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La magia de tu ser.

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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer y probablemente alguien más. El resto pertenecen a J. K. Rowling. El título del fic está inspirado en mi libro favorito de Johanna Lindsay, que tiene este mismo nombre. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario:Harry ha tenido suficiente del Mundo Mágico. Después de pedir un favor, logra trasladarse a una pequeña oficina de Aurores en Port Ángeles, USA. Con veintitrés años, un hijo de cinco y su ahijado de siete, Harry cree que tendrá la vida pacífica que tanto esperaba. Sin embargo, un Quileute llamado Sam Uley demostrará lo contrario.

**Twilight x Harry Potter**

Parejas: Sam Uley/Harry Potter. Jacob Black/Edward Cullen. No sé si voy a mantener a los vampiros Cullen juntos, sépanlo. Más para el futuro.

Advertencias: MPreg. OOC. Universo Alternativo. Spoilers de los 7 libros de Harry Potter, pero no tengo en cuenta el epílogo. Probablemente spoilers de los 3 primeros libros de la Saga de Twilight, por ahora. Harry como uke.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

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Capítulo 3: Vampiros.

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Resultó que el presiente sabía de los vampiros. Eran un aquelarre de siete, que eran "inofensivos" porque se alimentaban de animales, por eso no le había dicho antes. Los Aurores de Port Ángeles estaban al tanto de ellos también, aunque los vampiros no sabían que eran vigilados, porque a no ser vampiros mágicos, sino Muggles, no tenían necesidad de saber acerca de la magia.

Por esa misma razón, al ser vampiros Muggles, sus regalos no funcionaban en los magos. Tres de ellos tenían capacidades, un lector de mente, una vidente y un empático, pero, como le volvió a recalcar el presidente, la magia lo protegía de esas capacidades de los vampiros Muggles.

De todas formas, aquello no dejó muy tranquilo a Harry. Sin embargo, olvidó su turbación esa mañana, porque cuando terminaron su conversación, Seth le dijo que había una lechuza en su techo, dándoles una mirada arrogante a sus pintores.

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"Estimado señor Potter:

Antes que nada, debo darle mi agradecimiento al saber que un Auror con sus antecedentes y cualidades ha elegido la ciudad de Port Ángeles como su lugar de trabajo.

Es mi deber anunciarle que su antecesor se ha retirado el día de hoy y que mañana mismo lo esperamos para que ingrese como nuestro nuevo colega..."

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La carta seguía con algunas tecnicidades, traía su licencia para ejercer de Auror en América más su capa empequeñecida. Era del mismo color que la de su hogar, pero ésta tenía grabada las siglas que lo marcaban como de la presidencia americana.

—Bien, mañana empiezo a trabajar.

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Bella Swan estaba desconcertada por su encuentro cercano con Edward Cullen, sin embargo, pronto se olvidó del hermoso ser, porque después del colegio, debería comenzar con el trabajo que la había tenido nerviosa todo el día. Hoy comenzaba su tarea de niñera, de un chico que parecía demasiado hiperactivo y otro que la miraba que si ella fuera un insecto repugnante que quería pisar con la suela de su zapato.

Edward Cullen fue lo menos que le preocupaba mientras caminaba la cuadra que la separaba de sus futuros patrones.

—¡Bella! —exclamó Teddy—. ¡Cielos! ¡Hoy luces más pálida! ¡¿Has visto un fantasma?!

—No —ella frunció el ceño—. De hecho, me da miedo la mirada que me da tu hermano —se quejó, tomando la mano de Teddy y extendiendo la otra para Tom.

Este la tomó renuente, pensando en lo que le dijo Harry esa mañana.

— "Harás todo lo que Bel te diga, ¿oíste? —Había amenazado su padre—. O no habrá ranas de chocolate por el resto de la semana para ti."

— ¡Ja! ¡No le prestes atención a este malvado! —rió el niño, sacándole la lengua al moreno—. ¡Siempre pone esa cara cuando conocemos a gente nueva! ¡Más si son Muggles!

