El sonido del timbre se escuchó desde la puerta del departamento. Sacudí mi ropa y me tambaleaba sobre mis pies tratando de canalizar mi tan notorio nerviosismo y que la chica que estaba a punto de salir no pudiera darse cuenta de que sufría de escalofríos a flor de piel.
El sonido de pisadas firmes sobre un suelo de madera se escuchaban acercándose a la puerta, en un abrir y cerrar de ojos la puerta se abrió frente a mí dejando mostrar a una mujer alta, de ojos color ámbar que atrapaban a cualquiera que los observara tan fijamente como lo estaba haciendo yo en ese preciso momento. No recordaba lo tan atractiva que era.
-Hola Samus, pero qué agradable sorpresa. –Dijo Midna cálidamente acercándose a mi rostro y plantándome un beso en mi mejilla. –En verdad no pensé que dejarle mis datos a Anthony funcionaría para que me visitaras, mucho menos tan pronto. –Sonrió de lado, casi con un aire de victoria.
-Hola Midna, un gusto verte. –Me limité a responder, si pronunciaba una palabra más comenzaría a tartamudear de forma inevitable.
Me invitó a pasar, su departamento era enorme para alguien que vive sola, dentro de su magnificencia el lugar lo tenía todo. Con varios acabados en madera el departamento a simple vista tenía un pequeño bar, sala, comedor, cocina e incluso un balcón que daba de frente a la bahía de Termina, no lo podía observar del pie de la puerta pero se podía notar que tenía una vista asombrosa.
-¿Qué tal te ha tratado la vida en todo este tiempo? –Me preguntó mientras servía un par de bebidas en la barra del bar.
-Lo normal –Mentí, pero no era buena idea tener una conversación sobre mi madrastra y mi padre… en fin, creo que es más que lógico el porqué. –Supongo que Anthony y Snake te mantuvieron al tanto en su pequeña charla en el bar. –Respondí mientras me acercaba al sofá de la sala con suma lentitud observando aún la belleza del lugar.
-No es como que les haya preguntado, tampoco es como que me hayan podido responder algo, estaban un tanto ebrios cuando los visité. –Carcajeó mientras se acercaba y me ofrecía la bebida. –Pero supongo y puedo jurar que sigues estudiando… ¿qué era, robótica? Si no me equivoco.
-Tengo que admitir –Tomé del vaso, era innegable que ella seguía preparando aquellas bebidas tan excelentes que preparaba cuando nos comenzamos a tratar –Que tienes buena memoria, estudio robótica militar.
-Nunca comprendí porque esa carrera. No eres una persona con sangre fría como para esa carrera. –Hizo una pequeña pausa mientras me miraba fijo. –Eres seria, incluso puedes llegar a ser fría pero jamás te vería como alguien que dedicara su vida a alimentar las fuerzas militares con más armas que traigan el caos a la tierra. Creo que ya hay suficientes. –Exclamó.
-Es una cuestión un tanto personal, quizás por lo de mi madre. –Bebí de mi vaso nuevamente, tenía que relajar este tipo de preguntas que tuvieran que ver con la muerte de mi madre. –Creo que quiero ver pulverizados a los ladrones… o algo así.
-El perdón es un don divino de las diosas ¿lo sabías? La venganza no trae cosas buenas, más cuando esta es el factor o la meta principal que te mantiene en movimiento pues es una promesa que no puedes asegurar ni tener la certeza de que puedes cumplirla. Vendrías a esta vida a gastarla en algo imposible, vacío y carente de toda motivación positiva que alguien tenga al haber venido a esta vida.
-Lo sé, lo sé. Juro que ya lo superé, en parte. Pero no me quito esa idea de la cabeza pues fue motivo por el cual entrar a esa carrera, además en parte ayudaré a las empresas de mi padre estudiando esto. –Observé mi vaso, esta no era una buena primera plática después de tanto tiempo sin verla así que decidí romper la tensión del momento. –Pero entrando en temas más relevantes ¿qué ha sido de ti? Veo que cada vez te pones más… guapa.
Lo que acababa de decir hizo que se sonrojara pero no mentía con este comentario, la última vez que la vi definitivamente era guapa pero la corta edad todavía estaba muy marcada en su fisionomía ahora que han pasado los años se ha convertido en una mujer. Snake no exageró con los detalles y tal cual los describió así eran, ojos penetrantes, cabello naranja, belleza exuberante, cualquiera estaría a sus pies… cualquiera excepto yo.
-Que aduladora y extrovertida te has vuelto, Samus. –Exclamó con timidez. –Pero gracias por el cumplido, no he hecho mucho, tal como tú sigo estudiando.
