Respondiendo a las preguntas que me hicieron…

Aun es demasiado pronto para hablar de Stanley.

A Gideon no le falta mucho para que aparezca

Aun falta para llegar a Bill…digamos que el llega después de Gideon pero antes que Stanley ¿Cuándo?...no puedo decirlo

Los palabras raras al final de los caps son mensajes secretos hechos por mi, para decodificarlos, necesitan una palabra clave, la cual yo les dejo "oculta" a lo largo del capitulo.

Nota del autor al final del capitulo.

En una bonita tarde de domingo. Los gemelos Pines se encontraban viendo tele con su tío, quien estaba mostrándoles su programa favorito: ¿Quién quiere ganar muchos millones? Justo ahora, el concursante estaba en la pregunta diez (de quince), pero se equivocó, así que solo se fue a casa con cinco mil dólares.

—Pff…por favor, la pregunta era demasiado fácil, ahora dejan entrar a cualquiera a este programa…—se quejó Ford.

—Creo que ese no es el problema tío —dijo Dipper mientras echaba cartas a la chimenea para avivar el fuego (las cartas eran de Pacifica pidiéndole otra cita de disculpas)—. Es que tú eres demasiado listo.

—Dipper tiene razón —dijo Mabel, quien estaba leyendo el diario sentada en las piernas de su tío—. ¿No has pensado en concursar ahí alguna vez?.

—Por supuesto, pero mi investigación y mantener el museo me mantienen demasiado ocupado y hablando de eso… —dijo Ford mientras se levantaba del sillón y bajaba a Mabel—. Será mejor que hoy se vayan a dormir temprano chicos, mañana será un GRAN día.

—¿Por qué, es algún cumpleaños? —preguntó Dipper arrojando la última carta al fuego, excepto una que decía que la abriera en cuatro días y se la diera a Ford el jueves.

—¿O que al fin decidirás subirles el sueldo a Robbie y Soos? —dijo Mabel quien no veía justo que Ford les pagara a sus empleados esa miseria que el llamaba "salario" considerando que cada uno tenia que hacer mínimo tres trabajos diferentes.

—No y definitivamente no, ya verán, será grandioso…

Los gemelos intercambiaron una mirada nerviosa, ya que cuando el tío Ford se ponía "creativo" ellos de alguna forma terminaban involucrados.

—Espero que esto salga mejor que esa vez en la que los policías nos atraparon haciendo ese experimento tuyo…—dijo Mabel mientras recordaba una mala experiencia en sus primeros días en el museo del misterio.

—Policías llorones…—refunfuñó Ford—. Le pones un insignificante microchip al alcalde, y te acusan de "terrorista" y "crímenes contra los derechos humanos" —dijo, haciendo unas comillas con sus dedos—. Pero no se preocupen, les aseguro que esto es 99.9% legal.

De nuevo, Dipper y Mabel no se veían muy convencidos, pero como sabían que su tío no les diría algo mejor que eso decidieron dejar el tema e irse a su habitación temprano.

D

No solo era el inicio de una nueva semana, sino que era el primer día de la nueva gerencia del museo del misterio. Luego de la decepcionante experiencia del Yeti que tuvo con sus sobrinos, Ford decidió que al museo le vendrían bien unos cambios con la esperanza de poder atraer a mas personas que no fuera solo turistas descerebrados (en sus términos) que se creían cualquier cosa que les dijera, fuera real o no.

—Muy bien chicos, acérquense —les indico Ford a Robbie y sus sobrinos mientras estos se formaban enfrente de él—. A partir de hoy empezaremos a hacer cambios en este lugar.

—Tengo un mal presentimiento —susurró por lo bajo Mabel.

—Para empezar, Robbie—dijo, mientras apuntaba a Robbie con bolígrafo—, tocar instrumentos dentro y en los alrededores del museo está prohibido. El hacerlo te costará una fianza de veinte dólares y el instrumento en cuestión.

—Oh viejo… —dijo el adolescente, muy decepcionado con esto—. Señor Pines, esto es por lo de la moto de nieve ¿verdad?.

—Mabel—continuó su jefe, ignorándolo completamente—. Quiero que tu revises todas las atracciones del museo y marques con una etiqueta todas las que puedan generar cierta distracción, risas o chistes estúpidos —le dijo mientras le entregaba un paquete de etiquetas que decían "Al sótano".

—O sea… ¿todo lo que pueda ser divertido? —preguntó Mabel una vez que analizó lo que dijo su tío.

—Precisamente, esas cosas solo distraen a la gente del verdadero propósito de este museo, el descubrimiento —dijo Ford mientras hacia un ademan con la mano para probar su punto.

