—No puede ser, todo es mi culpa. —Sollozaba la rubia bizca mientras observaba como se alejaba la pequeña y traumatizada Apple Bloom.

El Doctor no pudo evitar el ver a su amada pareja sollozar, por lo que dejo a un lado su diagrama y fue a los cascos de su hermosa pegaso gris.

—Tranquila mi amor, todo estará bien. —La cara de Derpy se iluminó al escuchar a el Doctor hablarle, pues nunca se le había expresado de esa forma.

—M…me, me dijiste ¿M…mi a…amor? —Pregunto rojiza la pegaso gris.

—Ah… pue...pue sí. E…eres mi novia y pu...puedo decirte así. Claro, si estás de acuerdo.

Derpy solo tomó la pata de su pony especial y lo beso apasionadamente en la boca. —Te amo, mi amor. —Dijo la pegaso con un gran rubor justo arriba de su pequeña nariz.

Los dos se quedaron mirándose justo a los ojos totalmente hipnotizados por el amor que sentían. El Doctor sentía la necesidad de besarla como nunca, mientras que Derpy tenía fantasías sucias con él y respecto a la noche anterior. Demasiado sucia para su edad.

—Bu...bueno, q...que te parece si co...continuamos con esto. —Reintegró Whooves. —Me serias de gran ayuda si pudieras tener una visión como la que tuviste antes de que Big Mac muriera, ¿Puedes hacerlo?

—Lo intentaré...

La pegaso cerró sus ojos e intentó concentrase. Sentía que iba a vomitar pero su devoción impedía escupir aquella necesidad.

Pronto comenzó a sentir una fuerza. Y las visiones aparecieron. Lo que vio no fue tan claro pero ser vio a sí misma en un pequeño vagón de tren sola junto con otra pony cuya identidad no pudo reconocer.

—Disculpa, ¿Tu moriste en este accidente? —pregunto ilusa la pegaso.

No obtuvo respuesta, por lo que trato de llamar su atención aproximándose a aquella desconocida. La chica se dio la vuelta y dejo a la luz su quemado y masacrado rostro. Su cara estaba con la piel quemada y roja junto con una serie de vidrios rotos en él, no tenía ojos y tenía un tono de piel muy peculiar al igual que una melena del mismo color… rosa.

—Rosa... Rosa... Rosa... —Pensaba la pegaso bizca al ver tal epifanía. Derpy estaba en shock pero aun así seguía pensando en aquel color tan extravagante. El Doctor, asustado por esto procedió a moverla un poco para que recobrara el conocimiento.

Derpy reaccionó, pero no de una forma normal. Comenzó a mover la cabeza en su propio eje sin parpadeo alguno, lo que asustó más al corcel café.

La pegaso volvió en sí, pero esta vez se cubría la boca con mucho temor. Con las patas temblándole,—Derpy, ¿Estas bien? — le pregunto el Doctor. Derpy no lo soportó más y expulso una gran cantidad de vomito al suelo.

—Ahora me siento bien. —Contestó esta algo mareada y con un poco de esa sustancia asquerosa en su barbilla. La pegaso procedió a limpiarse pero el Doctor continuaba impaciente.

—Entonces, ¿Que viste?

—Creo que vi a la siguiente. —contesto esta—Es una poni y creo que su color de melena es rosa. —se quedaron pensativos los dos por un momento. Podían jurar que recordaban un rosa peculiar, pero que últimamente no han visto lo cual es irregular. Así continuaron un buen rato hasta que emanó un rugido del vientre del corcel café.

—Por Celestia. Mato por un pastelillo.

Por un pastelillo. Esas palabras entraron de llene a los oídos de Derpy, era como si fuera una palabra clave. Pastelillos... Pastelillos… pastelillos…

—¡Pinkie Pie!

—¿Qué? ¿¡Estas segura!? —Pregunto muy alarmado Whooves.

—En mi visión tenía el rostro quemado y vidrios incrustados. Hay que ir a advertirle.

