a Bulgaria. Se lo puso en el dedo y, preguntándose nerviosamente en dónde iba a aparecer en la casa, llamó a Viktor mentalmente. Toda casa de magos tenía un lugar de aparición para ese tipo de instrumentos, pero Hermione desconocía cual sería la de esta casa. Al cabo de unos instantes, un grito femenino recorrió toda la casa y llegó a los oídos de Hermione.
"¡Oh, no! Precisamente tenía que ser en la sala –pensó preocupada"
Bajando lo más rápido que sus sandalias de tacón le permitían, entró en la salita interrumpiendo a Malfoy y a Michelle, que, para alivio de Hermione, ya estaban vestidos (o todavía no se habían desnudado, probablemente la primera opción, las chicas tardamos mucho en arreglarnos) Krum miraba a su alrededor con evidente pasmo. Con una velocidad sobrenatural, sacó su varita y apuntó a su alrededor nervioso.
"Hermione- se dijo- Es hora de que empieces a actuar."
Ella avanzó adentrándose en la sala y se aferró al brazo de Viktor.
- Déjalos, baja la varita, no son enemigos – le musitó al oído cariñosamente mientras se pegaba a él.
Draco la miraba atónito. No daba crédito a sus ojos. En un arranque de ira, se levantó del sofá y gritó.
- ¿Qué está haciendo este tipo en mi casa?
Malfoy parecía fuera de sí. Hermione estaba satisfecha de haberlo enfadado pero no por ello dejaba de sentir miedo. También observó con diversión como Michelle, tenía cara de fastidio y miraba a Draco perpleja. Hermione se apresuró a responder.
- Yo lo he traído. ¿Acaso te crees que eres el único que puede traerse amigos a la casa?
Hermione había utilizado la palabra amigos evitando otra que prefería utilizar, por la presencia de Krum allí. Él era su amigo y no quería que ls cosas llegaran a más con él. En ese instante, Hermione comprendió que se había pasado en la hora de su desquite, pues Krum no era culpable y ahora ella estaba jugando con sus sentimientos.
"Bueno, ahora ya lo has hecho –se dijo intentando sentirse menos culpable– Malfoy no podía salirse con la suya y has hecho todo lo que estaba de tu mano para que se llevara su merecido, ahora ya no hay vuelta atrás."
-¡Eres una zorra! –masculló con rabia–. Yo sí puedo traer a gente, ¡tú no! –chilló él todavía enfurecido y manteniendo su varita en alto–. No eres más que una puta.
Aquello fue un error. Al instante, Viktor reaccionó y sacó de nuevo su varita, que había guardado a petición de Hermione y descargó su cólera contra Malfoy. Draco salió disparado hacia atrás y cayó de nuevo en el sofá. Hermione observaba aterrorizada la escena. Michelle también había sacado su varita y ahora la apuntaba a ella. Menos mal que Viktor era diestro con la magia, rápidamente desarmó a Michelle y la inmovilizó.
- Nunca, nunca, vuelvas a decirle nada de eso a Herrmione. – dijo con rabia a Draco.
Malfoy, que con la potencia del hechizo había volcado el sillón, se agarraba la espalda dolorido mientras intentaba levantarse. Por fin, Hermione supo reaccionar.
- Viktor, no tenías porque hacerle tanto daño – protestó ella con voz melosa y coqueteando con Viktor.
- ¡Te estaba insultando! Mientras yo este aquí no voy a permitir que nadie te insulte.
- Ya lo sé, pero a partir de ahora ten más cuidado – le dijo ella mientras se mordía el labio nerviosa.
Luego corrió a ayudar a Malfoy. Este se levantaba con dificultad del suelo y ahora se sujetaba las costillas. Cuando Hermione intentó ayudarlo a llegar hasta el sofá, él la miró amenazante y le dijo:
- Moriría antes de dejar que una perra como tú me tocara.
Con lentitud se dirigió hasta el sofá y se sentó aún con la mano sujeta en su costado.
- Ahora Krum, si eres un hombre, deshaz el hechizo – le dijo serenamente mientras señalaba a Michelle.
Hermione sintió un ataque de celos. ¿Así que se preocupaba más por Michelle que por él mismo? ¿Desde cuando esa preocupación por los demás?
Krum, sin mediar palabra y con su gesto hosco más marcado en la cara que de costumbre, le devolvió la movilidad a la rubia.
Ella abrió la boca para protestar al instante, pero la mano de Draco la detuvo.
- Ahora, vas a marcharte de la casa – le ordenó.
- Pe… pe… pero… - quiso decir la chica. Pero Draco volvió a acallarla señalándole con una mano firme la puerta.
Ella, mirándole con furia, salió por la puerta como un huracán. Hermione la miró marchar sintiéndose ganadora.
- Ahora tú y yo, tendremos un duelo.- dijo Draco fulminando a Viktor con la mirada.
