Afinidad.

Los ruidos que antes eran intensos fuera de mi oficina se calmaron por completo, abrí pesadamente los ojos y me di cuenta de lo tarde que era, me había quedado dormida en mi escritorio y con la pluma en la mano debido al cansancio. Mire hacia la ventana y vi la luna llena en todo su esplendor. Guarde mis cosas en mi bolso y me aproxime a la salida de mi oficina frotando mis cansados ojos. Al salir veo el lugar completamente vacío, me aproximo al lugar de Hanayo en el cual solo veo una nota.

"Realmente siento mucho lo de esta tarde Eli-san, espero poder llamarte luego… Perdóname."

Deje la nota de nuevo en el escritorio y comencé a caminar hasta la salida, mire a mi alrededor donde aun habían algunas pocas personas trabajando, enfoque mi vista y vi el inconfundible cabello purpura que sobresalía en uno de los cubículos a lo lejos, lleve mi mano a mi frente y solté un pesado suspiro mientras comenzaba a caminar hasta donde estaba ella.

–Es tarde… –Ella se sobresalta al escucharme. –Tu turno termino hace horas, ¿Qué haces aun aquí? –Nozomi da un salto nervioso en su lugar y voltea su mirada hacia mí.

–Lo siento Ayase-san. –Puso una sonrisa en su rostro al verme. –Quería adelantar un poco de trabajo. –Hecho un vistazo a la computadora frente a ella y veo que no ha avanzado mucho con el trabajo que le había pedido, la vuelvo a mirar extrañada.

– ¿Tienes problemas con el trabajo Tojo-san? –La miro condescendiente.

–No es eso Ayase-san. –Podía ver que estaba nerviosa pero aun así no quito la sonrisa de su rostro. –Es…es solo que. –su voz titubeo. –Me cuesta un poco usar una de estas. –Dijo tímidamente señalando la computadora frente a ella; deje salir un pesado suspiro.

–Ya me lo temía, ¿Cómo llegaste hasta aquí sin saber siquiera usarla? –En mi pecho podía sentir un raro sentimiento el cual subió hasta mi garganta, lleve mi mano a mi boca y comencé a reír levemente, una risa que sentía que venía desde el fondo de mí ser pero que era extraña para mí.

–No pensé que esto fuera gracioso para usted Ayase-san. –Dijo Nozomi haciendo un puchero. –Solo porque no pueda usar una computadora no quiere decir que no sea eficiente. –Comenzó a tomar sus cosas y meterlas en su bolso.

–No es que me causara risa. –Trataba de controlar mi voz por la risa, me aclare la garganta y trate de guardar la compostura. –Lo siento, eso fue inesperado. –Di unos pasos hacia atrás. –Como sea, nos vemos mañana Tojo-san. –Antes que diera otro paso más ella me tomo de la muñeca, voltee a verla un poco sorprendida, ella miraba hacia el suelo tímidamente.

–A…yase-san… siento mucho lo de esta tarde. –Aparte mi vista de ella.

–No es algo que me importe. –Digo con voz fría. –No es de mi incumbencia los problemas que tengas con Hanayo. –La miro por encima del hombro y veo como se muerde el labio inferior nerviosamente.

–Tiene razón Ayase-san. –suelta débilmente su agarre y vuelve a poner una sonrisa aún más grande que la anterior. –Es solo que pensé que debía darle una explicación. –Volteó la vista y veo la gran sonrisa que me dedica, en un instante siento como mis mejillas se sienten cálidas, la miro por última vez y comienzo a caminar a la salida sin decir nada. – ¿Ayase-san? –Dice Nozomi confundida, es lo último que escucho hasta alejarme de ella.

Camino tranquilamente con pasos pesados hasta la salida, estaba tan cansada que sentía que me dolía la cabeza, estaba sumida en mis pensamientos viendo salir a los empleados restantes y las tenues luces de las farolas alumbrar la calle frente a mí.

–Ayase-san. –Escuche detrás mío, di vuelta a la mirada y en la puerta del edificio estaba Nozomi con su bolso al hombro y las manos en sus rodillas. –Caminas rápido.

–No tienes que seguirme Tojo-san. –Voltee mi rostro y mire de nuevo a la calle concurrida de gente.

–No te estoy siguiendo. –Dijo Nozomi. – ¿Yo también tengo que salir por esta puerta, cierto? –Escuche una risa burlona de su parte.

