Chapter 4
Terror en el Templo Jedi y Orden 66
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Bail Organa miraba nervioso desde su cúpula en el Senado mientras Mas Amedda se ponía lentamente de pie al lado del Canciller mientras la cúpula del Canciller se acercó en la posición central en la construcción del Senado. La charla se comenzó a disolverse de inmediato cuando Amedda levantó sus manos y dijo con una voz profunda que hizo eco a través de toda la construcción.
- Honorables Delegados y representantes del Senado, En estos momentos empieza la Reunión del Senado de Emergencia -
Bail Organa plegó sus brazos encima del datapad que se encontraba en su regazo cuando el miró como el Canciller se puso de pie y como Mas Amedda dijo:
- Yo presento a su Excelencia, el Canciller Supremo de la República -
Bail mantuvo su silencio mientras miraba a su alrededor y notaba como los otros representantes del Senado estallaron en un aplauso estruendoso cuando el Canciller Palpatine se acercó al Podio. Mas Amedda levantó su mano y la cámara empezó a quedarse callada de nuevo.
- Delegados y distinguidos representantes del Senado – Palpatine dijo mientras bajando su mano al podio frente a él. – Con el corazón doliente yo he llamado renuentemente a esta sesión de emergencia esta tarde -
La expresión de Bail Organa creció seria cuando él escuchó al Canciller mientras que un disco que le había llegado la noche antes con el Maestro Windu de parte de un Jedi llamado Kai Fénix sobre el Canciller Palpatine. Se sacó de su ensueño cuando el Canciller dijo:
- Un punto muy importante se ha traído hoy a discusión y pido su tolerancia cuando yo les cuente unas noticias perturbadoras que deben ser tratadas a su atención… Esta tarde cinco miembros del Concilio Jedi forzaron su entrada en mis cámaras personales…. – Palpatine hizo una pausa cunado él tomó una respiración cansina - ….e intentó asesinarme -
Bail miraba al Canciller con el absoluto escepticismo como el senado se llenó de repente de gritos y voces enfadadas.
- ¡ORDEN! - Mas Amedda gritó mientras incorporándose de su asiento al lado del Canciller y acercándose al podio.
- ¡ORDEN EN EL SENADO! – gritó de nuevo mientras la cámara comenzó a quedar de nuevo en silencio. – Todos los delegados y representantes permanezcan en silencio y permitan al Canciller Supremo su atención mientras él explica la situación profundamente grave -
Palpatine cabeceó agradecidamente a Amedda y vio como el arqueó reverentemente a él quien se dirigió de nuevo a su asiento de nuevo como el Senado Galáctico quedó en silencio.
- Durante el tiempo en el que estuve cautivo por los separatistas – el Canciller Palpatine dijo mientras colocaba sus manos en el podio y continuó – Yo pude encontrar una información muy preocupante con respecto al envolvimiento del Concilio Jedi en varios eventos, eventos que han contribuido directamente en la situación que soportamos y que costaron muchas vidas inocentes – Pasó saliva y dijo:
- Durante mi cautiverio he descubierto muchas cosas y entre ellos como los Jedis fueron los responsables para comisionar a la gente inocente de Kamino para crear a un ejército de clones que ahora sirven a la República. -
Bail y los otros delegados escucharon escépticos como el Canciller continuó:
- Además, determiné que este ejército de clones era hace más de diez años comisionados antes de que las hostilidades con los separatistas surgieran. Los Jedis delegados para esta misión fueron el Conde Dooku y Kai Fénix. Conde Dooku fue un miembro del Concilio Jedi respetado por muchos años y Kai Fénix el mejor representante en las peleas que envolvían sus poderes algunos raros para ellos mismos. Un Jedi ex-aprendiz del Maestro Yoda y quienes desaparecieron uno hace más de veinte años y el otro hace dos años -
- Se cree que Dooku y Fénix han gastado todos estos años escondiéndose y trabajando en secreto con los clones en Kamino para desarrollar su ejército y posteriormente Fénix estimula a los líderes separatistas hacia la confrontación que finalmente acarrearía en las guerras clónicas. Yo traje estos descubrimientos a los mayores Miembros del Concilio confiando en ellos para ayudarme con esta situación… - la cara del Canciller se volvió una mueca preocupada - … con esa revelación los Miembros del Concilio se enteraron de que estaban descubiertos y eso ha producido el intento de asesinato en contra de mi vida esta tarde -
Bail se giró a y miró el podio pequeño del Senado que avanzaba hacia delante y Bail reconoció a la voz familiar que hizo eco a través de la cámara. Bail miró como Jar Jar Binks levantó su mano atrayendo la atención del Canciller quien se giró hacia él.
- Discúlpeme yuosa Canciller Supremo – Binks retorció sus manos nerviosamente y continuó – Los Jedis han sido los guardianes de la República durante mucho tiempo…- sus orejas que se mueven en varios sentidos - …. Messa es difícil creer que Jedis traten de matar a su yousa Honorable como ellos ayudaron en nuestro planeta -
- Yo entiendo su escepticismo, representante Binks – Palpatine dijo cuando el miraba al alto Gungan – y estoy seguro que lo que dijo es bastante compartido por cada miembro presente aquí esta tarde -
- Pero yo no hubiera traído esta imputación al Senado si yo no tuviera dos pruebas irrefutables de lo que ha pasado. – El Canciller sacó dos objetos de sus túnicas: uno un disco y otro un sable de luz. Bail Organa y los demás miembros del Senado como el Canciller puso un sable de luz en el podio al frente de él. Luego puso el disco en el reproductor y un holograma gigante aparecía. En él holograma aparecía el Jedi ex-aprendiz de Yoda Kai Fénix reunido con Grievous y los líderes separatistas e incitándolos en la rebelión. Bail miró asombrado el holograma de la reunión. Para rematar Palpatine apagó el holograma y levantó el sable de luz y lo activó dando una luz morada. La apagó y dijo:
- Como ustedes saben y conocen. El único con este color de sable era el Maestro Windu quien lo usó esta tarde en el frustrado esfuerzo en acabar mi vida. – por el rostro del Canciller surgió una mirada de gran tristeza cuando terminó – Gracias a dios mis guardias personales los pudieron derrotar -
La mente de Bail Organa voló a la conversación con el Jedi Fénix y el holograma del Maestro Windu el día anterior; él había escuchado asustado cuando Mace y Kai le contaron lo que Kai y el Concilio sospecharon de él. Él nunca había confiado en Palpatine desde hace más de catorce años cuando fue instalado como el Canciller Supremo durante el asedio de Naboo. Le corrió un escalofrío por el cuerpo a lo que le había dicho el entonces aprendiz de Yoda. Siento que esto nos va a traer grandes problemas en el futuro antes de retirarse parpadeando sus ojos con sueño mientras iba al sus cuartos en el Templo Jedi como si no supiera que había hecho una predicción. A pesar de todas esas pruebas le había costado creer lo que ambos Jedis le habían dicho pero con lo que ahora estaba escuchando el empezó a creer que el Concilio y Kai Fénix habían tenido razón.
No era posible Bail pensó cuando el consideró las imputaciones del Canciller. No era posible que el concilio consideraría asesinar al Canciller a menos que fuera un…. Se puso de pie de un salto y dijo:
- Su excelencia - Bail dijo - ¿Yo puedo hablar? -
Mas Amedda se incorporó pero el Canciller lo detuvo, cabeceó afirmativamente y Amedda dijo:
- Se reconoce al representante del Sistema de Alderaan -
- Yo no deseo contradecir las imputaciones del Canciller Supremo o que nos esté mintiendo u ocultando la verdad a todos aquí presentes esta tarde - Bail gesticuló con su brazo a los miembros congregados y continuó - Pero yo debo estar de acuerdo con el honorable delegado de Naboo – Bail cabeceó al podio donde Jar Jar Binks estaba el gungan
- Los Jedi han servido como los protectores de la República durante miles de años – dijo atrayendo la atención de los demás – Para mi es inconcebible que ellos tuvieran un plan siniestro para dañar a la república que ellos han trabajado durante tanto tiempo para proteger. Yo pido que los Maestros del Concilio y el Jedi Kai Fénix al que vi aquí hace varios días vengan aquí inmediatamente – Bail miró de reojo al Canciller y advirtió una sonrisa torcida para luego de un instante cambiar su cara a una totalmente afligida y dijo:
- Yo deseo que eso fuera posible Senador Organa pero no puedo complacerlo.- tragó saliva tristemente y continuó - Kai Fénix se enfrentó a más de veinte soldados después de enterarse de que había sobrevivido al ataque inicial al verme huir siendo escoltado por esos valientes soldados. Además de que los Maestros ni cualquiera de sus socios, oiría las súplicas de rendición de mis guardias durante su ataque esta tarde. -
- Yo lo siento – dijo el Canciller tras una breve pausa – pero ellos prefirieron morir en lugar de acabar el esfuerzo de asesinato en mi contra -
Bail Organa se sentó despacio y miraba al suelo de su puesto aturdidamente. ¿Maestro Windu y los mayores miembros del Concilio muertos? No puede ser eso posible pero el arma que estaba en el podio era reconocible para todos como la de Windu. El había visto que los guardias del Canciller no habrían podido defender al Canciller si los Miembros del Concilio o uno solo quisieran matar al Canciller. El había visto en persona las habilidades de Fénix cuando lo vio luchar para proteger al Senador de Malastar quien hace más de cinco años fue amenazado de muerte matando todo un batallón de Droids asesinos y en ese momento Fénix era un Padawan todavía y lo peor tenía quince años. Los Guardias no eran rivales para los Jedis que él nombraba y que fueran capaces de matarlos… algo estaba sucediendo aquí, algo más grande que un esfuerzo en asesinato.