—¿Y por que tengo que ser yo?

—Nadie mejor que tú para quitarle lo divertido a algo —le dijo mientras le daba unas palmaditas en la cabeza.

Mabel sintió como su adulación por su tío se iba por el caño al ver que el consideraba un comentario como ese un cumplido para ella.

—Oye tío, ¿y Soos no hará nada? —preguntó Dipper al notar que no veía a su amigo en ninguna parte.

—De hecho, él ya tiene un trabajo —le dijo Ford mientras revisaba unos papeles en su libreta—. Incluso lo sugirió él mismo, era sobre poner una cerca en los alrededores para evitar ataques de lobos o algo así… Como sea. Dipper quiero que pongas estos en diferentes partes del museo.

De su chaqueta, Ford sacó un par de letreros que tenían las nuevas reglas del museo y se las entregó a Dipper, quien las empezó a leer.

—No tocar instrumentos, no hacer bromas, no hacer chistes sobre las atracciones, no correr cerca de las atracciones, no jugar con las atracciones, no DECIR que quiere jugar con las atracciones, no comparar las atracciones con algún tema trivial, no reírse alto, no escuchar música alto… Tío, ¿es en serio? —le preguntó Dipper incrédulo al ver las absurdas reglas.

—Totalmente, y esto es solo el comienzo —dijo, mientras ponía a un lado su libreta—. Este nuevo régimen para atraer mas publico estará a prueba una semana y si funciona, nos moveremos a la fase dos.

Esto envió un escalofrío a través de Robbie y Dipper (Mabel aun seguía en estado de piedra por el comentario) ya que eso solo anunciaba que cosas malas venían… muy malas.

El día transcurrió casi de la misma manera, pero se podía sentir que la atmosfera ahora era mucho más estricta de lo que era antes, hasta el punto de que algunos niños turistas se quejaban de que querían irse del aburrido lugar lo más pronto posible, debido a que la nueva gerencia que estaba aplicando Ford estaba empezando a mostrar sus efectos y, si bien esto estaba funcionándole en algunos sentidos, como que los turistas le hicieran muchas más preguntas respecto al origen de sus atracciones (que él con mucho gusto explicaba) le estaba fallando en muchos otros.

Esto, por supuesto, no pasó desapercibido por Dipper, auto proclamado Doctor Diversión, quien no podía simplemente quedarse ahí sentado y ver como Ford le quitaba lo divertido a todo y afectaba a sus amigos. Robbie estaba que moría de aburrimiento y buscaba entretenerse con cualquier cosa, incluso hacer trabajos extra. Soos estaba haciendo su trabajo de rutina, pero se notaba que lo estaba haciendo sin el ánimo de siempre y Mabel estaba sentada en un barril al rincón de la tienda de regalos leyendo el diario (aunque obviamente lo estaba haciendo para no pensar en lo que le había dicho Ford).

Sintiendo que debía defender su doctorado, Dipper golpeó la mesa y habló:

—¡Esto es absurdo! ¡No podemos dejar que Ford simplemente le quite lo divertido a este lugar!

—Mejor olvídalo, hombrecito—le dijo Robbie desde la caja registradora—. He trabajado aquí lo suficiente como para saber que una vez que tu tío se pone así, nada lo detendrá.

—¿Oh, sí? Ya veremos— dijo Dipper mientras caminaba firmemente al estudio de su tío y, una vez que estuvo al frente de la puerta, la abrió fuertemente con un empujón.

—D-Dipper! ¡¿Qué significa esto?! — grito Ford entre una combinación estar molesto y asustado.

—¡TÚ tienes mucho que explicar! —le dijo Dipper mientras seguía caminando hacia él sin inmutarse—. No puedes solo quitar la diversión como si nada ¡Esa es la razón por la que la gente viene a este lugar!

—¿Diversión? ¡JA! —se rio Ford mientras se levantaba de su silla y se ponía frente a Dipper con sus manos tras la espalda—. Te diré algo Dipper: la diversión es una pérdida de tiempo y esta jamás te hará ganar nada, solo es caos desenfrenado que disfrutas al principio y te termina explotando en la cara.

—Eso no es cierto, te apuesto a que si hicieras este lugar mucho más divertido tendrías más clientes de lo que ese cerebrote tuyo puede contar.

—Oh ¿Es eso un reto? —le preguntó Ford arqueando una ceja y sonriendo de una forma muy malvada—. ¿Entonces qué tal una apuesta?

—¿Apuesta?

