NANOHA:

— ¡Mou Hayate-chan! —exclamé caminando con ella dirección a una heladería— no me engordes que esta noche tengo una fiesta

— ¡Nanoha-chan estás muy flaca, debes engordar un poco! —comentaba entre risas mientras seguía jalando de mi brazo.

Aún no puedo olvidar que hace cuatro días me enteré que Hayate-chan es la ex novia de Fate-chan.

No fueron con malas intenciones pero recordar aquellas cosas me hacen pensar en lo mucho que habrá sufrido Fate-chan cuando se enteró lo de Yuuno-kun, este último nombrado me ha estado mandando mensajes para salir con él pero no le he vuelto hacer caso como antes también después que me robó un beso ni siquiera se disculpó.

— ¿Cuándo me presentarás a la chica rubia de la que tanto me hablas? Tu nueva amiga —preguntó emocionada con una amplia sonrisa.

— Hayate-chan, la verdad es que no sé... —dije algo incómoda. Por una parte no quería que Fate-chan vuelva a ver a Hayate-chan pero por otro lado tampoco podía ocultarlo más tiempo porque de una u otra forma se enterarán ambos lados— aparte aquel chico que te conté me robó un beso la otra vez

— ¡Wooo! ¿y te gustó? —preguntó burlona. Ella sabía que no me gustaban los besos robados.

— No es mi tipo... —murmuré mirando a otro lado mientras me disponía a lamer mi helado ya que no quería se derrita.

— Entiendo —dijo mirando al cielo sin ninguna expresión más que una nostalgica.

— ¿Sucede algo Hayate-chan? —pregunté preocupada.

— Estar en la ciudad me recuerda mucho a Fate-chan —respondió sin pensarlo. Eso parecía un balde de agua helada para mi. Mi corazón se rompió en mil pedazos, ¿será que mi mejor amiga aún extraña y quiere a la rubia que cuida de mi este último tiempo?

— Quizá... también ella pero como amiga —comenté intentando romper el mal momento.

Ella giró a mirarme para reír.

— Espero te diviertas mucho en tu fiesta esta noche, yo iré a visitar a los Harlaown en especial a Lindy-san para contarle cómo llegué y desde cuándo —comentó alegre. Irá a ver a la madre de Fate-chan eh, seguro se enterará que nos conocemos.

Mi rostro de preocupación era notable.

— ¿Sucede algo Nanoha-chan?

¿Fate-chan extrañará a Hayate-chan? ¿se volverán pareja después si las vuelvo a juntar? Muchas, pero muchas preguntas habían en mi mente.

— ¡NA-NO-HA! —esa voz hizo que saliera de mis pensamientos.

— Dime Hayate-chan...

— Estás soñando despierta —respondió entrecerrando sus ojos para sonreír de manera pícara— ¿estás pensando en alguien? ¿tu novio?

Un sonrojo se hizo presente en mi rostro pero rápidamente negué.

— ¡Claro que no Hayate-chan! —exclamé tímida.

Su risa era presente.

Después de seguir paseando juntas toda la tarde hasta un poco de la noche y nos despedimos.

Cada quien fue a su hogar.

Al entrar a mi departamento empecé a desnudarme mientras iba caminando dirección al baño, esperaba no demorar demasiado, tampoco quería hacer que Fate-chan me espere mucho tiempo para la fiesta que empezaba a las ocho de la noche.

Esta noche me puse unos aretes de piedras blancas brillantes que caían, mis labios los pinté rojo que termine cayendo bien a mi piel; una blusa del mismo rojo que mi labial para seguido ponerme un pantalón negro pegado y unos tacos color negros. Llevaría el cabello suelto, suspiré mientras me miraba al espejo llevando mis manos hasta mi pecho.

— ¿Por qué me preocupa tanto el hecho que Fate-chan y Hayate-chan se vuelvan a encontrar? Después de todo entre Fate-chan y yo, nuestra amistad está yendo bien. No quiero sea malograda por terceros...—susurraba para mí. En eso escuché el timbre de mi casa sonaba. Sonreí automáticamente imaginando era Fate-chan pero al ir y abrir la puerta me encontré con la grata sorpresa que era Yuuno-kun con su corbata colgando mal, su camisa mostrando un poco su pecho blanco y sin lentes— ¿qué haces aquí Yuuno-kun?

— ¿A dónde piensas ir? —preguntó mirándome de pies a cabeza, frunciendo el ceño— ¿con otro hombre esta noche?

— No Yuuno-kun —dije algo asustada— son cosas que no te tienes que meter porque es mi vida, salga con quien salga —continué empujándolo, para que se retirara pues había entrado un poco.