Seguí caminando sin prestarle mucha importancia a las palabras de Nozomi. Llegue hasta la avenida principal, me di cuenta que Nozomi aún me seguía de cerca, venía detrás de mí con la cabeza agachada, libere un suspiro y me detuve.

– ¿Qué es lo que quieres? –Dije sin voltear a verla.

–Aya…Ayase-san –Titubeo, parecía un poco nerviosa. –No crea que la sigo, vivo por esta dirección. –Se acercó a mí. –No debería de ser tan paranoica, tiene que aprender a confiar en las demás personas, no todas giran a su alrededor. –Dijo segura.

La mire frustrada por sus palabras, comencé a caminar más rápido mientras ella me seguía de cerca. Mientras caminaba mi cabeza comenzó a dar pulsaciones de dolor que iban aumentando mientras más me alejaba de Nozomi, lleve mi mano para tratar de detener el dolor de cabeza que tenía, no podía soportar las voces a mi alrededor, el sonido de las calles llenas de gente me aturdía y hacia más fuerte el dolor, cerré los ojos al sentir como si mi cabeza fuera a explotar.

–Aya…Ayase-san. –Escuchaba la voz lejana de Nozomi llamarme, mire hacia atrás y vi confundida su silueta acercarse hasta mí; volví a cerrar los ojos debido al dolor. – ¡Ayase-san! –Nozomi comenzó a gritar, sus palabras taladraban mi cabeza. –Mire a un lado mío, colores, cientos de colores revueltos era lo único que alcanzaba a ver. – ¡ ! –Fue el grito desesperado de Nozomi, aparte mi vista del camino y escuche el estruendoso ruido de un claxon y el rechinar de llantas cerca de mí. Abrí grandes mis ojos, mi mirada recobro lucidez y vi como un auto se aproximaba hasta mí, me quede paralizada, no podía mover ni un musculo, como si estuviera empotrada al suelo sin nada más que hacer. – ¡ELICCHI! –Fue el grito de Nozomi lo último que escuche antes de cerrar los ojos y caer al suelo.

No sentí dolor, solo escuchaba el latir apresurado de mi corazón; sentí como si mis parpados pesaran una tonelada, trate de abrirlos pero lo único que distinguí fue un brillo purpura, no pude sostener más la vista y deje que se cerrara por completo. El dolor en mi cabeza se disipó por completo pero aun así sentía que mis extremidades estaban paralizadas. Todo estaba obscuro en mi mente…

Sentía la fría brisa en mi rostro, "Quizás a si se siente morir" pensaba, mi cuerpo se sentía tan liviano, no sentía nada debajo de mí, como si estuviera siendo arrastrada por el aire, suave y gentilmente, tenía mucho frio, trate de abrir los ojos pero el viento golpeaba mi rostro haciéndolo más difícil. Hice un último intento, abrí despacio mis ojos y vi la luna llena gigantesca frente a mí, todo alrededor de ella era obscuridad, cerré pesadamente los ojos y caí de nuevo inconsciente.

Finalmente sentí algo diferente a todo lo que había experimentado antes, sentía la suavidad de bajo de mí, el calor en mi pecho, los latidos lentos de mi corazón que llegaban hasta mis orejas, de mi boca salió un quejido el cual pude escuchar claramente, me lleve la mano a mi cabeza, se sentía tan lucido que me sorprendí al sentir mi propio tacto.

–Ayase-san, parece ser que ya despertaste. –Escuche una voz en incremento mientras mas se acercaba. – ¿Te sientes mejor? –Aun no conseguía abrir los ojos, no podía decir ni una sola palabra, solo me quede ahí escuchando la voz de la chica. – Ayase-san –Dijo de nuevo, se sentó a lado mío y sentí como el lugar donde estaba acostada se hundía más por su peso.

–Nozomi… –Titubee, sentí su mano acercarse lentamente a mi frente, la suavidad de sus dedos acaricio mi rostro.

–No se esfuerce Ayase-san. –Dijo apartándose de donde yo estaba acostada soltando una risita. –Descanse un rato más, vendré a verla más tarde.

–Esper… –No pude terminar, el sonido de una puerta abriéndose me distrajo en el afán de hablarle a Nozomi, escuche pasos lejos de donde yo estaba y seguido de eso algunas voces.

