-Buenos días, princesa-Bella suspiró feliz al sentir los fuertes brazos de Edward rodeando su cintura.
-Buenos días, amor-La castaña se giró y presionó sus labios levemente contra los del cobrizo-¿Cómo te fue en la empresa?
-Agotador-Respondió el muchacho mientras se aflojaba la corbata y depositaba el maletín sobre la mesa. Bella se apoyó sobre la encimera, olvidando por un instante la cena a medio preparar.-Es posible que deba volver en un par de horas, para ver como sigue todo con el último arreglo.
-¿Más tiempo? Pero ya son las 10.
-Lo sé, pero sabes cómo es Victoria, no puede resolver nada sin que yo esté ahí para autorizarla.
Bella torció el gesto, intentando encontrar la forma de sacar el tema a colación.
-Bueno… ¿Pero cenarás aquí verdad?
-Sí, lo haré-Edward regresó junto con la castaña, acariciando su cabeza levemente.- ¿Cómo te ha ido a ti?
-Em…Bien. Los viernes son aburridos, ya sabes. Literatura. Literatura y más literatura-Bella rodó los ojos y Edward soltó una carcajada.
Los viernes era el día más 'difícil' por así decirlo.
Edward se pasaba todo el día en la empresa, ya que no daba clases ese día, y Bella se la pasaba entre clases y actividades extracurriculares.
Apenas si se veían a la noche, y cuando Bella estaba en uno de sus días 'malos' los viernes eran insoportables.
-Asique, ¿Nada interesante?-Preguntó Edward mientras bajaba la cabeza para besar el cuello de la castaña.
Ella se estremeció y cerró los ojos durante unos segundos.
-Bueno…En realidad, si hay algo.
-Cuéntame-El muchacho habló sin despegar sus labios de la piel de la joven, haciéndola estremecer nuevamente.
-Pues… Jessica y Laurent, darán una fiesta hoy… Y me invitaron.
Edward despegó suavemente sus labios del cuello de Bella, y levantó la cabeza, mirándola fijamente.
Unos pequeños mechones de cabellos cobrizos caían sobre su frente, dándole un aspecto de lo más sexi, y amenazador.
-¿Y eso que quiere decir?
-Que saldré está noche-Respondió Bella, vacilando.
Edward dio un paso atrás, y contempló a la muchacha con seriedad.
-¿Con el permiso de quién?
-¿Cómo que con el permiso de quién, Edward? Creo que ya soy lo bastante grande como para decidir a dónde salgo y a dónde no.
-¿Acaso te volviste loca de un día para el otro? Isabella, hace solo una semana estuvimos en un lugar lleno de gente, y te dio un ataque de pánico porque no podías respirar, y ahora me vienes con que quieres salir-Edward la miró como si fuera tonta, o algo así, y la castaña rodó los ojos.
-Edward, eso fue solo un mal entendido, pero estoy bien, y lo sabes.
-¿Estás segura?-El cobrizo la miró con una ceja alzada.
-Sí, lo estoy. Edward, ¡Sé lo que soy capaz de hacer y lo que no! Hace mucho que no salgo con mis amigas.
-¿Y desde cuando Jessica y Laurent son tus amigas? ¿Qué pasó con Al y Rose?
-¿De qué me hablas? Alice y Rosalie son mis mejores amigas, eso nunca cambió, pero Jess Y Laurent son mis amigas también, y no entiendo por qué te parece tan descabellado el que quiera salir con ellas.
Edward bufó, y se pasó una mano por los brocinos cabellos, despeinándolos aún más.
-Bien, piensa lo que quieras, Isabella, pero no irás a ese lugar.
-¿Qué no iré a ese lugar? ¡Te has vuelto loco o qué!-La castaña estaba fuera de sí, y no podía creer lo que escuchaba.
-¿Sabes qué? Sí, estoy demente, pero no me importa. No te permito ir a ese lugar, y no irás. Fin de la discusión.-Edward dijo estas últimas palabras autoritariamente, dejando a Bella helada en su lugar.
-Edward, sabes que el que seas mi novio no te da derecho de decirme a dónde debo o no ir, ¿Verdad?
-Cariño, te estás olvidando de un pequeñísimo detalle. Aparte de ser tú novio, y tú profesor, soy tú tutor, lo que me da todo el derecho de decirte a donde debes o no ir-Edward la miró sonriendo con sorna, y sabiendo que le costaría caro. Bella no le hablaría por aunque sea una noche.
Isabella respiró hondo, intentando controlar en creciente instinto asesino que se veía peligrosamente dirigido hacia Edward.
-Bien-Fue lo único que dijo mientras aceleraba el paso hacia las escaleras, pero al pasar junto a Edward, este la retuvo, agarrándola del brazo.
-No te hagas la caprichosa y te vayas, sabes perfectamente que todo esto es por tú seguridad-Le dijo el cobrizo, pero Bella no tenía intenciones de escucharlo, y lo único que hacía era forcejear para que la suelte.