—De seguro, alguna ventana le explotará en la cara.

—No perdamos más tiempo ¡Vamos!

Galoparon y galoparon a toda velocidad por las calles de Ponyville sin importar el golpear a alguien o chocar con algo. Su prioridad ahora era salvar a la pony más feliz del pueblo, obviamente hablamos de la misma Pinkie Pie.

Los ponis en las calles los miraban extrañados al igual que estupefactos, pues se miraban preocupados como si fueran a cometer un homicidio en pareja.

Habían llegado a donde debían. Habían llegado a la repostería donde trabajaba la ya mencionada poni rosa, pues este lugar era denominado como "SugarCube Corner," la pastelería con los mejores postres de la villa sin duda.

Al instante, entraron y buscaron a tal poni, la cual fue localizada dentro de la cocina preparando Cupcakes en el flamante horno.

La terrestre rosa estaba demasiado deprimida, se podía notar en su melena la cual estaba totalmente lacia a diferencia de su melena esponjada de todos los días. Esto pasaba solo cuando Pinkie Pie se pone totalmente triste, lo que cambiaba su esponjosa crin a una totalmente lacia y de un color rosa oscuro.

—Pinkie, ¡Aléjate del horno! —Grito una pegaso aproximándose al lugar. La poni rosa dio media vuelta y miro a los dos equinos aproximarse. Con mucha desesperación.

Derpy tomó a Pinkie y la empujo fuera de la cocina, sentándola en uno de los sillones que se encontraban allí. Pinkie estaba atónita por tal escena.

-Venimos a salvar tu vida. –Con un tono de cansancio continuo la pegaso rubia.

La triste Pinkie miro a la pegaso a los ojos con la mirada más desastrosa que tenía, mojo sus labios un momento, movió su lacia melena que tapaba su vista y comenzó a hablar.

-¿Mi vida? No me interesa mi vida ahora. Ya no tengo deseos de seguir viviendo… ya no más…

My Little Pony Friendship is Magic.

El Destino Final de un Pony.

By: Niizuma Brony.

-¿¡Que!?

-Ya me oíste Derpy, no quiero vivir más.

-Pe…pero ¿porque?

-¿Porque crees? Mis mejores amigas, muertas. ¿Crees que puedo seguir adelante sin ellas?. –Comenzaba a llorar la rosada pony de tierra. –Antes, hacer reír era lo único que me importaba al igual que tener el amor de mi familia y mis amigas. Mi elemento de la armonía es la risa, pero cuando las perdí, mi elemento murió…

La pony se alejó del sillón y camino un poco a un pequeño mueble en la sala. En aquel mueble había un cajón. Pinkie procedió a abrir ese cajón, de donde sacó un collar con una gema rosa con forma de globo. Era su elemento de la armonía. Observaron aquel collar por un determinado tiempo hasta que perdió su color y su brillo.

-Ten, puedes quedártelo. –Continúo después de arrojar el elemento al suelo. –Ahora, lo único que tengo es mi empleo y unas ganas de suicidarme.

-Pe…pero Pinkie…

Pinkie dejo la habitación dejando a los dos tipos en la oscuridad de la sala. Derpy tomo el collar del suelo y lo miro detenidamente. Ahora era un simple collar sin poder, era obvio que los elementos de la armonía no existían más. Equestria había perdido a su más grande arma y defensa.

Derpy lloraba con el collar en sus cascos. Whooves la miraba totalmente abatida al llanto, de un modo le destrozaba el alma por completo.

El Doctor tomo a Derpy de la pesuña, caminaron directo a la cocina con Pinkie. El Doctor tomo a Pinkie de los hombros, y con todo el enojo de su ser, le dio una bofetada.

La pony rosa cayó al suelo con su mejilla rojiza y adolorida. Con lágrimas de dolor, miro hacia arriba, a la cara del pony café.

-¿Que mierda te sucede? –Pregunto está.

