Bla, bla, bla… y bla

Cuando Lily y Angie llegaron a su dormitorio, vieron a Alex sentada sobre su cama, en su habitual pijama de seda azul, cepillándose el pelo con la mirada perdida. Las dos jóvenes intercambiaron una mirada y se sentaron junto a ella. Lily preguntó con voz suave y dulce, realmente preocupada.

- Cómo estás?

- No sé. No sería sincera si te dijese que bien.

- Alex, no se qué podría decirte para que te sintieses mejor – dijo su prima, contrita, abrazándola.

- No digas nada, me basta con que estés aquí.

- Bueno, estamos las dos aquí; y si te sirve de consuelo, creo que no había visto a Sirius tan triste nunca en los seis años que le conozco.

- Pfff – resopló Angie ganándose una mirada reprobadora de la pelirroja.

- Sabéis, antes de entrar en el comedor, tomé una resolución. Me dije que conquistaría a Sirius, pasase lo que pasase; sé que le amo, y se que podría ser feliz con él – las chicas la escuchaban sin decir nada, esperando a que acabase – Pero, cuando por fin estuve frente a él… no pude hacer nada… fue, fue como si toda la rabia que había acumulado se soltase de repente, como si me fuese imposible perdonar! Y si no le puedo perdonar chicas?? Y si le sigo guardando rencor siempre?

- Sólo con lo que has dicho ya deberías saber que al final le perdonarás – dijo Lily – sólo necesitas más tiempo, para apaciguar tus sentimientos.

- Y no estaría de mal que te hicieses de rogar un poco….

- Angie! – se quejó la pelirroja, mientras Alex se reía de las dos.

- Qué! Es cierto, no puedes dejar que él te vea como a una presa fácil!

- En eso tienes razón! – admitió la castaña.

- Más animada?

- Si, gracias.

- Oh! Por Merlín! Otra rara más para el cuarto! – exclamó una voz empalagosa desde la entrada. Las miradas de las tres chicas se dirigieron hacia la chica que había hablado, topándose con la típica rubia-de-bote-sin-cerebro-a-la-que-solo-le-interesa-perseguir-chicos. – Lo que faltaba! Lo que tenemos que soportar, verdad Mandy?

- Sí, completamente Sophie!

- Auch! –se quejó Alex – creo que ese pito me dañó los tímpanos

Sus dos amigas rieron, apreciando la verdad en el comentario, la llamada Mandy, resopló y se dirigió muy digna a su cama. En cambio la otra las miró con superioridad y se metió en el baño. Las tres decidieron que ya se había hecho tarde y se metieron en la cama, quedándose dormidas casi enseguida, excepto una bella joven de ojos turquesa, que tuvo un sueño agitado, atormentado por unos ojos de color cobalto.

Cuando los merodeadores subieron a la habitación que tenían solo para los tres se la encontraron desierta, James miró a Remus, y entendiéndose sólo con una mirada, sacaron el mapa del merodeador, su gran logro. Recorrieron las estancias del castillo que se mostraban, buscando sin cesar la motita negra con el letrero Sirius Black, hasta que la encontraron en la antigua torre de astronomía, el sitio preferido por el moreno cuando algo le molestaba o entristecía. Ni se les pasó por la cabeza dormirse, ya con el pijama, Remus se puso a leer y James jugaba con su snitch, esperando ambos a su amigo. Este llegó muy entrada la noche, y ellos dos, le miraron, ofreciéndole su apoyo. Él sonrió y dijo simplemente, mientras se desvestía.

- Necesitaba pensar.

- Ella fue algo dura.

- No, era lo que merecía, y lo sabéis.

- Sirius – dijo Remus seriamente, quitándose las gafas de montura cuadrada que usaba para leer (nda: me encanta la idea de Remus con gafas!! S tan mono n.n) – ni siquiera pienses en rendirte.

- Hey! Cuando me he rendido yo? – dijo el moreno con una media sonrisa.

- Así se habla hermano!!! Y para ayudarte estamos nosotros – dijo James contento, pasándole un brazo por los hombros – Seremos la brigada de ayudantes para el perdón y el enamoramiento de Sirius Black!

- No había un nombre más corto? – preguntó Remus.

- Para qué? Somos la BAPESB, Moony, decidido!

- Eh! Me gusta el nombre!

- Ves? Es genial!!

- No tenéis remedio – suspiró el lobo.

Sus amigos rieron, y Sirius cambió el tema completamente, empezando a planear su broma de principio de año, que no podía faltar. James y Remus le dejaron hacer, sabiendo que se sentía mucho mejor. Ya justo antes de dormirse, James se desperezó por una pregunta súbita y se dirigió a su amigo moreno

- Ey, Paddy, cómo es que te llamó Orión?

- Eso, creí que lo mantenías en secreto.

- Fue a través de un juego de preguntas que hicimos ella y yo, me lo preguntó y me había comprometido a decir la verdad, así que… - dijo él.

