Capitulo 4
...Sakura...
Me desperté temprano, me puse mi falda más bonita, moría por ver a Sasuke, si a él, no paraba de pensar en el, ayer me saludóen el tren, sigo sin creerlo, yo como siempre lo arruiné, porque intente pronunciar su nombre y lo hice tartamudeando, el sólo sonrió, me quería morir. ¿Qué tal si descubría lo que siento? Primero muerta.
Llegue a la estación, a mi lado izquierdo no había nadie, que extraño, Sasuke siempre llegaba temprano, justo después que yo, pero no estaba. Alguien se acercó a mi.
-Disculpe señorita ¿Sabe que día es hoy?- me preguntó un señor muy amable.
- Jueves 11 de Marzo- le respondí cordial.
-Gracias- me contesto cortes y se marchó hacia el tren que acababa de llegar.
Me percate de que mi tren había arribado, en cuanto entre escuche que alguien gritaba.
-detengan el tren- dijo un muchacho.
Alcance a detener la puerta con una carpeta que traía, en cuanto entró la retire con cuidado y el tren avanzó. Los pasajeros me dirigieron miradas fulminantes, no era mi intención retrasarlos pero que más da, hice una buena acción no? Prosigue a sentarme, estaba en mi mundo escuchando a La oreja de van gohg, me ruborice al sentir que alguien se sentaba frente a mi, era Sasuke, sentí alivio al verlo, ¿pero cuando llegó?, ¿habrá sido cuando detuve la puerta para aquel muchacho? Alguien interrumpió el silencio.
-gracias por detener la puerta-dijo un muchacho, esa voz, la reconocería donde fuera, ¿acaso Sasuke Uchiha me hablaba a mi?
Levante la mirada sorprendida, era la primera vez que me veía a los ojos por mucho tiempo, me sentí especial, única. Me límite a sonreírle, alcance a escuchar que dio un pequeño suspiro, yo cerré lo ojos, de inmediato él apartó su vista, respire hondo y comencé a temblar. Sasuke término por fin con la incomodidad del momento:
- Tengo que confesarte algo: nunca habíamos cruzado palabra y ya te echaba de menos.
-enserio?-susurré- la verdad es que yo...también, nunca me había atrevido a hablarte.
- ¿Y eso por qué?- me pregunto con extrañeza.
-Bueno yo...mmm...no se cómo decir... Por qué me hablas ahora? Si se puede saber- dije sin más que decir, que tonta por que le dije eso.
- la verdad es que cada mañana rechazó el directo y elijo este tren- tomó mi mano, la sangre se me subió a la cabeza, podía sentir el calor de mis mejillas, él también se ruborizó.
El tiempo pasaba en cámara lenta, sólo nos quedamos contemplandonos el uno al otro, sin soltarnos de las manos, al fin mi sueño se había hecho realidad, alguien se había fijado en mí. Fue un momento mágico, y luego se puso mejor. Me volví valiente y lo bese. Fue mi primer beso, al juzgar por su reacción el de él también. Me correspondió, fue el más eterno y maravilloso momento de mi vida.
De pronto pasamos por un túnel, que apagó la luz, no podía verlo pero sabía que estaba frente a mi, como siempre. Me dedico una amplia sonrisa. Logré encontrar su rostro gracias a mis manos, lo acaricié.
-te quiero- me dijo.
Nos volvimos a besar, sentía como latía su corazón, poco a poco nuestros corazones se volvieron uno, hasta que dejaron de sonar.
