Los personajes pertenecen a CLAMP


CAPÍTULO 4 - Cayendo en la cuenta


Shaoran´s POV

La cagué, la había cagado.

Porque no encuentro otra razón para ver a Sakura para actuar de esa forma. No solo estaba roja de vergüenza si no que ni si quiera podía mirarme y su rostro solo denotaba una cosa: Arrepentimiento. ¿Cómo pude siquiera pensar en abalanzarme así sobre ella?

Pero ella también estaba disfrutándo, ¿no?

Por más que mi conciencia tratara de tranquilizarme no puedo entender como fui tan tonto como para creer que algún día Sakura me viera como algo más que solo su amigo. Ella era un ángel y yo el demonio que trataba de corromperla. En milésimas de segundos mi cabeza comenzó a idear todas las opciones posibles del porque ella se había comportado así. Si había accedido a ese rapto de locura seguro fue guiada por sus instintos y porque yo la había llevado a eso.

Desesperadamente busqué en todos los cajones un poco de tranquilidad. Revolví los del comedor y los de la biblioteca sin éxito hasta que mis manos se toparon con la bendita caja en uno de los últimos cajones de mi mesa de luz. No es que tenga el hábito de fumar, pero la situación lo amerita.

— ¿Qué demonios te pasa? ¿Por qué estas fumando?

Había olvidado por completo que Eriol estaba conmigo.

— Sabes que solo lo hago cuando lo necesito Eriol. No te pongas en papel de minita controladora.

— ¿Y se puede saber qué cosa hiciste que te tiene tan nervioso?

— ¿Cómo que "qué hice"? ¿Acaso tengo un sello de culpable en la frente?

— Yo solo me remito a los hechos wolfie. Y me juego la cabeza que tiene que ver con Sakura. No me comí ni medio todo el teatro de ir a comprar algo que se le olvidó.

— ¡Oh! Gracias por tranquilizarme, ahora estoy mucho mejor. – ironicé.

Mientras maldecía a mi supuesto amigo le proseguí a contar lo sucedido sin tanto detalle y no tardó en concordar con mi hipótesis, que había ido demasiado lejos con ella en tan poco tiempo. Ahora no quedaba más que disculparme y tratar de remendar la relación que estábamos recuperando luego de tantos años, pero la razón y el corazón nunca van a estar de acuerdo, justo cuando pensé que podría salir de la zona de amistad… No me quería quedar nuevamente mirando la escena como un simple espectador pero lo más probable es que deba ir paso a paso y dejar que sea ella quien decida si lo nuestro da para algo más o no.

Me estaba llevando el tercer cigarrillo a la boca cuando el timbre sonó. Seguramente fueran las chicas pero le pedí a Eriol que abriera.

— ¡Volvieron! ¿Qué pasó que tardaron tanto?

— No encontraba lo que necesitaba Eriol. Pero ya estamos aquí, ¿nos sentamos a la mesa?

— Sí, cuando Shaoran se decida a dejar el vicio comemos.

— Ya voy, no tardo. – dije desde el balcón.

Quedé estático apoyado en las barandas del exterior mirando la nada. Terminaría el último cigarrillo y me echaría a mi suerte, ya estaba jugado y tendría que revertir la partida.

No habrá pasado ni un minuto cuando la dueña de mis penurias se arrimó al balcón para situarse junto a mí sin hacer contacto visual. De reojo pude ver como su mirada se perdía en la densidad de la noche de la misma forma que lo estaba haciendo yo desde hacía diez minutos. Con sorpresa me quitó el cigarrillo de la mano ganándose una mirada de reproche de mi parte y me sonrió con sorna aún sin mirarme antes de llevárselo a la boca. No sabía que ella también fumara, pero después de todo había muchas cosas que los años habían modificado en nosotros, en nuestra conducta y también nuestra personalidad. Después de una larga calada dejó caer los brazos sobre la baranda del balcón relajando los hombros mientras soltaba el humo con delicadeza antes de llevárselo de nuevo a los labios casi sin respiro y luego desecharlo con impunidad. Solo en ese entonces nuestros ojos se alinearon un segundo antes de darse la vuelta en dirección al interior de la sala.

— Ahora ya puedes entrar. Vamos a comer que tengo hambre.

Me dedicó una suave sonrisa que relajó cada músculo de mi cuerpo y en cierto modo reconfortó mi alma. Aún tenía la capacidad de con una sonrisa calmar un ejército, y comprendí una vez más que a pesar que la vida nos haya cambiado un poco en esencia seguía siendo la Sakura tierna y compañera que tanto admiraba.

Segundos después la secundé. La nicotina podía engañar el estómago pero no nos habíamos juntado solo para vernos las caras.

-.-.-

— Era hora querido, tuvo que ir la caballeriza a traerte.

— Tomoyo…

— Es broma, vamos que te ayudo con la comida Shaoran.

No quería seguir incordiando a mis visitas, después de todo yo era el anfitrión de la casa y no podía seguir permitiendo tal deshonra. Sé que es una simple comida entre amigos pero el orgullo podía más conmigo.