— Nanoha, ¿por qué no entiendes que me gustas? —me lo recordó nuevamente, negué levemente—

— Te dije que no siento lo mismo —fui sincera mientras lo observaba directamente a los ojos.

— ¿Con quién piensas salir? ¡Dime! —volvió a hablar en tono fuerte, enojado.

Un suspiro se escuchó del otro lado, cerca.

Pantalón masculino pegado, unas botas negras y una camisa celeste. Un cabello rubio suelto pero amarrado con una cinta negra casi al final de este: Fate-chan había llegado.

— ¿Yuuno no crees que estás cansando? —preguntó de una manera seria mientras ladeaba un poco su rostro. Esa forma de hablar fue la misma que hizo con aquel hombre que me acoso y donde la conocí por primera vez.

— ¿Qué haces acá Fate... —se detuvo un momento para seguir pero girando a mirarme— no me digas que saldrás con Fate?

Asentí retrocediendo un poco. Tenía algo de miedo.

— ¡Esto no puede ser! ¡ves que me robas las novias! —exclamó furioso acercándose a Fate-chan, en ese momento la empujó algo brusco.

— ¡Ni se te ocurra tocarme nuevamente porque sino pasarás esta noche en la cárcel de la estación! —le levantó la voz con el ceño fruncido mientras lo apuntaba con su dedo índice, de manera amenazante.

La respiración de Yuuno-kun era acelerada, estaba completamente furioso. Giró a mirarme para luego volver su vista a Fate y sin más retirarse de ahí.

Suspiré al mismo tiempo que Fate-chan; cuando Fate-chan tenía que poner carácter lo hacía sin temor alguno. Eso me gustaba de ella también, no sólo sus ojos ni su cabello, su carácter escondido.

— ¿La señorita Takamachi está lista para una noche de diversión? —cuestionó una rubia sonriente.

Yo asentí riendo suave para ingresar y agarrar mi bolso, automáticamente salir de la casa.

En esta oportunidad Fate-chan no había traído su carro pues suponía tomaría y es incorrecto manejar en ese estado, quería evitar problemas. Nos fuimos en un TAXI hasta donde vivía mi compañera de trabajo Reinforce.

Al llegar algunos desconocidos nos observaban, otros maestros me saludaban por respeto e igual a Fate-chan, observaba todo el lugar y era una fiesta realmente de adultos; Fate-chan fue por algunas bebidas y cuando regreso nos pusimos a hablar.

— Fate-chan está muy guapa hoy —le comenté un poco fuerte por la música. Ella rió algo sonrojada para luego mirarme y negar levemente.

— Creo que la más hermosa eres tú, Nanoha —respondió con una sonrisa algo pícara ¿o era mi imaginación? Esta vez me sonrojé porque mi vista fue fijada en sus ojos directamente, esos ojos que me hacían perder e igual hoy traía ese mismo olor que la vez que fuimos a la reunión donde Shamal.

Entre miradas, habladurías, uno que otro profesor me sacaba a bailar mientras una Fate observaba mis movimientos vi que una chica se acercó a ella. Una rubia, ¿no era la maestra Arisa?

Sonreían y hablaban, entonces ya no estaban ahí sino en la pista de baile. No entendía el sentimiento que traía, estaba molesta y fastidiada porque bailaba con otra mujer cuando la canción terminó y regresamos al mismo sitio donde estábamos paradas anteriormente. Mi único pensamiento ahora era: no la dejaré sola.

En esta oportunidad no hablamos. Fui a traer una botella de alcohol para empezar a tomarla, también entregándole una a Fate-chan.

La temperatura en aquella casa estaba subiendo, por mi lado estaba un poco mareada pero ¿Fate-chan también lo estaría? El tiempo avanzaba con algunas músicas en japonés y otras en inglés, las de moda.

En ese momento se empezó a escuchar una canción que me gustaba mucho ''Shape of You'', miré a Fate-chan y tomé su mano para dirigirla a la pista de baile. Ella se quedó parada mirándome con los ojos entrecerrados confundida mientras empezaba a mover mis caderas, bailando para ella, ¿qué estaba haciendo? Pero lo quería hacer; me acerqué a ella lo más que se podía, ella también empezó a bailar mientras me veía en el mismo trance.

Mis brazos pasaron a rodear su cuello acercando nuestros cuerpos más, la miraba de vez en cuándo pero en otras mis ojos traicioneros iban a los labios de tal hermosa rubia; de nuestros movimientos nuestros senos rozaban a veces ya actualmente no me importaban los presentes sino sólo Fate-chan. Sentía mis latidos más fuertes. Demasiado calor para mí; nuestros labios estaban cortando el poco espacio libre de nuestros labios por lo que al estar nuestros rostros más cerca de lo normal quien se lanzó fui yo así terminé siendo yo quien robaba el beso pero para mi sorpresa no fue rechazado.