-Acaso… ¡Acaso eres idiota! –Grito con una furia devastadora. -¡Todos en este pueblo te conoces y aman! Sé que tus amigas murieron… ¡pero no es razón para ser una cobarde y darle la espalda a los que todavía te aman! ¿Suicidio? Es la forma más cobarde de enfrentar la vida… Me das asco…

-¿Cómo pudiste decirle eso? –Dijo sollozando la pegaso bizca.

-Qué demonios vas a saber tú, imbécil…

-Toda mi raz… ¡Digo! Toda mi familia y amigos fueron asesinados en una guerra, yo fui el único sobreviviente ¿¡Crees que no me siento solo, crees que no me siento mal!? ¡Mírame! Sigo aquí y trato de vivir la vida junto a la pony que amo.

Pinkie era dominada por grandes deseos de golpear a aquel idiota, pero aquel golpe le ayudo a sentir de nuevo el dolor, un dolor diferente al del corazón. Pinkie no dijo más y regresó a la cocina donde tenía sus pastelillos calentándose en el horno. Derpy la siguió para insistir en lo que venían pero Pinkie seguía sin entender.

El horno estaba a punto de terminar su acción, por lo que Pinkie fue a la alacena por glaseado color blanco. En la mesa se encontraban cuchillos, bandejas y recipientes con algo dentro, como un tazón con yemas de huevo.

Tomo la batidora eléctrica y batió aquellas yemas hasta que quedo una pasta amarillenta. De repente, la batidora dejo de funcionar. Palmeó un poco el aparato para intentar arreglarlo, pero se dio cuenta de que era la conexión y el enchufe que se encontraban fuera de la clavija.

-Maldita extensión. –Renegó la pony aséptica.

Fue directo a enchufar de nuevo la conexión, por lo que la batidora se movió y el tazón cayó al suelo dejando la pasta amarillenta en el suelo.

-Por favor Pinkie, esuchanos. –Replicó Derpy.

La batidora había sido enchufada de nuevo, pero el tazón había caído al suelo. Pinkie observo esto, solo suspiro y fue directo por el trapeador.

-bueno. Di lo que quieras decir, tal vez te escuche.

-Bueno. Tú debiste morir en aquel accidente, pero te salve con mi premonición. Ahora morirás en cualquier momento si no rompemos la cadena pronto.

-Aguarda. ¿Entonces puedo morir?

-Sí. Por eso hemos venido.

-Sabes… En realidad quiero morir…

-¿Cómo puedes decir eso?

El horno se había detenido y los pastelillos estaban listos. Pinkie no había tomado los guantes por haber escuchado a Derpy, por lo que se quemó y dejo caer la bandeja con pastelillos al suelo.

-¡Ah! ¡Maldita sea!

La pony retrocedió con la mano ardiendo y colorada. Fue corriendo al fregadero para aliviar su quemadura, pero la pasta amarillenta en el suelo la hizo resbalar. Su cabeza golpeo tan fuerte la mesa, que la batidora le cayó en la cabeza.

-La batidora… está apagada…

-Fiuuu… Qué alivio. –Dijo Derpy.

La terrestre colocó la batidora en el suelo mientras jadeaba asustada. Contemplaba con rareza la bandeja con pastelillos, pues lo que ocurrió le daba la razón a la pegaso bizca. El casco de Pinkie ardía con un intenso color rojizo, provocándole la secreción de pequeñas ampollas.

-Maldita batidora. –Con desprecio. –Está bien Pinkie , tal vez pueda seguir con mi vida como tú y el idiota café dicen.

-Me alegro por ti. –Dijo Derpy con una cara llena de destellos.

-En realidad creí que los cuchillos de la mesa me caerían encima.

-Esa… pudo haber sido…

En eso, la pony rosa se dio media vuelta. ¿Quién diría que los cuchillos no fueron su causa de muerte? Pues no fueron ellos, sino algo con más plata…

Pinkie miro el horno el cual estaba aún funcional. Pudo observar dentro de si lo que era la bandeja de parquecillos que había arrojado. ¿Cómo había terminado allí.