— No hace falta Tomoyo, yo me encargo de ahora en más. Disculpen mi imprudencia.

Como si el viento hubiera llevado mis palabras antes que llegaran a los oídos de mi amiga siguió su paso hacia la cocina y recordé que con Daidouji no se puede razonar cuando se empecina con algo.

Resignado, juntos sacamos la carne del horno y mientras ella disponía los vegetales en una asadera que le proporcione para ello, yo cortaba la carne justo en el momento en el su melodiosa voz rompió el silencio y como una sentencia de muerte no tuve más remedio que escucharla.

— Sé que estas nervioso, siempre fumas cuando lo estás. Que no se te olvide con quienes estas tratando Shaoran. Pueden pasarnos cosas de toda índole, podemos incluso equivocarnos drásticamente o creer que lo estamos, pero siempre tuvimos la cualidad de sortear las adversidades y seguir adelante, juntos o separados, el destino siempre nos devuelve la calma tarde o temprano. Pero no todo es azaroso, las personas involucradas contribuyen en no romper ese lazo, así que sabes bien que puedes contar conmigo en lo que sea que te aflija y si estás errado te lo haré saber cómo siempre y te ayudaré a superarlo o corregirlo, porque eso hacen los amigos.

Este era un claro ejemplo de que los lazos de amistad transcienden todas las barreras existentes. Después de tanto tiempo sin si quiera hablarnos aquí estábamos ella y yo, como si el tiempo se hubiera congelado a los 17 y este fuera un día casual en donde los amigos se reúnen a discutir las trivialidades de siempre. La situación me reconforta el alma, no siempre uno puede contar con personas de esta índole, que sin juzgarte te ponen los pies sobre la tierra o te elevan al cielo en algunos casos.

Yo solo la miraba, no podía emitir palabra alguna pero quería agradecerle su apoyo sea cual fuera el motivo. Estaba de sobra decir a quien o qué situación se refería Tomoyo, pero por más que ella no tuviera el poder para solucionar mis problemas, sí podía calmar las aguas turbias de mi mente.

— Además no te preocupes tanto. No hay que perder más el tiempo Li Shaoran.

Sus palabras me sabían a consuelo pero no era solo eso… ¿Esperanza quizás?

Pude percibirla a la perfección en sus palabras y aunque quise preguntarle mil cosas, sabía que no iba a sonsacar más información. Después de todo ese fue el empujón que necesitaba para cambiar de postura y le estaba totalmente agradecido por ello.

— Gracias Tomoyo. En serio. Gracias.

Sentí la necesidad de decirle muchas cosas, pero no era el momento y la cena se había hecho esperar más de la cuenta. El hecho de que seamos 4 y no 2 los comensales en esta situación, fue lo que me hizo recapitular la situación de mi amigo con ella.

— Tú tampoco deberías perder más el tiempo.

Se detuvo en medio de la arcada que dividía la cocina de la ante sala y sin voltear a verme, supe, que sonrió.

— Lo sé. - y sin mediarlo más siguió rumbo a la mesa.

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Sakuras`s POV

Todas mis suposiciones de como surgiría la situación de ahora en adelante se fueron al demonio. Tal parecía que mis dotes de bruja en cuanto a predicar el futuro eran una farsa tan grande como decir que la estábamos pasando realmente mal.

Desde que al fin nos sentamos a comer no paramos de recordar anécdotas desde la niñez hasta la adolescencia.

— ¿Ustedes recuerdan cómo fue su primer beso? Porque yo apenas puedo hacerlo. - preguntó Eriol con un deje de preocupación en su voz.

— Eso es porque seguro estabas borracho. Si desde los 14 empezaste con el whisky.

El ambiente era relajado y no podíamos parar de reír, los chicos eran tan divertidos cuando se enfrentaban a sus ya sabidas peleas verbales que era imposible no descostillarse de risa.

— Que feo eso my friend, ¿no quieres que te recuerde cómo fue el tuyo?

— Un desastre, no lo niego. Pero me lo merecía.

— ¿Y por qué te lo merecías? ¿Tan malo eras besando?

No podía creer lo que estaba preguntando, pero la curiosidad me estaba aniquilando. Sé que sonaba tonto y no es que estuviéramos hablando de nuestra primera relación sexual pero aún así nunca había visto a Shaoran con una chica, y hablar de esto me ponía los pelos de punta. Ahora no había marcha atrás y no me quedaba más que esperar su respuesta con la obvia contestación de que tendría que ser otro el motivo, ya que yo misma había probado esos labios y podría jurar ante el presidente de la nación que Shaoran Li besaba como los dioses y que era imposible que alguna vez haya dado un mal beso en toda su vida. No constaba en los registros pero lo creía fervientemente.

Tal parece que lo incomodé un poco pero no pensaba dejar que huyera ahora que yo misma estaba cavando mi tumba. Y aunque fuera injusto me lo llevaría conmigo.

— No lo sé, pero dudo que haya sido por eso sino más bien porque no pedí permiso para darlo. Tampoco parecía que le estuviera molestando ya que respondió bastante bien por al menos un minuto, luegoooo… pareció darse cuenta de mi atrevimiento y me gané una linda bofetada. Ahí comprendí que a las mujeres hay que pedirles permiso antes de actuar si te importan.