— ¿Muggles?

—Teddy –siseó Tom.

—Er, ¡es un nombre que Tommy y yo usamos para los americanos! —emendó enseguida. Para tener siete años, tenía una mente muy rápida.

—Ah —murmuró Bella, dándole una mirada dudosa.

Ella no notó, mientras aseguraba a los niños en su camioneta, la mirada que le daban dos pares de personas tan pálidas como Edward Cullen. Una era una de cabello negros en punta y otro un rubio con mirada dolida. La chica tenía una mirada confundida en su rostro, porque ella había visto llegar a Bella al colegio, pero no bien la campana final había terminado, el futuro de la muchacha había desaparecido otra vez. Y otra cosa que más la alarmaba era que ella nunca había visto a esos dos niños antes, ni en sus visiones ni en persona.

—Vamos, Jasper, tenemos que decirle a la familia de esto.

Mucho a la exasperación y diversión de Bella, Teddy charló todo el camino a casa, relatándole lo emocionante que había sido la escuela. Le pareció bastante extraño, porque era como si él nunca había ido antes. Harry los esperaba cuando llegaron a la casa y sonrió al ver la mirada de Bella.

—Teddy tiene una lengua interminable, Bel. Debes decirle que se detenga si sientes que tus oídos comienzan a sangrar.

—Es bueno saber —masculló la chica, dándole una rápida mirada a los chicos que estaban pintando la pared del costado derecho de la casa.

—Bien, parece que tu entrenamiento sólo podrá ser por hoy, Bel —comenzó Harry, mientras entraban a la casa—. Ya me llamaron de mi trabajo y entro mañana. Así que las horas que vas a estar aquí las tendremos que usar para que me preguntes todo lo que necesitas saber sobre tu nuevo trabajo.

Y así empezó la odisea de Bella.

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*Hogar de los Cullen*

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—Es difícil de decir —murmuró Carlisle—. Nunca me había enfrentado a una situación así antes.

—Yo no puedo ver sus futuros y Jasper me dijo que no podía sentir nada viniendo de esos muchachos.

— ¿Nada? —jadeó Esme.

—No, ninguna emoción —murmuró el vampiro, frunciendo el ceño.

—Debemos buscarlos y enfrentarnos, pueden ser peligrosos para nosotros.

— ¡Son niños, Rosalie! –exclamó la madre de la familia.

La rubia hermosa se cruzó de brazos y miró para otro lado.

— ¡Y justo Edward se fue! –Chilló Alice, estirando sus cabellos—. ¡Idiota! ¡Podría haberse quedado un poco más!

—Por más que me duele su partida precipitada –dijo Carlisle—, él lo necesitaba. —Suspiró innecesariamente. —Es una serie de eventos desafortunados que justo con la aparición de la cantante de Edward, también hayan aparecido esos niños misteriosos. —Frunció el ceño. —Pero los niños no pueden estar solos, deben tener adultos a sus cargos.

—Por lo que pudimos escuchar —comenzó Jasper —la muchacha, la hija del jefe Swan, es su niñera, hablaron de un papá, pero no nombraron una madre.

—Tendremos que investigarlos entonces. Intentaré en el hospital.

—Yo iré a su casa —dijo Alice.

—Es muy peligroso. —Esme frunció el ceño. —No sabemos nada de ellos y si no puedes ver sus futuros…

— ¿Y entonces qué haremos?

—Podemos ir a la ciudad —habló por primera vez Emmett—. Si son humanos, deben comer en algún momento, podemos vigilar el supermercado más grande y cuando los vemos entrar, los cruzamos "por casualidad".

Hubo un silencio largo.

—¡Esa es una idea maravillosa, Em! —elogió Alice.

El vampiro enorme sonrió, si hubiese podido, se habría ruborizado.