- Como dije antes – El Canciller lo sacó de las cavilaciones cuando dijo – Con la gran tristeza digo que nosotros hemos alcanzado un punto sin giro en los asuntos de la República. Está claro que con estas evidencias y el intento de asesinato hacia mí esta tarde. Los Jedis han llevado a esta pacifica República a la guerra. Una guerra que se concibió por los Jedis con una precisión mortal. – Palpatine bajó su cabeza y dijo:
- Por lo tanto con gran dolor en mi corazón debo declarar que los Jedis son ahora y han sido durante varios años los enemigos de esta gran República -
Bail Organa sintió una oscuridad llena de desesperación que le da alcance despacio y se acrecentó dentro de su cuerpo mientras el Senado estalló en una discusión fuertísimo, hasta con gritos y todo. El Canciller levantó sus manos y dijo con voz fuerte que hizo eco a través de la Rotonda.
- Yo comprendo – Palpatine dijo como el fragor de la discusión crecía pero con la declaración todos se calmaron y guardaron silencio y el Canciller dijo:
- Yo entiendo estas terribles noticias y lo que trae esto a todos nosotros en el nivel político y personal. Muchos de nosotros compartimos amistades muy profundas con miembros de la Orden Jedi. Pero nosotros debemos poner las necesidades y la seguridad de la República por encima de cualquier compromiso personal que podamos tener. -
Palpatine miró a todos a su alrededor de la cámara y dijo solemnemente
- En esta situación tan grave yo actúo inmediatamente por la autoridad y el poder que me dio concedió el senado de emergencia, llevando a cabo el articulo treinta y siete de la constitución de la República y poniéndola bajo ley marcial hasta que la crisis haya terminado -
El Senado se desordenó de nuevo y Bail se apoyó en su silla con un sentimiento vacío, sin sustancia que empezó a embargarlo. El mismo que había sentido cuando él estaba de pie en el balcón al lado de Palpatine cuando el primero de los cruceros de Batalla de la República se elevó a la batalla durante las guerras clon. Miró de vuelta al Canciller quien intentaba calmar a los asustados delegados a algo parecido al orden.
- Nosotros hemos recobrado el mando de nuestras fuerzas de los Jedi – Palpatine dijo u continuó al ver que los representantes se callaban de nuevo – En cuanto nosotros tengamos el mando de esta situación yo llamaré a ustedes de nuevo e informaré y aconsejare todo sobre nuestros progresos y nuestros planes -
- En el tiempo malo - El Canciller dijo cuando e giraba su podio alrededor de la cámara - yo recordaría a todos ustedes el juramento que tomaron de proteger y servir a esta República contra cualquier enemigo – calló un momento mientras recoleccionaba sus pensamientos y luego continuó
- Es un tiempo sumamente difícil para todos. Nosotros debemos estar juntos, para que nosotros podamos traer a la República a través de esta amenaza. - Hizo una pausa larga que a Bail le pareció melodramática - y nosotros veremos el retorno de la paz y la democracia en cuanto esta crisis haya terminado. Para finalizar yo le digo que nosotros sobreviviremos. -
Bail Organa miró en silencio como el Canciller se giró y sentó de nuevo en su silla y Amedda se levantó diciendo
- Esta sesión del Senado de Emergencia ha concluido ahora -
El Canciller hizo que su podio descendiera y desapareciera debajo del piso del Senado. Cuando la compuerta se cerró Bail se puso de pie y entonces despacio salió de la cámara del Senado y afuera caminó rápidamente a sus escalones hacia la salida delante de él. Su capa se arremolinó alrededor de él cuando el avanzó a través del corredor vacío. El metió la mano en su bolsillo y miraba el disco pequeño con los datos encriptados que Mace le había mandado con Kai Fénix y que él Jedi le había entregado durante su conversación la noche anterior.
Podría ser demasiado tarde, ahora, Bail pensó, cuando él devolvió el dispositivo pequeño a su bolsillo, entonces abrió la puerta al final del vestíbulo y caminó a la salida donde un deslizador lo esperaba. Ya en él salió como un rayo del Senado…
Aun cuando era de demasiado tarde, él pensó, pero él tenía que intentar.
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POV Normal
En la cabina de pilotaje del infiltrador Sith Kai Fénix suspiraba sumido en la desesperación. Todo su sacrificio para espiar en el lado Oscuro fracasó pero aliviado a la vez porque estuvo a punto de caer en manos de Sidious y su terrible poder todo gracias al recuerdo de la tierna niña que había rescatado de Maul y al recuerdo de la madre que antes de morir había pedido que la cuidara mientras viviera. Esa promesa lo mantuvo cuerdo durante estos meses de exposición al lado oscuro. Giró su cabeza hacia atrás para sentir el tumulto interior de la joven Maestra Jedi. Suspiró, ojala pudiera hacer algo más por ella. Se encogió en su asiento y entro en una catalepsia meditativa mientras llegaban a Coruscant.
Varias horas después un pitido de la computadora hizo que el muchacho abriera sus ojos de inmediato. Tomó los controles y pasó a modo manual en medio de una flota entera de naves de la república que les disparaba. Activó los escudos deflectores y aguantó la embestida como podía.
POV Lyra
Desperté sobresaltada y casi me caigo de la cama que me había cedido. Salí a trompicones del camarote pequeño y pasé la puerta que dividía la cabina de mando y el camarote. Me acerqué a él y vi sobrecogida en el temor de cómo entrábamos a la atmósfera del planeta ciudad. Él sin perder tiempo dirigió la nave al Templo Jedi mientras esquivaba los láser de las naves del ahora Imperio. A los pocos segundos de llegar puso piloto automático y salió hacia la rampa seguida por mí mientras ambos alistábamos nuestras armas. La nave Sith aterrizó en la entrada detrás del Templo y fue rodeada de inmediato por soldados clones quienes tenían sus armas en alto dispuestos a disparar. El comandante dijo:
- Lord Vader es usted -
Kai sonrió con malicia y poniéndose su capucha descendió de su nave como un potentado. Quien se creía dueño del lugar y al descender dijo:
- Si Comandante soy Lord Vader -
El comandante asintió y los soldados bajaron sus armas. Kai sonrió y girándose a su nave dijo:
- Darth Raven baja aquí mi aprendiz, de inmediato – Miré aterrada hacia fuera pero sonreí traviesamente cuando vi una capa negra y un sable de luz colocados en la entrada de la nave. Me puse la túnica deprisa desechando la capa Jedi y colocándome al cinto esa espada. Bajé nerviosa pero con cada paso me envalentoné, descendí y me puse a su lado. Él dijo:
- Le diré a mi Señor que fui atacado al llegar aquí para mi misión… - Los soldados temblaron de miedo y yo sonreí bajo la capucha. El Comandante dijo:
- Señor, el Templo ha sido rodeado y los que están adentro no podrán escapar -
- Entendido, voy a terminar mi misión y hablaré con mis Señor sobre su falta de crecimiento. Raven sígueme tengo un trabajo para ti. Lo seguí de cerca y ligeramente retrasada como lo hace un discípulo ante su Maestro. Al entrar al templo ambos dimos un suspiro de alivio al haber engañando a esos soldados. Corrimos hacia donde los Padawans e iniciados se ubicaban en este tipo de situaciones. A los iniciados los encontré en el cuarto donde el Concilio se reunía. Un iniciado nos miró aterrado y me bajé la capucha apresuradamente y dije:
- ¿Donde están los demás? -
- Maestra Sanome, es una alegría verla. Los Padawans están preparando la defensa del Templo – Sonreí a su valentía pero mentalmente les envié usando la Fuerza:
- "Padawans habla la Maestra Sanome, necesito que vengan al cuarto donde el concilio se reúne de inmediato desde aquí buscaremos una manera de escapar juntos"-
Alentadoramente recibí en la contestación
- Vamos para allá Maestra pero no es para asustarla pero acabo de ver una nave descendiendo a la entrada principal del Templo cerca de donde estamos y tiene un poder oscuro…
- ¡¡¡Padawans corran hacia aquí de inmediato, voy en su ayuda!!! – gritó mentalmente Kai mientras salía como alma que lleva el diablo hacia ellos
- Quien dijo eso -
- No se preocupen confíen en él, es el Maestro Fénix – dije con una sonrisa elevándole el cargo a mi nuevo amigo – Bajé mi mirada a los iniciados que me miraban esperando que hacer cuando yo les dije. - Que tienen ustedes – Un iniciado dijo:
- Maestra, disculpe por no coger los Sables de Luz para nuestra defensa pero la Fuerza me guió y a cambio me llevó a la biblioteca y descargamos entre todos en estos Datapads todos los datos de la biblioteca en ellos. – Aquí bajó la cabeza pero continuó - Además entre en los aposentos del Amo Yoda y Windu y encontré cuatro raros cubos y un libro - Los sacó de su bolsa, me los mostró y sorprendida comprendí que eran los Holocrones que los Jedi poseían desde hace siglos y el libro de Whills. Le sonreí y dije orgullosa:
- Iniciado como te llamas -
- Me llamo Lao Shi, Maestra -
- Bien iniciado has dado un paso muy importante para entender en parte el amplio campo de la Fuerza. -
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POV Fénix
Corría por los pasillos del Templo usando la Fuerza para apurar mi llegada. Cuando llegué a la esquina del pasillo pude ver que cinco Padawans venían hacia mí a toda prisa. Al encontrarnos un Padawan dijo aterrado:
- Maestro Fénix, la presencia oscura nos alcanzó y mató a la mayoría de nosotros, Éramos como una centena junto a la Maestra Po y Kun Oai y diez Caballeros pero no pudimos contenerlo y nos acababa como moscas además que detrás de él venían soldados que acribillaban a los demás. – Ellos me miraron aterrados cuando de mí desprendió mi aura oscura por la rabia que sentía pero me tranquilicé viendo su cara aterrorizada y dije:
- Padawan no se preocupe por esto, es por exposición prolongada al lado oscuro al tratar de espiar en su mundo – El padawan asintió serio y dijo:
- Lo se Maestro, Maestro Yoda me comentó sobre usted y le digo que a pesar de todo lo que pasó, le confió mi vida y la de mis amigos ciegamente – Lo miré fijamente pero sentí detrás de ellos un aura oscura terrible. Dije serio:
- Padawans andando, un sith viene hacia nosotros – ellos asintieron y echaron a correr hacia donde les había mandado ir y yo cerré la comitiva con mis sentidos en alerta máxima a la llegada del Sith y a mi pesar reconocí su poder como el de Anakin Skywalker. En el turboascensor me encontré con Lyra y veinte iniciados. Suspiré y Lyra me dijo:
- Lord Fénix como salimos de aquí, según los iniciados todas nuestras naves han sido destruidas – Palidecí y miré por la ventana para ver que una nave del Imperio venía en picada dispuesto a lanzarle un misil de protones a mi nave pero estiré mi mano y concentrándome en el ser viviente que comandaba ese caza comencé a estrangularlo con fiereza ocasionando que su blanco fuera errado y no tocó mi nave pero destruyó un tanque que estaba a su lado y se estrelló contra el piso. Suspiré y abrí mis ojos para ver a todos mirarme asustado. Yo dije:
- Era la única manera, mi nave es estrecha pero en ella podremos huir -
Ellos asintieron y los iniciados quedaron en el medio del grupo y los cinco Padawans los rodeaban, Lyra iba a la cabeza y yo cerraba la comitiva. Al bajar por las escaleras a la tercera planta del Templo sentimos a los soldados subir por ellas hacia nosotros y atrás sentí el poder oscuro del Sith. Lyra me miró preocupada y yo saqué un comunicador de mi bolsillo y susurré unas palabras a la computadora de mi nave. Los soldados subieron y nos vieron. Lyra y los Padawan activaron los sables de Luz pero vi que los Padawan tenían sables de entrenamiento. Miré a mi derecha y vi a mi nave romper el cristal y bajar la rampa de acceso. Dos Padawan se pusieron de inmediato a lado de la plataforma para cubrir la subida de los iniciados y los otros tres Padawans. Lyra activó su sable propio y el sable que le había prestado y que dio una hoja de color rojo mientras trataba de aguantar la embestida de los soldados. De repente tuve que dar un salto mortal hacia atrás para esquivar un sablazo azuloso. Al poner mis pies en el piso activé mi sable rojo parando otro sablazo sorprendido de su rapidez y ferocidad. Mi atacante giró sobre si mismo entre un revoloteo de ropas oscuras y reanudó la ofensiva mientras yo trataba de parar su embestida. Al fondo escuché el grito de Lyra y vi como un Padawan era golpeado por un láser y caer al piso muerto con el pecho atravesado. Volví a lo mío con pesar por no poder ayudar a Lyra pero Anakin tenía su rostro iluminado por un frenesí asesino que prometía un combate a muerte. Empujé a Anakin con la Fuerza y el cayó a varios paso de mi y al volverme vi a Lyra correr hacia mi y suspiré aliviado al ver a todos en la nave.