Perdiéndome en esos labios suaves sentía sus manos en mi cadera pegándome más a ella.

¿Esto era real o era un sueño? ¿me estaba besando con una mujer que conozco tan sólo un mes a más?

— Fate-chan...—susurré sobre sus labios mientras tomaba algo de aire por aquel intenso beso— quiero ir a casa —seguí susurrando para volver a besarla.

Realmente el alcohol me estaba volviendo loca pero no hubo ningún rechazo siquiera a lo que pedí.

Rápidamente nos retiramos de esa fiesta.

Apegada me encontraba a Fate-chan besando su cuello intentando provocarla mientras el TAXI iba dirección a casa no importaba si estábamos ebrias, era una forma de sentirme más ''valiente'' de lo normal para poder hacer cosas que se hacen más difíciles estando sano.

Pagamos el viaje, caminamos por la Recepción donde se encontraba siempre el chico de turno nocturno. Al entrar al asensor miré una vez más a Fate-chan quien también me miraba de la misma forma, ¿era deseo? Me lancé a besarla nuevamente con intensidad, quería probar más de esos labios que siempre me sonríen y hablan de manera cruda cuando es necesario; por otro lado Fate-chan empezó a acariciar mis piernas hasta llegar a mis glúteos cual presionó de una manera un poco brusca que hizo lograra gemir suave sobre sus labios. Salimos del asensor para encaminarnos a la puerta entre besos, ¿será esta la noche que sucederá algo? Entre miedo y emoción era lo que sentía.

Empecé a desabotonar su camisa mientras que ella desabrochaba mi pantalón, entre ayudas llegamos hasta mi habitación. La empujé contra la cama haciendo que cayera, la miré de una manera coqueta y pícara mientras desabotonaba mi blusa para terminar en sostén, seguido, bajar mi pantalón que ya se encontraba suelto... Fate-chan tomó asiento para observar mi cuerpo, no era el mejor o quizá Fate-chan vio tantos que tal vez el mío era uno más.

Esa noche nuestros cuerpos se unieron, siendo uno lleno de placer, sudor, gemidos y deseo.

Fate-chan, ¿qué me haces? Me preguntaba. Una mujer me llevó al orgasmo, ¿era normal?

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Al día siguiente cuando abrí mis ojos me di cuenta que amanecí al lado de Fate-chan, desnudas.

Un fuerte sonrojo se hizo en mi rostro mientras la observaba detalladamente, aquella piel, aquel cuerpo realmente no podía creerlo pero también la resaca que se encontraba en mi cabeza indicaba que era real por lo que opté a levantarme y darme un baño e ir hacer algo para ambas.

Después de darme una refrescante ducha me encontraba en la cocina haciendo unos pancakes, me tomaba tiempo pero hasta que Fate-chan despertara... pero algo no salía de mi mente y era su cuerpo sudado, era una mujer sexy.

— Ah... mi cabeza —era su voz.

— Buenos días Fate-chan —saludé para girar a mirarla. Al verla me sonrojé leve recordando la noche que pasamos.

— Buenos días... Nanoha —dijo mirándome con una cálida sonrisa.

¿Recordará lo que hicimos? Seguro que sí ya que también amaneció desnuda pero ya se había dado un baño y se colocó su misma ropa de ayer.

— Estoy preparando unos pancakes, no te preocupes, ya comerás y no sentirás ese dolor —reí suave para acercarme a ella mientras esperaba se hicieran los pancakes. Un sonrojo entre ambas se hizo presente.

— Yo... creo que...eh... —estaba nerviosa, eso se notaba por su forma de hablar pero me causaba ternura. A veces aquella rubia puede ser de carácter duro pero en otros muy tierna.

Pero nuestro momento lo quitó el timbre de casa; ambas miramos dirección hacia la puerta para después observarnos pensando una sola cosa.

— Yuuno —dijimos en unísono.

Fate-chan decidida fue a abrir la puerta pero una vez abierta no se movió, su rostro parecía pálido como si hubiera visto un fantasma; realmente me causó gracias al inicio que en un grito la llame ''Fate-chan, no es para tanto'' por lo que me acerqué a ver que era lo que miraba pero al llegar mi reacción fue la misma.

Era Hayate-chan.

— Fate... —dijo Hayate con los ojos abiertos mirando a la rubia, seguido me miró— Nanoha... ¿qué significa esto? ¿por qué... por qué Fate está en tu casa y tú... —me miró de pies a cabeza; realmente traía un short demasiado pequeño y provocativo junto con una blusa sin sostén.

Una vez más: tierra tragame.