—Exacto —le dijo mientras se acercaba aun más a su sobrino—. Tienes tres días, el museo será tuyo, debes usar ese tiempo para ganar más dinero que yo y, cuando pierdas, tendrás que convertirte en mi aprendiz por el resto de las vacaciones, ¡eso implicara estudiar todos los días!

Dipper retrocedió un poco ante la amenaza mientras que Soos y Robbie parecían estar seguros de que su mini amigo se rendiría ante esto (Mabel aun seguía deprimida por lo que le dijo Ford). Pero para la sorpresa de todo el reparto del Museo del Misterio, Dipper aceptó.

—BIEN, pero cuando YO gane tú…tú…tú tendrás que organizar una gran fiesta en el museo, llena de música, bebidas y todas esas cosas.

—¡BIEN! —gritó Ford acercando su cara a la de su sobrino.

—¡Bien! —lo imitó Dipper.

I

Para esa misma tarde, Ford ya estaba poniendo unas maletas en su auto. Incluso se había quitado su siempre presente chaqueta marrón y ahora solo tenía un suéter de color rojo.

—Adiós Dipper, y no lo olvides: diviértete ¡JAJAJAJAJA! —le gritó con sarcasmo mientras se iba a disfrutar sus mini-vacaciones.

Para cuando se fue y dejo solo a Dipper frente a la entrada del museo, Mabel se acercó a su hermano luego de que Soos y Robbie le explicaran el trato que acababa de hacer.

—Dipper… ¿En serio acabas de hacer un trato con un tipo que tiene un I.Q de más de doscientos?

—Relájate Mabel, tengo un plan infalible, solo necesito algunas cosas, Robbie y Soos ya están en lo suyo, mientras tanto quiero que tú quites todos los letreros de reglas —dijo Dipper mientras le entregaba una caja de herramientas—. Ahora, si me disculpas, para que el plan funcione, necesito preparar unos veinte litros de Dipper-jugo.

Antes de que Mabel pudiera responderle algo, su hermano corrió a la cocina y cerró la puerta detrás de él, ya que, según Dipper, le receta era altamente confidencial (aunque de igual manera a nadie le interesaba saber cómo lo hacía), dejándola con sus propios pensamientos.

—Bueno, supongo que no hay mucho de qué preocuparse porque, ¿cuanto dinero puede hacer Ford si está de vacaciones?

V

Mientras tanto, en el edificio cede del programa ¿Quién quiere ganar muchos millones?, Ford se dirigía a la recepción.

—Ehm…¿puedo ayudarlo en algo señor? —preguntó la recepcionista al ver a Ford.

—Vengo por todo el dinero de este programa…

E

Era el primer día de la nueva recepción del museo del misterio, y hasta ahora todo parecía ir bastante bien, ya que la nueva política instalada por Dipper era muchísimo más flexible con sus clientes y empleados. Para empezar, quitó todas esas absurdas nuevas reglas de Ford e incluso dijo que ahora estaba permitido tomarse selfies con las atracciones si se quería. Mabel puso las nuevas etiquetas que le dio Dipper, las cuales en lugar de decir "Al sótano" decían "Divertido", "Extra Divertido" y "Mortalmente divertido" (esta última tenía en letras pequeñas que lo "mortal" no era una broma), Robbie estaba feliz de poder volver a tocar la guitarra en el museo y, como extra, Dipper le dio el permiso de traer a sus amigos (pero igual tendrían que pagar la entrada).

—Vaya, este lugar de pronto no parece tan malo —comentó Thompson.

—Se nota que el hombrecito en serio cambió este lugar —dijo Lee mientras él y Nate estaban viendo las atracciones que, según Dipper, eran las más interesantes.

Tambry y Wendy (quien tenía un ojo morado) estaban junto a un botellón de agua el cual estaba lleno de un líquido verde que parecía burbujear solo.

—¿Crees que sea seguro beber esto? —preguntó Wendy mientras Tambry le sacaba una foto con su teléfono.

—Pues Dipper me dijo que es perfectamente seguro, a menos que seas diabético… o tengas problemas cardíacos…

Perdiendo el interés, Wendy vació la bebida en una planta que estaba cerca de ella.

—¡Son dos dólares por vaso señorita! — dijo Dipper apareciendo de entre la planta provocando que Wendy gritara y cayera al suelo.

—¿Siempre hace eso? —preguntó Tambry a Robbie.

—Meh, te terminas acostumbrando—le respondió mientras los adolescentes veían como su amiga le pagaba a Dipper.

—Un momento mocoso…—dijo Wendy mirando fijamente a Dipper—. ¿Tú no estabas en la feria el otro día en ese juego de lanzar pelotas?

R

De vuelta al edificio cede de ¿Quién quiere ganar muchos millones?, Ford y otros concursantes estaban sentados en diferentes escritorios mientras el presentador les entregaba una hoja a cada uno.