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*Dos días después*

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Resultó que no necesitaron montar vigilia en el supermercado para saber quiénes eran los niños. Porque esa misma noche, el padre llegó con las fichas médicas de los pequeños. En su ficha médica decía que los niños eran Thomas Potter y Teodhorus Lupin, hijos de Harry James Potter. El apellido del niño mayor era diferente porque el señor Potter era guarda del niño. Los padres del niño eran Nymphadora Tonks y Remus Lupin, la madre de Thomas figuraba como desconocida. Los tres vivían en una casa no muy lejos de la suya, mucho a su sorpresa, pero estaba más cerca de la reservación La Push que la suya.

Alice le había sonsacado al jefe Swan que en efecto, Bella era niñera de los niños, mientras el padre trabajaba en Port Ángeles.

—Parecen personas normales —se quejó Alice—. Y esto no nos dice por qué no puedo verlos.

—Sólo nos queda presentarnos al padre y hablarle —murmuró Carlisle, con el ceño fruncido.

—No creo que sea necesario —dijo Esme, luciendo preocupada—. Si no se meten con nosotros, ¿Por qué meternos con ellos?

—Estás olvidando que Alice no puede ver sus futuros, Esme —dijo Jasper—. ¿Cómo sabemos que no se van a meter con nosotros si ella no puede verlo? Podría ser demasiado tarde si es que ocurre algo.

—Pero —murmuró —son niños.

— ¿Y qué hay del padre?

—Recuerdo haberlo visto por un par de minutos en el hospital —dijo Carlisle—. Lucía como de unos veinte o veintidós como máximo, no parecía una persona fuera de lo común. Aunque tenía los ojos más verdes que vi en mi vida y una peculiar cicatriz en su frente.

—Eso no nos dice nada —murmuró Jasper, tocando sus propias cicatrices.

— ¿Entonces?

Hubo un largo silencio contemplativo.

—Propongo que esperemos a Edward –dijo Carlisle, al fin—. Si su capacidad también se ve bloqueada por estos extraños, tendremos que hacer contacto.

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Bella sabía que hoy no iba a ser un buen día.

No sólo el cielo parecía que iba a comerla, sino que sus dos cargas gimotearon todo el camino que no querían ir a la escuela. Bien, Teddy gimoteaba, Tom la miraba como si fuera su culpa de que tenía que ir. Espeluznante. Y, para rematarla, después de una semana de haber desaparecido, Edward Cullen regresó al colegio.

Para la hora del almuerzo, afuera nevaba, tenía dolor de cabeza, los Cullen no parecían notarla y Mike Newton no dejaba de hablar.

—¡Bella! ¡Ey, Bel!

Todo el ruido de la cafetería cesó en un segundo. Bella se atiesó, fingiendo que no había escuchado.

—¡Oh, Tommy, Bella no me escucha! ¡Bella! ¡¡Bella!! ¡¡¡Bella!!! ¡¡¡Bella~~!!!

Lentamente, roja de vergüenza, Bella se giró. Cerró los ojos y tomó varias respiraciones cuando vio que Teddy y Tom se paraban del otro lado del vidrio de la cafetería. El mayor agitaba una mano frenéticamente, mientras el menor se cruzaba de brazos y hacía un puchero.

—¡Ya nos vio! ¡Entremos!

Teddy tomó a Tom de la capucha de su campera, mientras se daba la vuelta para entrar por la puerta que estaba justo al lado de la mesa de los Cullen. Nadie notó a los hermanos atiesarse, todos los ojos estaban en los niños.

— ¿Qué hacen ustedes aquí? —siseó ella, cuando llegaron a su lado. Pero había podido gritar o hablar normalmente, porque en el silencio que había en la cafetería, igual se le hubiese escuchado.

—Te dije que no queríamos venir hoy —se quejó Teddy, dándole una mirada acusatoria—. ¡Así que cuando todos mis compañeros salieron a jugar con la nieve, yo me escapé y fui a buscar a Tommy!

— ¿Y nadie los vio? —preguntó Jessica Stanley, incrédulamente.