–Ya llegamos. –Dijeron ambas voces al unísono, pude identificar que eran de chicas, escuche los pasos de Nozomi alejarse.

–Bienvenidas. –Escuche a Nozomi a lo lejos. –Donde se habían metido.

–Estuvimos paseando por los alrededores. –Dijo la voz aguda y nasal de la primera chica.

–Creo que será seguro quedarse por aquí un tiempo. –Dijo la voz madura y segura de la otra chica. – ¿Y tú? ¿Conseguiste el empleo? Necesitamos dinero al menos para sobrevivir un par de días.

–No es momento de hablar de eso. –Dijo Nozomi.

–Tienes una invitada cierto, que le harás a esta… –La voz de la primera chica sonó burlona, Escuche pasos aproximarse hasta donde yo estaba seguido de un ruido estampar contra el suelo.

– ¿Que hace ella aquí? –Dijo la chica de voz seria, intente desesperada abrir los ojos.

– ¿Que has hecho Nozomi? –Pregunto la otra chica.

–No se preocupen estará bien, se lo que hago. –Escuche la voz dubitativa de Nozomi. –Ella es mi jefa, tuvimos un accidente antes y decidí traerla hasta aquí.

–Esto no es ninguna casualidad y lo sabes Nozomi, para eso querías ese empleo. –La chica sonó desesperada. – ¿Que pasara si se entera de todo?

–Nicochi si no te callas es seguro que se enterara de todo. –Dijo Nozomi con voz burlona. –Además, tengo mis propias razones para estar ahí.

–La encontraste… cierto.

Comencé a abrir los ojos, los tenues colores de la habitación me aturdieron un poco, mire a mí alrededor para darme cuenta en el lugar desconocido en el que estaba. La habitación era bastante pequeña, podía ver desde donde estaba cada rincón del lugar alumbrado por una tenue luz. En frente mío estaba Nozomi con dos chicas con unos vestido de una pieza bastante viejos, la primera era alta y con el pelo color carmesí, me veía desconfiada con sus brillantes ojos purpura; la segunda chica era más bajita, y llevaba atado su cabello negro en dos coletas con moños rojo, ella solo me veía por la comisura de sus ojos color carmesí.

–Nozomi… –Llame débilmente sin apartar mi vista de ellas. – ¿Que…Que fue lo que me paso? –Ella se acercó hasta mí y se sentó en la cama donde yo estaba acostada.

–No es justo que solo tú puedas usar mi nombre. –Dijo haciendo un puchero. –Puedo llamarte también por tu nombre Eli. –Voltee mi rostro sin decir nada.

– ¿Dónde estoy? –Lleve mi mano a mi cabeza y me queje de nuevo por el dolor que comenzaba otra vez. – ¿Qué fue lo que paso?

–Eli, casi te atropella un auto, deberías de tener más cuidado. –Mire alrededor y vi los rostros molestos de las otras dos chicas las cuales no despegaban su vista de mí. –No les tomes importancia Eli-chan, son un poco amargadas. –Se rio un poco, mi dolor de cabeza se detuvo en tan solo un instante.

–Tengo que irme. –Dije apresurada comenzando a levantarme pesadamente de la cama.

–Espera Eli… –Se quedó pensando un rato, llevo su mano a la barbilla. –Elicchi, así está mejor. –Dijo más para ella en tono triunfal. –No creo que sea buena idea, acabas de tener un susto de muerte, que hubiera pasado si no hubiera estado ahí. –Baje mi vista y fruncí el ceño.

–Yo no te pedí que lo hicieras. –Dije frustrada, levante mi vista y me encontré con su rostro el cual tenía una gran sonrisa, mi corazón se comenzó a acelerar. – ¿Quién te dijo que podías tener tanta confianza conmigo? –Dije fríamente apartando mi vista de ella otra vez.

–Espera Elicchi. –La voltee a ver molesta

–No quiero que me llames otra vez así, quien te dio esa libertad. –Me levante bruscamente de la cama y me tambalee un poco, aún estaba mareada.

–Déjala ir Nozomi. –La chica pelinegra me miro molesta. –Sabes que es mejor así.