-Me estás haciendo daño, suéltame.
-Isabella, estoy hablando en serio.
-¿Me puedes soltar, por favor?
Edward resopló y aflojó la presión de sus dedos. Isabella tironeó un poco más, logrando soltar su brazo de entre las férreas manos del muchacho, y subió con paso firme hasta la habitación.
Edward se frotó la cara con enojo, y observó a la castaña subiendo las escaleras con fuerza.
El teléfono sonó chillonamente, sacándolo de sus pensamientos.
-Diga- El cobrizo contestó desganado, mientras se apoyaba pesadamente sobre la encimera.
-¿Edward? Soy Victoria- La seductora voz de la vice presidenta de la compañía le llegó hasta los oídos de Edward.
-Victoria, dime que sucede.
-Las cosas se atrasaron, te necesitamos de vuelta aquí Edward, será sólo por un par de horas- La voz de la chica se asemejaba a lo suplicante, y el cobrizo se frotó los ojos.
-En 15 minutos estaré allí.
Sin más, cortó el teléfono, y se apresuró a subir las escaleras.
La puerta de la habitación que compartía con Isabella se encontraba cerrada.
-Toc toc-Murmuró el joven cobrizo, mientras se apoyaba en el marco de la puerta de la habitación que compartía con Bella.
La castaña se encontraba acurrucada en una esquina de la cama, mirando enfurruñada el televisor.
No le dedicó ni una mirada, y Edward soltó un suspiro.
-Amor, sabes que solo hago esto para cuidarte- Le susurraba el muchacho apenado, a medida que se acercaba a la cama. La única respuesta por parte de la muchacha fue rodar los ojos.- Mi ángel…-Edward se agachó a la altura de la cama, y acaricio lentamente la cabellera de su novia, quien no lo apartó, pero ni siquiera lo miró- No me hagas esto. Solo lo hago porque tengo miedo… No quiero que estés mal.
-Yo sé que puedo, pero tú no confías en mí.-Les respondió la castaña enfurruñada, mientras fruncía el ceño aún más.
-Sabes que no es así. Amor, ahora debo volver a la empresa. Hablaremos cuando vuelva- El cobrizo se levantó, depositando un beso en la castaña cabellera de Isabella, y luego salió de la habitación, para regresar al trabajo.
Cuando Isabella hoyó el ruido de la puerta al cerrarse, ahogó un grito contra una almohada.
Se escaparía.
Edward no era quien para decirle qué debía hacer, por más que lo hiciera por 'su bien'.
¿Acaso no confiaba en ella?
Bella era lo suficientemente inteligente como para saber cuándo podía hacer algo y cuando no, y la molestaba en sobre manera que Edward se pusiera en el papel de papá mandón, sin dejarla objetar.
-¿Jess? Estoy preparándome, si, me dejaron. Bien, te espero-Isabella cortó la comunicación con Jessica, y se apresuró a cambiarse.
A Edward no le gustará nada esto, le dijo una vocecita en su cabeza.
'Que se pudra' pensó la castaña mientras bajaba las escaleras a toda velocidad.
Salió a la calle, y se topó con el despampanante auto rojo de Jessica.
-¡Vamos, Bella!
La castaña subió al auto a toda velocidad, mirando el edificio de reojo.
'Edward me matará' pensó.
….
..
.
-¿Ya está? ¿No más papeles que firmar?-Edward miró a Victoria casi suplicante, y la pelirroja le sonrió coqueta.
-No mas, cariño-Edward torció el gesto. No sabía cuántas veces le había dicho que no lo llamara 'cariño' ya, pero ella estaba empecinada en seguir usando ese apodo.
-Victoria…
-Lo sé, lo sé-La muchacha sonó despreocupada, pero en sus ojos se reflejaba la molestia- Tu amas a tu pequeñita. Lo digo en serio, Edward, no entiendo que le ves. ¡Es solo una niña!-Victoria lo miró con una sonrisa, haciéndole notar que su comentario era un chiste, pero a Edward no le importó, y rodó los ojos molesto.
-Ese no es tú asunto. Me voy a casa- Sin esperar la respuesta de Victoria, el cobrizo se levantó, y caminó hasta la salida.
Al llegar a casa soltó un suspiro de felicidad. Ese día había sido demasiado largo.
-¿Bells?-Edward dejó el maletín sobre la mesa, y se desanudó la corbata mientras subía las escaleras- ¿Amor? ¿Sigues enojada?
Edward abrió la puerta de su habitación lentamente, y frunció el ceño al ver la cama vacía. Camino hasta el baño, y tocó la puerta.
-¿Bella? ¿Estás allí?-Ninguna respuesta, Edward abrió la puerta para encontrarse con el baño completamente vacío. Sin vacilar caminó rápidamente hasta la antigua habitación de Bella, para ver si la castaña, en uno de sus caprichos, se había encerrado allí.
