Cortito pero intenso (o eso espero jeje)
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"¿Qué harías si yo fuera una de esas mujeres que hay allí abajo intentando desesperadamente llamar tu atención?"
Janes apoyó las manos en la mesa, rozando las caderas de Maura. Hasta hacía poco menos de una semana se hubiera reído de cualquiera que le hubiera insinuado siquiera que pudiera encontrarse en aquella situación. Pero Maura la había seducido. Aquella sinceridad, la manera en que no se había dejado intimidar la habían cautivado y ahora le resultaba imposible dejar de pensar en ella "Te besaría, te acariciaría y te provocaría uno de los orgasmos más fabulosos de tu vida"
Maura fijó la vista en los labios de Jane. Cuando había llegado al club se había dado cuenta que los vestidos ajustados y los pechos siliconados no eran lo único que la diferenciaba de aquellas mujeres. También eran muy distintas en la actitud. Mientras ella se pasaba la vida preocupándose por el que dirán, por hacer siempre lo correcto, aquellas mujeres sólo se preocupaban de conseguir lo que deseaban en cada momento, sin preocuparse de nada más. Por una vez en su vida quería hacer algo insensato, alocado "Hazlo"
Jane deslizó las manos desde la mesa hasta las caderas de Maura, sintiendo el calor de su cuerpo a través de la tela "Maura…"
"Hazlo Jane"
Ver a Maura tan exigente la excitó. Con delicadeza, la tomó de la mano y la separó de la mesa. Apoyó las manos en su cintura y con un rápido movimiento le dio la vuelta de manera que su espalda quedó pegada contra su cuerpo. Mientras abrazaba su cintura con un brazo, utilizó el otro para retirarle el cabello que le cubría el cuello para despejar el sensible punto detrás de la oreja. Con destreza, descendió su boca sobre aquella zona, recorriéndola con sus labios, intercalando pequeños besos con suaves mordiscos en el lóbulo. Cuando Maura sintió la corriente de placer recorriéndola hasta su mismo centro de placer, apretó su brazo sobre el que tenía Jane en su cintura, en un innecesario gesto por evitar que se apartara de ella. Despacio, Jane la hizo avanzar hasta que Maura quedó atrapada entre el frío cristal y el cálido cuerpo de Jane.
Los cristales tintados impedían que desde la pista nadie pudiera ver lo que estaba pasando en aquella oficina pero Maura no pudo evitar sentir una oleada de puro y excitante erotismo la recorriera al pensar en lo que estaba a punto de pasar en aquella oficina ante los ojos de toda aquella gente. Sin dejar de besarle el cuello, Jane deslizó sus manos por los muslos de Maura hasta alcanzar el borde su vestido. Con estudiada lentitud, volvió a recorrerlos hacia arriba, subiéndole el vestido, descubriendo cada vez más piel. Cuando por fin llegó a la cintura, Jane tomó la mano de Maura bajo la suya y fue guiándola desde su estómago hasta su apremiante destino. Cuando se encontró con la barrera de lencería, no se molestó en apartarla. Deslizó la mano bajo la prenda y siguió su camino. El ronco gemido de Maura le indicó que había alcanzado su objetivo. Despacio, fue deslizando la mano de Maura entre los húmedos pliegues, sin prisa, provocándola poco a poco. Jane notaba como Maura iba excitándose más y más a medida que iba encontrando menos resistencia a sus movimientos. Cuando Maura le susurró lo que necesitaba, Jane deslizó despacio uno de sus dedos dentro de ella y se vio recompensada con una gemido de inconfundible placer. Empezó a moverlo, asegurándose de acariciarle el sensitivo brote nervioso con el pulgar cada vez que salía de ella. Cuando la respiración de Maura se hizo más entrecortada, añadió un dedo más, notando como la mujer se contraía casi al instante. Sintiendo lo poco que le faltaba para llegar al orgasmo, Jane bajó la boca sobre su cuello una vez más, recorriéndolo con pequeños besos hasta que alcanzó la unión con el hombro, mordiéndola con suavidad para después aliviarla con una caricia de la lengua. Aquello fue lo que Maura necesitaba para dejarse llevar, echando la cabeza hacia atrás y dejando escapar un gruñido de pura satisfacción mientras atrapaba los dedos de Jane en su interior. Despacio, Jane fue separándose de ella pero no dejó de acariciarla hasta que sintió como Maura se relajaba bajo su cuerpo. Con habilidad, volvió a colocarle el vestido en su sitio y le dio la vuelta hasta quedar cara a cara. Mirándola a los ojos, sus frentes tocándose, le dijo "Esto es lo que habría pasado si fueras una de esas mujeres"
Todavía con la respiración entrecortada, Maura le preguntó "¿Esto quiere decir que ya has ganado la apuesta?"
Jane sintió como se le congelaba la sonrisa en los labios "No"
"¿No?"
"No. En estos momentos me interesa muy poco esa maldita apuesta. Me pediste que te sedujera y es lo único que me importa ahora mismo. Y te aseguro que esto no ha sido más que el calentamiento" Maura se estremeció ante aquella revelación. Enfadada, sin saber si con ella o con la insinuación de Maura, Jane la tomó de la mano y se encaminó a la salida "Ahora déjame acompañarte a casa"
