HERMANDAD
FORD
Los niños, los niños eran inocentes, Dios mío, murmuro Abraham, y su voz fue como un gemido. Sí, será tu Dios, pero no fue el de ellos.*
Pasaron varias décadas, tres para ser más preciso, y sin embargo hay tantas cosas que parecen iguales, siempre me dije a mi mismo que jamás regresaría a este lugar, que era mejor que lo olvidara, pero en el fondo, día tras día la única cosa que me permitía seguir sobreviviendo a ese infierno era la idea de tal vez volver. Ahora una estoy una vez más en este viejo sótano donde perdí tantas cosas, donde me perdí a mi mismo, ¿cómo pude ser tan iluso?, ¿soy un genio y me deje engañar?
Una vez más cuestiono mi intelecto, si, ese IQ tan alto que me permitió conectar dimensiones, traspasar universos no me ha permitido articular palabra alguna, ni siquiera crear un pensamiento acorde a la situación. A esta patética vida, esta existencia de mierda, a treinta años de dolor, por muchos años cuando en medio de la nada, o dentro de un vórtice cuando la tristeza me embargaba, siempre pensaba en Stanley, por alguna razón creía que era su dolor llegando hasta mi corazón, y eso me permitía creer que el mío también llegaba a él.
Cuando vi el portal me pareció un sueño, ese había sido una quimera que me atormento por años, que más que un sueño parecía una alucinación desquiciada de lo que más deseaba aunque me empeñara a negarlo, y ahí estaba. Dudé en un principio sobre cruzarlo, ese lugar de infinitas posibilidades, de múltiples mundos, de locura sin limites, de un sinfín de Dioses y Demonios, era el lugar en el que había vivido la mitad de mi existencia, hacia tanto que no conocía otra cosa, podría volver al mundo que pertenecía sin volverme un poco más loco. Mi vida siempre aun del otro lado del portal consistió en aprender, en llenarme de conocimiento, y al final de cada noche la pregunta regresaba ¿de qué me servía todo eso? La respuesta siempre era la misma, de absolutamente nada, todo eso que yo sabia, lo que conocía moriría conmigo, en ese universo que únicamente existía en los limites de la mente humana, yo no era nada, nadie que valiera la pena ser recordado, caminando siempre entre las sombras para prolongar mi existencia un día más. Sólo él sabia lo que había pasado conmigo, únicamente él podría regresarme, por qué tenía que depender de Stan para que mi ser no fuera del todo olvidado, a pesar al temor, de lo desconocido, de las dudas, de mismos cruce, con cada paso mi corazón se aceleraba, no supe las consecuencias que la actividad del portal habían tenido en mi mundo, no sabia que es lo que encontraría, respire profundo y una vez más estuve de vuelta en Gravity Falls.
Creí que lo esperaría por meses, Stan no porque tendría que acudir a mi llamado, pero cada día que se tardo, que no llego, era un día en el que yo decencia más y más a la locura. Ahora sabia que así se llamaba, por mucho tiempo lo llame "ingenio", "conocimiento", pero nunca fue nada de eso, únicamente fui una marioneta en el juego de mi "amigo". En cada rincón de la casa, de cada misterio descifrado por mí, con los nuevos conocimientos se fue diluyendo mi mente, ¿podría ser posible que todo estuviera dentro de mi cabeza? Pero el bajar al sótano y ver el portal, eso a lo cual yo llamaba el trabajo de mi vida, además de los sueños donde Cipher no dejaba de atormentarme me recordaban que todo eso era real, que además ese infierno que amenazaba este universo se debía por mi necesidad de encontrar respuestas. ¿Respuestas? No nunca encontré respuestas, sólo aquello que ese desgraciado Demonio me dejo ver, fui su peón, su oveja, pero lo irónico es que lo disfrute, ¿tal vez lo volvería a hacer? Es extraño tampoco para eso tengo por ahora la respuesta. Me maraville con lo desconocido, con las ideas que llegaban a mí minuto a minuto, yo forjé la daga que me atravesaba lentamente, construí a mano el sendero que me guiaba al abismo.