- ¡Vete de aquí Lyra! - grité
Anakin inicio una nueva acometida, obligándome a retroceder debido a un diluvio de manodobles y estocadas que caían sobre mí de todas las direcciones. Suspiré en la derrota, Obi Wan le había enseñado bien pero yo sabía también mis trucos gracias a mi Maestro. A pesar de todo estaba bloqueado, no podía encontrar un hueco para escapar de él ya que su poder sobrepasaba los míos. Por algo es el elegido.
- ¡Lyra! – volví a gritar al verla llegar a mi lado abandonado a los niños pero una Padawan con mi Sable doble rechazaba a los soldados. Ella se giró y quedó paralizada del susto. La saqué de su sopor cuando grité - ¡Vuelve a la nave! ¡Despeguen! ¡Vete, Vete! -
Y mientras me enfrentaba con mis fuerzas renovadas a Anakin vi que Lyra por fin reaccionaba y regresaba a la nave ayudando a la Padawan excedida en número y ambos entraron en la nave. Lyra pidió a un Padawan que se quedara en la compuerta mientras ella cambiaba de posición la nave y comenzaba a desenterrarla de la ventana rota. Con un rapidísimo giró hizo que la nave se librara y flotara a unos seis metros de la ventana mientras un Padawan disparaba los cañones láser del caza a los soldados abajo con fiereza para darme cobertura y a lo lejos pude ver varios cazas dirigirse hacia nosotros. Lyra giró su cabeza y vio como los combatientes desaparecieron entre una nube de polvo. Entonces con una estocada hice que por fin retrocediera un paso y salté ayudado por la fuerza a la rampa todavía abierta de mi nave. Al tocar la rampa suspiré al sentir que la nave comenzaba a elevarse pero mi atacante surgió del humo y de un salto se encaramó en la rampa. Se tambaleo a cada sacudida de la nave por los disparos de los tanques de abajo hacia mi nave mientras luchaba por mantenerse en equilibrio me miró con rabia en los ojos. Sin perdida de tiempo me lancé contra él para empujarlo al borde de la rampa. Estábamos como a treinta metros por encima del suelo y alejándonos del Templo Jedi y Lyra trataba de mantener el curso sin atreverse a subir hasta que estuviera a salvo. Di un paso atrás mientras levantaba mi sable de luz con ambas manos y descargaba un terrible manodoble sobre mi atacante. Mi atacante paró el arrollador golpe pero perdió el equilibrio por completo y la fuerza del impacto lo mandó fuera de la rampa y fuese a dar contra el duro suelo del techo de una edificación. Encogiéndose sobre si mismo para amortiguar el golpe, rodó y se levantó sin perder un segundo. Pero el combate había terminado. La nave avanzó hacia la entrada del Templo escuché que Lyra me gritaba que habían más sobrevivientes. Miré boquiabierto, mirando a un Jedi que salía de la nada y empezaba a matar clones. No, no era un Jedi.
Era un muchacho.
Un niño de no más de diez años manejando un sable láser cuya hoja era casi tan larga como él de alto. Del interior brotaron más disparos, y todo un pelotón de clones salió a la plataforma de aterrizaje. Hice abrir la compuerta de la nave y salté activando mi sable rojo y ataqué a los soldados clones usando relámpagos energía y potentes empujones que mandaban a volar a los soldados lejos del muchacho. Varios de ellos cayeron al abismo. Le grité al Senador y al Padawan:
- ¡SENADOR ORGANA, PADAWAN SUBAN DE INMEDIATO!
El niño levantó su mirada y me sonrió diciendo…
- ¡GRACIAS MAESTRO FÉNIX! -
De un salto usando la Fuerza subió a la nave sin dificultad apagando el sable de Luz. Salté de nuevo a la acción y Bail miró asombrado como me puse a su lado y usando un poder de escudo de Fuerza lo protegí de los fragmentos de su deslizador que estallaban en pedazos por el ataque de un tanque armado desde una cornisa inferior. El Senador saltó en medio de una ráfaga de disparos, tocó el suelo y rodó bajo la nave flotante y yo lo tomé con una mano y saltamos del piso a la nave que se elevó de inmediato alejándose de allí. Al llegar a la salita de la nave Bail se dio cuenta de unos veinticinco niños asustados que lo miraban asombrado mientras el niño recién rescatado temblaba descontroladamente. Bail siguió a la Carlinga de la nave y encontró a una Jedi. El miró a la Jedi y dijo:
- Necesito un comunicador -
Me bajé la capucha y Bail me pudo reconocer. Saqué mi comunicador de mi bolsillo y se lo lancé. Bail lo miró y configuró las coordenadas de transmisión de su nave…
- ¡Antilles! Organa a Antilles. ¡Adelante, capitán! -
- Aquí Antilles, señor. -
- Es peor de lo que creía. Peor de lo que ha oído. Envíe a alguien al espaciopuerto Canciller Pal... No, vaya usted mismo. Coja cinco hombres y vaya allí. Sé al menos de una nave Jedi aparcada allí; Saesee Tiin llegó anoche en el Espiral cerrada. Necesito que robe su señalizador.
- ¿Qué? ¿Su señalizador? ¿Por qué? -
- No hay tiempo para explicárselo. Coja el señalizador y vuelva al Tantive IV. -
Volvió la mirada a la enorme columna de humo que brotaba del Templo Jedi. Tomé de sus manos el comunicador y dije:
- Capitán Antilles por favor salgan al espacio y hagan un salto corto para despistar y luego entren en estas coordenadas a su computadora. Nos encontramos en la órbita de ese planeta -
- Quien está allí -
El Senador retomó el comunicador y dijo:
- Obedezcan por favor yo voy en su nave además aquí estamos apiñados y necesitamos ese señalizador. Aquí le envió las coordenadas - Cogí el transmisor y le escribí en el datapad "vayan a las coordenadas K23495-J y orbiten el planeta y por favor no hagan ningún escaneo porque los pueden descubrir. Cuando lleguemos nos comunicaremos por este mismo método."
- Si señor, entendido. Antilles fuera -
POV Lyra
- Iniciado Shi como están nuestras naves -
- Destruidas Maestra, no pudimos hacer nada por ellas de las que he visto afuera – contestó el iniciado
Suspiré frustrada pero dije:
- Iniciados tomen su cosas, nos vamos de aquí, nos iremos en la nave del Maestro Fénix - Los iniciados asintieron con prisa y se acercaron a mi mientras salíamos por la puerta. Caminamos deprisa hasta un turboascensor que estaba al final del pasillo y entramos juntos para descender hasta el tercer piso del Templo. Salimos cautelosamente y noté como de la nada aparecía mi nuevo amigo con solo cinco Padawans. Casi lloro solo cinco de más de una centena. El me miró y negó tristemente con la cabeza, me recompuse y dije:
- Lord Fénix como salimos de aquí, según los iniciados todas nuestras naves listas han sido destruidas – Palideció y miró por la ventana para ver que una nave del Imperio venía en picada dispuesto a lanzarle un misil de protones a su nave pero estiró su mano y concentrándose en el ser viviente que comandaba ese caza comenzó a estrangularlo con fiereza ocasionando que su blanco fuera errado y no tocó la nave pero destruyó un tanque que estaba a su lado y se estrelló contra el piso. Suspiró y abrió sus ojos para ver a todos mirarlo asustados. Él dijo:
- Era la única manera, mi nave es estrecha pero en ella podremos huir -
Asentimos y los iniciados quedaron en el medio del grupo y los cinco Padawans los rodeaban, Yo iba a la cabeza y Kai cerraba la comitiva. Al bajar por las escaleras a la tercera planta del Templo sentimos a los soldados subir por ellas hacia nosotros y atrás sentí el poder oscuro del Sith. Miré a Kai preocupada pero él sacó un comunicador de mi bolsillo y susurró unas palabras a la computadora de su nave. Los soldados subieron y nos vieron. Yo y los Padawan activamos los sables de Luz pero vi que los Padawans tenían sables de entrenamiento. Mi asombro fu muy grande que al activar el sable que mi nuevo amigo me dio su hoja era de color rojo intenso que me hizo dar escalofríos. Miré a mi derecha y noté la nave de Kai romper el cristal y bajar la rampa de acceso. Dos Padawan se pusieron de inmediato a lado de la plataforma para cubrir la subida de los iniciados y los otros tres Padawans. Yo me paré al frente mientras trataba de aguantar la embestida de los soldados. Los soldados nos disparaban con todo y grité aterrorizada cuando advertí al Padawan detrás mío era golpeado por un láser y caer al piso muerto con el pecho atravesado. Volví a lo mío con pesar por no poder ayudarlos. Me giré al escuchar un golpe de un cuerpo caer al piso y sin pensar corrí hacia mi nuevo amigo esquivando los disparos de los soldados. Kai vio algo detrás de mí porque gritó:
- ¡Vete de aquí Lyra! -
Anakin inicio una nueva acometida, obligándolo a retroceder debido a un diluvio de manodobles y estocadas que caían sobre él de todas las direcciones. Suspiré en la derrota, Obi Wan le había enseñado muy bien. A pesar de todos los esfuerzos de Kai estaba bloqueado, no podía encontrar un hueco para escapar de él ya que su poder sobrepasaba los suyos. Por algo es el elegido.