—Muy bien damas y caballeros, esta es la prueba de admisión, deben sacar aproximadamente un 75% para poder concursar en el programa —dijo mientras se sentaba y ajustaba su reloj—.Tienen dos horas para…

—¡Terminé! —interrumpió Ford colocando su hoja sobre la mesa—. Ahora si me permiten, debo arreglarme para salir en televisión…

S

—¡Reúnanse chicos! —gritó Dipper, quien estaba usando un chaqueta casi idéntica a la de Ford y debajo de ella una camiseta con el #1, haciendo que todo el personal del museo se formara frente a él—. Acabo de hacer las cuentas…

—¿Tú hiciste las cuentas? —le preguntó Robbie.

—En realidad las hice yo… pero déjalo tener su momento—aclaró Mabel.

—Y no nos está yendo mal, ¡pero nos puede ir aún mejor! Robbie, Soos, quiero que vayan al sótano y saquen las atracciones que USTEDES consideren las más interesantes.

—Oh, genial—expresó Soos con una sonrisa—. Ya extrañaba esa exhibición de los Ojo-murciélagos, nunca supe por qué el señor Pines la quitó.

—Mabel, a ti te tengo un trabajo que te gustará—le dijo mientras se acercaba a su hermana—. Quiero que salgas y, usando tú libro nerd, nos traigas una nueva atracción!.

—¡SI! —celebró Mabel. Tomó el diario y lo guardó en su chaqueta. Luego, de la pared, tomó una espada casi tan grande como ella—. Mabel se va, señores —anunció mientras salía por la ventana, pero el peso de la espada fue demasiado e hizo que se cayera al suelo—. ¡Estoy bien!

Todo parecía ir viento en popa, pero Dipper no pudo evitar notar que Mabel resaltó que en las estadísticas se mostraba que las llamadas de atención a la clientela habían aumentado enormemente, y estas en su mayoría eran con respecto al poco respeto hacia las atracciones.

—Mmm… ¿debería preocuparme por eso? —murmuró Dipper, sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando vio que todos los clientes dejaron una gran propina mientras se iban e incluso algunas niñas dejaron trocitos de papel los cuales Dipper, al revisarlos, notó que eran sus direcciones de E-mail y números de teléfono—. ¡No me quejo!

I

—¡Damas y caballeros, esto no tiene precedentes! —anunció muy emocionado el anfitrión del programa ¿Quién quiere ganar muchos millones?—. ¡El señor Stanford Pines ha logrado llegar a la pregunta ocho sin ningún problema, y no ha usado ninguno de sus tres comodines!

En efecto, Ford estaba demostrando mucha confianza en sí mismo, no dudaba en lo más mínimo de sus respuestas, y no consideraba ninguna otra de las tres opciones que se le daban. Pero esta no era la verdadera razón por la gran sonrisa que tenía en su cara, no señor, estaba sonriendo porque para cuando volviera a casa tendría a un nuevo discípulo esperándolo…

O

—¡Dipper! ¡Dipper!— gritaba Mabel muy emocionada desde afuera. Dipper se acercó a la puerta y la abrió

—Bien hermanita, lograste encont... ¡WOW! —para su sorpresa, Mabel estaba hecha un desastre: su cabello estaba totalmente despeinado, con un ojo morado, cubierta en lo que parecía ser saliva y jalea roja (aunque quizás era otra cosa...). Su chaqueta tenía agujeros en todas partes, una de sus botas había desaparecido y ahora solo tenía el mango de la espada, ya que la hoja había desaparecido—. ¿Pero qué rayos te pasó?

—Eso no importa ahora —dijo Mabel arrojando lo que quedaba de la espada a lo lejos y se escuchó un vidrio quebrarse.

—¡MI AUTO! —se escuchó a lo lejos.

—Jamás creerás lo que encontré, ¡un Pterodáctilo bebe! —dijo Mabel señalando al saco que estaba detrás de ella.

—¡¿Un dinosaurio?! ¡¿En serio?!

—¡Esto hará explotar la mente de muchos clientes!

—¿Y por qué estas cubierta en saliva y jalea?

—Nah, el padre me tragó un par de veces. Tuvimos algunos desacuerdos, pero ya me encargue de él…para siempre— aclaró mientras arrastraba el saco dentro del museo.

N

Ya se habían instalado las nuevas atracciones, el bebé Pterodáctilo estaba encerrado en una gran jaula y los ojos-murciélagos se encontraban detrás de un gran cristal transparente. Todo parecía ir bien, la clientela casi se duplicó, y las propinas aumentaron (y también los números de teléfono de chicas), pero todo empezó a complicarse en cuanto notaron que el bebé no paraba de emitir chirridos muy agudos y los ojo-murciélagos no paraban de golpear contra el cristal.

