Rescates y Revelaciones
Renuncia
House M.D no me pertenece. Le pertenece a David Shore y a la FOX. No hay necesidad de decirlo en realidad, yo la dejaría tal como está.
Hey Arnold, no me pertenece. Le pertenece a Nickelodeon, Viacom y Craig Bartlett.
Aunque intento ser exacto en lo que pueda, ninguna de las descripciones médicas del fic tiene que tomarse como verídica. Esto es ficción.
Capítulo III
(Amigos Confrontados)
House entró a la oficina con Gerald, Helga, Chase y Foreman. Indicó con un gesto que cada uno se sentara en las sillas del despacho. Y empezó.
- ¿Dónde está Cameron?
- Salió a hacer una historia más completa de Arnold – dijo Foreman.
- Pues habérselo ahorrado, que por eso tenemos a estos chicos. Venga… empiecen a hablar.
- Bueno… Arnold… es un tipo muy saludable – dijo Gerald – Siempre está haciendo cosas saludables, no come la comida chatarra que sirven en la escuela… y hace lo que le piden.
- Irrelevante – dijo House – Nos topamos con un niño modelo… ¿Y qué dices tú Helga?
- Bueno… - al ver a Gerald supo que debía ser dura – Ese cabeza de balón siempre se la pasa en su grupo de amigos… ¡Hasta bajo a un desagüe por recoger el reloj de su abuelo!
- ¿Fiebre por mordedura de rata? – dijo Chase.
- No, no lo creo. Ninguna rata nos mordió en el camino… - dijo Gerald – Y yo no he mostrado síntomas tampoco…
- ¿Es que bajaste al desagüe con tu amigo? Eeeehh… que asco me dan… - respondió House – Pero no importa… Chase… antibióticos de amplio espectro por si algún bicho se le coló al meterse en esa cloaca… empieza con penicilina y tetraciclina…
Chase salió a ponerle el tratamiento a Arnold.
- ¿Y ya está…? – dijo Helga - ¿Sólo lo trajo y nos trajo para decirnos que lo mordió una rata?
- Helga… está enfermo…
- ¡Por favor! – dijo ella - ¡Estoy harta de ver como todos se preocupan por esa cabeza de balón! Y él igual que sólo se dedica a ayudar a los demás. ¿Acaso no puede vivir como un niño normal, sin preocuparse por la miseria del mundo? ¡Eligió comerse todos los cereales de casi 10 cajas en lugar de tirarlos… porque "hay niños que mueren de hambre en todo el mundo"! ¡Por favor!
(Nota del Autor: Arnold rechaza tirar cajas de cereal para ganar un premio, por el argumento de los niños con hambre, en el episodio "El Cometa Sally".)
- Interesante… - dijo House – Me recuerda a las alimentaciones forzosas para hacer foie grass.
- No tiene nada de interesante – dijo Gerald – Yo comí el cereal con él y no me pasó nada.
- Eres negro… - le respondió House.
- ¡¿Qué? – gritaron Helga y Gerald sorprendidos por la falta de tacto de House.
- Que eres negro… - respondió House – Tal vez pensaran que es un lunar… pero la disparidad racial está documentada en la medicina. En el colegio no enseñan esas cosas… así que vamos… es hora de ecografiar el hígado de su amigo cabeza de balón.
Foreman miró a Gerald como diciéndole que House lo trataba peor a él y los hizo seguirlo hasta la habitación. Arnold estaba con la vía para los antibióticos y conectado a un monitor. Se podía ver "95 Pulse - 120 / 75 mmHg – 91 SPO2"
(Nota del Autor: Si creen que 95 latidos por minuto es mucho, recuerden que en niños el corazón late más rápido que los adultos. Entre los 1 – 10 años, el promedio va entre 70 a 120 latidos por minuto. Y Arnold tiene 9 – 10 años aproximadamente.)
- ¿Está dormido? – dijo Gerald - ¿Está bien no…?
- Será la depresión hospitalaria – le respondió House – O sencillamente estará cansado.
- Aquí traigo el ecógrafo – dijo una enfermera.
- Excelente… - dijo House – Bien... chicos… - dijo mirando a Helga y Gerald – Necesito que me digan más de Arnold…
- Cómo le dije antes… es un cabeza de balón que…
- Ya examinamos su cabeza… - respondió House – Necesito nuevas ideas…
House empezó a ecografiar el hígado de Arnold.
- No hay signos de hepatitis… ni de quistes… ni de cálculos renales…
- ¡Tiene a Abner! – dijo Gerald - ¡Su mascota!
- ¿Abner? – dijo House.
- Es un cerdo que tiene como mascota… y es… muy especial. Se comporta como un perro y…
- No sigas – dijo House – Con eso me basta… es muy probable que haya contraído la triquinosis.
- ¿Triquinosis?
- Si se le dio por ser muy cariñoso con su cerdo, se le habrán pegado las larvas. Así que como dicen que es muy preocupado por los niños con hambre… háganle una biopsia muscular para confirmar la Triquinosis.
- ¡Una biopsia muscular es muy dolorosa! - le replicó Chase – Una bioquímica es más segura.
- Pero es que si le hago la bioquímica no se creerá que soy malo… ¿Verdad Helga?
Helga quería decir en ese momento que le hicieran la bioquímica y que lo de la biopsia era una maldad. Pero no podía hacerlo porque no quería que Gerald supiera su secreto. House posiblemente ya sospechaba, pero no quería confesárselo por su propia boca. Así que se trago su orgullo y le siguió el juego a House.
- Háganle la biopsia a ese cabeza de balón.
- ¿Y tú desde cuando decides el tratamiento de Arnold?
- Es mi asistenta en el caso… chico del folklore urbano – dijo House – Me han contado que eres como un juglar de las leyendas urbanas. Así que con tantas experiencias de la calle… algo deberás tener dentro de tu interior… - completó House saliendo – Prepararé todo para la biopsia.
En cuanto House salió, Gerald aprovechó para criticar a Helga.
- ¡No tienes derecho de hacerle eso a Arnold!
- ¿De preocuparme por ese cabeza de balón?
- No te estás preocupando Helga… lo estás investigando. ¡Nunca te portas amable con él!
- Porque… ¡Se comporta como si fuera el chico perfecto! Se preocupa por todos… y como si no tuviera suficiente a Olga en mi vida, a soportar a otro perfecto…
- ¡Te comportas como una niña! – le dijo Gerald – Arnold es mucho más maduro que tú…
- ¿Y a ti que te importa cómo me comporte? ¿A ti que te importa como trate al cabeza de balón?
- ¡Me preocupa porque es mi amigo! ¡Porque es mi mejor amigo! – le respondió Gerald - ¿Crees que me gusta verlo postrado en esa cama como dormido?
- ¿Qué pasa aquí? – dijo Arnold despertando.
- ¡Arnold, viejo, te encuentras bien!
- Bueno… Gerald… yo estoy cansado…
- Haz dormido gran parte del rato… pero descuida… todo estará bien…
- Hola Arnold… - dijo Helga - ¿Te sientes mejor? ¡Vaya susto me diste, cabeza de balón!
- ¿Ya estoy mejor? – preguntó Arnold.
- No lo sé Arnold – respondió Gerald – No lo sé… pero no me moveré de aquí hasta que mejores…
- Gracias Gerald… - dijo Arnold – Y a ti también Helga… por venir aquí…