-Mi memoria no es tan buena como la tuya ¿me lo podrías recordar? –Supliqué aunque si hago algo de memoria puedo recordar que nunca en el tiempo que preguntamos le pregunté que estudiaba y en ese momento me daba mucha vergüenza admitirlo.
-Tal como tú estoy en el rubro de la ciencia, estudio Fisicoquímica analítica cuántica.
-A decir verdad es una carrera bastante interesante ¿No has descubierto algún nuevo elemento? Leí en un artículo de la universidad que estudiantes de la Hyrule University estaban buscando en unos restos de meteorito nuevas sustancias extraterrestres y si no mal recuerdo, estudiabas en esa universidad.
-No tienes tan mala memoria y sí tienes razón, formo parte de esos estudiantes. Encontré algo muy interesante pero por el momento es información clasificada.
-Que misteriosa eres… muy interesante. –Sonreí de lado
-Si te lo cuento todo sobre mí, lo más probable es que no regreses aquí.
Nuestras miradas chocaron por unos cuantos segundos, hasta que se paró de su lugar y se sentó a un costado. Tomé una de sus piernas con mi mano, estaba cliente su piel, tanto que sentía como irradiaba un calor intenso que chocaba con mi mano. Ella tomó con sus manos mi rostro, bajé la mirada pero alzó mi cabeza para obligarme a observarla fijamente a los ojos.
-Eres muy tímida. Muy audaz para actuar de primera pero muy tímida cuando vas a llegar a donde tienes que llegar. –Sonrió con una mueca pícara, solo me limitaba a verla, su presencia era abrumadoramente seductora. –No espero que salgas de aquí corriendo, pero tampoco vas a salir sin siquiera intentarlo. Espero lo puedas prometer.
Acercó su boca a mi cuello, sentía como el contacto de sus labios quemaba y su respiración chocando con mi piel la erizaba sin remedio, me tomó de los hombros con firmeza y siguió con su juego. Mis manos estaban estáticas, no sabía qué hacer, me sentía aturdida por las sensaciones que esta mujer me estaba provocando pero quería saber que tanto más podía hacerme sentir.
Sin duda todo esto era un "llamado a la acción", las palabras de Snake resonaron en mi cabeza "Como siempre negándote a los buenos tratos" y quizás tenía razón, quizás necesitaba algo que me hiciera enfocarme en cosas que no tuviera y quisiera controlar, porque eso era, todo lo quería tener bajo control, quizás eso era lo que me tenía tan mal por lo de mi padre y Zelda ya que era una situación donde yo no tenía la batuta, no controlaba lo que iba a pasar ni con la relación de mi padre con Zelda, ni mis sentimientos hacia ella ni mucho menos saber qué es lo que ella sentía hacia mí. Tenía que olvidarme de esas cosa que me estaban taladrando mi cabeza, mis sensaciones y mis emociones o al menos tenía que darme la oportunidad de experimentar por otro camino alejado de tantos desastres que me estaban ocasionando en mi cordura, cosas que me dejan a la merced.
En un impulso de adrenalina tomé a Midna de sus caderas, jalándola hasta el sofá, sentándome y obligándola a postrarse encima de mí, la abracé con fuerza para pegarla lo más posible a mi cuerpo, ella bajó su cabeza y me besó con una intensidad que no encontraba una palabra que tuviera cabida exacta, no era amor esto y de eso estaba consiente desde que accedí venir a este sitio, desde que ella comenzó el juego y desde que yo seguí la corriente. Sabía que ella nunca me enamoraría pero tenía que probar, siempre que terminaba con una idea de que "alguien me gustaba" en mi cabeza no me la podía sacar en un muy buen tiempo (varios años quizás) y quizás era por la falta de contacto con otras personas durante ese tiempo. No se necesita saber sobre ciencia y robots cuando se trata de necesidades humanas, al final el cuerpo por instinto te dice qué es lo que necesita, así como cuando se está convaleciente el amor era similar a una enfermedad, sin que te des cuenta te va consumiendo de pies a cabeza, dejándote cada vez peor y sin encontrar la salida conforme pasa el tiempo hasta que cede por su propia cuenta como una gripa o encuentras una cura como lo que pasa con una infección. Quizás Midna era ese antídoto que necesitaba en ese momento.