- ¡Lyra! – volvió a gritar al verme llegar a casi a su lado abandonado a los niños pero una Padawan con su Sable doble rechazaba a los soldados. Me giré y quedé paralizada del susto. Kai me sacó de mi sopor cuando gritó - ¡Vuelve a la nave! ¡Despeguen! ¡Vete, Vete! -
Y mientras se enfrentaba con sus fuerzas renovadas a Anakin reaccioné por fin y regresaba a la nave ayudando a la Padawan excedida en número y ambos entramos en la nave. Le pedí a un Padawan que se quedara en la compuerta mientras cambiaba de posición la nave y comenzaba a desenterrarla de la ventana rota. Con un rapidísimo giró hice que la nave se librara y flotara a unos seis metros de la ventana mientras un Padawan disparaba las armas del infiltrador Sith a los soldados abajo con fiereza para darme cobertura y a lo lejos pude ver varios cazas dirigirse hacia nosotros. Giré su cabeza y vio como los combatientes desaparecieron entre una nube de polvo. Vi como en las pantallas de la computadora Kai aparecía de la nada y aterrizaba en la rampa. Suspiré aliviada y comencé a elevar la nave de inmediato pero nuestro atacante surgió de la niebla y de un salto se encaramó en la rampa. Yo y el Padawan Wang Kuo vimos como Kai daba un paso atrás mientras alzaba su espada de luz roja con ambas manos y descargaba un potente manodoble. Anakin consiguió detener su arrollador golpe por muy poco y acabó de perder el equilibrio al hacerlo. La potencia del impacto hizo que saliera despedido de la rampa y fuese a dar contra el duro techo de una edificación. Él se encogió sobre si mismo amortiguando el golpe y se levantó sin perder un segundo pero era demasiado tarde porque accioné la palanca de aceleración y la nave se elevó en el cielo mientras el Padawan cerraba la escotilla y corría hacia él para ayudarlo. Iba a programar el salto al hiperespacio cuando una andanada de disparos láser se abrió paso entre el humo y se perdió en el alba del exterior.
Cambié el rumbo de la nave directo hacia donde se oían los disparos gritándole a Kai que todavía había jedis vivos. Kai se preparó de nuevo para la lucha…
POV Normal
Bail, boquiabierto, se quedó mirando a un Jedi que salía de la nada y empezaba a matar clones. No, no era un Jedi.
Era un muchacho.
Un niño de no más de diez años manejando un sable láser cuya hoja era casi tan larga como él de alto. Del interior brotaron más disparos, y todo un pelotón de clones salió a la plataforma de aterrizaje. El niño estaba en graves aprietos pero del aire una nave se posó encima de ellos y una compuerta se abrió y de ella saltó un encapuchado activando un sable rojo y atacó ferozmente a los soldados usando relámpagos de energía y potentes empujones que mandaban a volar a los soldados lejos de ellos. Varios de ellos cayeron al abismo. El encapuchado gritó:
- ¡SENADOR ORGANA, PADAWAN SUBAN DE INMEDIATO!
El niño levantó su mirada y sonrió diciendo…
- ¡GRACIAS MAESTRO FÉNIX! -
De un salto usando la Fuerza subió a la nave sin dificultad apagando el sable de Luz. El encapuchado de pronto saltó de nuevo a la acción y Bail miró asombrado como se puso a su lado y usando un raro poder de escudo lo protegió y detuvo los fragmentos de su deslizador que estallaban en pedazos por el ataque de un tanque armado desde una cornisa inferior. Yo salté en medio de una ráfaga de disparos, toqué el suelo y rodé bajo la nave flotante y Bail sintió como era tomado con una mano y el encapuchado con el saltaron del piso a la nave que se elevó de inmediato alejándose de allí. Al llegar a la salita de la nave Bail se dio cuenta de unos veinticinco niños asustados que lo miraban asombrado mientras el niño recién rescatado temblaba descontroladamente. Bail siguió a la Carlinga de la nave y encontró a una Jedi. El miró a la Jedi y dijo:
- Necesito un comunicador -
El encapuchado se bajó la capucha y Bail pudo reconocer a Kai Fénix el Jedi que le había dado las pruebas de la culpabilidad del Canciller. El sacó algo de su bolsillo y se lo lanzó. Bail lo miró y configuró las coordenadas de transmisión de su nave…
- ¡Antilles! Organa a Antilles. ¡Adelante, capitán! -
- Aquí Antilles, señor. -
- Es peor de lo que creía. Peor de lo que ha oído. Envíe a alguien al espaciopuerto Canciller Pal... No, vaya usted mismo. Coja cinco hombres y vaya allí. Sé al menos de una nave Jedi aparcada allí; Saesee Tiin llegó anoche en el Espiral cerrada. Necesito que robe su señalizador.
- ¿Qué? ¿Su señalizador? ¿Por qué? -
- No hay tiempo para explicárselo. Coja el señalizador y vuelva al Tantive IV. -
Volvió la mirada a la enorme columna de humo que brotaba del Templo Jedi. Kai tomó de las manos del Senador el comunicador y dijo:
- Capitán Antilles por favor salgan al espacio y hagan un salto corto para despistar y luego entren en estas coordenadas a su computadora. Nos encontramos en la órbita de ese planeta -
- Quien está allí -
El Senador retomó el comunicador y dijo:
- Obedezcan por favor yo voy en su nave además aquí estamos apiñados y necesitamos ese señalizador. Aquí le envió las coordenadas - Kai cogió el transmisor y le escribió en el datapad "vayan a las coordenadas K23495-J y orbiten el planeta y por favor no hagan ningún escaneo porque los pueden descubrir. Cuando lleguemos nos comunicaremos por este mismo método. "
- Si señor, entendido. Antilles fuera -
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POV Senador Organa
La orden se dio una vez. La onda de choque de su frente se propagó por todos los comandantes clones estacionados en Kashyyyk, Felucia, Mygeeto, Tellanroaeg..., y en cada frente de combate, cada instalación militar, cada hospital, cada centro de rehabilitación y cada cantina de espaciopuerto de la galaxia.
Salvo en Coruscant.
En Coruscant, la Orden Sesenta y Seis ya se estaba ejecutando.
El Alba se arrastraba por la Ciudad Galáctica. La mañana pintó un brillo rosado en la parte superior de una enorme y serpenteante columna de humo azotada por el viento. Bail Organa no era un hombre malhablado, pero cuando captó un atisbo del origen de ese humo desde el asiento del piloto de su deslizador, la maldición que salió de sus labios habría hecho enrojecer a un estibador corelliano. Tecleó un código que canceló la ruta al Edificio Administrativo del Senado programada en su deslizador, cogió el manillar e hizo descender bruscamente la nave a través de media docena de pistas de tráfico aéreo entrecruzadas.
Conectó el comunicador de su deslizador.
- ¡Antilles! -
La respuesta del capitán de su tripulación personal fue instantánea. - ¿Sí, señor? -
- Envíe una alerta al SES - ordenó - ¡El Templo Jedi está en llamas! -
- Sí, señor. Lo sabemos. El Servicio de Emergencia del Senado ha declarado la ley marcial y ha prohibido el acceso al Templo. Ha ocurrido alguna clase de rebelión Jedi. -
- ¿De qué está hablando? Eso es imposible. ¿Por qué no hay allí naves bombero? -
- No tengo los detalles, señor; sólo sabemos lo que nos dice el SES. -
- Mire, ya casi estoy allí. Voy a bajar a ver qué pasa. -
- Señor, no se lo recomiendo... -
- No pienso correr ningún riesgo - Bail tiró del manillar y desvió el deslizador hacia la ancha plataforma de aterrizaje en la azotea del ziggurat del Templo. - A propósito de no arriesgarse, capitán, ordene a la tripulación que no esté de servicio que vuelva al Tantive IV y que vaya calentando motores. Tengo un mal presentimiento. -
- ¿Señor? -
- Hágalo. -
Bail hizo descender el deslizador hasta apenas unos metros de distancia de la entrada de la plataforma y saltó de su nave. Una escuadra de soldados clon estaba apostada frente a la puerta abierta que daba al interior del Templo. El humo se alzaba desde el corredor que tenían detrás. Cuando Bail se acercó, uno de los soldados levantó una mano.
- No se preocupe, señor, lo tenemos todo bajo control. -
- ¿Bajo control? ¿Dónde están los equipos del SES? ¿Qué hace aquí el ejército? -
- Lo siento, no puedo hablar de eso, señor. -
- ¿Es que han atacado el Templo? -
- Lo siento, no puedo hablar de eso, señor. -
- Escuche, sargento, soy un senador de la República Galáctica - dijo Bail, improvisando - y llego tarde a una reunión con el Consejo Jedi...