—¿Pero que les ocurre? —se preguntó Dipper, quien ya no podía soportar el ruido.

Mabel, por su parte, estaba revisando el diario, ya que las criaturas que trajeron Soos y Robbie ya las había visto en alguna parte.

—¡AJA! ¡AQUÍ ESTAN!— gritó Mabel tratando de oír su propia voz, lo que se le dificultaba porque tenía puestos unos audífonos —¡OYE DIPPER, AQUÍ DICE QUE A ESTAS COSAS NO LES GUSTAN LOS DESTELLOS DE LUZ INTENSOS! ¡¿LE PEDISTE A LOS CLIENTES QUE NO USARAN FLASH EN SUS CAMARAS?!

—Humm…

—¡¿Y NO TE DIJE QUE LE PUSIERAS UN BOZAL AL BEBE?! ¿¡TIENES IDEA DE LO QUE PASARA SI SIGUE GRITANDO ASI?!

—¡Chicos! ¡Tenemos un problema! —entró gritando Soos mientras Robbie se quedaba detrás reforzando la puerta con candados y tablas—. No me lo creerán pero…acabo de ver a un gigantesco perodactilo volando hacia acá!

—¡¿Qué?! —gritó Dipper al darse cuenta de que las cosas se le estaban saliendo de control.

—Eh…Soos, se pronuncia pterodáctilo —lo corrigió Mabel.

—¿En serio? ¿Estás segura?

—Sí, debido a que la p y la t están juntas, la p no se pronuncia, es como cuando…

—¡ESO NO IMPORTA AHORA!— les grito Dipper.

Robbie se les unió una vez que terminó de asegurar la puerta

—No se preocupen chicos, tome medidas, no hay forma en la que esa cosa pueda pasar por ESA puerta.

Justo en ese momento, la cabeza de un enorme pterodáctilo destruyó el techo del museo, lo que provocó que el cristal que contenía a los ojos voladores se rompiera y estos empezaran a volar por todo el lugar tumbando y destruyendo cosas.

El grupo se ocultó en la cocina debajo de la mesa mientras los ojos voladores destruían más cosas y el pterodáctilo causaba aun más estragos intentando entrar al museo.

—Oh, vaya…esto es un desastre —se lamentó Dipper—. Quizás Ford tenía razón después de todo…

En medio del desastre, se encendió la televisión, la cual estaba sintonizada en el programa ¿Quien quiere ganar muchos millones?, mostrandoa un muy confiado Ford, el cual estaba en la pregunta final.

—Señor Pines… —dijo dramáticamente el anfitrión para agregar suspenso—. ¿Es esta su respuesta definitiva? ¿No quiere usar alguno de sus comodines?

—Mmm…—por primera vez, Ford parecía estar pensando mucho lo siguiente que iba a decir. Al final, solo se cruzó de brazos y respondió con una sonrisa bastante macabra —. De hecho…si, quisiera usar el comodín de llamar a un amigo.

—Perfecto, señor Pines, ¿adónde piensa llamar?

La sonrisa de Ford solo creció aun más,

—Al museo del misterio.

—¿Acaso acaba de decir…? —preguntó Mabel, pero fue interrumpida cuando el teléfono que estaba sobre la mesa en la que se ocultaban empezó a sonar.

Dipper extendió la mano y atendió la llamada

—Eh… ¿Museo del misterio?

—¡Dipper, es tu querido tío Ford! —se escuchó la voz de Ford en el teléfono y en la tele—. Solo te llamo para decirte que te compraré algunos libros de camino a casa… ¡LOS NECESITARAS! —y la comunicación se cortó.

Al darse cuenta de que sus métodos solo estaban empeorando las cosas, Dipper decidió cambiar de estrategia y hacer un plan que fuera capaz de arreglarlo todo, pero eso implicaría, ingenio, astucia y seriedad. En otras palabras, dejar que Mabel lo haga todo.

—Mabel, vamos, piensa en algo ¿Qué crees que pueda estar causando todo esto?

—Mmm…pues los ojos-murciélago obviamente estaban molestos por el flash de las fotos, ahora parece que se están calmando un poco, así que nuestro verdadero problema es esa mamá pterodáctilo.

—¿Cómo sabes que es hembra? —Le pregunto Robbie.

—Porque Mabel ya se "encargó" del padre, ¿verdad hermana?.

