¡Hola! Como lo prometido es deuda por acá me reporto con el cuarto capitulo de esta humilde historia, muchísimas gracias a LadySuzume-Chan, Antharez, ashira23, Chiaki-chan13, pelusa-writer por sus reviews, en verdad les agradezco que se hayan tomado el tiempo para escribirme, también gracias a los lectores silenciosos por darle clic a este fic y darse el tiempo para leerlo, en verdad lo aprecio.

Disclaimer: Naruto y compañía son del gran Masashi Kishimoto. Yo solo tomo prestados a sus personajes sin ánimos de lucro solo por tener la oportunidad de jugar con ellos un rato. Por otro lado, esta historia es de mi completa autoría.

-o-


Capitulo 4:

Como era de esperarse en un local tan famoso como el Ichiraku, la cola de entrada era bastante larga. Sin embargo, la promesa de probar el mejor ramen de Tokio le daba paciencia hasta el más desesperado. Por supuesto, Naruto encajaba perfectamente en esta categoría.

¿Qué por que lo digo?

Pues bien, quizás sea porque desde el mismo momento en que decidió permanecer con Sakura y Mikoto, había estado proyectando una sólida imagen mental para evadirse completamente de la realidad.

¿Pueden adivinar lo que estaba pensando? Seguro que si…

Se imaginaba así mismo degustando del mas delicioso tazón de ramen que hubiera probado jamás, se veía devorando tazón tras tazón sin interrupción, y ¡OH, milagro de milagros! Sin ninguna amiga extorsionadora ni mucho menos una casamentera en potencia a la vista… en otras palabras era su paraíso personal.

Uno que nunca pensaba compartir con Sakura, ya que si la chica se enteraba probablemente lo sometería a todo un mes de su horrible comida. Sin embargo de momento el truco le había funcionado bastante bien, aunque de seguro tendría aspecto de bobo al estar allí parado asintiendo ocasionalmente cuando alguna de las dos mujeres se dirigían a él, a pesar de que él no les estaba prestando la más mínima atención.

Por lo que sabia, era posible que hubiera acordado hacerse cargo del desarme nuclear o de solucionar el hambre mundial.

De momento la treta parecía estar funcionando, aunque para su desgracia, aun les quedaban bastantes personas delante. Menos mal que tenía una gran imaginación, presentía que tendría que hacer uso de todo su ingenio para lograr evadirse de la molesta situación en que se había visto envuelto, nada más y nada menos que por su mejor amiga.

Bah. Con amigas como ella no necesitaba enemigos para nada, Sakura ya se encargaba de eso con bastante éxito.

Hablando de la reina de roma, Sakura aferro su brazo con fuerza, y él se volvió a mirarla con expresión confusa, por supuesto que no había escuchado palabra de lo que su amiga le estaba diciendo, y a juzgar por a expresión de la chica, ella se había dado perfecta cuanta de ello.

-… ¿verdad Naruto? – escucho de pronto

-¿Eh? – Pregunto el joven completamente perdido, y al ver la expresión expectante de las dos mujeres, añadió rápidamente – claro que si, Sakura-chan, totalmente de acuerdo.

-Oh, entonces deberían ir ya, antes de que se acaben – comento Sakura sonriendo.

Mikoto dio una palmada de entusiasmo y le sonrió al chico con genuina alegría. Naruto le devolvió la sonrisa con torpeza.

-Si, seguro… erh… - Naruto se inclino sobre Sakura y pregunto en voz baja - ¿Dónde, dices?

-Mira, allá en la plaza, ¿ves ese puesto de patatas asadas? Ve con la tía Mikoto a comprar un poco.

Naruto se fijo en el puesto que le decía su amiga, aunque lo veía a duras penas por la cantidad de personas que lo rodeaban. ¿Es que no se podían haber antojado de un puesto con menos personas? La verdad es que odiaba hacer filas.

-Vamos, Naruto-kun. Sakura cuidara nuestros lugares mientras – dijo la adorable señora Uchiha jalando al joven del brazo. El chico le dirigió a su amiga una mirada de disgusto, a lo que ella respondió agitando la mano con alegría.

Claramente a Sakura no le gustaba que la ignoraran, y esa era su manera de cobrárselas.

-o-


Sakura observo como su tía jalaba a Naruto y por un momento se sintió algo arrepentida por haberlo forzado a ayudarla. Sin embargo, luego de recordar la forma tan grosera en que había estado ignorándolas durante la ultima media hora, decidió que bien le hacia falta aquel escarmiento. Conociéndolo, seguramente había estado soñando despierto con su amado ramen.

Sakura sacudió la cabeza con resignación.