- El Consejo Jedi no está en sesión, señor. -
- Podría dejar que yo lo viera por mí mismo. -
Los cuatro clones se movieron a la vez para bloquearle el paso.
- Lo siento, señor. Está prohibida la entrada. -
- Soy un senador... -
- Sí, señor - el sargento clon se llevó el DC-15 al hombro, y Bail, pestañeando, se encontró mirando tan de cerca la ennegrecida boca del cañón que casi podía besarlo. - Y va siendo hora de que se vaya, señor.
- Si lo pone tan mal... - Bail retrocedió, alzando las manos. - Sí, de acuerdo, me voy.
Una andanada de disparos láser se abrió paso entre el humo y se perdió en el alba del exterior. Bail, boquiabierto, se quedó mirando a un Jedi que salía de la nada y empezaba a matar clones. No, no era un Jedi.
Era un muchacho.
Un niño de no más de diez años manejando un sable láser cuya hoja era casi tan larga como él de alto. Del interior brotaron más disparos, y todo un pelotón de clones salió a la plataforma de aterrizaje. El niño estaba en graves aprietos pero del aire una nave se posó encima de ellos y una compuerta se abrió y de ella saltó un encapuchado activando un sable rojo y atacó ferozmente a los soldados usando relámpagos de energía y potentes empujones que mandaban a volar a los soldados lejos de ellos. Varios de ellos cayeron al abismo. El encapuchado gritó:
- ¡SENADOR ORGANA, PADAWAN SUBAN DE INMEDIATO!
El niño levantó su mirada y sonrió diciendo…
- ¡GRACIAS MAESTRO FÉNIX! -
De un salto usando la Fuerza subió a la nave sin dificultad apagando el sable de Luz. El encapuchado de pronto saltó de nuevo a la acción y Bail miró asombrado como se puso a su lado y usando un raro poder de escudo lo protegió y detuvo los fragmentos de su deslizador que estallaban en pedazos por el ataque de un tanque armado desde una cornisa inferior. Yo salté en medio de una ráfaga de disparos, toqué el suelo y rodé bajo la nave flotante y sentí como era tomado con una mano y el encapuchado conmigo saltamos del piso a la nave que se elevó de inmediato alejándose de allí. Al llegar a la salita de la nave me di cuenta de unos veinticinco niños asustados que lo miraban asombrado mientras el niño recién rescatado temblaba descontroladamente. Bail siguió a la Carlinga de la nave y encontró a una Jedi. El miró a la Jedi y dijo:
- Necesito un comunicador -
El encapuchado se bajó la capucha y Bail pudo reconocer a Kai Fénix el Jedi que le había dado las pruebas de la culpabilidad del Canciller. El sacó algo de su bolsillo y se lo lanzó. Bail lo miró y configuró las coordenadas de transmisión de su nave…
- ¡Antilles! Organa a Antilles. ¡Adelante, capitán! -
- Aquí Antilles, señor. -
- Es peor de lo que creía. Peor de lo que ha oído. Envíe a alguien al espaciopuerto Canciller Pal... No, vaya usted mismo. Coja cinco hombres y vaya allí. Sé al menos de una nave Jedi aparcada allí; Saesee Tiin llegó anoche en el Espiral cerrada. Necesito que robe su señalizador.
- ¿Qué? ¿Su señalizador? ¿Por qué? -
- No hay tiempo para explicárselo. Coja el señalizador y vuelva al Tantive IV. -
Volvió la mirada a la enorme columna de humo que brotaba del Templo Jedi. Kai tomó de mis manos el comunicador y dijo:
- Capitán Antilles por favor salgan al espacio y hagan un salto corto para despistar y luego entren en estas coordenadas a su computadora. Nos encontramos en la órbita de ese planeta -
- Quien está allí -
El Senador retomó el comunicador y dijo:
- Obedezcan por favor yo voy en su nave además aquí estamos apiñados y necesitamos ese señalizador. Aquí le envió las coordenadas – Kai cogió el transmisor y le escribió en el datapad "vayan a las coordenadas K23495-J y orbiten el planeta y por favor no hagan ningún escaneo porque los pueden descubrir. Cuando lleguemos nos comunicaremos por este mismo método. "
- Si señor, entendido. Antilles fuera -
Salimos al espacio para ver como dos destructores se acercaban muy aprisa para mi gusto para bloquearnos el salto al hiperespacio. Escuché un ruido y al girar mi cabeza advertí como dos Padawans ayudaban a Kai a recostarse en la pared metálica de la cabina del infiltrador Sith. Él dijo:
- Lyra esquiva todo lo que puedas la embestida mientas la computadora de navegación prepara el salto al hiperespacio hacia cualquier lado lejos de Coruscant preferiblemente a las coordenadas K23495-J. La computadora dio un bip afirmativo mientras la otras Jedi llamada Lyra esquivaba los disparos de los destructores. Cinco minutos después la misma computadora hizo el salto y ella soltó los controles ahora automáticos y suspiraba aliviada al igual que Kai. De pronto el Padawan que estaba con nosotros se echó a llorar en los brazos de ella, ella lo alzó y se retiró de la Carlinga. Kai miró brevemente a la nada, se retiró y yo lo seguí a la peqeñísima salita de la nave. Me senté en una silla y los iniciados temblaban de miedo al igual que los Padawans. Kai sacó de un cajón varias sábanas y les dijo a los iniciados:
- Chicos, en mi camarote hay una cama de dos pisos, que los más pequeños se acuesten hay. Los mayores me perdonarán pero tendrán que aguantar hasta que lleguemos a nuestro destino. Los Padawans asintieron serios mientras Kai se echaba en el piso de forma desgarbada y suspiraba cansinamente. Los Padawan se sentaron a nuestros lados y nos pusieron atención:
- Cuando salgamos del hiperespacio podremos lanzar un mensaje – dijo la Jedi seria
- No lo creo, los radares son muy fuertes y pueden detectar cualquier señal de una nave y peor si es una nave Sith ya que nos descubrirían en el acto. – Los Padawans palidecieron al igual que la Jedi y yo pero Kai sonrió y dijo:
- Solo que debemos decodificar la computadora para que reciba las transmisiones secretas de la orden usando el señalizador. De pronto con eso si funciona. Por ahora descansemos lo mejor que podamos usando la meditación. Los cinco Padawans se acomodaron lo mejor posible en el frío piso de la salita para meditar mientras los iniciados mayores miraban a la Jedi con preguntas. Uno le preguntó:
- Maestra ahora quien nos enseñará a ser Jedis con todo este alboroto. Además yo sentí como los Jedis eran aniquilados por toda la galaxia -
- No todos han caído, eso espero y hay Maestros para enseñarles a ser Jedis pero cambiará porque es hora de que nos ocultemos por un tiempo en espera de que la chispa de los Jedi vuelva a surgir con el niño del elegido – contestó Kai y la Jedi sonrió llena de esperanza hacia sus palabras. Él cerró sus ojos y dijo:
- Por ahora nos dirigimos hacia el planeta donde se encuentran los cristales para los sables de Luz – los iniciados asintieron cansados y uno dijo:
- Tú enseñarás a alguno de nosotros – Percibí que Kai abría los ojos de golpe para mirarlo fijamente y suspirar diciéndole:
- No lo se, todo depende de la decisión de los Maestros Jedi que hayan sobrevivido – el niño miró a la Maestra Jedi interrogante y yo dije:
- El todavía no es un Maestro, es un caballero Jedi antiguo aprendiz del Maestro Yoda – El niño asintió pero un Padawan dijo saliendo del camarote (después de acostar a los más pequeños)
- Pero Maestra Sanome tú me dijiste que él era un Maestro, ahora entiendo su mueca – Miré a Kai y suspiré diciendo:
- Lo hice, es cierto, por un motivo, su forma de luchar aunque haya estado alejado un par de años de la orden. Su forma de cuidarlos como lo hace cualquier maestro con sus discípulos. Para mi: con su poder y enseñanzas que incluso me han servido a mi puedo decir por mi que el ya es un Maestro Jedi. – Kai la miró y se puso rojo a su cumplido y miró al Padawan diciendo:
- Puede ser posible entonces, pero debemos reagruparnos primero – El padawan asintió y se sentó en el piso junto a Kai y comenzó a meditar mientras Lyra la Maestra Jedi alzó una ceja y dijo divertida:
- Vaya parece que el ya te tomó como su Maestro – Él refunfuñó pero no dijo nada.
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La Orden Sesenta y Seis es el clímax de las Guerras Clon. No el final, que llegaría unas horas después, cuando una señal codificada enviada por Nute Gunray desde el búnker secreto de Mustafar desactivase simultáneamente a todos los droides de combate de la galaxia. Es el clímax. No es un clímax emocionante, ni la culminación de una lucha épica. De hecho, es todo lo contrario. Las Guerras Clon nunca fueron una lucha épica. Nunca se pretendió que lo fueran.
Lo que pasa en este momento es la razón por la que se han librado las Guerras Clon. Es la razón de su existencia. Las Guerras Clon siempre fueron, en sí mismas y desde su misma creación, la venganza de los Sith. Eran un cebo irresistible. Ocurrían en lugares lejanos, sobre todo en planetas que pertenecían a "otros". Fueron libradas por apoderados prescindibles. Y fueron creadas para que, independientemente del resultado, siempre se ganara.
Las Guerras Clon eran la perfecta trampa Jedi.
Los Jedi perdieron justo en el momento en que decidieron luchar en ellas.
Al desperdigarse la Orden Jedi en exceso, repartiéndose por toda la galaxia, cada Jedi estaba solo, rodeado sólo por los soldados clon que él, ella o ello mandaba en ese momento. La misma guerra vierte oscuridad en la Fuerza, espesando la niebla que limita la percepción Jedi. Y los clones carecen de malicia, de odio, de la menor intención que pueda dar la alarma. Sólo siguen órdenes.
En este caso, la Orden Sesenta y Seis.