—Correcto, sospecho que vino aquí a recuperar al bebé que "tomé prestado" —dijo, haciendo comillas con sus dedos—. Así que habrá que devolvérselo antes de que destruya el lugar.

Una vez que se le plantearon las alternativas Dipper empezó a darles órdenes a todos. A Robbie, le dio la tarea de entretener al pterodáctilo; Mabel debía ir liberar al bebé de la jaula; Dipper y Soos se encargarían de volver a encerrar a todos los ojos murciélagos ahora que se habían calmado.

—No estoy segura de lo que estoy haciendo…— murmuro Mabel mientras amarraba la bolsa en la que había vuelto a meter al bebe a la moto de nieve, pero esta vez dejo su cabeza asomada para que este siguiera gritando.

Una vez que aseguro la bolsa, se monto en la moto y la puso en marcha, paso por la parte delantera del museo en donde Robbie estaba haciendo todo lo posible para que la madre lo viera.

—Robbie! Sube! — le grito Mabel, mientras se movía para que el condujera la moto, en cuanto la vio, Robbie corrió hacia la moto y apenas se subió la puso en marcha.

Esto llamo la atención de la madre la cual en cuanto vio a su cría alejándose entre los arboles decidió ir a seguirla.

—Dipper! Creo que este es el último! — grito Soos mientras bajaba al sótano con un ojo murciélago atrapado en una red de mariposas.

—Excelente! Ponlo adentro junto a los demás! — dijo Dipper mientras él se apartaba de la puerta de la que él se recostaba para mantenerla cerrada. Soos abrió la puerta y lanzo a la criatura con todo y red, en cuanto lo hizo cerró la puerta y junto a Dipper bloquearon la puerta con todos los seguros que Soos y Robbie habían quitado para sacar a las criaturas.

—Deberíamos preocuparnos porque se puedan escapar? — pregunto Dipper nervioso.

—No te preocupes por eso amigo— lo tranquilizo Soos —El señor pines me explico que si estas cosas no ven nada de luz en 2 horas entran en un estado de hibernación indefinido.

—Es un alivio…quizás para la próxima debamos hacer más caso a las advertencias que pone Ford…— dijo Dipper viendo que la puerta estaba llena de carteles de advertencia, peligro y de que el museo no se hace responsable si eres lo suficientemente tonto por lo que te pueda pasar si ignoras todo esto. —Ahora hay que encargarnos de reparar el museo.

—Crees que Mabel y Robbie puedan con ese Pterodáctilo?...oye ¡lo pronuncie bien esta vez!

—Tranquilo, si Mabel pudo con uno ella sola, estoy seguro que con Robbie no tendrá ningún problema…

—¡SE ESTÁ ACERCANDO! ¡TENEMOS UN PROBLEMA! —gritó desesperada Mabel quien al estar en la parte de atrás de la moto, tenía una muy perturbadora vista de la madre tratando de atraparlos—. ¡Robbie! ¡Más adelante verás una iglesia abandonada, llévanos ahí!.

Robbie no tenía idea de por qué Mabel quería ir a ese lugar en un momento como este, pero como ella era la única de los dos que tenía experiencia lidiando con reptiles de 65 millones de años, decidió hacerle caso. Aceleró lo mas que pudo y, aprovechando los arboles, le sacó toda la ventaja que pudo a la mama dinosaurio. En cuanto llegaron, los dos se bajaron de la moto y desataron la bolsa que tenia al bebe lo más rápido que pudieron. Robbie cargó la bolsa en uno de sus hombros y Mabel se le adelantó para guiarlo.

—¡Robbie, arroja al bebe por ese agujero! —le ordenó Mabel apuntando a un agujero que estaba en el medio de la iglesia.

Robbie dudó por un momento, ya que estaba a punto de preguntarle él porque quería que lo hiciera, pero se volteó al escuchar un rugido y vio que el pterodáctilo estaba a solo unos pocos metros de ellos. Tomó el saco con las dos manos y lo arrojó al agujero, la madre lo siguió pocos segundos después provocando que un montón de escombros se derrumbaran sobre el agujero, bloqueándolo por completo.

Una vez que se disipó el polvo el adolescente y la niña se miraron por un momento para luego ponerse a reír y chocar los cinco.

—¡Niña! ¡Eso fue súper intenso! —dijo Robbie, felicitando a Mabel mientras le alborotaba el cabello—. ¿Cómo sabias que de ahí venían?

—Oh, bueno, siguiendo las pistas de este diario —Mabel se saco el Diario Uno de su chaqueta para mostrarlo—. Vi que en este lugar se encontraban unos dinosaurios preservados perfectamente en savia. Mientras venia me preguntaba cómo iba a bajar y además de cómo llevarme uno, pero para mi suerte, el padre y el bebe ya se encontraban aquí para cuando llegue.