¿Por qué no me detuvo? ¿Por qué no lucho un poco más? ¿Por qué no me dijo que me extrañaba? ¿Por qué se olvido de mí? Me doy cuenta de que pasó esos mismos treinta años al igual que yo, perdido, siguiendo un sendero de pena, y ¿lo hizo por mí? No claro que no, no, simplemente fue la culpa de lo que ocurrió esa noche, pero eso no abría ocurrido si yo no hubiera enviado esa postal, pero él respondió, Stan fue una vez más a mí. Cuando lo vi no tenia buen aspecto, claro el mío no era mucho mejor, era obvio que ninguno de los dos la había pasado bien, aunque no se pueden comparar unos cuantos fraudes y estadías en la cárcel con el fin del universo, de la misma realidad. Sin embargo se atrevió a decir sus sentimientos, lo que se guardo en esos diez años, y sólo puede escuchar sus reproches, me llamó egoísta, y tal vez si soy un egoísta de mierda, al irme de mi casa dejaron de importarme mis padres, mis hermanos, y muchos otros más. Pero él también lo era, nos culpo a todos de sus miserias, me culpo a mi, no entendía que lo que yo le estaba pidiendo era algo que nos superaba a los dos, que por primera vez en su vida hiciera algo que valiera la pena.
Comencé a temerle a lo que se encontraba dentro del portal, por tantos años ansié las repuestas, y que maldita casualidad el encontrarse un ser de "respuestas", no dejaba de cuestionarme todo lo que hice, Fiddleford no volvió a dirigirme la palabra, e incluso me sorprendió él que fundara esa extraña sociedad. Mi viejo compañero incluso lucia más loco que yo, él tampoco previó los resultados del camino que decidió seguir. Existían tan pocas cosas a las cuales aferrarme, pese al terrible miedo que me provocaba el portal, simplemente no podía, no era capaz de destruirlo, el que esa maquina desapareciera significaba que la mayor parte de mi también lo hiciera.
Recordé su cara de dolor después de que lo pateara contra el panel de control, sus golpes, pero sobre todo volví a escuchar sus palabras.
-¡Vaya hermano que resultaste ser! ¡Te importan más tus estúpidos misterios que tu familia! ¡Pues quédate con ellos! –todo aquello duro una fracción de segundo, y al mismo tiempo se convirtió en una eternidad.
Y caí en el abismo…
Jamás he sentido tanto miedo como en esos segundos, mi cuerpo era absorbido, le grité por ayuda, algo debía de hacer, me aterraba lo que se encontraba dentro, lo desconocido, lo que tanto había buscado. Luche, estire mis brazos, quise que aquello se detuviera, pero no fue así, nunca sabré por que lo hice, si acaso fue eso que llaman instinto pero le arroje el diario, y todo paso, mi cuerpo viajo, mi mente estuvo en un sopor de semiconciencia, me pareció escuchar que gritaba mi nombre.
Fue extraño mi primera noche de vuelta se parecía mucho a la primera dentro del portal, al abrir los ojos encontré algo extrañamente familiar pero al mismo tiempo desconocido, este lugar fue mi hogar por varios años y ahora me era tan ajeno, este no era el mundo que deje en mil novecientos ochenta y dos, no, nunca más lo sería. Regrese a la que alguna vez fue mi habitación, me dio risa recordar que me gustaba dormir en un sofá porque de esa manera no perdía tiempo arreglando una cama, trabajar en mi investigación era lo único que importaba. Esa noche era cálida, tan distinta a la ultima, se escuchan los ligeros murmullos del viento del bosque que atestiguo nuestra historia, no podía dormir, escuche unos golpes contra la pared, sabia que era Stan, esa siempre fue su manera de no volverse loco así que yo regrese a la mía, adentrarme dentro de los libros, en las investigaciones de otros y las mías me permitían concentrarme en mi intelecto dejar a un lado todo lo demás. Baje a mi estudio privado, a ese lugar que guardaba las pruebas de mi locura, resulto obvio darme cuenta de que nadie había estado a ese lugar en todas estas décadas, observe todo lo que existía en ese lugar, el polvo que las cubría parecía una capa de muerte, del tiempo que estuve muerto para este mundo, comencé a limpiarlas como si de esa manera pudiera recuperar algo.
Ahí estaban todos mis proyectos sin terminar, todo eso que me hacia sonreír y disfrutar de mi ingenio, ideas que se quedaron pausadas, congeladas en mi memoria, detenidas en el tiempo, siendo huella de lo que hice, de lo perdido.
Me senté en mi vieja silla, recargado en el escritorio, viendo esa tela que cubría la estatua de Cipher, pase mis dedos sobre todos los documentos que contenían mis distintas anotaciones, eran vestigios de mis sueños rotos, de las ilusiones olvidadas, de mis fracasos. Recargue mi cabeza, dispuesto a dormitar, sin darme cuenta las lagrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, en ese instante me arrepentí de que mi mente no pudiera ser borrada, porque a mi llegaba una y otra vez ese recuerdo, Stan y yo corriendo por las orillas del mar descalzos, riendo, siendo felices, diciendo…
-Amigos para siempre – dijimos ambos, ya nada de eso quedaba, ahora sólo éramos un par de extraños.