— ¡Por supuesto que no! ¡Si yo quiero escaparme, nadie me verá! –se jactó Teddy. Aunque, técnicamente, había hecho trampa, porque usó algo de magia para poder escaparse y secuestrar a Tom.

—Ustedes no pueden estar aquí —suspiró Bella, levantándose de su asiento.

—Awww~ no tenemos adonde ir, Bella. ¡Estamos desamparados!

—Volverán a la escuela.

— ¡No~! –chilló Teddy, haciendo que los vampiros hagan una mueca de dolor. Para entonces, Edward ya les había informado que no podía leer la mente de los niños.

—No hay excusa, su padre nos matará si se entera de esto. Probablemente en la escuela ya lo notaron y lo llamaron.

—Papá no tiene teléfono en su trabajo—Tom habló por primera vez. —Y no deseo regresar a ese jardín estúpido. Mi maestra quería que pintase un dibujo con mis dedos.

La niñera suspiró.

—No me importa —dijo—. Deben regresar.

—No —retó Tom—. Si nos haces regresar, le diré a mi padre que tú nos convenciste de escaparnos en primer lugar. ¿Verdad, Teddy?

Bella y Teddy estaban demasiados ocupados en mirar con la boca abierta el niño como para decir algo.

— ¿Verdad, Teddy? —persistió.

—Er –miró a uno y a otro—. No quiero hacerle eso a Bella.

— ¿Disculpa? –siseó Tom, fulminando con la mirada a su hermano—. ¿No era tu idea el secuestrarme?

Teddy retrocedió, levantando sus manos en defensa.

—Ey, tranquilo —miró a la niñera—. Lo siento, Bella, mejor tú que yo.

Bella tardó otro minuto para recuperarse.

—No voy a aceptar amenazas de un niño de cinco años —dijo ella—. No quieren regresar, bueno, pero tampoco pueden quedarse aquí, todavía tengo un par de clases.

— ¿Tienes tiempo para llevarnos a casa y volver para tu próxima clase? —preguntó Tom—. Nos quedaremos en casa hasta que llegues y cuando papá regrese, nadie dirá nada. Sin testigos, no hay crimen.

—¿Ah, sí? ¿Y toda esta gente? —preguntó ella, haciendo un ademán hacia la cafetería.

Recién en ese momento los niños notaron las más de cien personas que habían atestiguado su trato.

—¡Ey! ¿Qué pasa con aquellas personas? ¡Son tan pálidos! —exclamó Teddy, que parecía tener un problema con la gente pálida.

Si es que era posible, la cafetería se volvió aún más silenciosa.

—Teddy —siseó Bella, roja de vergüenza.

—Son aún más pálidos que , Bella —exclamó maravillado. Caminó airosamente hacia los adolescentes y se paró al lado del más grande—. ¿Están bien? ¿No están enfermos?

Estiró una mano, queriendo tocarlo, pero se detuvo a medio camino, haciendo una cara extraña.

—¡Bleh! ¡Huele tan dulce! ¿Qué están comiendo? ¡No comí nada, porque tuve que usar mi hora del almuerzo para escaparme!

—Puedes comer mi sándwich si quieres –le dijo la chica de pelo negro con una sonrisa, dándole el alimento.

— ¡Gracias! –exclamó Teddy, estampándose el sándwich—. Soy Teddy Lupin, por cierto y aquel me está dando el ojo malvado es mi hermano Tommy.

—Encantada de conocerte, Teddy, soy Alice.

—¿Cómo la del cuento del país de las maravillas? —Ella asintió. —¡Ja! ¡Qué bonito! ¡Mis padres me dieron un nombre tan extraño! ¡Teodhorus! –hizo una cara.

Alice rió. El resto de sus hermanos sonrió también, pero más atenuado.

—¡Teodhorus Lupin Potter! ¡Regresa aquí! ¡Todavía tenemos que negociar! —gritó Tom, golpeando un pie en el piso.