—¿Deberíamos preocuparnos por él? —pregunto Robbie poniéndose a la defensiva y mirando a sus alrededores.

—Nah no te preocupes —dijo Mabel guardándose el diario y caminando hacia la salida—. Estoy segura que él no nos molestara…

Mientras Robbie la seguía, no pudo evitar notar que había un montón de un líquido de color rojo que estaba salpicando parte del piso y un poco de las paredes.

—¿Eso es sangre?

—Ehm…No, es... uhh… ¡Jalea!— dijo Mabel, en una risa exageradamente forzada —¡Vámonos ya! Seguro nos necesitan en el museo —lo apresuró empujándolo un poco.

Para cuando el grupo se volvió a reunir, se pusieron a hacer todo lo posible para regresar al museo a su estado original, usaron el dinero que habían ganado hasta ahora para pagar las reparaciones, y Dipper se vio obligado a volver s colocar las antiguas reglas del museo, lo que lo puso de muy mal humor, hasta el punto de que se estaba comportando como un autentico gruñón. Les gritaba a los niños que no respetaban las atracciones, les cobraba una multa a los turistas que no respetaban las reglas, echó casi a patadas a los amigos de Robbie cuando estos intentaron entrar sin cobrar (de nuevo). Incluso le gritó a Robbie y le dijo que si volvía a tocar esa guitarra la iba a usar de leña para la chimenea. Obligó a Mabel a hacer los viajes turísticos, e incluso la puso en un uniforme el cual consistía en un esmoquin con grandes hombreras, corbata roja y un fez de color granate con lo que parecía una pequeña media luna en el medio.

—¿De dónde sacaste esto? —le preguntó Mabel viendo el extraño sombrero.

—Lo encontré —respondió simplemente su hermano—. Ahora ¡ponte a trabajar!

Con todo eso, sumado a la nueva camiseta roja con una cara molesta y la chaqueta marrón, Dipper parecía una versión miniatura de Ford, lo que incomodaba en muchos sentidos a sus amigos.

Tiempo Límite: 5 minutos

Mabel se encontraba haciendo cuentas con una calculadora mientras ponía sobre la mesa el dinero que habían ganado en todo este tiempo.

—Muy bien…por las reparaciones…los sobornos…las demandas por intoxicación…en total ganamos… seis dólares con dieciocho centavos.

—Oh vaya —se lamentó Dipper—. ¿Qué voy a hacer? Ford llegara en cualquier momento y…

—¡Saludos a todos!— interrumpió Ford abriendo la puerta y entrando con un maletín—. Se acabó el tiempo Dipper. Oye, me gusta tu nuevo look.

—¿C-cuánto dinero ganaste? —preguntó nerviosamente Dipper.

—¡Gane cinco millones de dólares! —dijo Ford poniendo sus manos en su cintura con una gran sonrisa, pero esta se desvaneció al poco rato —Y luego…

Felicidades señor Pines, ha respondido a todas las preguntas, ¡ya puede tomar su cheque! —le dijo el anfitrión mostrándole el cheque de una suma de cinco millones de dólares—O, puede duplicar esa cantidad… ¡haciendo la pregunta suicida!

¿La que?

Es una sola pregunta, si la responde, ¡ganará el doble de lo que ya tiene! Pero si se equivoca…se irá sin nada.

No recuerdo que eso fuera parte del programa —dijo Ford arqueando una ceja.

Los patrocinadores nos obligaron a ponerlo la temporada pasada, pero desde entonces nadie había llegado tan lejos como para hacerla, ¡usted será el primero!

Ford, viendo esto como una oportunidad de probarle a Dipper su punto, aceptó la pregunta, la cual, según lo que le explicaron, era de un tema aleatorio, por lo que podía ser de CUALQUIER tema.

Muy bien señor Pines la pregunta es… ¿Qué es lo que más le gusta a los niños cuando están de vacaciones? A: Leer Libros, B: La Escuela de Verano, C: Divertirse o D: Trabajar.

Pff…por favor esto no podría ser más fácil, obviamente es la opción A

Eh…señor Pines, ¿está seguro de…?

Es mi respuesta definitiva, no puede ser que esté mal.

A Dipper le hubiera encantado restregarle eso en la cara a su tío pero se encontraba demasiado ocupado revolcándose en el suelo de tanta risa por estarse burlando de él.

—Al parecer la diversión si te hace ganar algo…—dijo Ford triste mientras ponía el maletín en la mesa.