La verdad era que Naruto era un chico bastante simple de entender, tenia un corazón de oro, y aunque perdía la paciencia con bastante facilidad, podía recuperar su buen humor con solo la promesa de un plato de ramen. Otra cosa acerca de él, era que siempre daba el todo por el todo por sus amigos, además era de confianza. Eso precisamente fue lo que la movió a pedir su ayuda cuando lo hizo. Sabía que por mucho que se quejara, Naruto nunca le negaría su ayuda, tuviera el problema que tuviera.

Esperaba algún día poder devolverle el favor de alguna forma. Realmente, él era el mejor amigo que había tenido nunca.


Cuando no estaba jalándolo de un lado a otro, o halando sobre extraños libros de citas, Uchiha Mikoto era una mujer muy agradable.

-Naruto-kun, quisiera darte las gracias por ofrecerte a acompañarnos hoy, la verdad hacia años que no me divertia tanto.

-No tiene nada que agradecer Mikoto-san – respondio Naruto sintiéndose ligeramente incomodo.

Mikoto sonrió de lado e inclino la cabeza sobre un hombro en actitud pensativa.

-Me preocupo mucho por Sakura, ya te habrás dado cuenta. Para mí, no seria diferente si fuera mi verdadera hija – la mujer sonrió de pronto – Bien sabe Dios que prácticamente la crié desde pequeña.

Naruto asintió, comprensivo. Los padres de Sakura habían muerto en un accidente de transito cuando ella tenia once años, sin embargo, antes de eso los dos habían trabajado a lo largo de toda Asia en su oficio como fotógrafos. La pequeña Sakura comenzó a quedarse largas temporadas con sus tios desde que tenia cuatro años, y hasta donde sabia, la joven era mas una hija que una sobrina para el matrimonio Uchiha.

-En verdad me alegro que haya encontrado a alguien como tu, Naruto-kun.

-¿Alguien como yo? – pregunto él, frunciendo el ceño

-Un amigo – explico ella.

Incomodo, Naruto se sonrojo, sabiendo que solo le estaban mintiendo a la adorable – algo melosa – tía Mikoto. La mujer no se merecia que jugaran así con ella, y en cuanto Sakura superara su inmadurez emocional, se daria cuenta tambien, todo este engaño estaba mal, a varios niveles.

Naruto se aclaro la garganta, preguntándose que decir a continuación, sin embargo Mikoto no le dio tiempo.

-La base para una relacion es la amistad, todo el mundo lo sabe. El amor se enfria, pero la amistad perdura. – La sonrisa de Mikoto era realmente brillante, cuando añadió – Ustedes empezaron con buen pie.

Hablando de puñaladas por la espalda, en ese momento a Naruto le entraron ganas de darse de cabezazos contra la pared más cercana, y por Kami, que si Mikoto no hubiera estado apoyada en su brazo, nada hubiera podido detenerlo.


Aún en la fila de patatas asadas, quince minutos después

¿Era idea suya, o la fila no había avanzado mucho en los últimos minutos? Todo había avanzado rápidamente hasta que los dependientes anunciaron que debían esperar un par de minutos hasta que saliera la nueva tanda de patatas asadas, y de eso ya un buen rato.

La verdad es que estaba a punto de pedirlas crudas… seguro no eran tan malas así.

Uzumaki Naruto no era un hombre paciente, y en ese momento, con Mikoto colgada tranquilamente de su brazo, no se sentía precisamente más tranquilo. Digamos que mas bien todo lo contrario.

Junto a él, Mikoto cambio el peso de su cuerpo de una pierna a la otra, y ya era la segunda vez que lo hacia. Seguro estaba cansada, después de todo llevaba casi medio día arrastrándolos a él y a Sakura por todo Tokio.

Y pensar que todavía quería ir al templo. Solo la imagen de esos detestables escalones lo hacía sentirse cansado.

Mikoto volvió a cambiar de posición, y Naruto salio finalmente de sus negros pensamientos.

-¿Esta cansada, Mikoto-san?

-¿Eh?... si, solo un poco. Ya no soy tan joven como antes.

-No diga eso, usted es aun muy joven – señalo Naruto con simpatía.

Mikoto rió encantada.

-Te lo agradezco querido, pero no es necesario que te esfuerces. Sin embargo, reconozco que me gustaría sentarme un momento, es increíble lo mucho que se cansa uno solo permaneciendo de pie.

Y me lo dice a mí – pensó Naruto con cierto deje irónico, aunque se preocupo por buscar un lugar donde Mikoto pudiera sentarse, afortunadamente, un banco acababa de desocuparse no lejos de ellos. Sonriendo, le señalo el lugar a la mujer, y esta adivinando sus intenciones asintió con una sonrisa y fue a sentarse, dejando a Naruto en la ardua labor de permanecer en la fila.