Pistolas láser aparecen en manos clon, los ARC-170 retroceden para situarse en la cola de los cazas Jedi, los AT-ST mueven sus cañones, las torretas de los aerotanques giran en silencio...
Los clones abren fuego, y los Jedi mueren.
Por toda la galaxia. Todos a la vez.
Los Jedi mueren.
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C-3PO hizo una pausa con la escultura original de Tarka-Null, en su pedestal junto a la pared de visualización del dormitorio de su señora, a medio desempolvar, y empleó el tejido electrostático para limpiar brevemente sus fotorreceptores. Ese astromecánico en el caza verde Jedi aparcado en la b tonada inferior... ¿Podría ser R2-D2?
Vaya, sería interesante.
La senadora Amidala había pasado la mayor parte de las horas previas al alba mirando la ciudad y el penacho de humo que se elevaba desde el Templo Jedi; ahora, por fin, sabría lo que pasaba. Y él también. R2-D2 estaba lejos de ser el chispeante conversador con el que C-3PO prefería relacionarse, pero el pequeño astromecánico tenía un don especial para conectarse a la consola de las situaciones más volátiles...
La carlinga se abrió, y el Jedi de su interior se reveló inevitablemente como Anakin Skywalker. Mientras contemplaba al amo Anakin bajando del caza, los fotorreceptores de 3PO captaron datos que activaron de forma inesperada sus subrutinas de aversión al peligro.
Oh - dijo, aferrándose a su núcleo energético - Oh, no me gusta el aspecto que tiene esto... -
Soltó el tejido electrostático y se desplazó todo lo deprisa que pudo hasta la puerta del dormitorio.
- Mi señora - llamó a la senadora Amidala, todavía parada ante el amplio ventanal. - En la balconada. Un caza Jedi - dijo casi a su pesar. - Ha aterrizado, mi señora. -
Ella parpadeó y corrió hacia la puerta del dormitorio.
C-3PO fue tras ella y se deslizó por la puerta abierta, trazando un amplio círculo alrededor de los humanos, enzarzados en uno de esos inexplicables abrazos que tanto parecía gustarles.
- Erredós, ¿qué tal estás? - dijo al llegar al caza - ¿Qué pasa?
El astromecánico pitó y chirrió; el autotraductor de C-3PO interpretó: "nadie me cuenta nada."
- Pues claro que no. No correspondes con tu parte de la conversación. - Un grito chirriante: - "algo va mal. los factores no se compensan." -
No puedes estar más confuso que yo.
- "tienes razón. nadie puede estar más confuso que tú". -
- Oh, muy gracioso. Y ahora calla... ¿Qué ha dicho? -
La senadora estaba ahora sentada, apoyándose distraídamente en una de las elegantes mesas de buen gusto que se repartían por la balconada, mientras el amo Anakin continuaba en pie.
- Creo que dice algo sobre una rebelión, ¡que los Jedi han intentado derrocar a la República! Y que, oh, cielos... ¡Mace Windu ha intentado asesinar al Canciller Palpatine! ¿Será verdad? -
- no lo sé. anakin ya no habla conmigo. -
C-3PO negó impotente con su conjunto craneal.
- ¿Cómo puede ser un asesino el Maestro Windu? Tenía unos modales impecables. -
- ya te lo he dicho, los factores no cuadran. -
- He estado oyendo unos rumores espantosos. Dicen que el Gobierno piensa prohibirnos... Prohibir los droides, ¿te lo imaginas?
- no creas todo lo que oigas. -
- Shh. ¡No tan alto! -
- sólo digo que no conocemos la verdad. -
- Pues claro que no - suspiró C-3PO. - Y probablemente no la conoceremos nunca. -
- ¿Qué ha sido de Obi-Wan y de Lyra? -
Ella parecía afectada. Pálida y aterrada. Eso hizo que la quisiera más aún.
- Han matado a muchos de los Jedi - dijo, negando con la cabeza. - Pero... - ella miró los ríos de tráfico que se cruzaban en el cielo -
¿Estás seguro? Eso resulta tan...increíble... - Yo estaba allí, Padmé. Es todo cierto. -
- Pero..., pero ¿cómo podía Obi-Wan estar implicado en algo así? - Puede que no lo sepamos nunca.
- Proscritos... - murmuró ella. - ¿Qué pasará ahora?
- Se exige la rendición inmediata de todos los Jedi. Nos ocuparemos de todo el que se resista...
- Anakin... Son tu familia... -
- Son traidores. Tú eres mi familia. El bebé y tú. -
- ¿Cómo pueden ser todos traidores...? -
- No con los únicos. También hay senadores implicados. -
Ahora, por fin, ella le miró, y el miedo brillaba en sus ojos. Él sonrió.
- No te preocupes. No dejaré que te pase nada. -
- ¿A mí? -
- Tienes que distanciarte de tus... amigos... del Senado, Padmé. Es muy importante que evites hasta la apariencia de deslealtad. -
- Anakin... suenas como si me estuvieras amenazando... -
- Son tiempos peligrosos. Todos somos juzgados por nuestras compañías. -
- Pero... me he opuesto a la guerra, me he opuesto a que Palpatine tuviera esos poderes de emergencia. ¡Le he llamado públicamente "amenaza a la democracia"! -
- Todo eso ha quedado atrás. -
- ¿El qué? ¿Lo que he hecho yo? ¿O la democracia? -
- Padmé... -
- ¿Se me considera sospechosa? - repuso ella, alzando la barbilla y endureciendo la mirada.
- Palpatine y yo hemos hablado de ti. Estás limpia, siempre y cuando evites... asociaciones inapropiadas. -
- ¿Como que estoy limpia? -
- Porque estás conmigo. Porque yo digo que lo estás. -
Ella se le quedó mirando como si no lo hubiera visto nunca. - Se lo has dicho. -
- Él lo sabía. -
- Anakin... -
- Ya no necesitamos ocultamos, Padmé. ¿No lo ves? Ya no soy un Jedi. Ya no hay Jedi. Sólo quedo yo. -
Él buscó la mano de ella, y ella permitió que se la cogiera.
- Y tú, y nuestro hijo - dijo él.
- Entonces podemos irnos, ¿verdad? - su mirada endurecida se disolvió en una súplica. - Podemos dejar este planeta. Ir a alguna parte en la que podamos estar juntos, algún lugar donde estemos a salvo.
- Estaremos juntos aquí. Estás a salvo. Yo he hecho que estés a salvo. -
- A salvo - repitió ella con amargura, retirando la mano. - Mientras Palpatine no cambie de opinión. -
La mano que había retirado estaba temblando.
- Los líderes separatistas se esconden en Mustafar. Ahora voy a ocuparme de ellos. -
- ¿A ocuparte de ellos? —las comisuras de su boca se curvaron hacia abajo. - ¿Como se han ocupado de los Jedi?
- Es una misión importante. Voy a acabar la guerra. -
Ella apartó la mirada.
- ¿Vas a ir solo? -
- Ten fe, amor mío. -
Ella negó con la cabeza, impotente, y dos lágrimas se derramaron de sus ojos. Él las tocó con la mano mecánica. Las yemas de los dedos de su guante negro brillaron al alba. Dos gemas líquidas, indescriptiblemente preciosas porque eran para él. Se las había ganado. Como la había ganado a ella, como se había ganado el hijo que esperaba. Había pagado por todo ello con sangre inocente.
- Te quiero - dijo. - Esto no me llevará mucho tiempo. Espérame. Nuevas lágrimas surcaron sus mejillas de marfil, y ella se arrojó a sus brazos.
- Siempre, Anakin. Por toda la eternidad. Vuelve a mí, amor mío, vida mía. Vuelve a mí. -
Él la sonrió.
- Dices eso como si ya te hubiera dejado. -
C-3PO apenas tuvo tiempo de desear buena suerte a su pequeño amigo y de recordarle que se mantuviera alerta. El amo Anakin pasó por su lado y trepó la carlinga del caza. Luego encendió el motor y despegó, llevándose a R2-D2 al cielo sabía dónde, probablemente a algún planeta absurdamente horrible a padecer alguna cantidad ridícula de peligro, sin pensar ni por un momento en cómo se sentiría su leal droide viéndose arrastrado por toda la galaxia sin una simple disculpa...
Pero ¿qué había sido de los modales de este joven?
Se volvió hacia la senadora Amidala y vio que estaba llorando.
- ¿Puedo hacer algo, mi señora? -
Ella ni siquiera se volvió para mirarlo.
- No, gracias -
- Un aperitivo, ¿tal vez? -
Ella negó con la cabeza.
- ¿Un vaso de agua? -
- No. -
Lo único que pudo hacer fue quedarse allí parado.
- Me siento tan impotente... -
Ella asintió, apartando la mirada y clavándola en la luz fugaz que era el caza de su marido.
- Lo sé, Therepio - dijo. - Todos nos sentimos así. -
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POV Lyra
Varas horas después desperté por un pitido desde la cabina de pilotaje y abrí mis ojos vi a los iniciados mayores junto a los cuatro Padawans durmiendo tranquilamente. Observé a Kai durmiendo a pierna suelta y supe que tenía un momento de tranquilidad después de su incursión en el lado Oscuro de la Fuerza. Observé al Senador Organa quien estaba durmiendo en su silla y apoyado en la mesita que la nave tenía. Me levanté en silencio y entré en la cabina de mando para ver que la computadora nos avisaba que acabamos de llegar a las coordenadas puestas y que comenzaba el proceso para orbitar el planeta. Miré fascinada como la computadora hacia todo sola e impresionada porque esas eran modificaciones echas a mano por Kai al infiltrador Sith.