–Estoy de acuerdo con Nico-chan –La chica pelirroja libero un suspiro y se cruzó de brazos. –Deja de ser tan terca y has que se valla, estoy segura que ella sabrá arreglárselas sola, lo que le pase a ella no es asunto nuestro. –Vio con una mirada segura a Nozomi. – ¿Cierto Nozomi? –Ella se les quedo mirando con un rostro comprensivo y dijo:

–Lo se chicas, pero tengo que hacerlo. –Bajo la vista. –Nos podrían dejar un rato a solas. –Ambas chicas se le acercaron a Nozomi y la miraron preocupadas. –No se preocupen, se lo que hago. –Ambas se alejaron de Nozomi y me miraron desconfiadas mientras iban hasta la salida.

–Prométenos que nos llamaras si pasa algo. –Dijo la chica pelinegra, Nozomi asintió con la cabeza mientras que ambas chicas salían del pequeño apartamento

–Yo no tengo nada que hablar contigo Noz… Tojo-san. –Voltee mi rostro apartando la mirada de ella.

–Tienes razón, no tenemos nada de qué hablar. –Bajo la vista. –Pero me gustaría que te quedaras un poco más, al menos hasta que te sientas mejor. –Levanto apresurado su rostro y me miro pensativa. –Espera aquí un momento, por favor. –Dijo y corrió hasta lo que parecía ser una cocina improvisada, al menos así se veía desde donde yo estaba, comenzó a sacar cosas de un pequeño refrigerador a sus pies y encendió el fuego de una pequeña parrilla, puso agua en una vieja y abollada olla de metal y metió ingredientes en ella. –Siento si no es mucho, como vez es todo lo que tengo, pero estoy segura que esto calmara tus dolores de cabeza.

– ¿Cómo supiste de eso? –Dije sorprendida, me cruce de brazos y camine lento hasta donde estaba ella.

–Desde que te vi no dejas de llevarte la mano a la cabeza poniendo un rostro adolorido, incluso casi haces que te maten, no creo que se necesite ser tan listo para saber lo que te pasa. –Se acercó a mí y puso una sonrisa burlona en su rostro. –Deberías de controlar tu forma de beber Elicchi. –Soltó una risa repentina que se escuchó en todo el apartamento, la mire molesta.

–No es de tu incumbencia Tojo-san. –Aparte mi mirada avergonzada de ella. –No me conoces lo suficiente para decirme que hacer. –Dije haciendo un puchero, sorpresivamente para mi me comenzaba a sentir a gusto con ella.

–Vamos Elicchi puedes llamarme por mi nombre, se me hace extraño que todo el tiempo me digas Tojo-san. –Rasco una de sus mejillas. – ¿Es extraño no lo crees? –Miro hacia la olla la cual había empezado a hervir el contenido dentro de ella, sirvió la bebida en una taza y me la puso frente a mí. –Toma, Es un té muy bueno contra dolores de cabeza. –Mire la taza con desconfianza. –No te preocupes Elicchi sabe muy bien a pesar de su aspecto. –Se llevó la taza a sus labios y dio un sorbo. –Lo ves, no te daría nada que te hiciera daño. –Tome la taza y vi el agua verdusca que había dentro de ella, lo acerque a mi rostro y a mi nariz llego el aroma fuerte de hiervas, di el primer sorbo y me sorprendí al probarlo.

–Dulce… –Dije mirando la taza. – ¿Qué es esto, tiene un sabor familiar? es extraño.

–Te gusto Elicchi, mamá lo hacía cuando me sentía enferma. –Tomo otra taza y comenzó a caminar hasta la pequeña mesa frente a la cama.

–Que es lo que tiene, sabe muy bien, por alguna razón me trae... –Baje la voz. –Nostalgia… –Nozomi se me quedo mirando con una gran sonrisa en su rostro, se llevó las manos a la barbilla y no despegaba su vista de mí, aparte mi vista y me percate de algo. –Porque sigues llamándome así, no te di permiso de hacerlo.

–Deja de ser tan fría Elicchi. –Puso una sonrisa burlona. –Después de todo me lo debes por haber salvado tu vida.

–Ya te dije que yo no te pedí que lo hicieras. –Me senté frente a ella en la pequeña mesa de madera y me percate de algo. – ¿Cómo lo hiciste? –Ella aparto su vista.

– ¿Hacer que Elicchi? –Se llevó la taza de té a sus labios.

–Como me salvaste, es decir, tu venias más atrás que yo. –Di un pequeño golpe a la mesa la cual se tambaleo al contacto. –Incluso pensé que había muerto, todo se sentía tan irreal.

