La luz de las estrellas iluminaba la ciudad. Elevó la manzana que sostenía con su esquelética mano hasta que la manzana quedó iluminada totalmente por el esplendor del manto estrellado que cubría mitad del mundo humano.

En la superficie de la manzana, del mismo color de sus ojos, su figura quedó reflejada. Esta vez, la sonrisa permanente en su rostro era motivada por la diversión que le provocaban el grupo de humanos a los que solía observar.

Ciertamente, se encontraba entretenido. Pero no era lo que esperaba.

La aburrida monotonía en el mundo shinigami lo había impulsado a pensar en nuevas maneras de divertirse. La idea de divertirse con otros shinigamis había sido absurda. Lo único ligeramente entretenido que había hecho con relación a algún otro shinigami, había sido robar la Death Note de Sidoh. Este no se había cuenta del hurto, y tal vez seguía sin notarlo.

En un inicio, pensaba dejar caer la libreta de Sidoh al mundo humano, y esperar a ver que humano la recogería. Pero recordó que los humanos eran interesantes, y unos podían llegar a serlo más que otros.

Esperar, con un plan en mente, no había sido aburrido.

Se había asomado a más de un par de pozos que revelaban el mundo humano, cada uno le mostraba un lugar diferente. Los humanos que revelaban los primeros pozos no eran entretenidos. Aburridos, conformistas. No le habrían brindado la diversión que tenía ahora.

Un humano en especial le había llamado la atención. Este humano prometía diversión. Lo había vigilado, y sus expectativas crecían cada segundo que lo veía.

Estas expectativas se habían derrumbado cuando lo perdió de vista. Cuando no pudo encontrarlo, solo esperó hasta que él tendría que ir a su escuela. Era la primera vez que él no cumplía con su monótona rutina.

La impaciencia que no había sentido en toda esa espera, hizo aparición, haciendo mella en él. El humano que iba a ser el que le proporcione diversión tenía un considerable lapso de vida por delante. Pero, gracias a su larga existencia, era consciente de los miles de humanos que desaparecían de un día a otro, siendo victima del tan común tráfico de personas. Algunos de estos aparecían años después, con la misma esperanza de vida.

Tuvo que resignarse y buscar de nuevo. Hastiado, ya no esperaba mucho, creyendo que lo mejor se había ido. Por lo que cuando sin buscar mucho vio a alguien lo suficientemente interesante para él, no lo consideró más y la libreta de Sidoh cayó al mundo humano.

...

Miedo e incredulidad. Esas habían sido las emociones del humano portador de "su" libreta, cuando Ryuk se mostró ante a él.

El humano lo había asimilado rápidamente. El shinigami se había sorprendido al ver la cantidad de nombres escritos en la libreta.

"En un principio solo iba a ser uno... pero después me di cuenta que si era verdad... habían muchas personas que no merecían vivir"

...

Meses después, el shinigami podía oír las constantes risas ahogadas del humano. Había demostrado que todos lo veían de una manera totalmente errónea. El shinigami no solía conversar mucho con el humano, habiendo pocas oportunidades para hablar. No se quejaba, después de todo, el humano se ocupaba de brindarle constantemente sus preciadas manzanas.

...

Se negaba a admitirlo. Se negaba a admitir que no estaba cerca de atrapar al asesino, Kira.

Considerando todos los casos que había resuelto, con todos los asesinos que había atrapado; el que idolatraran a este asesino no lo sorprendía.

Tenía sus respectivas sospechas sobre varias personas. Algunas absurdamente mínimas, otras razonablemente grandes.

Light Yagami era su principal sospechoso. El hijo perfecto, con un alto coeficiente intelectual, tal vez el suficiente para ser su igual. El perfil psicológico encajaba. Tenía que ser él.

Lamentablemente, era muy probable que Light hubiera previsto que las sospechas caerían sobre él, y había escapado. Habían búsquedas por todo el país, debido a que al ser menor de edad, Light no podía salir del país sin el permiso de sus padres, y sin que él lo detecte.

Pasos resonaron detrás de él. Su mayordomo caminó a través de la habitación de hotel en la que se encontraba, arrastrando un carrito lleno de dulces.

No despegó la mirada de la pantalla de la computadora frente a él. Los horarios de muerte, las notas suicidas de los presos. Todo indicaba a una burla. Kira se burlaba de él. A Kira le gustaba tener a alguien buscándolo. Le gustaba demostrar que no lo podía atrapar.

Atraparía a Kira.

—¿Ninguna pista, Watari? —Le pregunto a su mayordomo, el cual cortaba un pedazo de uno de los pasteles del carrito.

—Nada nuevo, Ryuzaki. El señor Yagami no a demostrado indicios de conocer el paradero de su hijo, al igual que su esposa e hija. —Watari le entregó el pedazo de pastel, para después empujar el carrito a un costado de Ryuzaki.

—Mantén un ojo en la hija, ella era la mas apegada a Light. —Ryuzaki se llevó un pedazo de pastel a la boca, al mismo tiempo que Watari abandonaba la habitación.

Soichiro Yagami creía firmemente que su hijo había sido secuestrado. Se negaba a creer que Light podría ser Kira. Colaboraba con la búsqueda de su hijo por sus propios motivos.

Se preguntaba como Soichiro reaccionará cuando demuestre la identidad de Kira.

...

30 minutos. 5 corazones se detuvieron.

5 personas murieron. Esta vez, quien escribía los nombres era una chica.

Un shinigami se había enamorado de esta chica. El mismo shinigami había muerto por ella. Misa Amane. Otro shinigami se había encargado de llevar la libreta del difunto shinigami al mundo humano. La curiosidad le llevó a entregarle la Death Note del difunto shinigami a la humana. Le había relatado la historia del porqué sabía de su existencia. Ella le contó la suya.

Pronto, otro Kira nació.

...

—Ryuzaki. — Un sonido ahogado proveniente de su garganta fue su respuesta. Watari cruzó la habitación con pasos rápidos, extendiéndole unos papeles al estar frente a él.

—Cinco muertes ocurrieron en la última hora. Ninguna de ellos fue anunciada en televisión.

Rápidamente leyó los nombres de las víctimas. Cada uno de ellos eran personas sin importancia.

Algo le decía que esas muertes eran distintas.

...

—... Les aseguramos que esto no es una farsa. Hace cuatro días el director de programación de Sakura TV recibió cuatro cintas y después de meticulosos exámenes, no existe duda de que son de Kira.