Varios minutos después observaba atontada como la nave orbitaba el planeta con elegancia. Mi vista fue interrumpida cuando la puerta corrediza se abrió para revelar a Kai quien tenía una cara de pereza enorme que no contrastaba con lo que le conocía de su faceta de "malo" seguido del Senador quien estaba serio como nunca. Sonreí divertida y el por toda respuesta rodó los ojos y tomó el mando de la nave quitando el piloto automático. El Senador dijo:
- Como encontraremos a los míos -
- Fácil Senador - dijo Kai y cerrando sus ojos usó la Fuerza para buscar criaturas vivas orbitando el planeta. Al abrir sus ojos después de cinco minutos dijo:
- No han llegado y es posible que los estén siguiendo… -
- Debemos ir entonces por los cristales de energía mientras ellos llegan - dije
Kai asintió y Bail Organa guardó profundo silencio. Comenzamos un suave descenso controlado e ingresamos en la atmósfera helada del planeta muy parecido a Hoth. Kai aterrizó en la entrada de la cueva que era muy familiar a mi cuando vine con mi madre a construir mi sable de Luz. Kai guardó silencio unos segundos con sus ojos cerrados y alcancé a ver una mirada de culpabilidad, dolor y tristeza en su rostro. No le dije nada ya que un nudo en la garganta me lo impidió. Solo le puse una mano en su hombro y se lo apreté afectuosamente mientras salí para alistarme a bajar a esta roca helada.
Él me siguió en silencio y en la salita vimos a dos Padawans alistándose para ir con nosotros. Kai dijo serio:
- Adonde piensan ir -
Los Padawans dieron un salto y se giraron a nosotros con sonrisas inocentes en sus caras pero Kai no cedió y esperó una respuesta. Un Padawan dijo:
- Mi nombre es Rei Wai y los de mis amigos son Wang Kuo, Shao Lung y mi amiga Sheng Ti. Nosotros queremos ir con ustedes porque mi amigo Wang Kuo y Sheng Ti quieren ser sus aprendices Maestro Fénix y yo quiero junto a Shao Lung ser sus aprendices Maestra Sanome. Kai y yo nos miramos y Kai dijo:
- Sheng Ti y Rei Wai, vengan con nosotros, Wang Kuo y Shao Lung quédense a cuidar de los iniciados mientras volvemos – Los Padawans asintieron y yo saqué mi sable de luz propio y se lo entregué a Shao Lung y dije:
- Ten te entrego mi sable de luz. Ten cuidado porque no es un sable de entrenamiento – Kai con ayuda de la Fuerza atrajo su sable doble y le dijo a Wang Kuo:
- Ten mi sable de luz y trata en lo posible de no usar las dos hojas porque son muy peligrosas tanto para los enemigos como para ti – La muchacha asintió seria pero Shao Lung dijo preocupado:
- Maestros, se quedan desarmados -
- No quedamos desarmados, no se preocupen por eso. – dije tranquilizadoramente mientras me aferraba del sable de luz rojo que me había dado Kai.
- Volveremos pronto no le abran a nadie por favor y la nave está codificada para que cuando salga se vuelva invisible a ojos extraños y si la nave es violentamente atacada la nave despega con destino a Yavin y no se asusten si pasa. Su seguridad es mi prioridad Si algo nos pasase a ambos por favor sigan en todo al Senador él los ayudará en lo que pueda - dijo Kai causando que de los niños surgieran lagrimas y asintieran en silencio. Yo estaba también conmovida por lo que había dicho al igual que el Senador quien suspiró y se sentó en la silla a aguardar nuestro regreso. Lyra salió primero al frío de lugar mientras Shao Lung la siguió como un Padawan al lado derecho suyo y un paso atrás. Kai salió también con Sheng Ti y ella se puso en la misma posición que Shao.
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POV Lyra
Kai al ver esto suspiró y aminoró su marcha al igual que yo para que los niños pudieran seguirnos. Poco rato después entramos en la gruta y pudimos suspirar tranquilos mientras los niños preguntaban a Kai:
- Maestro, porque no sentimos tanto frío -
- Porque usé la Fuerza para modificar su temperatura corporal, no me gustaría tener un Padawan helado – dijo con una sonrisa y los niños sonrieron alegremente y yo pensé contenta "Lord Fénix será un gran Maestro"
Ingresamos más profundo en la caverna para ver como había un pequeño Templo antiguo Jedi. Kai y yo inclinamos nuestros cabezas respetuosamente seguidos por los niños. Kai dijo abriendo una compuerta corrediza:
- Chicos, en las paredes y pisos de esta caverna están los cristales para la construcción de los Sables de Luz. Les aconsejo que tomen varios porque creo que no podremos volver aquí y además los demás también los necesitarán. Cojan los que necesiten y déjense llevar por la Fuerza en su búsqueda. Si necesitan ir más lejos nos avisan y uno de nosotros lo acompañará. – Los chicos asintieron mientras Kai y yo nos sentábamos a meditar en el suelo esperando su elección. Varios minutos después fui despertada de mi meditación por Shao quien me dijo:
- Maestra, estoy listo – Me mostró en una bolsita que traía diez cristales de diferentes formas y colores. Asentí contenta y el niño se sentó al lado mío. Alcé mi mirada y percibí que Kai no estaba y bajé mi vista al niño y le pregunté:
- Shao ¿Donde está el Maestro Kai? -
- El Maestro Fénix se internó con Sheng Ti después de que ella le dijera que quería tener un sable de luz como el de él y el Maestro no quería interrumpir su meditación – Asentí seria y juntos nos pusimos a esperarlos pacientemente.
Media hora después Kai regresaba con Sheng Ti ambos muy serios. Sheng Ti tenía una mochila grande y supe que había hartos cristales guardados allí. Sonreímos y juntos regresamos a la nave sin contratiempos.
Al llegar a la nave vimos alegres como el Senador les contaba a los niños un encuentro que él tuvo con Kai Fénix cuando era aún un Padawan salvándole la vida al senador de Malastar. Kai no dijo nada pero ingresó en la Carlinga y la nave despegó a los cinco minutos. Ya en el espacio encontramos con facilidad el Tantive IV. La nave más grande nos recibió en su hangar. Al descender fuimos recibidos por el capitán Antilles quien nos llevó al interior por un pasillo lateral. Bail pidió que prepararan los cuartos para los niños Jedi y los Padawans. Al dejarlos descansar a todos nos dirigimos a la sala de reuniones de la nave y cuando nos sentamos el capitán dijo.
- Lo siento Señor pero los Túnicas Rojas vigilaban las naves del Senado y casi no podemos despegar -
- ¿Desde cuando los Túnicas Rojas vigilan las naves del Senado? Antilles negó con la cabeza. -
- No lo sé, señor. Tengo la sensación de que Palpatine no quiere que algunos senadores salgan del planeta. -
Bail asintió.
- Gracias a la Fuerza, yo no soy uno de ellos. Todavía. ¿Consiguió el señalizador? -
- Sí, señor. Nadie ha intentado detenernos. Los clones del espacio-puerto parecen confusos, como si no estuvieran seguros de quién está al mando. -
- Eso cambiará pronto. Demasiado pronto. Todos sabemos quién está al mando - dijo Bail con gesto hosco.- Salgamos de aquí. -
- ¿Volvemos a Alderaan, señor? -
Bail negó con la cabeza y yo triste por la falta de Obi-Wan dije decidida
- Vamos a Kashyyyk. No hay forma de saber si algún Jedi habrá sobrevivido a esto, pero si tengo que apostar por alguno, lo haría por el Maestro Yoda. -
-------------------------
El Tantive IV cruzó el sistema Kashyyyk en silencio; seguía siendo zona de combate. El capitán Antilles no se arriesgó a realizar escaneos estándar, ya que podían ser detectados fácilmente y rastreados por las fuerzas separatistas.
Y los separatistas no eran los únicos que preocupaban a Antilles.
- Ahí está otra vez la señal, señor. Espere, que la recupero - Antilles trasteó un poco más con los controles del señalizador. - Maldita cosa - murmuró. - ¿Es que no puede calibrarse sin usar la Fuerza? -
Kai y Lyra estaban con sus ojos cerrados y de pronto Kai abrió los suyos con alegría casi rayando en el llanto…
- ¡Es el Maestro Yoda el que está en esa nave! -
Bail miró por la ventana delantera. Kashyyyk apenas era un pequeño disco verde a doscientos mil kilómetros de distancia.
- ¿Tiene ya alguna trayectoria? -
- Apenas, señor. Parece estar en una tangente orbital y dirigirse fuera del sistema. Pero esa nave según el escaneo cerrado es Wookiee. Esto no tiene sentido. ¿Por qué iba a estar una cápsula de salvamento wookiee en rumbo de alejamiento de Kashyyyk? -
Bail Organa se permitió una sonrisa por primera vez en todo el día.
- ¿Capitán Antilles? -
El capitán saludó con firmeza.
- En camino, señor. -
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Obi-Wan condujo el caza estelar del general Grievous tan deprisa hasta más allá de la atmósfera que salió de su campo gravitatorio y dio el salto al hiperespacio antes de que el Endevor pudiera alertar a sus cazas. Retornó al espacio real bastante lejos del sistema, trazó una nueva ruta y volvió a saltar. Unos cuantos saltos más, de dirección y duración variable, le situaron en las profundidades del espacio interestelar.
- ¿Sabes? - se dijo en voz alta. - La capacidad hiperespacial integrada resulta de lo más útil en un caza, ¿por qué no la tendremos todavía? -
Mientras el sistema de navegación del caza chirriaba y calculaba su posición, tecleó los códigos necesarios para conectar su comunicador Jedi con el sistema de comunicaciones del caza. El comunicador generó una señal de audio en vez de una holoimagen, una serie acelerada de pitidos. Obi-Wan conocía esa señal. Todos los Jedi la conocían. Era el código de rellamada. Estaba siendo emitido por todos los canales de todos los repetidores de la HoloRed. Se suponía que significaba que la guerra había acabado. Se suponía que significaba que el Consejo ordenaba a todos los Jedi volver de inmediato al Templo. Obi-Wan sospechaba que en realidad significaba que lo sucedido en Utapau estaba lejos de ser un incidente aislado. Estaba con el alma en un puño por la vida de Lyra. Estaba que no podía más de la preocupación por ella pero el deber era lo primero. Ella lo hubiera querido así. Tecleó el comunicador de audio y respiró hondo.
- Código de emergencia uno seis trece - dijo, y esperó.
El sistema comunicador del caza pasó por todas las frecuencias de respuesta…
Esperó algo más…
- Código de emergencia uno seis trece. Aquí Obi-Wan Kenobi. Repito, código de emergencia uno seis trece. ¿Hay algún Jedi a la escucha? - Esperó. El corazón le latía con fuerza.
