AdelY-sensei: le tomare la palabra, para el próximo capítulo vera su idea desarrollada, no se lo pierda.
Kikyoyami8: my lady me conoce lo suficiente para saber mis lúgubres pensamientos. Eso sí, le ruego no les dé adelantos a las demás. Tranquila que la trama va para largo.
Black-elly: deje en paz a las musas, las pobres no tienen seguro de vida ni gastos médicos mayores… jajajajaja mire que la pueden demandar por agresión.
Sin mayores preámbulos les dejo el capítulo 4 de este fic, por cierto, notaron que cambie la imagen de la portada. ¡Dios! Cuando la vi me dije… esta fue hecha para mi…
Soy un ególatra perdón.
Atte: Ciel Phantomhive
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Capítulo 4 Cita 1/2
Jamie sonrió considerablemente cuando entraron al local y lo primero que vio fue un enorme estante lleno de libros, de los cuales una sección estaba destinada a criaturas mágicas.
—Y él menú incluye desde un sándwich hasta, si gustas, una rebanada de pastel —susurro Jack contra el oído de Jamie.
El niño estaba que no cabía en sí, era por mucho el sitio ideal para pasar las primeras horas del día, porque afuera hacia demasiado frio para pasear y la cafetería estaba calientita y colmada del olor a café recién hecho.
Jamie no se inhibió, por el contrario, pidió dos rebanadas de diferentes pasteles y una gran taza de chocolate caliente que disfruto con calma mientras hablaba hasta por los codos sobre innumerables reportajes y libros que exponían la veracidad de los seres mágicos.
—Si existen. La magia es real… —acoto Jamie, un segundo después sus mejillas se colorearon de carmín un tanto avergonzado.
Más de un compañero en la escuela le había hecho burla por creer en la magia, y si los chicos de su edad se mofaban de su creencia Jack seguro y se soltaba a reír a carcajadas. Seguro que estaba pensando en lo infantil que era, en lo aburrida de su conversación y que no…
—Ya decía yo que no estaba loco—arguyo Jack con el semblante pensativo mientras se recargaba sobre el respaldo de la silla y cruzaba los brazos sobre el pecho — hace como tres años cuando a mi hermana se le cayó una de sus muelas juro que vi una pequeña hada. Era de color verde metálico y parecía… pues un colibrí. Mi madre dijo que lo había soñado o en todo caso que era un colibrí, pero yo juro que estaba más que despierto y es casi imposible encontrar a ese tipo de aves despiertas tan de madrugada y por ¡Dios! Que hubiéramos visto después al ave porque estaba en el pasillo.
Jamie sintió su corazón latir con fuerza, Jack no solo no estaba aburrido, sino que estaba participando con gran entusiasmo.
—Luego de eso pensé que sería buena idea intentar atrapar una pero, ya no tiene de leche.
—A mi aun me quedan dos — exclamo con entusiasmo Jamie señalando los que aun esperaba se calleran.
—Entonces aún tenemos oportunidad, la próxima vez no escapara—dicto Jack , cual si pescar a una pequeña hada fuera una guerra mundial.
Ambos se quedaron en silencio unos segundos para después romper a carcajadas.
Después de la cafetería Jack le mostro la única galería de arte de la ciudad la cual prácticamente estaba vacia.
—Nadie la visita, supongo que Burgess no es un poblado al que le guste el arte. —menciono Jack un poco triste de ver lo solido del lugar.
Y como el motivo de la salida era conocer los diferentes lugares pues lo llevo a recorrer las tiendas a las que seguro sus amigos hacían referencia por llevar años bajo la administración de la misma familia. En todos los lugares Jack saludaba por sus nombres a las personas, y Jamie suponía que era normal que todos se conocieran en un lugar tan pequeño.
—Y por último, este es el centro comercial. Es pequeño, pero tiene de todo, hasta cine…
A Jamie le brillaron los ojos de entusiasmo y sin pensarlo tomo la mano de Jack para jalarlo en dirección a la taquilla, la que fue fácil de ubicar debido a lo vistoso de la entrada. Con agilidad leyó los horarios, porque al parecer ya tenía decidido cual verían.
—Espero que te gusten las películas de suspenso.
Jack no tuvo tiempo de responder cuando Jamie ya pedía dos entradas eligiendo los asientos.
Jack saco su cartera dispuesto a pagar pero Jamie se le adelanto.
—Yo pago, es mi forma de agradecerte el paseo —afirmo él con una enorme sonrisa.
A pesar de la negativa de Jamie, Jack termino comprando palomitas y refresco. Al entrar a la sala y mientras esperaban a que comenzaran, se divertían jugando entre ellos. Era increíble como en tan poco tiempo habían logrado compenetrarse tanto.
—Si en algún punto de la película te asustas puedes tomar mi mano—ofreció Jack sonriente.
Jamie se ruborizo ligeramente antes de contestar. —Yo nunca me asusto, pero si tú te aburres, puedes dormir en mi regazo.
Jack sonrió ladino antes de inclinarse levemente para susurrar. —Cuidado con lo que ofreces, podría tomarte la palabra.
Caramelo, ese fue el aroma que se impregno en las fosas nasales de Jack y que parecían danzar alegremente incitándolo a probar si aquella piel tenía el mismo sabor.
—Jack—gimo Jamie girando la cabeza para quedar de frente su cuerpo se había estremecido debido al aliento rozando la piel de su cuello.
En la oscura sala nadie ponía atención a lo que hacían, nadie notaba el deseo en ambos pares de ojos, ni siquiera los dueños de estos, quienes ladearon la vista y prefirieron cambiar de tema.
La película fue buena, lo suficiente para distraerlos de lo que había pasado al inicio.
—Me pregunto si cuando crezca podría llegar a ser un buen detective. —murmuro Jamie
—¿Eso es lo que quieres? ¿Quieres ser un detective?
—El mundo tiene muchos misterios, incógnitas que esperan por ser descubiertas, pero… las más grandes son aquellas que crea el mismo ser humano y si de paso puedo ayudar a que este mundo sea mejor pues…
Jack miro detenidamente sintiendo nacer en él la admiración, la verdad él a pesar de ser casi un adulto y estar a punto de postular su examen para la universidad no estaba completamente seguro a que deseaba dedicarse. Para acabar, ni siquiera sabía que deseaba de desayuno mañana. En cambio, Jamie demostraba una determinación avasalladora.
¿Sera que para todo es tan decidido? Se preguntó mientras lo observaba detenidamente intentando comprender la idiosincrasia de ese pequeño.
—¿Hay algún otro lugar a donde quieras ir? —pregunto Jack mientras veía como el atardecer se iba tiñendo de color dorado y carmín.
—Yo… —dijo un tanto dudoso de hacer su petición.
—Siendo tu última petición te juro que no me negare.
—Es que… de verdad quiero ir al descampado detrás de la casa de la señora Jonas. Es que… es que…
Jack dio un resoplido, comprendía bien porque deseaba ir, que todos tus compañeros sepan y hagan algo siempre llama la atención y la curiosidad.
—Está bien…—concedió, por la hora el lugar debía estar desierto. —Con la condición de que no vuelvas a ir nunca.
—Está bien. —acepto Jamie con entusiasmo.
—Me lo prometes
—Sí, es una promesa.
Jack resoplo resignado. —Entonces andando.
Continuara…
Espero que la continuación este antes del lunes…
Atte: Ciel Phantomhive
