Memory in Jutsu

Resumen: Un hechizo mal lanzado y la pérdida de su memoria como consecuencia. Draco ya no sabe ni como se llama y su hijo está dispuesto a ayudarlo, pero un secreto bien guardado lo llevara a embarcarse en un viaje para encontrar al padre de Scorp, del que no sabe nada, solo que es un ninja.

Categoría: Harry Potter, Naruto

Personajes: Albus Severus Potter, Draco Malfoy, Gaara, Harry Potter, James Sirius Potter, Lily Potter, Original, Scorpius Malfoy, Teddy Lupin, Uchiha Sasuke, Uzumaki Naruto.

Géneros: Humor, Romance.

Clasificación: .NC-17

Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte, Tríos, Voyerismo=mirar a otros

Capitulo: 4/15

Completa:

Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.

IV Capítulo.- Sunagakure no Sato

—Esto es… impresionante —dijo Scorpius viendo la aldea a la que habían sido llevados. Todo parecía ser de roca.

—Los muros de la aldea son esenciales para defendernos de los enemigos —les contó uno de los ninjas, pero cayó al ver la cara que le puso su líder. No podía estar hablando con desconocidos sobre las barreras de la aldea.

—Necesitamos un medico —dijo Harry, sintiendo como Albus se removía, pero no despertaba.

—Primero tienen que entrevistarse con nuestro líder, no pueden venir y simplemente instalarse en nuestra aldea.

—Entonces llévennos con su líder, por favor —pidió Draco. Arto de que les dieran tantas vueltas. Además de que el lugar no le sonaba para nada. No recordaba la tal Sunagakure no Sato.

El que parecía ser el líder de los ninjas que los encontraron, los llevó por las calles de la aldea, pero podían notar como varias personas más les seguían desde la distancia.

—Parecen muy desconfiados —les dijo Scorpius, pero en su idioma natal.

—Son guerreros, ellos están preparados para desconfiar.

—Veo que hablan otro idioma —dijo el ninja de repente —. Estoy empezando a pensar que quizás no fue una buena idea dejarlos entrar a nuestra aldea.

—No somos peligrosos, se los dije cuando nos encontraron —dijo Scorpius, sosteniendo a Draco del brazo para que no se lanzara contra el altanero que no les quitaba la mirada de encima —. Lo único que me interesa ahora es que atiendan a mi prometido. Se encuentra enfermo y no me gusta eso.

—Algo me dice que ustedes saben más del estado del joven, y que no es una simple deshidratación.

—Puede ser, pero sólo lo diremos a su líder.

El ninja les miró con enojo, se podía notar en sus facciones que no estaba para nada feliz con lo que acababa de confirmar.

Sin decir nada, los cinco siguieron con su camino, claro, sin contar con los demás ninjas que les seguían desde cerca.

Llegaron a un edifico, claramente más imponente que los demás, pero no por su tamaño, sino por las vibras que podían sentirse desde afuera.

Entraron al lugar y notaron las escaleras.

Harry sentía que se agotaba cada vez más, por que casi no movía a Al, pero eso a la larga le cansó, por lo que no puso peros cuando Scorpius le pidió sostenerlo por un tiempo.

—Aquí se encuentras nuestro Kazekage, Gaara-sama —les informó el tipo —. Deberán dejar que hable con él primero. Su seguridad es nuestra prioridad.

—Haz lo que tengas que hacer, hombre, pero hazlo rápido por que necesitamos la ayuda para el chico —le rebatió Draco.

El tipo se metió en la habitación que estaba frente a ellos, y no se demoró nada en salir del lugar, y luego de dar un cabeceo les indicó que entraran.

Harry fue delante de los demás, y fue el primero que vio al hombre parado frente a ellos. Un hombre de apariencia fuerte, de aproximadamente cuarenta años, quizás menos. Serio, o eso le pareció al ver su rostro libre de expresión, además del hecho de que no tenía cejas. El cabello de un rojo mucho más intenso que el de los Weasley y una energía que emitía desde su interior. Algo que no les gustó a ninguno de los tres.

—Veo que los informes de mis hombres eran ciertos —dijo con una voz tan profunda que ni siquiera el mismísimo Severus Snape podría igualar —. No son de aquí.

—No lo somos, pero necesitamos ayuda para que atiendan a mi hijo —dijo apuntando a Al, que seguía inconsciente.