Nada. La habitación estaba vacía.
-¡Isabella! ¿Dónde estás? No estoy de humor para juegos, tenemos que hablar. ¡Sal!
No obtuvo respuesta.
El cobrizo cerró los ojos y se apretó el puente de la nariz, mientras apoyaba la cabeza contra la pared.
-Maldita sea, Isabella.
…
..
.
Alice despertó aturdida, mientras oía cómo algo o alguien aporreaba la puerta de su departamento sin cesar.
-Mierda…-La pelinegra bajó de su cama de un salto, y caminó algo vacilante hasta la puerta- Ya va, ya va…-Murmuró molesta al incansable golpeador de puertas. - ¡¿Qué mierda quieres?-Alice alzó la vista para encontrarse a un Edward furioso, casi rojo de la rabia, que la miraba cómo si fuera a explotar en cualquier momento.
-¿¡Dónde es!-Exigió Edward mientras la pequeña Alice retrocedía un paso.
-¿Dónde es qué? ¿Estás loco o que te pasa?
-Isabella se fue. No le permití ir a la maldita fiesta de Jessica, y me desobedeció. Ni muerto la dejaré estar allí. ¡Tú tienes que saber dónde es esa endemoniada fiesta!
Alice abrió los ojos sorprendida. ¿Bella? ¿Desobedeciendo a Edward?
-Em…Espera un segundo.
El duendecillo salió corriendo hacia dentro de su departamento, mientras Edward golpeteaba el marco de la puerta con una mano.
-¡Aquí está!- Alice llegó junto a Edward con un folleto impreso en tonos rosas y negro.
Edward lo tomó y leyó la dirección rápidamente.
-¡Gracias Alice!- Exclamó mientras salía corriendo hacia las escaleras.
'Bella me querrá muerta cuando sepa que fui yo la que le dio la dirección' Consideró Alice mientras rodaba los ojos y se encaminaba hacia su cama nuevamente.
…
..
.
La música estaba demasiado fuerte, y Bella no podía oír nada.
Había perdido a sus amigas en el tumulto, y no tenía idea de dónde encontrarlas.
Caminaba sin rumbo fijo, evitando a algunos estúpidos que intentaban ligar con ella.
'Edward tenía razón' Murmuró una vocecita en su interior, casi burlonamente.
Genial, y ahora tendré que aguantar su reto por esto. Maldita sea la hora en la que se me ocurrió venir aquí.
Isabella tropezó con una chica que bailaba desaforadamente, y abrió mucho los ojos cuando un muchacho rubio se acercó hasta casi besarla.
-Eres hermosa, lo sabes ¿Verdad?-El aliento del chico olía a alcohol y cigarrillos, y Bella intentó girarse y alejarse de él, pero el chico la tomó de los hombros con fuerza.
-¿A dónde vas? ¿Acaso no te gusto? Eso no es posible- El chico le sonreía abiertamente, mientras la tomaba por la cintura, y agachaba la cabeza para besar su cuello.
-Suéltame, no quiero esto. ¡Te dije que me sueltes!-Bella sentía acercarse los primeros síntomas de un ataque de pánico, y eso la desesperó aún más.
Comenzó a respirar entrecortada y forzadamente, las cosas comenzaron a nublarse su alrededor y un miedo terrible la invadió.
-Por favor, por favor no…-Bella lloriqueaba y murmuraba plegarias sin sentido mientras el chico rubio seguía besando su cuello. No de nuevo… ¡No!
Bella casi cae de rodillas cuando una fuerza terrible empujó a su atacante, dejándolo tirado en el suelo, y luego la tomó a Bella en brazos.
Al reconocer a Edward, Bella se aferró a su pecho lo más que pudo, mientras el cobrizo caminaba con decisión hacia la salida.
En menos de un minuto, Edward la depositó en el suelo, y Bella miró alrededor desorientada.
Volvió la vista hacia Edward al oír abrirse la puerta del auto, y se encontró con la mirada seria de Edward, indicándole que entrara por la puerta.
Bella se subió en el asiento del copiloto, y cerró los ojos cuando la puerta se cerró con fuerza.
En menos de dos segundos, Edward ya estaba sentado en el asiento del conductor y encendía el motor.
-Ponte el cinturón de seguridad- Bella cerró los ojos. El tono de vos de Edward era duro, cortante y enfadado.
-Estas enfadado, ¿Verdad?
Edward soltó una carcajada seca y sin humor.
-¿Tú qué crees?- Bella lo miró durante unos instantes, y luego desvió la vista.
-Lo siento-. No supo si Edward la había oído o no, pero se algo si estaba segura: De esta, no saldría tan fácil.
…..
..
Holaaaaaaaaaaaaaa gente, como están?
Pues yo bien, he aquí otro capitulo de sabe me from the dark, en el que tarde alrededor de tres semanas para escribir, no se porque (¿)
En fin, espero que les guste!
Besotes, nos leemos!
Emma.