–Es… Yo… –Me miro y llevo su dedo índice a los labios. –Es un secreto Elicchi tranquilízate, no necesitas preocuparte por eso, estas a salvo ahora. –Sus palabras pasaron desapercibidas para mí, tome otro sorbo de la bebida y encontré un pétalo rosa manchado de verde en la taza. – ¡Oh!, encontraste el ingrediente secreto; felicidades Elicchi.

– ¿Qué es esto? –Mire el pétalo que tomaba un color rosa brillante y escurría el extraño té. –Nunca había visto un pétalo así, tan brillante… –Nozomi se levantó de su lugar y se acercó junto a mi arrebatándome el pétalo de mis manos, en sus blancas manos parecía incluso más vivo.

–Es un pétalo de cerezo Elicchi. –Lo puso frente mis ojos. –El poder de las flores es increíble, puedes hacer tantos tipos de combinaciones, incluso puedes preparar té tan delicioso como este, muchos pasan desapercibidas sus bondades, pero desde que yo era pequeña mamá hacia deliciosos tés con tan solo lo que encontraba en el jardín... –Hablaba tan esperanzada, como si le divirtiera hablar de eso, como si pudiera hacerlo por siempre sin cansarse de repetirlo, mi rostro cambio y la mire con una gran sonrisa en mis labios, sentía como mi corazón se aceleraba y una tímida risa salía de mi boca, como la de antes, se sentía tan cálido, pero aun así me parecía extraño.

–Parece que te gustan mucho las flores Nozomi. –Mis palabras salieron sin siquiera pensarlo, ella se me quedo viendo con un puchero en su rostro y comenzó a reír conmigo. Su risa era tan sonora a mis oídos, como una hermosa tonada, era extraño, parecía la risa de una niña que sacaba todo lo que sentía y lo expresaba en sonido.

–Al final si tuvimos algo de lo que hablar. –Dijo limpiando una lágrima que salía de sus ojos después de reír. –Me alegra verte sonreír Elicchi, desde que te vi parecías tan fría y molesta con todo el mundo. –Hizo una pausa y puso una sonrisa burlona. –Eres rara Elicchi.

–Mira quien lo dice, la amante de las flores. –Reí de nuevo, me sentía bastante cómoda con ella.

–Te sorprendería lo mucho que se de las flores. –Miro distante hacia la pared. –Sabes Elicchi, este es un secreto que he guardado desde siempre. –Me le quede viendo seriamente. –Sabes, siempre he soñado en ser una florista. –bajo la mirada. –Es extraño hablar de esto, no pensé contárselo nunca a nadie, se siente raro. –Mi rostro se puso serio.

–Por alguna razón no lo es para mí. –Sentí un vuelco en mi pecho. –Es extraño que me comporte así con alguien, sabes. –Me levante de mi silla y levante su rostro con mi pulgar. –Tienes razón, suelo ser muy fría con la gente que me rodea, tal vez por eso hui cuando dijiste que la gente no giraba a mi alrededor, pero... –Libere un suspiro. –Es mejor así, de esa forma nadie te dirá lo que debes hacer o lo que es correcto o incorrecto; tal vez esa sea la forma de ver esta vida para ser fuerte, no lo crees Nozomi, para que tu sueño de ser florista se haga realidad en un futuro, aunque tengas que sacrificar lo que sientes. –Puse una sonrisa triste y distante en mi rostro.

–No lo creo Elicchi. –Mi expresión desapareció y la mire sorprendida, dio un paso acortando más la distancia, podía escuchar su respiración frente mi rostro. –Esa forma de ver las cosas solo te traerá tristeza. –Se llevó las manos al pecho y cerro los ojos. –Acaso no te sientes cómoda al hablar así conmigo, desprenderte un momento del rostro inerte que traes siempre y sonreír a pesar de los problemas que quizás tengas en la mente, acaso no amas la forma de divertirte de esta forma, aunque tan solo sea un instante, acaso no te gusta haber escuchado mi voz. –Dijo lo último en un susurro.

Sus palabras golpearon mi mente, tenía razón, de alguna forma me sentía frustrada pero no molesta, más bien alegre, como si nunca hubiera sentido antes que es la felicidad, desde que era niña tenía un futuro predestinado el cual hizo que me olvidara de estas muestras de felicidad, estos pequeños momentos en los cuales me sentía diferente, ni siquiera con Hanayo había cambiado mi forma de ser, la veía como una amiga pero nunca intento cruzar la línea que tenía entre ella y yo, nunca intento hacer lo que hizo Nozomi esta noche, contradecirme y mostrarme una nueva forma de ver las cosas, me hizo sentir la plenitud que nunca había tenido, era realmente extraño sentirlo después de tanto.