- Ahh.

Luego ya no hubo más preguntas, los merodeadores se durmieron, con una sonrisa en la boca, especialmente cierto perrito que recordaba momentos felices.

Flash back

- Me he dado cuenta de que apenas nos conocemos – dijo una Alex algo más pequeña, mientras acariciaba el pelo de Sirius, que tenía su cabeza recostada en su regazo.

- Bueno, sólo tienes que preguntar para saber – sonrío dulcemente el moreno.

- Tengo una idea, haremos preguntas turno por turno, vale? Y está prohibido mentir, que te conozco.

- Oh, me ofendes – con aire dolido.

- Venga – rió ella – yo empiezo. Mmmmm Nombre completo.

- Noooo! Esa no!! Cualquier otra!

- Vaya, ya me ha entrado la curiosidad, venga dímelo!!

- No

- Porqué no?

- Te reíras.

- No!! Prometido

- Que no te lo digo.

- Porfiiii – dijo ella poniendo ojos de cachorrito y un lindo puchero, él, al verla así, no pudo evitar besarla, tan sólo un suave roce en los labios.

- Sirius Orión Sebastian Black

Ella ahogó una risa, y él con una imprecación, riéndose también, la tumbó en el suelo y comenzó a hacerla cosquillas como venganza. Ella se reía a carcajada limpia, y era un sonido puro, cristalino, tan lleno de vida, que lo adoró, y se la quedó mirando. La recostó en su pecho y se quedaron los dos mirando el cielo.

- Te has reído!

- Lo siento, es que es tan rimbombante!

- Bueno, me toca, Nombre completo – ella rió otra vez y contestó

- Alejandra Selene Morgana Sillen – ahora el que se reía a carcajada limpia era él.

- Porqué no te gusta tu nombre?

- Orión es mi padre, y mi padre no es una buena persona. Es el típico sangre limpia, orgulloso, cruel y despiadado. Odio que me estén comparando constantemente con él.

- Lo siento.

- No tienes porqué.

- Bueno, además, tú nunca serías como tu padre.

- Y cómo sabes eso.

- Porque tienes un gran corazón, Sirius, y si la gente no es capaz de verlo, es que son ciegos.

- Gracias.

- No hay de qué.

- Me toca, tu color favorito?

- El azul – sonrió ella.

Y así siguió la tarde, entre preguntas, respuestas, anécdotas y demás.

Fin Flash Back

La sonrisa de Sirius se ensanchó, al percatarse de que recordaba prácticamente todo lo que le había dicho. Ese momento había sido uno de los más felices de su vida, hablando de banalidades con ella, tendidos juntos en la hierba, mirando la forma de las pocas nubes que se rosaban en el atardecer, y contemplando los colores cambiantes del cielo.

La mañana siguiente llegó y por una vez en la historia, Sirius se levantó temprano… y por su propio pie! Sin hacer caso de la mirada atónita de sus dos amigos, se arregló con esmero y empezó a meter prisa a sus compañeros.

- Sirius, y que hay de nuestra entrada triunfal? – preguntó James.

Así es como habían designado su entrada, siempre a horas tardías en el comedor. Lo cierto es que en un principio era por necesidad más que por ninguna otra cosa. Hacían falta horas para conseguir despertar a Sirius y milenios hasta que terminaba de arreglarse; así que cuando entraban al comedor, estaba todo el mundo allí, y las chicas se volvían todas a mirarles. Una vez, oyeron de forma fortuita a una chica denominándola así, así que se quedó con el nombre, y ya era una tradición, casi, de la escuela.

- Qué me importa a mí?? Venga, a Alex le gusta levantarse temprano, y Lily es madrugadora, seguro que ya están abajo.

- Ya decía yo que tenía que haber unas faldas de por medio – comentó Remus.

- No son UNAS faldas, Moony – dijo Sirius ofendido.

- Ya, ya. Bueno, estoy listo

- Vamos Prongs! Ya deberías saber que no hay nada que hacer con tu pelo.

- Bien, pues ya estoy.

Bajaron al comedor, que estaba medio vacío, y se dirigieron hacia un grupo de tres chicas que desayunaban con tranquilidad. Lily, que era la que estaba de frente, se les quedó mirando asombrada, así como Angie, que miró atónita como los chicos se sentaban junto a ellas. Estirándose por encima de la mesa, la morena le tocó la frente a James, que le miró extrañado.

- No, no tiene fiebre.

- Ja, ja, muy graciosa.

- A qué se debe este repentino afán madrugador? – preguntó Lily alzando una ceja.

- Qué pasa, pelirroja, no podemos levantarnos temprano? – inquirió Sirius, sentado junto a Alex.

- Mmmmmmm … no

- Y vuestra "entrada triunfal" (nda: nótese el sarcasmo) – dijo Angie

- Entrada triunfal? – preguntó su prima desorientada.