—Señor, si no gano, entonces, ¿qué hay en el maletín? —preguntó Robbie quien acababa de perder el (poco) respeto por su jefe.

—Son libros, para mí —Ford abrió el maletín para mostrar que este estaba lleno de libros como La teoría de la diversión, Como calcular matemáticamente la diversión y Diversión para tontos—- Creo que en serio tengo que ponerme al día con esto…quizás fui demasiado duro, chicos, si quitamos un par de reglas estoy seguro de que…

—¡NO! —gritaron todos abrazando a Ford al mismo tiempo lo que en serio lo tomó desprevenido.

—¡Tío, por favor no lo hagas! —le suplicó Mabel poniendo los mejores ojos de perrito que podía.

—¡Este lugar se volvió un manicomio cuando quite todas tus reglas! —rogó Dipper—. En un principio fue divertido, pero luego todo empeoró… hubo gritos, derrumbes, demandas…

—¡Prometemos hacer todo lo que nos diga sin cuestionarlo, jefe! —afirmó Soos volteándose la gorra para demostrar que estaba "serio"

—¡Incluso lavaremos los baños! —agregó Robbie, quien si bien odiaba esa tarea más que ninguna otra, era preferible a que se volviera a repetir todo esto.

—Muy bien, muy bien, chicos tranquilos —dijo apartándose del grupo y arreglándose su chaqueta—. Ha sido un muy largo día para todos, y además ya es tarde, así que vayan a casa y hablaremos mañana… Ahora, si me disculpan tengo mucho que estudiar —cerró el maletín, se lo llevó y fue caminando a su estudio.

—Oh, espera tío —dijo Dipper recordando algo y de su bolsillo sacó la carta que le mando Pacifica hace cuatro días—. Esto es para ti.

Demasiado cansado (y deprimido) para preguntar, Ford solo tomó la carta y se encerró en su estudio como de costumbre.

—Bueno, chicos, me voy, ya me muero por contarle todo esto a mi primo —dijo Soos emocionado mientras se ponía su chaqueta y se subía a su camioneta.

—Sera mejor que me vaya también —dijo Robbie colocándose su chaqueta—. Mabel, en serio, me sorprendiste allá en el bosque, eres una niña muy especial.

Mabel de pronto se sintió de lo más rara…Era una sensación de cómo si su estomago y su corazón quisieran intercambiar de lugar—. ¿E-en serio? .

—¡Claro! Eres bastante genial para tener solo doce años —le dijo Robbie volviendo a frotar su cabello—. Nos vemos mañana, chicos.

—Adiós Robbie —se despidió simplemente Dipper, pero Mabel tardó un poco más en responder.

—A-adiós Robbie, ¡hasta mañana! ¡Nos vemos! —dijo, con una risita nerviosa.

Para cuando se fue, Mabel no podía explicarlo, pero sentía como sus mejillas estaban cada vez más calientes, ¿pero cómo era eso posible, si estaban en invierno?.

—Oh, oh…—sintió como su hermano la tocaba en el hombro y este la estaba viendo con una gran sonrisa burlona.

—¿Q-Que ocurre?

—¡Alguien se enamoro! —le dijo, pellizcándole una mejilla.

—¡¿Qué…?! Sí, claro —dijo Mabel cruzándose los brazos tratando de parecer indignada—. Solo creo que Robbie es genial, ¿de acuerdo? No es como si me pasara toda la noche pensando en él…

Una absoluta oscuridad rodeaba el cuarto de los gemelos, y si bien Dipper y Pato ya se habían quedado dormidos hace ya un buen rato, Mabel aun no lograba dormirse, porque su mente estaba plagada de pensamientos, y todos tenían una cosa en común…Robbie.

—Rayos.

Ford estaba leyendo sus nuevos libros de cómo científicamente ser más divertido mientras tomaba todas las notas posibles e ideaba algunas teorías de la diversión. En un momento, sus ojos se fijaron en esa carta que le dio Dipper. Dejó sus libros por un momento, abrió la carta y se acercó a la chimenea para poder leerla. Reconoció esa desagradable letra de inmediato…era una carta de Pacifica.

¿Qué se siente perder 10 millones de dólares, anciano?

Pacifica ;)

P.D: Saludos a Dipper

DLQIILMBPLI: IS VKBO TDZVRKAHOQR YPI LKIF YD LDZVJAWBQ BZ LRYI UNQIM HZFMFB

Queridos lectores…si tienen alguna idea o sugerencia de que deba ir un capitulo, por favor no teman en compartirla ya sea por reviews o PMs, solo denme la criatura o caso que quieran que use y si la idea me gusta, la usare. No se preocupen por la continuidad, yo me encargare de eso XD