¿Por qué no le di las gracias? ¿Por qué lo haría? Él me arrojó al limbo, incluso robo mi nombre, vivió mi vida, se adueño de mi casa, estuvo aquí únicamente por enmendar sus errores no porque yo le importara, solamente fue la culpa. Con el tiempo tuve que aceptar muchas cosas, después de veinte años era obvio que nuestros padres ya habían muerto, jamás los volvería a ver, que envejecí solo, que el mundo siguió existiendo sin mí, resulta que ahora tengo dos sobrinos nietos los cual significa que tengo un sobrino, que Shermy continuo su vida, que nunca supo lo que pasó. Pero él no se fue, no desistió en treinta años, se quedo aquí, ¿realmente no se detuvo con tal de recuperarme? ¿Stan me sigues queriendo? ¿Por qué no simplemente te fuiste? ¿Acaso aun me consideras tu hermano? Él no me dejo…
Han pasado varios días desde que estoy de vuelta, he salido poco, todo mi tiempo fue consumido en la tarea de desmantelar el portal, ahora sin duda fue un fácil decisión, costo más trabajo de lo imaginado, pero sobre todo peligroso, nunca tuve previsto que su activación generara una ruptura entre dimensiones he podido contenerla pero no se por cuanto tiempo, si tengo suerte tal vez por una eternidad.
Además el mundo fuera de la cabaña es ahora el misterio, la televisión resulta ser todavía más ridícula que nunca, los pueblerinos parecen incluso más idiotas, no se como encajare en este mundo, aunque siendo sincero no es encajara del todo en el pasado.
Estoy de vuelta en mi mundo, pero este ya no era mi mundo, todo lo que yo conocía ya no existía o tenía una versión "mejorada", no puedo dejar me preguntarme si me he equivocado la cruzar el umbral, entonces comencé a poner más atención en él. Mi pequeño sobrino, si que nos divertimos juntos jugando "Calabozos, calabozos y más calabozos", es bastante listo para su edad, sus anotaciones dentro de mi diario me sorprendieron descubrió cosas que yo no puede hacer, en cierta forma me recuerda a mi mismo. A Dipper también lo atrae lo desconocido, el misterio, el conocimiento, no deja de maravillarme su creciente intelecto, sus incontables preguntas, y no teme buscar las respuestas, no cabe duda el es todo un Pines al menos uno como yo.
Mirar a mis dos sobrinos es tan nostálgico, son amigos, mejores amigos como lo fuimos Stanley y yo, y eso si que duele. Pensé que al estar de vuelta en mi hogar seria feliz pero hasta hora no ha sido así, las heridas se han reabierto y sangran constantemente, se vierte por todo mi cuerpo el dolor, el rencor, el miedo, y la soledad. Veo a Stan y quisiera abrazarlo, pedirle perdón y juntos continuar, pero al verlo mi corazón se llena de odio y prefiero callar, morder mi labios y atragantarme con mis palabras ¿acaso esto nunca va a terminar? Por ahora no quiero pensar…
La voz de Dipper me trae de nuevo a la realidad, me dice que la cena esta lista, sonrío al recordar su última anotación en el diario.
"Cada vez me encuentro más cerca de revelar quien es el autor del diario, no se quien sea pero no cabe duda que es un tipo genial"
Ese chico tiene un gran potencial y comienzo a pensar que mi misión el mostrárselo, tal vez él sea el Pines destinado a cambiar el mundo…
CONTINUARA…
Notas de la autora:
Quise que este capítulo fuera un tanto desordenado porque desde mi perspectiva creo que así serian los pensamientos de Ford, sin mucho orden al final en efecto el mundo que el dejo ya no existe, tiene que adaptarse a su nueva realidad, a ese vaivén de sentimientos que le genera su hermano.
Al final el no busca separa a Dipper y Mabel, únicamente el tiene otra concepción de lo que es crecer y desea darle una oportunidad a su sobrino.
En lo personal me gustaría que Dipper se quedara con Ford porque eso nos daría un buen mensaje de lo que es crecer, es dejar ir y eso incluye a las personas que amamos aunque eso no significa perderlas, cosa que no va pasar estoy segura.
GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMENTARIOS.