–Lo siento Nozom… Tojo-san. –Me aparte avergonzada de ella, me sentía sumamente extraña. –Tengo que irme.

–Espera Elicchi. –Ella tomo mi brazo antes de que comenzara a caminar hasta la salida. –Siento haberte hecho sentir incomoda. –Libere un suspiro.

–No es eso. –La mire a los ojos con una mueca extraña que aparentaba ser una sonrisa. –Creo que tienes, un poco de razón. –Voltee mi vista y me libere de su agarre. –Es solo que en mucho tiempo nadie me había hecho pensar la forma diferente de ver las cosas, es extraño para mí.

–No es que piense que tu forma de ser sea mala, al contrario, creo que es bastante asombrosa. –Dijo nerviosa, se acercó a mí e hizo que volteara a verla a los ojos. –Es solo que creo que tiene que ser doloroso guardar tantos sentimientos dentro de ti y que no puedas expresarlos como te gusta. –Volteo la mirada y miro con una sonrisa triste al suelo. –Como si cuando los expresaras temieras molestar a alguien, o decepcionarlos. –Dijo casi en un susurro.

Voltee a verla, quería decirle algo pero no encontraba las palabras, la mire un segundo, su rostro tenía una sonrisa distante, me hizo pensar la forma de pensar de esa chica, realmente era muy extraña. Trate de acercar mi mano a ella pero me detuve al escuchar la puerta del apartamento abrirse y ver entrar a las dos chicas de antes, ellas se me quedara viendo con un rostro molesto y caminaron al lado de Nozomi.

– ¿Que le hiciste? –Dijo la pelinegra molesta.

–Lo siento Nozomi-san. –Dije apartándome de ellas y acercándome a la puerta buscando mi bolso el cual estaba en la entrada. –Te veré mañana. –No dije nada mas solo salí del apartamento y cerré la puerta tras de mí.

Me quede unos minutos fuera del apartamento, podía escuchar a las tres chicas hablando entre ellas ¿Qué fue lo que sucedió, Nozomi?, decía una de las chicas, Juro que si te hizo o dijo algo no seré condescendiente con ella, dijo molesta otra, No se preocupen chicas, creo que hable de mas, eso es todo, Elicchi no hizo nada dijo finalmente Nozomi, con una voz alegre, me tranquilice cuando escuche su risa dentro del apartamento, me sentí más aliviada. Lo dejaremos pasar por ahora Nozomi… Nico-chan, tengo hambre. Fue lo último que escuche dentro de la habitación, comencé a bajar las escaleras del gran edificio y camine un rato sin rumbo tratando de averiguar dónde estaba, suspiraba de vez en cuando lamentándome de no haberle pedido a Nozomi indicaciones de cómo llegar de nuevo a mi casa, mire mi celular el cual estaba en mi bolso y me sorprendí al ver mi pantalla llena de mensajes de Hanayo, "esa chica sí que es persistente"; vi el último mensaje de ella que decía:

"Eli-san me gustaría que nos veamos mañana por la tarde, perdón por ser tan insistente, realmente siento molestarte con mis asuntos espero que no te enojes… Buenas noches."


Muchas gracias por leer y por sus reviews las cuales me animan mucho a escribir...

En fin quisiera abrir un paréntesis en esta parte, se que el episodio ya fue largo pero son libres de leerlo si quieren.
Espero que les haya gustado este capitulo, ya que estoy aprendiendo la forma hacer el romance en la historia algo mas sentimental, en un libro que estoy leyendo (con el mismo titulo que este capitulo) muestran una forma de conección parecido al que quise escribir aquí, una forma tan simple que se basa en simples palabras o una muestra de comprención y afecto que son incluso mucho mas grandes que un beso o incluso mas que eso. Es decir, a veces las cosas mas "Simples" desencadenan este tipo de situaciones que al menos a mi me hacen suspirar de emocion jajaja, se que es extraño pero me gustaría compartirles esto para poder hacer mas amena la historia y sepan como mostrare la "Afinidad" que crearán Nozomi y Eli.

En fin Muchas gracias por leer...