Seguimos besándonos con lentitud después de un tiempo, pero el calor me comenzaba a ganar y la recosté en el sofá quedando sobre ella y sentía como sus manos se colaban bajo mi sudadera acariciando en círculos mi espalda como si buscaran algo en mi piel, manos curiosas pensé. Puse una mano en su cintura mientras con la otra me apoyaba para no caer sobre ella con todo mi peso, comencé a sentir que la lengua de Midna se quería escabullir a mi boca pero corté el beso. No podía soportar eso, no aún pero no podía decírselo entonces comencé a besar su cuello, desde la yugular hasta bajando a la clavícula y haciendo una pausa en ese sitio.
Midna comenzó a desabotonar su blusa dándome espacio para explorar nuevos sitios en su piel, dejando ver su ropa interior que moldeaba perfectamente su busto perfectamente formado, con las yemas de mis dedos comencé a explorar aquellos lugares mientras ella sostenía mi cuello con sus manos jugando con mi pelo agarrado, mordí un poco de su piel cerca de uno de sus pechos haciendo que soltara un pequeño suspiro que parecía sonar a un sonido de placer, me subí nuevamente a su boca tratando que no se sobrepasara nuevamente pero fue en vano.
Traté todo ese tiempo en no pensar en eso, en mi padre, en la situación… en Zelda, pero estaba fallando míseramente, trataba de parecer experta en ese momento y enfocada en lo que estaba haciendo pero creo que eso no estaba funcionando, mi mente quería que pasara pero a la vez no quería estar ahí, quería encontrarme en otro sitio, era la primera vez que me negaba a una relación de este tipo, por alguna razón me estaba sintiendo muy incómoda. Comencé a frustrarme, me tensé y Midna comenzó a notarlo.
-Creo que ya te pusiste algo tensa.
-No, bueno… -No podía mentirle era más que lógico lo que había pasado y estaba muy avergonzada por eso.
-Si no estás lista para esto, no te preocupes, lo entenderé. –Dijo no muy convencida pero al menos trató de ser compasiva conmigo.
-Gracias y en verdad lo siento mucho. –Exclamé con tristeza, quizás arruiné mi oportunidad con ella, la oportunidad de probar esta nueva medicina.
-No lo sientas, pensé que no pasaría nada de esto pues jamás lo alcanzamos a intentar. –Rio con dulzura –Además es la primera cita y estas cosas no salen tan fluidas, o al menos no cuando se está en cita. Pasiones de una noche son otra cosa.
Nos levantamos del sofá, ella se volvió a abotonar su blusa y yo acomodé mi sudadera. Era como si no hubiera pasado nada excepto yo que me decía mil maldiciones por segundo en mi cabeza, realmente estaba decepcionada conmigo misma por ser tan cabeza dura y no poder dejar llevarme, ser como Snake me facilitaría mucho las cuestiones sociales y románticas o bueno, al menos no me importaría tanto lo que pase en cualquier ámbito.
La velada después de ese pequeño incidente transcurrió amenamente, charlamos sobre los proyectos que teníamos en mente para la escuela, los veranos científicos que pasamos lejos de casa y otras cosas como gustos y preferencias en común pero en su mayoría sobre cuestiones científicas. Era con la única persona con la que podía hablar de estas cosas sin tener que explicarle todo como se lo diría a un niño de 5 años. Todo avanzaba de maravilla y ya a altas horas de la noche salimos a tomar aire fresco de la ciudad en su balcón, que reitero, tenía la mejor vista de todo el distrito Twili.
Ambas estábamos en completo silencio, con nuestras bebidas en la mano y ella fumaba un cigarrillo con toda la calma del mundo, pero no era para menos porque el lugar estaba especial para eso.
-Sé que lo que pasó hace un momento no fue sin motivo alguno. –Por fin terminó rompiendo el silencio Midna poniéndome en una situación complicada. –Esa reacción no fue porque sí. Con obviedad puedo darme cuenta que te ocurre algo porque no has hablado mucho o por lo menos no como acostumbras.
-No, no es nada. De verdad. –Bebí mi whisky con rapidez buscando una excusa para poder evadir el tema de mi madrastra y todo lo que eso conllevaba. –Voy por más alcohol ¿no necesitas otro trago? –Pregunté.
-No, gracias, estoy bien por el momento.
Entré al departamento acercándome al bar y sirviéndome otro trago de alcohol, en verdad lo necesitaba aunque ya era algo tarde y las copas comenzaban a surtir efecto en mi sistema. Para tratar de espabilarme entré al baño y mojé mi nuca dejando que el agua fría actuara en mi sistema nervioso. Se sentía tan bien después del calor que no podía quitar luego del encuentro inconcluso que había tenido hace momentos atrás con Midna.