- Algún Jedi, por favor, responda. Aquí Obi-Wan Kenobi declarando una emergencia uno seis trece. -
Intentó ignorar la vocecita de su cabeza que le susurraba que él podía ser el único en línea.
Que podía ser el único, y punto.
Cuando empezó a teclear coordenadas para dar un único salto que lo situaría lo bastante cerca de Coruscant para coger su señal directa, un estallido de estática brotó de su comunicador. Una mirada rápida confirmó la frecuencia: un canal Jedi.
- Por favor, repita - dijo Obi-Wan. - Estoy rastreando su señal. Por favor, repita.
La estática se convirtió en un chorro de láser azul que acabó conformando la figura borrosa de un humano alto y delgado, de pelo negro y elegante perilla.
- ¿Maestro Kenobi? ¿Se encuentra bien? ¿Está herido? -
- ¡Senador Organa! - exclamó Obi-Wan con profundo alivio. - No, no estoy herido, pero, desde luego, no estoy bien. Necesito ayuda. Mis clones se volvieron contra mí. ¡Apenas pude escapar con vida!
- Ha habido emboscadas en toda la galaxia. -
Obi-Wan bajó la cabeza, deseando silenciosamente que las víctimas encontrasen la paz en la Fuerza.
- ¿Ha establecido contacto con otros supervivientes? -
- Sólo con dos: una vaina de salvamento y un Infiltrador Sith robado - dijo con gravedad el senador alderaaniano. - Sintonice mis coordenadas. Le están esperando. -
La curva de un nudillo despellejado con una costra negra coagulada con polvo y un ribete rojo...
El borde deshilachado del puño de una manga beige oscura, manchada con salpicaduras de la muerte de un general...
La veta ambarina y granulada del mantel color vino tinto de pulido kriin alderaaniano...
Ésas eran las cosas que Obi-Wan Kenobi podía mirar sin empezar a temblar. Las paredes de la pequeña sala de conferencias del Tantive IV eran demasiado lisas para retener su atención. Mirar a una pared vacía hacía que su mente vagase...
Y que empezara el temblor.
De pronto la puerta se abrió de golpe y para sorpresa de Obi Wan Kenobi fue aplastado literalmente por un cuerpo femenino. Al despegarla de él la reconoció de inmediato como su querida Lyra. Ambos se dieron un fiero beso en los labios mientras ella se montaba en sus piernas. Fueron interrumpidos por una voz divertida diciendo:
- Maestros, yo de ustedes mantendría la compostura. El Maestro Yoda los ve y los "mata" – Ambos se miraron y se separaron de golpe justo a tiempo para ver al Maestro Yoda ingresar con el Senador Organa. Obi Wan Kenobi casi salta con su sable activado pero fue detenido por Yoda quien dijo:
- No le hagas nada el es un Jedi que mandé infiltrarse con los Sith pero no pudo cumplir su misión ya que Sidious lo pilló. -
Obi Wan suspiró aliviado y miró a Lyra quien lo veía con reprobación. Al sentarse todos guardaron un momento de silencio recordando a todos los amigos que habían muerto hoy.
El temblor empeoró aún más cuando se volvió hacia el otro ser de la sala, pues llevaba ropas de político que le recordaban al enemigo que aún vivía. El engaño. La muerte de Maestros Jedi que había admirado, de Caballeros Jedi que habían sido amigos suyos. La muerte de su juramento a Qui-Gon.
La muerte de Anakin.
Anakin debía de haber caído con Mace, Agen, Saesee y Kit. Korangar había caído con el Templo.
Con la propia Orden.
Sólo eran cenizas.
Cenizas y polvo.
Veinticinco mil años borrados de la existencia en un solo día. Todos los sueños. Todas las promesas.
Todos los niños...
- Nos los llevamos de sus casas – dijo Lyra luchando por permanecer en su silla. El dolor de su interior le exigía moverse y se convertía en una oleada tras otra de temblores. - Prometimos a sus familias...
- Controlarte debes. ¡Jedi aún eres! -
- Sí, Maestro Yoda – ella dijo. Si se centraba en eso aún podía contener los temblores. - Sí, somos Jedi. Pero ¿y si somos los últimos? -
- Si los últimos somos, nuestro deber el mismo es - Yoda posó la barbilla en las manos plegadas sobre el pomo de su bastón de gimer. Parecía tener hasta el último día de sus casi novecientos años. - Mientras un Jedi viva, la Orden sobrevive. Resistir a la oscuridad con cada aliento debemos. -
Alzó la cabeza y levantó el bastón para pinchar a Obi-Wan y a Kai en la espinilla.
- Sobre todo a la oscuridad en nosotros, jóvenes. Del Lado Oscuro la desesperación es. -
La simple verdad de esa declaración le atrajo. Hasta la desesperación es apego, una garra que se aferra al dolor. Despacio, muy despacio, Obi-Wan Kenobi, Lyra Sanome y Kai Fénix recordaron lo que era ser un Jedi. Kai se recostó en la silla y se cubrió la cara con ambas manos, inhalando aire entre las palmas. Al entrar el aire en él, arrastró el dolor, la culpa y el remordimiento; y al exhalarlo se fueron con él y se desvanecieron en el aire.
Exhaló su vida entera.
Todo lo que había hecho, todo lo que había sido, amigos y enemigos, sueños, esperanzas y miedos. Vaciándose, encontró claridad. Al limpiarse, la Fuerza brilló a través de él. Se incorporó y asintió en dirección a Yoda al igual que los demás.-
- Sí – dijo - Quizá seamos los últimos. Pero ¿y si no lo somos? - Cejas de cuero verde se unieron sobre unos ojos brillantes.
- La señal del Templo. -
- Sí. Cualquier Jedi que sobreviva podría obedecer la llamada y ser asesinado. -
Bail Organa miró a un Jedi y a otro, frunciendo el ceño.
- ¿Qué estáis diciendo? -
- Estamos diciendo - replicó Kai tranquilo - que tenemos que volver a Coruscant. – Solo tuvimos tiempo de salvar a los niños pero no más. -
- Eso no es correcto – dijo Lyra y continuó con una sonrisa – La Fuerza guió a uno de los iniciados a los cuartos de los Maestros Windu y Yoda y sacaron cuatro holocrones y un libro y los rescataron, además en muchos datapads desocuparon la biblioteca del Templo y ellos solos dejaron a los Siths igual sin saber anda de lo que aprendimos en estos miles de años. Por eso murieron casi un centenar de padawans. – Lyra sacó de sus túnicas y puso en la mesa el libro, los datapads estaban llenando la mochila y los holocrones causando la mirada asombrada de Kenobi, Fénix y Yoda. Yoda sonrió orgulloso y dijo:
- Bien un peso menos que se me quita. Iniciado es y veo que orgullosa estas de ellos -
Lyra y Kai sonrieron y asintieron orgullosamente. Pero Yoda continuó
Yoda miró a Obi Wan Kenobi y dijo:
- ¿Que piensas ahora de Kai? -
Para sorpresa de Lyra, Obi Wan inclinó su cabeza respetuosamente y dijo:
- Caballero Fénix perdone por tratarlo de traidor… no espero que me perdone pero prometo confiar más en su juicio. -
- No se preocupe Maestro Kenobi por eso, me dolió que la Orden me tomara como un traidor pero lo hice por el bien de ella. Eso casi me hunde. Todavía eso tira mi lado oscuro y necesito de mucha meditación para lograrlo. Hubiera preferido morir… -
Lyra se puso de pie de un salto y gritó llorosa con todas sus fuerzas mientras zarandeaba al pobre Kai con mucha violencia…
- ¡¡¡KAI FÉNIX NO PIENSE DE ESA MANERA, ERES EL MEJOR JEDI QUE HE CONOCIDO EN TODA MI VIDA…. ERES COMO EL HERMANO QUE NUNCA TUVE… NO QUIERO QUE TE PASE NADA MALO….!!! -
Lyra acabada de gritar se estrechó entre los brazos sollozante ante el asombrado muchacho quien le susurró….
- Mi querida Lyra a quien considero como mi hermana, tu eres el motivo por el cual sigo luchando…. Por tu futuro al lado de la persona que amas… por nada más lo hago… por una promesa que le hice a tu madre agonizante a quien no pude salvar y ese día me juré no fallarle a ella de nuevo y te protegería aún a costa de mi vida. -
El Senador Organa, Yoda y Obi-Wan Kenobi miraban asombrados la escena. Ellos dos despedían una fuerza de hermandad sin igual a lo que Yoda soltó un suspiro fatigado y Obi Wan miró a Yoda fijamente pensando en que Yoda estaba ocultando algo. No tuvo tiempo de decir nada cuando Yoda dijo:
- Aquí los últimos tres Maestros Jedi pido el voto para promover al caballero Fénix como Maestro y miembro del nuevo Concilio Jedi – Todos los presentes aplaudieron con entusiasmo en especial Lyra quien dijo:
- Con mi voto cuentas Maestro Yoda -
- Mi voto tienes Maestro Yoda – dijo Obi Wan con una sonrisa alegre. El Maestro Yoda de pronto endureció su rostro y dijo:
- Ahora con esto saldado debemos enfocar en que debemos regresar al Templo porque todavía debemos saber muchas cosas -
- El Maestro Yoda tiene razón aunque yo se con Lyra quien nos traicionó – Yoda y Kenobi los miraron y Lyra estalló a llorar. Kai dijo:
- No quiero decir quien, por eso quiero asegurarme con las cámaras de seguridad. Además debemos cambiar esa señal de la Holored y las señales alternas para evitar que los Jedis sobrevivientes mueran. – Todos asintieron serios incluso Lyra entre su llanto.
- Es demasiado peligroso - dijo el senador al instante. - El planeta entero es una trampa... -
- Sí, pero tenemos una... Ah... – dijo Lyra mientras furiosa se secaba las lágrimas de sus mejillas
- Tenemos una política respecto a las trampas... – concluyó Kenobi a Kai quien asintió sonriendo afectadamente