—¡Oh, no, nada de negociar! –gruñó Bella, saliendo de su estupor. ¡Estos niños van a matarme! –Yo soy la niñera, la adulta aquí —siguió, consiguiéndose cada vez más enojada —y ustedes van a hacer lo que yo les diga. —Agarró la mano de Tom y fue en busca de Teddy. —Y yo digo que se regresan a la escuela. —Llegó hasta donde estaba Teddy y se ruborizó al ver que tenía toda la atención de los Cullen. —Lo siento por eso. —Su vergüenza pasó enseguida y fulminó a Teddy con la mirada. —Si sus profesoras notaron que se escaparon —continuó, mientras salían –les voy decir que no duden en darles el peor castigo.

—Pero Bella~ ¡Creo que no me siento bien! ¡Esa gente pálida puso veneno en mi sándwich!

— ¡Basta, Teddy! ¡No soy tonta!

—Podría dudarlo.

—¡¡¡Thomas!!!

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Resultó que, mucho a la sorpresa de Bella, nadie notó los dos niños que faltaban. Lo que la había hecho sospechar si no fuera porque estaba tan enojada. Encima, después llegó tarde a Biología y cuando Edward Cullen quiso hablarle, ella respondió, pero con más aspereza de la esperada de una persona como ella. Pero en fin, el chico le cayó mejor. A pesar de que no había tenido tiempo de pensar en él (Dios sabía que sus cargas podrían ser demasiado absorbentes), le tranquilizó que ya no la mirara como si quisiera matarla.

Esa noche no se comentó nada en la casa Potter del incidente del día. Porque al final, tuvo que negociar con los niños.

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*Al día siguiente*

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Lastimosamente, Bella se levantó este día también con la sensación que algo iba a pasar. Ni siquiera la desaparición de la niebla siniestra que siempre se formaba en Forks la alejó de esa mala sensación.

—¿Por qué vamos primero a tu escuela hoy, Bella?

Ella suspiró, estacionando.

—Porque siempre que los dejo primero en la escuela y después regreso, ya no encuentro un buen lugar. Desde ahora voy a estacionar primero y después caminaremos a la escuela.

— ¿Por qué? No deseo caminar —fiablemente, Tom se quejó.

—Es una cuadra, Tommy –masculló, saliendo del coche.

Ayudó a los niños a bajar, no haciendo caso de las miradas y susurros curiosos. Después del día de ayer, había una cosa más de lo que hablar acerca de ella. No sólo era la nueva, sino la nueva que cuidaba de niños extraños.

—Mi cordón está desatado, Bella.

—… ¿y?

—No sé atármelo.

Ella le dio una mirada incrédula a Tom y después miró a Teddy. El niño le dio una mirada inocente y se encogió de hombros. Suspirando de nuevo, ella dejó su mochila en el capot del monovolumen y se agachó a atarle el cordón al bebé de papá. Cuando estaba terminando de hacerlo fue que escuchó el ruido. Era un chirrido que se acrecentaba al pasar los segundos. Ella alzó la vista, pero todo pasaba tan rápido que no vio nada.

—Bella.

Fue cuando escuchó el susurró aterrado de Tom fue que recién reaccionó. Lastimosamente, su sólo instinto fue proteger al niño. Así que lo abrazó, cubriéndolo con su cuerpo y se dio vuelta.

Pero se salvaron de ser aplastados por nada más y nada menos que Edward Cullen. Que apareció de quien sabe dónde, para ¿apartar la camioneta con una mano?

—¿Bella? ¿Estás bien? –susurró la voz de su salvador a su oído.

—Estoy bien –susurró devuelta-. ¡Tommy!

Se desenredó del niño que estaba en sus brazos y no pudo comprobar si estaba bien, porque un dolor le vino encima de su oído izquierdo.

—Tranquila, él está bien, pero tú no, te diste un golpe en la cabeza.

Cerró los ojos y volvió a abrirlos.