Pero no se lo podía atribuir todo a ese encuentro poco casual. Estaba claro que aún seguía mal por todo lo ocurrido con anterioridad. Las palabras que le dije a Zelda aquél día hace ya una semana me estaban carcomiendo la conciencia y no me dejaban tranquila. Me sentía pésima y patética, nunca había actuado de esa forma tan estúpida y poco correcta a no ser que fuera con motivos pero esta vez fue la combinación entre resaca y frustración por no recordar nada de la noche anterior y comenzar a formular ideas locas en mi cabeza.
Pero esta semana que ha transcurrido me he dado cuenta que en verdad esta amargada o parecía una señora en el cuerpo de una joven, quizás si se merecía lo que le dije porque de igual forma no le tengo confianza a pesar de que no he notado nada extraño en ella ni un comentario fuera de los sarcásticos para referirse a mi o comentarios ásperos hacia mi persona que pueda inculparla de algo que no sea que de verdad quiera casarse con mi padre. No tenía sentido ¿cómo es que se había fijado en él? Eso más adelante lo tendría que investigar. O dejarlo de lado de una buena vez y por todas.
Salí del baño, recogí mi vaso con whisky y regresé al balcón con Midna quien me esperaba con un nuevo cigarrillo en la mano.
-Te demoraste en volver –Dijo Midna.
-Lo siento, tuve que entrar al baño y respondí una llamada de mi padre. –Mentí, no se lo podía confesar, sería tonto y sentimentalista de mi parte el por qué me demoré tanto.
-¿Tu padre? Ni siquiera sabía que tenías uno. –Comentó. –Podrías contarme cosas de tu vida más a menudo ¿sabes? Me gustaría saber sobre ella, a penas y sé que te llamas Samus.
-Bien –Dije recargándome en el barandal del balcón, mientras observada la hermosa vista que tenía frente de mí. – ¿qué quieres saber?
- ¿Cuál es tu nombre completo?
-¿Es enserio? Eso es una pregunta tonta.
-Anda, dime que tú fuiste la que me dio carta abierta para hacer preguntas. –Rio de lado, sabía que no tenía escapatoria.
-Mi nombre es Samus Aran… Ahora sí podemos pasar a las preguntas buenas ¿por favor? –Sonreí, esperaba una pregunta más profunda que mi simple nombre así que le dejé la carta abierta por el momento.
-Tu apellido me es extrañamente familiar… ¿Quién es tu papá?
-Mi padre, bueno, su nombre es Rodney Aran y es el dueño de unas minas de diversos metales de Federation City, ex veterano de guerra y fundador de Aran Military Weapons. Nada en especial a decir verdad. –Concluí con mi padre y seguía la parte más difícil para recordar, mi madre. Suspiré para poder contener mis sentimientos y proseguí. –Mi madre se llamaba Virginia Aran, era Ingeniera Geodesta, topógrafa y geóloga en las minas, ahí conoció a mi padre pero ya sabes la historia de ella, cuando yo tenía 4 años unos ladrones entraron a mi hogar y la asesinaron. –Concluí con una expresión de dolor en mis ojos. –Trataba de defenderme de los bandidos y vi como lentamente le dispararon múltiples veces sin piedad a quemarropa.
Apreté mis manos, estaba sumergida en coraje, aún no podía superar esa etapa de mi vida por completo. No lloraba pero los recuerdos de las balas que perforaban la piel de mi madre inundaban mis pensamientos cada que contaba esta historia. Al principio el recuerdo no lo podía sacar de mis sueños, poco a poco aprendí a ignorarlo pero aun cuando recuerdo esa fatídica escena me hierve la sangre queriendo asesinar al único hombre al cuál pude reconocerle el rostro, el único que si me lo vuelvo a topar en la calle lo asesinaría con mis propias manos aunque me costara mi vida entera tras las rejas y al que juro por la memoria de mi madre que lo capturaré y sabrá lo que yo he tenido que pasar con tanto dolor que ahoga mi pecho por tantos años.
Mi mirada se nubló de ira. Midna trató de calmarme pero fue en vano, tomé mi trago de whisky como agua y con eso pude calmar el coraje que hirvió dentro de mí.
-Siento mucho haber hecho que recordaras eso, en verdad discúlpame. –Dijo una Midna preocupada que suplicaba mi perdón pero no tenía nada que perdonar, la que tiene que disculparse soy yo por ser tan emocional con eso todavía.
-Descuida, perdóname a mí por ser tan histérica al respecto.
-No te preocupes, no debí de haberme metido en ese tema. –Tocó mi hombro reconfortándome después del mal trago. –Pero pasando a otras cosas… ¿de casualidad tu padre no se va a casar próximamente?
