Capítulo 6: Hora de la espada

Viendo como se acercaban los enemigos en filas de cinco en cinco formados listos para el ataque, los cuatro se encontraban tomando posiciones, como en la puerta del edificio o en las ventanas con pistolas con silenciadores apuntando a algunos enemigos, ya sean Keeses o Stalfos.

–Oye, no sé que sean esas cosas, pero debo ir con mi familia.– Le dice nervioso y asustado Link a Kendall.

–Negativo, debemos protegerte, eres quién tiene el poder para derrotar a Ganondorf.– Le dice haciendo señas a Moy quién bloquea la puerta y no lo deja pasar.

–No lo entienden, debo proteger a Aryll, lo prometí.– Responde hacia Drufus y Kendal.

–¿A sí, a quién?– Pregunta Kendall con tono autoritario.

–A mis padres.– Responde algo entristecido.

–Ve, pero Drusfus irá contigo.– Le permite Kendall viendo el por qué de la promesa.

–¡Vamos!– Grita Drufus ya saliendo.

–Claro.– Responde siguiéndolo.

Toman a "Epona" y se van a toda velocidad tirando a todos los enemigos posibles, los soldados y policías tratan de disparar a los enemigos pero estos les llevan ventaja en número y fuerza, mientras que Link y Drufus llegan a la casa de Link y ven a Smith atacando a unos Goblins.

–¡Hermano!– Grita Aryll viéndolo llegar.

–¡Aryll!– Grita este preocupado.

Inmediatamente Drufus toma un mango saliente de una funda de su espalda, era una espada con la cuál ataca a los Goblins y se dirige con la familia de Link.

–¡Debemos irnos!– Le informa viendo que se avecinaban más tropas de enemigos que por mayoría los vencerían si se quedaban a pelear.

–No puedo, mi familia... – Es interrumpido por Drufus quién le da un golpe con el mango de la espada dejándolo inconsciente, Drufus se lo lleva hasta la moto rápidamente y se van.

–¡Hermano!¡Se lo llevan!– Dice Aryll a sus abuelos y a su tío.

–Tu hermano debe estar a salvo Aryll, no lo veremos dentro de un rato.– Responde su tío y toma su espada junto con Smith, para enfrentar a la horda interminable de enemigos que se acercaban rápidamente.

En el trayecto de Drufus logra salir de la ciudad dejando atrás todo lo demás, sin embargo al recorrer varios kilómetros llega hasta una gasolinera abandonada en donde se reencuentra con Kendall, Moy y Orca.

–Lo lograste Drufus, pensé que no saldrían con vida.– Dice Kendall sentado en una silla frente a una mesa de madera.

–Lo sé, pero fue necesario que lo dejara inconsciente.– Responde Drufus colocando a Link en un sofá después de llevarlo sobre un hombro con dificultad por el peso y el cansancio de huir.

–Ahora qué sigue.– Dice Moy observando al joven sobre el sofá.

–El escudo, obvio.– Le hace observar Orca.

–El escudo Arcano está muy lejos de aquí.– Observa Kendall.

–Solo espero que la señorita Tetra se encuentre a salvo.– Dice Drufus.

–Mientras se quede oculta en esa forma nadie la reconocerá.– Responde Kendall.

–No es solo eso, me preocupa la familia de...– Lo interrumpe Moy.

–No podemos especular lo que ha ocurrido con nuestras familias, pero ahora debemos seguir con nuestra misión.–

–Por ahora debemos conseguir el escudo, ya tememos la espada, eso es una ventaja solo falta que recuerde como usarla.– Informa Kendall.

–Si pudiéramos revertir todo esto...– Se enfurece Drufus golpeando la pared.

–Pero no podemos, debemos continuar.– Responde Orca apoyándose en la pared sentado en otro sofá.

–¿Qué hay de el "Grifo de los dioses"?– Pregunta Drufus.

–Vendrá a su jinete cuando este esté listo.– Responde Kendall viendo por la ventana. –Suban la motocicleta a la camioneta, debemos partir ya.– Indica Kendall señalando por la ventana una camioneta negra.

–Como sea, sabía que no tendríamos tiempo de descansar dentro de un largo tiempo.– Dice entre carcajadas Moy.

Al cabo de un rato van por la carretera, las nubes se tornaron negras y la lluvia llegó hasta ellos en un abrir y cerrar de ojos por lo que cubrieron la motocicleta y todos fueron dentro de la camioneta hasta que por fin todos se dan cuenta de que Link despierta.

–¿Qué... ha pasado?– Pregunta levantándose y sobando el lugar impactado por el mango de la espada de Drufus.

–Veo que has despertado.– Observa Kendall por el retrovisor pues él iba conduciendo.