- Es como las tontitas como Sophie y Mandy conocen el momento en que los merodeadores entran a desayunar.

- Oh.

- Bah! – desestimó Sirius – No es más que una chorrada. Si no fuese por que a Prongs y a Moony les encanta, yo vendría mucho más temprano.

Sus amigos lo intentaron, se puede decir a su favor que lo intentaron de veras, lo mismo que las chicas, que le miraron atónitas un momento. Luego estallaron a carcajadas, cada cual más ruidosa, y acabaron todos cogiéndose el estómago y llorando de la risa, ante la cara indignada del ojiazul. Alex se tapó la boca con la mano, escondiendo una sonrisa que se escapó a sus labios, mientras el chico junto a ella inflaba los mofletes fastidiado, como un niño pequeño. El desayuno transcurrió en lo que se podría llamar paz tras este incidente; Sirius y Alex se echaban miradas furtivas de vez en cuando, pero no se atrevían a mirarse de frente y no se dirigían la palabra directamente. Sus amigos miraron curiosos como interactuaban, haciéndoseles graciosa la actitud de ambos. La gente comenzó a llenar el gran comedor, a medida que iba avanzando la hora. Pero algo vino a turbar su paz, algo en forma de masa pegajosa con mechas rubias.

- Siri-pooh!!!!!!

Sophie se abalanzó al cuello de Sirius, haciendo que Alex alzase una ceja.

- Qué haces aquí cielo? Normalmente venís más tarde para entrar cuando todo el mundo está ya dentro! No deberías romper así una bonita tradición – dijo con un puchero

- Sophie, que entráramos tarde no era más que mala suerte – contestó Sirius con condescendencia – así que no te pongas así.

- Hmphf! Rompéis una tradición por venir a desayunar con…. Estas.

- Cielo, "esta" te va a echar un maleficio como no te vayas – dijo Angie de mala uva – Estás interrumpiendo MI desayuno y, encima, me quitas el apetito. Puf! Cuanta colonia te has echado? No comprendo como Sirius no se asfixia, a mí me están dando arcadas.

- Ves Siri??!! No son más que unas brutas sin modales.

- Sophie, anda, vete y déjanos tener el desayuno en paz – dijo Sirius.

La joven se quedó boquiabierta mirando como era despachada elegantemente por Sirius; y se fue, sintiéndose humillada y diciéndose por dentro que aquella bruta pagaría por ello. Se vengaría, ya se le ocurriría algo. Y además, tenía que tratar el tema con las chicas de la organización. Estaban perdiendo a los merodeadores; a James la tenía encandilado esa arpía pelirroja que a saber qué hechizo u poción había usado para ello, Remus siempre era cortés, es más, era un encanto, pero siempre estaba distante… y Sirius, su Siri, las estaba dejando de lado por estar con esas tres, ya en la cena anterior no le gustó nada que el chico estuviese sólo pendiente de la nueva. Y como presidenta de su club de fans, debía impedir que Siri terminase con alguna chica que no fuese parte de él.

- Vaya, Sirius, tienes muchas admiradoras – dijo Alex, algo resentida. No sabía porqué, pero le había molestado mucho la escenita.

Lily le dio una patada por debajo de la mesa y le miró con reproche; a su vez, Angie le dio una patada a la pelirroja y le echó la misma mirada. James las miró divertido y dijo, alejando la mente de su amigo, a punto de deprimirse otra vez, del comentario de la castaña:

- Cuando dejéis las miradas matadoras, llenas de sobreentendidos, podríamos ir a ver los horarios.

- Cierto – sonrió Angie

- Vamos.

Cogieron los horarios, y miraron a ver qué clases tenían. Hoy a primera hora Lily, Remus y James tenían Runas Antiguas, Angie Aritmancia, y Sirius tenía Magia de Civilizaciones Muertas… con Alex.

- Mmm, tenemos la misma clase – dijo

- Sí, eso parece.

- Bueno, deberíamos ir yendo – añadió el joven con suavidad – está en la otra punta del castillo, y no creo que quisieras llegar tarde.

- Cierto, bueno, vamos.

- Síiiii, eso, iros, nosotros tenemos que… consultar algo con la profesora Vector – dijo Remus.

- Sí!! Cierto – y los dos cogieron a James y se fueron corriendo.

- Yo me tengo que ir! La torre de astronomía está lejísimos – dijo la morena – Hala, sed buenos.

- Adiós…

"Por Merlín!! Qué mal disimulan" pensaron los dos jóvenes mientras se dirigían en silencio hacia su próxima clase.

LO SIENTOOOOOOOOOOOO!

Lo siento de veras!!! Es que no he tenido ni tiempo y ncima stba n una specie de bloqueo creativo ( q bien a sonao eso) Weno, ya se que no hay excusa! Pero ahora tendre más tiempo, y actualizaré más rápido.

Gracias a todos los que me leéis, y especialmente a aquellos que me dejáis reviews.