Finalmente, tras poco mas de cinco minutos más de espera, Naruto consiguió por fin su orden. Por suerte, Sakura le confirmo por teléfono que también era casi su turno en el restaurante. El chico suspiro de alivio, la verdad es que a esas alturas ya se moría de hambre.

Compréndanlo, hacerla de novio ficticio es agotador, más aun si uno no ha disfrutado de una buena noche de sueño – como era su caso – por culpa de los nervios alterados de su mejor amiga.

Naruto se guardo su celular en el bolsillo con un suspiro y empezó a caminar en dirección de Mikoto, comprobando que la amigable señora Uchiha ya había entablado conversación con su compañera de banco, una pequeña anciana vestido con kimono.

Mikoto levanto la vista cuando lo vio acercarse y sonrió.

-¡Naruto-kun, mira! Te presento a mi antigua profesora de secundaria, Akasuna no Chiyo-sama. También vive en Kanagawa, pero en la ciudad de Miura, hace tiempo que no nos veíamos, fue una casualidad encontrarla aquí ¿Qué te parece?

El joven asintió y le hizo una reverencia a la anciana, poniendo su mejor sonrisa.

-Un placer conocerla, Chiyo-sama. Mi nombre es Uzumaki Naruto.

La anciana Chiyo frunció el ceño mientras le dirigía una mirada evaluadora.

-Es de los que da problemas, yo que te lo digo – la sonrisa de Naruto pareció desvanecerse un poco. – Supongo que eras de los que se pasaba el día cometiendo travesuras ¿me equivoco joven?

Decidiendo no ofenderse, Naruto se tomo la situación a broma y rió un poco.

-Puede estar segura de que mis días de travesuras han quedado atrás, Chiyo-sama, estoy completamente reformado.

-Puff, eso dicen todos – refunfuño la anciana – Apuesto a que aun ahora sigues metiéndote en problemas.

¿Se han dado cuenta que la mayoría de los ancianos se aprovechan de su edad para decir lo que quieren? Y lo peor es que difícilmente puede uno defenderse, porque, ya saben, hay que respetar a las personas mayores.

Mikoto, viendo la situación, decidió intervenir a favor del rubio, cuya mueca de enfado empezaba a hacerse bastante evidente.

-No diga eso Chiyo-sama, Naruto es un joven muy responsable, mi sobrina siempre me ha hablado muy bien de él, y yo misma puedo decir que es un joven de lo más encantador.

Chiyo pareció considerar sus palabras un momento y le hizo a Naruto una levísima inclinación de cabeza a modo de disculpa.

-Por cierto, hablando de esa sobrina tuya, me gustaría presentarle a mi nieto. Sasori-kun es un artista muy talentoso, seguro que se llevarían bien… ó incluso mi sobrino nieto Gaara-kun, es un joven muy serio y reservado, pero tiene un gran corazón.

Naruto se quedo boquiabierto, un minuto la anciana le insultaba, y al siguiente trataba de organizar citas para sus nietos.

Seriamente, los adultos mayores necesitan emplear su tiempo en algo diferente a tratar de casar a sus descendientes. ¡Que se busquen un hobby!

La señora Uchiha sonrió y le dio una palmada en la mano a la anciana.

-OH, Chiyo-sama se lo agradezco mucho. Pero en verdad me seria imposible organizar tal encuentro, después de todo, Sakura-chan ya esta prometida.

El cuello de Naruto crujió dolorosamente cuando el rubio giro la cabeza velozmente en dirección de la sonriente Mikoto Uchiha, esperaba haber escuchado mal… en serio, jugar a ser el novio de Sakura era una cosa, pero convertirse de repente en su prometido… bueno, ¡eso era muy diferente!

-¿Prometida con este chico? – Pregunto Chiyo astutamente.

-Desde luego, y debo decir que aunque al principio tenia mis dudas, he acabado por convencerme de que Sakura y Naruto hacen una pareja completamente encantadora, son realmente una pareja muy bien plantada. – dijo Mikoto radiante, prácticamente con estrellitas saliendo de sus ojos.

A su lado, Naruto negaba frenéticamente ante cada una de sus palabras. Chiyo, viendo la reacción del joven, arqueo las cejas extrañada.

-¿Qué pasa, chico? ¿Te duele algo?

Mikoto volteo a ver a Naruto, y lo atrapo en pleno movimiento de negación. Aunque a decir verdad no pareció preocuparle mucho.

-¿Te duele el cuello, querido?

-¿Ehh? – respondió Naruto inteligentemente.

-Que chico tan listo – murmuro Chiyo por lo bajo.

