Dinero y apellido

En menos de lo que espere había pasado la tan corta semana y le había dado paso al amanecer del día de mi boda.

Hoy oficialmente dejaría d ser libre, para atarme a una mujer que ni me quería pero eso en realidad nunca fue lo más importante.

Abrí mis ojos por completo y eme encontré con la mima imagen de siempre, el hermoso ventanal que daba hacia el patio trasero y las caballerizas a lo lejos de mi humilde hogar.

-Arriba dormilón.- grito Alice saltando sobre la cama y asustándome por completo. Nunca escuche que abriera la puerta.

-Por Dios Alice Marie, me vas a matar un día de estos.- me puse la mano en el pecho y fingí hiperventilar.

-Deja el drama Edward, deje de creerme esa desde los 10 cuando corrí hasta el jardín para decirle a mi mama que te estabas muriendo y tu te resiste de mi.- recordé hace algunos años cuando había hecho lo mismo y ella se había asustado mucho, corriendo despavorida hasta el jardín a buscar a mama para decirle que me estaba muriendo, mientras yo bajaba los escalones muriendo de la risa.

-Es momento de olvidarlo. Por cierto ¿No deberías estarte arreglando?- escrute

-Mas tarde, aun es temprano.- afirmo despreocupada.

-Alice no voy a permitir que llegues tarde a mi boda y mucho menos como una loca, así que te levantas ya de mi cama y vas hasta donde esta Rose y mi mama y te arreglas.- dije molesto

-No voy a ir a la boda.- me dejo frio con su comentario y mi cerebro dejo de funcionar por un instante hasta que entre de nuevo en mí.

-¿Que?

-Edward hasta donde recuerdo no tienes problemas auditivos. No voy a ir a tu boda a presenciar como te desgracias la vida casándote con esa…-la mire con reproche esperando que iba a decir.- "Señorita de sociedad".- termino en tono burlón.- Solo estaré en la fiesta y porque es aquí y no puedo huir, pero como la boda no, entonces me quedare practicando.

-Alice Cullen, escúchame con atención porque no voy a repetirlo: Soy tu hermano mayor, el único, tu favorito y el hombre de la casa después de papá, porque lo cual estas obligada a acompañarme el día de mi boda ¿Quedo claro?- trate de usar un tono autoritario aunque en realidad estaba mas que destruido por la actitud de mi hermana, lo menos que quería era que por esta boda terminara teniendo problemas con ella.

-Eres un maldito masoquista, disfrutas de esta farsa como si fuera el mejor momento de tu vida. Eres un simple payaso de este circo de mentiras que tiene a toda la ciudad feliz. La peor parte es que disfrutas de ser bufón de malcriadeces ajenas. Tenia un mejor concepto de usted cabo.- sus palabras llegaron hasta el fondo de mi mente e hicieron eco en la misma con intensidad. Yo, el ejemplo de Alice desde que tiene uso de razón la había decepcionado convirtiéndome en un payaso de circo.

-Alice te pido que me respetes.- fue lo único que puede decir y con la voz perdida entre mi mismo.

-Si tu mismo no te respetas, no puede hacer nada yo.- cuando iba a contestarle se enderezo y corrió hasta la puerta dejándome con la palabra en la boca.

Alice tenía toda la razón, si yo mismo estaba prestándome a esta tontería sabiendo que ella ni me amaba y hasta de mi nombre se olvidaba, pero así era esta vida y esto implicaba ser un joven de sociedad.

Me levante de la cama y abrí mas las cortinas de mi cuarto, dejando entrara un enceguecedor resplandor de luz matutina. Respire profundo y me dispuse a comenzar el día, que seria sumamente largo….

Mi madre estaba afanada arreglando mi perfecta corbata de moño cuando Rosalie salió de su cuarto enfundada en un hermoso vestido verde agua y su cabello suelta en hermosas ondas, parecía toda una princesa.

-Rosalie estas hermosa, pareces toda una princesa.- le dije con el tono mas dulce que me salió sintiéndome viejo por un momento al ver a mi otra hermanita tan grande.

-Gracias Edward, tu también te vez espectacular, el mejor novio que he visto en mi vida.- me sonrió para luego abrazarme.- No te dejes vencer por esto Edward, tu eres un magnifico hombre y si ella no aprende amarte con el tiempo, alguien si lo hará y ella ser al que perderá.- me susurro al oído sorprendiéndome. Jamás había escuchado a Rosalie decir cosas tan profundas.

-¿Dónde esta Alice?- les pregunte a ambas.

-Alice no va a ir a la ceremonia.- contesto mi madre apenada.

-No puede ser.- aparte a mi madre y a Rose del camino para entrar a la habitación de Alice. Estaba bastante molesto y esta niña me iba a tener que escuchar. La única que tenia problemas no era ella, y no podia enfurruñarse así cada vez que las cosas no eran como ella quería.

-Alice ¿Qué esta pasando contigo?- grite sobresaltándola.

-Edward por Dios me vas a matar.- dijo luego que se recompuso del susto

-Tu me vas a matar a mi, pero de la molestia por tus niñerías. Te comportas peor que Rose cuando esta encaprichada.- la compare con Rose sabiendo que esto la mataba

-Esto no es un capricho como el amor de Rose por Emmet, esto es una realidad. Yo no estoy de ganas de ir al circo y mucho menos a verte a ti haciendo el ridículo. Abre los ojos Edward, esa niña caprichosa, voluntariosa y malcriada no te ama y no lo va a hacer ni porque llegue Dios a la tierra y se lo pide de favor para la salvación humana. Ella esta enamorada de alguien mas, solo le sigue el juego a esta estupidez por interesada, ella solo quiere tu apellido y prestigio, no tu corazón. No estoy de humor para ir a ver como cometes el error de tu vida. A la larga vas a sufrir Edward, porque ella siempre te va a hacer desplantes, ella no te quiere y punto.- me grito mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Alice yo no puedo dar marcha atrás a esto, ya es algo que esta decidido y aunque ella sea caprichosa, voluntariosa, malcriada e interesada, sigue siendo una dama y no puede hacerla quedar en ridículo delante de toda la ciudad. Verdaderamente tienes que entender que mas allá de todo lo que me dices hay un compromiso, di mi palabra de llevarla hasta el altar y eso voy a hacer. Me gustaría contar con mi familia y en especial contigo para dar este paso, que yo se que es equivocado y que se que me hará sufrir pero que no puede dejar de hacer, y para ello necesito que me apoyen, sobre todo tu que me conoces también y que estas tan al tanto de la situación. Pero al final no puedo obligarte nada.- estaba verdaderamente dolido porque le había causado dolor a mi hermana con esta decisión, y aunque para el resto del mundo pareciera una tontería, para nosotros era importante y difícil porque siempre le hable a Alice de que el matrimonio es amor, no dinero y apellido.