—La energía que emiten es muy diferente a la que hay por aquí —les dijo el hombre desde atrás del escritorio, mientras mantenía las manos sobre este, sin apartar la mirada en ningún momento —. Ustedes tienes energías poderosas. Y me inquieta el no saber a qué se enfrenta mi aldea al tenerlos aquí.

—No somos ningún tipo de amenaza —le dijo Draco —. Sólo estamos de paso. Buscamos a una persona, pero no creo que este aquí.

— ¿Puedo saber de quién se trata? —Preguntó el Kazekage.

—Preferiría saber primero con quien hablamos. Además del líder de la aldea, tendrá un nombre ¿Verdad? —Le preguntó Harry, notándose altamente molesto. Más lo que pasaba es que estaba preocupado por la salud de su hijo y nieto.

—Mi nombre es Gaara Sabaku no —dijo poniéndose de pie, notándose aun más imponente de lo que lo hacía detrás de su escritorio —. Al igual que ustedes deben de tener nombres.

—Lógicamente —dijo el desmemoriado, cansado de la aparente disputa entre ese tipo y Potter —. Él es Harry Potter —dijo apuntando al moreno, que no descruzaba sus brazos —. Mi hijo Scorpius y el chico que está en sus brazos y desmayado es Albus Potter, el hijo de Harry. Yo soy Draco Malfoy, y ahora le pediría urgente un medico para atender a mi yerno. —Según lo que me dijo mi ninja, quizás sepan más de lo que aparentan.

—Pues la condición de mi hijo es delicada y sólo puede ser tratado por un medico altamente calificado —le dijo Harry —. En este momento nos es imposible viajar con él en estas condiciones.

El Kasekage lo pensó por un momento. Necesitaba respuestas y si para ello tenía que asegurar la salud del muchacho, tenía con quien contar.

—En este momento se encuentra en la aldea la mejor medic nin que conozco, y puede que les atienda.

Gaara se puso de pie y se dirigió a la entrada, donde le dijo algo a uno de los ninjas que custodiaban la puerta. El hombre, luego de una solemne inclinación, desapareció del lugar.

Draco veía como Harry entornaba los ojos, claramente molesto por lo que fuera, pero estaba seguro que su problema era con el líder de la aldea a la que habían ido a caer.

— ¿Pasa algo malo, Potter? —Le preguntó al ver que estaba muy molesto.

—No me gusta para nada este "Gaara Sabaku no". No me da confianza.

—Pues mientras puedan ayudar a Albus, bienvenido sea —dijo Scorpius, mirando fijamente el rostro de su pareja, que aun no reaccionaba.

—Mandé a llamar a quien puede atenderlo, pero sólo uno de ustedes podrá acompañarlo.

—Creo que lo mejor es que lo llevara papá, así podrían aprovechar de examinarlo, por si el "viaje" le afectó.

—Es verdad —dijo Harry —. Entonces Draco irá con Albus.

Sintieron que golpeaban la puerta y que por ella aparecía una mujer impresionante. Alta, rubia, de apariencia joven, con rostro sereno y con grandes "atributos".

—Ella es el médico que los puede ayudar. Tsunade-sama es la mejor medic nin que existe.

La mujer se acercó mirando a los cuatro y quedó mirando a Scorpius detenidamente, al igual que a Draco.

—Es de mala educación mirar a la gente de manera tan altanera —le reclamo el rubio mayor.

—Lamento si los incomodé, pero el chico me recordó a alguien por un momento.

— ¿A alguien? —Preguntó el aludido — ¿A quién?

—No lo sé —dijo quitándole importancia, para luego mirar al chico desmayado que el rubio tenía en brazos —. Supongo que es a él a quien quieren que atienda.

—Así es —Scorpius le pasó su pareja a Draco, para que lo llevara —. Mi padre también necesita ser atendido.

— ¿Hay algún lugar que me puedas facilitar, Gaara-san?

—La habitación del lado ya fue habilitada —le dijo a la mujer, sin cambiar ni un ápice su actitud ni su rostro.

—Bien, entonces síganme.

—Ustedes esperaran aquí hasta que Tsunade-sama vuelva con los resultados.

Scorpius y Harry asintieron, esperando que las cosas no se complicaran más de lo que ya lo estaban.

Por otra parte, Draco dejó a Albus sobre una camilla que había en la habitación en la que entraron. No había más implementos que ayudaran a la mujer y eso le extrañó hasta cierto punto.

—No confías en mi, ¿Verdad? —Le dijo la mujer, luego de pararse a su lado —No has bajado la guardia en ningún momento.