-Que dem…

En ese mismo instante, el horno exploto incrustando el vidrio de la ventanilla en la cara de la pony rosa. La alta temperatura le quemo la cara al igual que perdía mucha sangre debido a sus cortadas. La sangre le corria por su cara quemada, lo que le causaba más dolor aun.

-¡Pinkie! –Grito Derpy al verla tirada en el suelo aullando de agonía. –Toma mi casco, iremos al hospital.

Pinkie continuaba viva. Era buen tiempo para llevarla a un hospital, pero Derpy sabía que no había mucho tiempo del cual disponer, pues era obvio que la muerte sacaría su otra carta.

-Der…Der…D…Der…Der…py…

-¿¡Si, si!? ¿¡Que sucede Pinkie!?

-Cr…creo… qu…qu… que… mori…re…

-No digas eso. ¡Doctor, ayúdame!

Derpy había regresado al Living de la pastelería junto con la quemada pony. El Doctor se impactó al ver su cara cubierta de sangre y dejando ver aquel color del musculo descubierto.

Derpy y el Doctor guiaron a Pinkie hasta la puerta. Se encontraban cruzando la calle a un paso muy aprisa.

Habían llegado a la plaza principal y los ponis se acercaban a mirar la agonía de la pony rosa. Faltaba casi la mitad de camino para que fuese atendida por el hospital, pero simplemente no pudo más.

La pony se movía cada vez más lento, se desangraba mucho más, y sus quejidos de dolor disminuían conforme al camino. El Doctor miraba a Pinkie, sabía que no lo lograría pero Derpy no se daba por vencida hasta llegar y salvar su vida.

Habían llegado a la fuente de la plaza, donde fue seguro que Pinkie dio su último respiro.

-Derpy… Es muy tarde…

-No… no ¡No, no, no! ¡Tenemos que salvarla o si no los demás morirán!

-Pero… ya está muerta…

-No… no puede… significa que… volví a fallar…

Había pasado más de tres horas después de aquel suceso con la pony repostera, la de nombre Pinkamena Diane Pie. Aquella pony que no le importaba más que sonreír y alegrar los corazones de los demás.

Tu podrías estar sentado lamentándote por algo o alguien. En esos momentos amargos, dolorosos y punzantes, aquella pony llegaba y te hacia lo que alguna vez olvidaste, sonreír.

Fue una trágica perdida lo que sufrió el pueblo de Ponyville, pues había perdido más que solo una buena amiga, si no la razón de seguir sonriendo ante todo.

Ahora se encuentra en algún lugar con sus seis amigas, reviviendo su amistad, su inseparable amistad.

Derpy se encontraba sentada junto a la fuente donde había perdido la vida aquella pony rosa. Se encontraba mirando el suelo y pensando acerca de todo lo que había pasado y pasará. Un dolor resbalaba por su garganta al recordar los últimos momentos con aquella pony, al igual que recordar aquel funeral bajo la lluvia. Solo, otro dolor indescriptible.

-¿Esa no será?

Las lágrimas corrían por la mejilla manchada de sangre, con marcas de cascos en ellos. Aquellas caían dentro de la fuente, mezclándose con el agua y ocultando todo el dolor y pesar.

Un pequeño golpe en la melena regresó a la pegaso a Equestria. No era solo un golpecito, sino también una caricia de afecto como el de una madre a su pequeño.

-¿Ca…Carrot?

-Hola Derpy, ¿cómo has estado? –Pregunto la pony agricultora.

-Creo que sabes la respuesta. –Continúo derramando lágrimas. –Zecora, Big, Pinkie, todos muertos… y yo, yo no pude…no pude hacer nada…

Derpy regreso a su llanto anterior, dejando a su amiga naranja muy triste y llena de sentimientos. Dejo las bolsas de sus compras en el suelo y se colocó al lado de su amiga. Tomo su cabeza y la coloco en su pecho mientras acariciaba su rubia melena.

