Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a Rick Riordan.


IV.

Leo & Calipso.

El departamento era pequeño. Diminuto, pensarían algunos. Pero Leo Valdez no había comprado ese lugar precisamente por el departamento, si no por el local debajo de él.

Les había costado cinco años de arduo trabajo para poder comprarlo. A Leo aún le pesaban los días en los que trabajaba ocho horas en un pequeño taller en Queens antes de salir corriendo a coger el metro para no llegar tarde a sus clases en la universidad. Calipso tampoco lo pasaba de maravillas; su jefa en el restaurante italiano de la calle cincuenta y tres parecía vivir para hacerle la vida imposible. Además, como la chica trabajaba durante la noche y él durante el día, apenas si se veían en esa época.

Pero cinco años después, lo habían logrado. Leo finalmente había conseguido su título de ingeniero mecánico —cosa que aún le costaba creer— y el frasco de galletas en el que ambos habían depositado cada centavo que les sobraba, estaba tan lleno que el hijo de Hefesto no entendía cómo se mantenía cerrado aún.

Pero el garaje que ahora contemplaba de la mano de su novia valía todo el esfuerzo que les había costado. No era el más grande del mundo, pero si lo suficientemente espacioso para empezar a montar "El garaje de Leo y Calipso", con el que habían soñado tantos años atrás.

—Tenemos mucho trabajo por delante —apreció la muchacha, contemplando con el ceño fruncido las manchas de humedad en el techo—, pero quedará perfecto cuando lo terminemos —agregó, regalándole una brillante sonrisa.

Leo no pudo evitar atraerla hacia él, para plantar un apasionado beso en sus labios. Calipso lo correspondió entre risas, antes de apartarlo con un suave empujón.

—¿Quieres ir a ver arriba? —preguntó ella, tomando su mano nuevamente para dirigirlo hacia las escaleras.

—Adelántate. En unos minutos te seguiré —respondió el hijo de Hefesto, soltándose delicadamente de su agarre. Calipso lo evaluó con la mirada durante unos segundos, antes de asentir y dejarlo solo.

Leo volvió a mirar el garaje, sin poder evitar recordar lo mucho que se parecía al antiguo taller de su madre. Pero, increíblemente, el recuerdo ya no dolía tanto como antes. La nostalgia estaba allí, tal vez siempre lo estaría, pero su novia y sus amigos lo habían ayudado, poco a poco, a sanar la herida que la muerte había dejado en su vida.

Se palpó el bolsillo del pantalón, asegurándose que la caja con la sortija que Jason lo había ayudado a elegir aún estuviera allí. Solo entonces subió en busca de Calipso, dejándose llevar por primera vez en mucho tiempo por la esperanza de un futuro mejor.


Cuarta viñeta. Debo admitir que esta pareja me causa sentimientos encontrados. En La Casa de Hades se convirtieron en mi OTP. En La Sangre del Olimpo estuve cerca de odiarlos. Y ahora me volvieron a gustar, así que aquí les dejo algo en honor a ellos.

Espero que les guste :D

¿Algún review?

¡Hasta el próximo!

PD: Gracias por los reviews, favoritos y follows. Aunque a los que dejaron estos dos últimos, que sepan que me encantaría saber sus opiniones sobre la historia ;)