—Es mi deber el protegerlo —le dijo mirándola a la cara.

—Sí, claro —dijo nuevamente, quitándole importancia y concentrándose en el más joven —. Ahora déjame revisarlo, no le haré nada indebido.

—Ni lo permitiría.

—Vaya con tu carácter —le dijo mientras posaba las manos sobre el cuerpo de Al y comenzaba a canalizar su chacra para poder pasarlo al rededor del chico y así saber qué es lo que pasaba. El examen partió bien, hasta cierto punto sólo era agotamiento por deshidratación o algo por el estilo. Claro, hasta que llegó a su vientre y sus manos se quedaron ahí —. Esto es imposible.

Draco se puso a la defensiva y prácticamente empujó a la mujer lejos de Al, que poco a poco comenzaba a despertar.

—No te acerque —le advirtió.

— ¿Qué? —Parecía que recién venía comprendiendo — Oh, lo lamento si te alarmé, pero hace años que no veía un caso como este. Sólo lo he visto una vez y eso pasó hace casi trece años.

— ¿Qué quieres decir? —Sintió como el chico se quejaba a su espalda y se giró para ver como lentamente se incorporaba — ¿Cómo te sientes? —Le preguntó, mientras lo ayudaba a sentarse bien —Tú hiciste algo realmente estúpido.

—Lo se, lo lamento, pero no quería alejarme de Scorp.

—Ya arreglaremos eso después —dijo volteándose para mirar a la mujer nuevamente — ¿Qué significa eso de que ya había visto algo como lo de Albus?

—No es el primer caso de un hombre embarazado que trato —dijo con seriedad, viendo como el chico no entendía nada de nada —. Atendí a un hombre, como te dije, hace casi trece años, pero según yo, él era el único capaz de hacer algo por el estilo.

—Pues ya ves que no ¿Cual es el problema?

—El problema es que ese hombre lo logró por una razón extra a este mundo. El es el contenedor de un demonio, que le permitió procrear, lo que me deja con la duda de que es ese chico —dijo apuntando a al.

—Ciertamente no es un demonio. Somos una comunidad tan secreta como la suya. Para nosotros, el que un hombre procree, va de la mano de cuan poderoso sea.

—Entonces no es el único.

—Claro que no. Yo mismo fui quien dio a luz a mi hijo.

— ¿El novio de este muchacho?

—Así es.

Tsunade los miró por un buen rato. Si bien se veían poderosos, no parecían ser peligrosos.

—Ahora tengo que revisarte a ti, pero quiero saber si tengo que saber algo especial sobre ti.

—Tengo amnesia —dijo parándose frente a la mujer —. Desde hace unas semanas que no recuerdo absolutamente nada y es por eso que viajamos a estas tierras.

—Vale —dijo pasando sus manos alrededor del hombre, canalizando su chacra, sin notar nada raro, aparte del hecho de que no parecían extrañarse por el hecho de su examen —¿Conocen algo de los ninjas? Veo que no parecen sorprendidos.

—Sus habilidades no se comparan con las nuestras —fue lo único que dijo el rubio.

La mujer asintió y luego les dijo que los acompañara a la otra habitación.

En cuanto abrieron la puerta, un chico pasó al lado de la mujer y Draco. Scorpius prácticamente arrancó a Albus del piso y lo abrazó con todas sus fuerzas.

—No vuelvas a hacer algo tan tonto como lo que acabas de hacer.

—Lo lamento, mi amor —le dijo abrazándose a él —, pero de verdad no podía soportar el no saber de ti.

—Merlín, Al ¿Cómo pudiste ponerte en un peligro como este? —Le retó Harry, cuando Scorpius le permitió abrazar a su hijo. El chico esta vez no dijo nada, apenado por haber provocado tantos problemas.

— ¿Y bien? ¿Algo malo con el chico? —Preguntó Gaara.

—Algo que sólo podemos tratar entre nosotros, Kasekage-sama —dijo la mujer, ocupando el honorífico correspondiente con el cargo del pelirrojo —. Es importante que nadie más aparte de nosotros se entere de la conversación que llevaremos a cabo.

El pelirrojo asintió y los magos sintieron como una atmosfera rara les cubría, oscureciéndose el ambiente de un momento al otro y vieron impresionados como lo que parecía ser una cúpula de arenas los comenzaba a rodear.

—Fuera de estas paredes, nadie podrá saber lo que hablemos.