-Pareciera que te doliera – repitió Mikoto, antes de abrir su bolso y ponerse a rebuscar algo. Finalmente saco lo que parecía un bote de crema mentolada, ya saben, de esa que sirve para el dolor. – Ven, déjame ponerte un poco. – añadió ella, levantándose y jalando del cuello de la chaqueta del chico para ponerle a su altura.

Incomodo, Naruto se resistió un poco, pero Mikoto le retuvo con firmeza y le aplico diligentemente un poco de crema en el cuello. Todo esto bajo la atenta mirada de Chiyo.

-Errr… Mikoto-san, sobre lo que dijo antes…

-Lo se, no te preocupes, tu sígueme el juego ¿si? – susurro ella sonriente.

Naruto arqueo una ceja, pero asintió levemente. Mikoto sonrió más ampliamente y terminada su labor, se dio la vuelta para encarar a la anciana Chiyo.

-Entonces Chiyo-sama, ha sido un placer volver a verla, pero mi sobrina nos esta esperando.

Chiyo frunció el ceño todavía más, y agito la mano urgiendo a Mikoto que se acercara.

-Mikoto, ¿estas segura sobre este chico? Perdona que lo diga, pero no parece muy listo – susurro en voz lo suficientemente alta para que Naruto la escuchara.

Mikoto se enderezo, y tomó el brazo de Naruto, enlazándolo con el suyo.

-Desde luego, Chiyo-san. Mi sobrina es una chica inteligente, y se que ha elegido bien. Así que yo los apoyo completamente – afirmo la mujer con vehemencia. Naruto sintió una mezcla de vergüenza y agradecimiento hacia ella, lo que le hacia sentir todavía más culpable.

-¿Qué me dices de tu esposo, ya sabe de esto? Se que es bastante protector con la chica.

-Por él no hay que preocuparse, se que estará de acuerdo… de hecho, este fin de semana los chicos vendran a casa para anunciárselo ¿verdad Naruto-kun?

No le quedaba otra salida que asentir, así que eso hizo, aunque con algo de torpeza.

-Ummhh… ya veo, bueno en ese caso les deseo lo mejor. Pero recuerda que siempre le puedo presentar a alguno de mis nietos, Kankuro-kun es muy simpático por cierto.

Mikoto asintió cortésmente, y luego ella y Naruto se despidieron de la anciana con una reverencia.

-Esto, Mikoto-san ¿Por qué le dijo todo eso? – pregunto él cuando ya se habían alejado un poco.

-OH, bueno, no me gustó que te dijera esas cosas, querido. Además, es de muy mal gusto eso de andar organizando citas para sus nietos. – Naruto sonrió divertido, evitando mencionar que ella misma le había hecho lo mismo a Sakura en el pasado.

-Ya veo, aunque al principio no parecía creer nada, creo que se convenció cuando le dijo que Sakura y yo iríamos a visitarlos esta semana, eso fue inteligente – reconoció el chico.

-Oh, hablando de eso. Tendrán que ir a casa – informo Mikoto con ligereza.

Naruto se detuvo de pronto y volteo a ver a la mujer como si se hubiera vuelto loca.

-Disculpe, creo que escuche que quiere que vayamos a Kanagawa…

-Sip, justo eso dije… veras, Chiyo-sama es bastante quisquillosa, y querrá averiguar si en verdad fueron a casa – la mujer frunció el ceño e inclino la cabeza – nunca he entendido como, pero siempre consigue enterarse de todo.

-Si, pero… ummh, mi trabajo…

-Solo será un fin de semana querido, seguro que tú y Sakura pueden apañárselas, además, se que Fugaku querrá conocerte. – informo ella con una sonrisa.

Okay… ¿Y ahora en que demonios se había metido? – pensó Naruto entrando en pánico. Él solo había acordado fingir por un día, y ahora de repente, iba a tener que ir a Kanagawa, específicamente a la pequeña ciudad de Yorosuka, a fingir ser el novio de Sakura no solo delante de su tía, sino también de Fugaku, que además era un policía retirado… ¡y por todo un fin de semana!

Tal vez debería llamar a su abogado y comenzar a preparar su testamento ó aumentar la cobertura de su póliza de seguros, claramente iba a necesitar una de las dos cosas al acabar todo esto… de pronto la idea de pasar una temporada en una clínica de descanso mental se le hacia una idea estupenda.


Nota:

¡Hola! ¿Qué les ha parecido el capitulo? Ha sido 99.9% enfocado en la perspectiva de Naruto, así que el próximo será uno corto pero desde la perspectiva de Sakura… por cierto, ¿a alguien más le parece que Mikoto es un solo un poquito demandante?