–Que has hecho...– Murmura. –¡Con mi familia!– Reacciona bruscamente tratando de llegar a Kendall pero es sujeto por Drufus y Moy.

–No lo sé... solo lo saben las diosas...– Corta Kendall.

Capítulo 7: Un nuevo camino, un nuevo destino

Recorrieron un largo camino con reservas de gasolina para no parar en gasolineras de repente, las nubes eran grises y otras naranjas, señal de que todo estaba por cambiar, el recorrido pudo ser largo y se turnaban para conducir día y noche sin descanso temiendo a ser atacados por sorpresa por enemigos.

Pudo ser un trayecto muy largo y agotador pero al final llegaron una villa en medio de la nada, ni siquiera aparecía en los mapas.

–Bienvenidos a Zeraville, valla hasta el nombre es horrible.– Decía Drufus cansado.

–Ya no tenemos reservas de gasolina, si queremos el Escudo Arcano debemos llegar hasta Ouset que está muy lejos de aquí, además al perecer nadie sabe de la existencia de este lugar.– Le responde Kendall levantándose desde atrás.

–Este lugar es tan... aterrador.– Observa Moy.

–Es nuestra única opción, no tenemos más gasolina y necesitamos comer algo, no hamos comido nada desde la última estación de gasolina hace ya demasiados kilómetros.– Le hace observar Orca.

–Sea lo que sea este lugar, no me trae mucha confianza.– Dice Link.

Al bajar unos niños jugaban en un charco de lodo de por ahí,una niña se percata de la presencia de los viajeros y se acerca a Link y a los demás lentamente.

–Qui... ¿Quiénes son ustedes?– Preguntaba la niña temerosa.

–Hola pequeña, ¿Y tus padres?– Le pregunta Link.

–¿Para qué los quieres? Vienes a hacerles daño no.– Insiste la niña enojándose un poco.

–No, verás somos personas buenas, solo queremos gasolina y provisiones ¿Está bien? – Le dice Link con una sonrisa en el rostro.

–Claro.– Responde caminando a una casa.

Al cabo de un rato llega un hombre con barba inmensa, con una escopeta por si acaso, salía de una casa de madera en mal estado, al parecer solo había una camioneta en todo el pueblo y pocos habitantes, pero era su única opción.

–¿Qué quieren?– Pregunta el hombre casi calvo con la escopeta.

–Deseamos gasolina y algo de comida.– Responde Kendall.

–¿Y si no quiero darles?– Les responde.

–Sea razonable, estamos aquí por esa simple razón, solo deseamos su comprensión.– Le tranquiliza Link.

–Como sea, les daré lo que quieran pero se deberán largar ahora forasteros.– Les dice con una mirada seria.

–Como guste.– Responde Moy.

Al cabo de un rato llenan el tanque y les dan provisiones para seguir, toman rumbo de nuevo y se dirigen a su nuevo destino, Ouset.

–Veamos, no podemos usar un GPS pues Ganondorf nos rastrearía enseguida, así que utilizaremos un mapa.– Dice Drufus.

–¿Pero cómo sabemos que el escudo está en ese lugar?– Pregunta Orca.

– Ouset es una ciudad bastante grande, tiene un museo en donde se encuentra un a réplica exacta de él, por lo tanto el real se encuentra abajo, en el sótano.– Informa Kendall.

–Esto se pone muy difícil, ¿Qué sigue después de eso?– Pregunta Moy.

–Supongo que el "Bumerán"– Responde Drufus.

–¿Y qué se supone que debo hacer? – Le pregunta Link algo extrañado.

–Ya sabes, lo que han hecho tus ancestros.– Responde Orca.

–No te preocupes, siempre estaremos de tu lado, ahora solo debemos ir a Ouset.– Responde Moy.

Mientras los héroes se dirigen a Ouset, el lugar donde yace el escudo Arcano, en Hyrule Ganondorf se encontraba con el gobernador Daphnes Nohansen Hyrule.

–Ganondorf, ¿Qué quieres?– Pregunta al hombre que se acercaba.

–Sabes lo que quiero, dame la ciudad, después iré por el mundo.– Responde.

–Jamás, sabes exactamente que yo no te daré nada.– Responde con ira a su opresor.

–Sabes que tengo en la mano Nohansen, es la "Trifuerza"– Le dice mostrando su marca.

–Eso no te servirá de nada, el elegido te derrotará.– Le responde.

–Hmp ¿Crees que ese elegido realmente existe?– Burla Ganondorf.

–¡Serás derrotado Ganondorf! – Le grita.

–Eso ya lo veremos... –

En las afueras de Hyrule una joven es escoltada por dos guardias, era rubia y tenía los ojos azules, por lo que se veía era Tetra, la hija del gobernador.

–Diosas, protejan al Elegido ...– Decía mientras veía por la ventana lluvia caer.