¿Acaso era el día de los temas incómodos? me pregunté, otro tema que me tenía con los nervios de punta. Pero ¿por qué ella sabría eso? Se supone que solo los amigos más cercanos lo saben.
-Sé que no es muy cortés responder con otra pregunta pero ¿cómo lo sabes?
-Sólo responde y te podré decir por qué lo sé. –Respondió con una mirada llena de picardía. Me transmitió la sensación extraña de que ella ya sabía algo pero preferí no pensar mucho en eso y dejar que ella me lo dijera.
-Sí, mi padre se casará no sé cuándo pero pronto.
-Entonces no me equivoqué, tu padre definitivamente debe de ser un buen mozo para haber captado su atención. –Contestó al parecer sin pensar Midna
-¿De qué hablas?
Midna me observó con un rostro que me decía que había cometido un error al decir eso, pero creo que supo que no tendría más salida que decírmelo. Tomó un trago de su vaso al parecer para calmar su ansiedad.
-Creo que metí la pata al decir esto porque se suponía que nadie debería de saberlo pero supongo que contigo no habrá problema –Admitió Midna. –Conozco a la prometida de tu padre desde hace muchos años, se puede decir que somos algo así como las hermanas que nunca tuvimos.
-Así que conoces a Zelda. –No era pregunta, era afirmación. Quizás ella podría sacarme de algunas dudas que tenía respecto a esta mujer.
-Veo que ya la conoces, es muy pronto.
-Soy la hija del comprometido, creo que es lo más natural ¿no crees?
-Sí, definitivamente sí. Pero si me permites déjame darte un consejo.
Mi corazón latió con fuerza, esto no podría ser nada bueno o al menos no pintaba para eso ¿pero que no son amigas? Tenía muchas preguntas en mi cabeza, tantas que no sabía si podría responderlas ella o la mismísima Zelda Fitzgerald. Su rostro me mostraba que yo no estaba tan herrada en mis especulaciones.
-Adelante. –Pedí que continuara, necesitaba saber más sobre esta mujer que sería la esposa de papá. –Si tienes algo que yo necesite saber debes decírmelo y no por mí sino por papá.
-No sé cómo te habrán manejado la historia pero espero que no te hayan mentido… -Hizo una pausa, esto definitivamente no estaba bien.
-Dilo ya de una buena vez Midna.
-Tienen un poco menos de dos meses saliendo y su compromiso lo anunciaron hace dos semanas con la familia de Zelda en un banquete que hubo en la mansión de tu padre. Soy amiga de Zelda y todo pero –De nuevo cortó su conversación, estaba batallando mucho en poder decirlo, quizás sentía que estaba traicionando a su amiga o mejor dicho a su "hermana" pero también yo lo poco que conocía a Midna ella era una persona con valores y éticas que apoyaban aún más lo moral que la lealtad, el bien sobre el mal siempre triunfará en la mente de Midna a pesar de su vida alocada nocturna. –No siento que Zelda ame completamente a tu padre y ni siquiera la siento feliz con esto, no sé exactamente por qué lo está haciendo pero ella sabe que la apoyaré sin importar qué pero solo quiero que sea feliz. En veces pienso que lo hace como venganza hacia sus padres. –Cortó de nuevo la plática, ya se había puesto tensa. –Creo que no debería de seguir hablando sobre esto.
-Descuida pero ¿podría preguntarte una última cosa antes de terminar con esto?
-A estas alturas creo que un dato más no sería nada inapropiado. –Sonrió con amargura.
-¿Por qué tomaría venganza hacia sus padres?
-No lo sé, nunca me lo ha confiado pero puedo intuir que tiene que ver con un ex prometido que tuvo Zelda hace mucho tiempo. Quisiera poder confiarte más pero eso es algo muy privado de su vida.
Mi mente se quedó completamente inundada por estos pensamientos ¿acaso estará utilizando a mi padre como una válvula de escape? Eso no sería justo porque al final de todo mi padre terminaría sufriendo por el desamor de Zelda porque ese sentimiento no se podía fingir pero que fría y manipuladora se dejaría ver la "señorita Fitzgerald" si esto es cierto. Debía descubrir que estaba pasando por la mente de esa mujer, ahora sí que me ha colmado.
Toco comenzaba a tener sentido. Esta mujer no era una persona de noble corazón en dado caso que esto fuera cierto. Debía de investigar un poco más acerca de la historia de la vida de Zelda antes de mi padre.
No podía permitir que Zelda Fitzgerald dañara el corazón de mi padre. Él no lo soportaría y no lo merecía.