— ¿Cómo demo…? –Cerró la boca, recordando que había un niño presente—. ¿Cómo hiciste para llegar tan rápido?

—Estaba a tu lado, Bella.

Los gritos frenéticos del resto de los alumnos empezaron a llegar, entre ellos los de Teddy, quien clamaba histérico por su hermano. Asustada, queriendo saber si el otro niño tampoco estaba herido (estaba muy cerca de ella, después de todo) ella intentó incorporarse, pero el dolor la cegó.

—Quédate aquí por ahora.

—Pero hace frío —se quejó—. Estabas allí —recordó de repente—. Te vi al lado de tu coche.

Por alguna razón el rostro del chico endureció.

—No, no es cierto.

—Te vi.

—No, Bella —La voz suave de Tom la asustó. Se giró para mirarlo, pero los ojos verdes no estaban en ella ni en Edward, estaba en la abolladura del coche de Tyler.

—¿Tommy?

Lentamente, el niño giró la cabeza. Sus intensos ojos se posaron en los dorados.

—Él estaba cerca de nosotros, hasta le grite: "¡Ayuda!" ¿No oíste? —sonrió.

—No, yo…

—Estás confundida, —acarició su mejilla derecha—. Tu amigo estaba justo al lado de nosotros, empujó a Teddy, antes de ayudarnos.

—Pero…

—Estas confundida, Bella –persistió Tom.

Los ojos duros del niño fue lo último que vio, antes de desmayarse.

—No la toques, déjala en el piso –susurró Tom, cuando Edward sostuvo el cuerpo inconsciente.

—El piso está helado —murmuró con voz suave.

— ¿Más que tu cuerpo? –retó.

Edward tensó y dejó el cuerpo de Bella en el piso, no quitándole la mirada al niño.

— ¡Tommy! ¡¡¡Tommy!!!

Thomas hizo una mueca de dolor cuando fue engullido en el abrazo de su hermano.

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*Hospital*

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Por alguna extraña razón, Tom se negó a dejar el lado de Bella. ¿No era que no la soportaba acaso? Teddy no entendía, pero lo dejó. ¡Porque estaba contento! ¡Su hermano estaba bien! Y, sobre todo, ¡tenían una buena excusa para faltar a la escuela!

Cuando el doctor entró a revisar a Bella, Teddy hizo un comentario sobre su palidez, pero el buen doctor le sonrió y le dio una paleta a cada uno. Tommy no aceptó, así que Teddy se quedó con la suya.

— ¡Señor Potter! ¡Qué bueno que está aquí! ¡Nadie sabía cómo localizarlo! –exclamó el padre de Bella, al otro lado de la puerta.

—No se preocupe, siempre sabré cuando mis hijos están el peligro, ¿Dónde están?

—Adentro allí, con mi hija.

Cuando la puerta se abrió, Edward y Carlisle pudieron ver al misterioso señor Potter.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas finales: La escena de la cafetería fue una de las primeras que se me ocurrió, mucho antes que decidiera escribir este fic. Disfruté mucho escribirla al fin y espero que a ustedes también les haya parecido divertido XD

Bien, los Cullen están aquí… espero que resulte creíble el por qué los poderes de Alice, Jasper y Edward no funcionan en ellos.

Por cierto, me acordé ayer que les prometí (a las que quisieran) que les iba a pasar las fotos de la fiesta de Halloween que fui hace un mes. Me di cuenta que saqué muy pocas, así que completé mi colección con algunas muy buenas que saqué de un foro. Como son muchas, las puse en un archivo en dos páginas diferentes, por si uno les resulta más cómoda para bajar que otra. Si están interesadas, son libres de bajarlas.

Por: h t t p : //rapidshare. com /files /316375324 /Paradigma _ Halloween . rar

www . megaupload. com /?d=7VPBTRX7

Sólo acuérdense de quitar los espacios ;)

¡¡¡Gracias a Cherry Moon por betear este capítulo!!!

Atte: Uko-chan.