-Tranquila Derpy, todo estará bien. –Le decía mientras aun acariciaba su melena.

-Ca…Carrot… -Se giró un poco y abrazo a su amiga, la cual tenía un fresco y delicioso aroma a zanahoria. –Es que… soy la única que puede prevenirla, y simplemente no logro salvarlos… ¿Qué debo hacer?

La terrestre miro con desdén. –Mira, primero quitemos esa sangre de tu mejilla. –Tomo un poco de agua de la fuente y comenzó a tallar con su casco. –Me tienes a mi amiga, tu inseparable amiga. Sabes que yo te apoyaré aunque fuera en vencer a la muerte.

-Oh gracias Carrot, eres una verdadera amiga.

Se dieron un segundo abrazo, pero al tocar el cuerpo de Carrot, Derpy tuvo unas visiones de nuevo.

Nadie habitaba nada, pues era un lugar reinado por el vacío.

A lo lejos se pudo observar las nubes, las cuales nacían al igual que el sol. Un destello anaranjado y rojo se iluminaba aquel vacío. Pero, eso no era el sol.

Las nubes se destruyeron y el viento se agitó bruscamente, pues era una explosión de lo que se trataba.

La visión se restableció en lo que parecía ser una casa, una casa con barriles de alcohol por todos lados, con repisas con toda clase de vinos y hasta una botella de vodka en la mesa central junto con una sola copa a medias.

Se escuchaban sonidos provenientes de un baño, sonidos desagradables como si alguien vomitara.

Para finalizar, la visión se centró en la mesa principal, donde al centro se encontraba un platón con frutas, de las cuales solo había un gran racimo de uvas moradas y solo una fresa de rojo intenso…

-D… Der… Py… Derp… Derpy… Derpy, Derpy

La pony bizca volvia en si después de unos minutos.

-Tuve una visión…

-¿Qué? –Pregunto confusa la terrestre.

-Se quien morirá. ¡Pronto, llama a Time! –Se estremeció la pegaso.

-¿Qué? ¿Quién es Time?

-Demonios… ¡Llama al Doctor! Se quien morirá.

-¿Quién es?

-Es… Berry Punch…

-¿¡A donde fue!?

-¡Creo que a su casa!

-Espero y no sea demasiado tarde.

La pony zanahoria y el corcel del tiempo galopaban a toda prisa hacia la casa de la que al parecer su vida pendía de un hilo, a la casa de la ebria Berry Punch.

El viento se estremecía y golpeaba de llene en la cara de los dos equinos, pero no importaba en lo absoluto.

Podían observar una pequeña casa a lo lejos, donde por las ventanas se miraban dos siluetas al parecer conversando. El Doctor y Carrot afirmaban que eran Derpy y Berry, por lo cual estremecieron más el paso.

El Doctor había llegado ya a la puerta de la casa, pero Carrot todavía estaba corriendo muy atrás.

El Doctor entro lo más rápido posible a la casa. Carrot no pudo más y se detuvo a retener el aire unos momentos. Observo como tres ponis discutían por completo. Algo irregular, una luz se apreciaba por la ventana, una luz de tonos amarillos y naranjas. Carrot se estremecio y apresuro un poco el paso, pero no había llegado a tiempo, pues a lo lejos vio como el Doctor se lanzó junto a Derpy fuera de la casa.

En solo unos segundos, la casa había explotado totalmente, envolviéndose en una gran explosión y dejando la casa en escombros abrasados por intensas llamas.

Derpy miraba exaltada los escombros.

-¡Maldita sea!

Continuara…

Muy buenos días, tardes y noches.

Como verán, Pinkie y Berry murieron. En el siguiente capítulo, vagaremos por los recuerdos de Derpy y veremos que sucedió dentro de la casa.

By: Niizuma Brony.