¡Clic!

Mi cerebro hizo sinapsis en el preciso momento. Omití el hecho que alguna mujer fuera importante en la vida de Shaoran y yo no me haya enterado, porque esas palabras me transportaron a lo sucedido esta tarde.

Como si la maquinita del casino me hubiera clavado tres cerezas rojas y yo no pudiera salir del estupor del momento hasta que me dijeron "Felicidades! Usted es la ganadora!".

Shaoran se había preocupado en todo momento por saber si estaba cómoda con la situación. Había sido tan dulce al tomar la iniciativa que no pude más que derretirme ante sus caricias. Incluso cuando intenté detenerlo por la inminente llegada de quienes ahora nos acompañan y aunque me haya dejado en claro que no tenía intenciones de parar, en realidad sí lo hizo, y aguardó a que le diera el punto final a la discusión para fundirnos de placer nuevamente. ¿Significaría eso, que en verdad le importo más allá de querer pasar un momento conmigo? ¿Será que Tomoyo tenga razón y en realidad él siempre me vio de esa forma?

Salí de mi ensoñación en el momento que mi amiga abrió la boca.

— Bueno, por lo menos te sirvió de lección, y pondría las manos en el fuego que no te volvió a suceder.. no como a uno que yo conozco. – dijo con algo de picardía.

— Tomoyo, my lady, no vamos a sacar los trapitos al sol justo ahora que estamos tan entretenidos.

— Mmm no lo sé Eriol, quizás estaría bueno quitarte la máscara de chico perfecto.

— Bueno, bueno, ¿qué tal si nos animamos un poco y… jugamos un juego?. Sí, juguemos a un juego de cartas.

Estaba tratando de apaciguar las aguas y con suerte pude explicarme antes que la batalla hubiera comenzado.

— Hace unos años conocí a un Argentino en Tokio, nos hicimos muy amigos en su paso por Japón y siempre llevaba unos naipes españoles a las juntadas. Un día me enseñó un juego simple pero muy divertido que no conocía, se llama "chancho va".

— ¿Chancho va? que nombre más ridículo. - expresó Shaoran un poco molesto lo cual me amedrentó un poco.

— Lo es, pero ya verás que es muy divertido. El juego consiste en formar lo más rápido posible la combinación de 4 cartas del mismo número. Se separan del mazo tantos grupos de cuatro cartas del mismo número como participantes del juego, en este caso serían cuatro. Luego se mezclan y se reparten entre los jugadores al azar. Cada uno debería pasar una carta hacia abajo al compañero de la derecha diciendo "chancho va", es como si estuvieras diciendo "listos, preparados, ya". El primer jugador que logre reunir las 4 cartas del mismo número deberá poner su mano en el centro gritando "CHANCHO" y el resto deberá apresurarse a poner la suya arriba del ganador formando una torre. El último que quede arriba será el perdedor de la ronda.

— ¿Y cuándo se finaliza el juego?

— Bueno, la persona que pierda deberá anotarse una letra hasta formar la palabra CHANCHO. El primero que la completa es el perdedor y se puede finalizar allí o seguir hasta que quede un solo ganador.

— No me parece muy divertido que digamos.

— Eso es porque no me dejas terminar de hablar Shaoran.

Vi como sus ojos rodaron en señal de fastidio pero no me impidió terminar mi relato.

— En fin, mi amigo me enseñó una manera de hacerlo aún más divertido. - mientras me regodeaba en la silla noté que había captado la atención de todos. - El perdedor, en vez de anotar una letra deberá tomar un shot de alguna bebida, alcohólica claro, y el juego termina cuando alguno esté demasiado pasado para seguir o simplemente cuando uno así lo quiera. ¿No me van a decir que no les gustó la idea? Sobre todo a ti Shaoran, no me voy a olvidar de las rondas de tequilas que nos hiciste tomar en la fiesta.

Quiso decirme algo, pero se calló en ese instante, no sé porque lo notaba molesto si les estaba salvando las papas a todos para dejar de hablar de cosas que no nos convenía a ninguno de los presentes.

— Me parece una excelente idea Sakurita, pero que amistades tan interesantes has hecho por ahí. Shaoran, tú tienes una botella de un ron añejo muy bueno que creo iría perfecto para la ocasión.

Miró a su amigo con el entrecejo fruncido para levantarse sin decir nada y desaparecer en lo que supuse era su habitación. Traté de preguntarle a Eriol con la mirada por qué se había ido de ese modo pero éste solo se limitaba a sonreír en la misma dirección que Shaoran había desaparecido segundos antes. Mis dudas se fundieron en la misma sonrisa socarrona que traía desde que salió de su habitación con una botella en mano.

— Lo estaba guardando para una ocasión especial y después de meditarlo un minuto no podría haber mejor que ésta. A jugar amigos!.

— ¡Siiiiiii !

-.-.-

La emoción era palpable en el ambiente y todo pareció acomodarse cuando comenzamos el juego. Tomoyo iba perdiendo por demás, sus ojos ya no estaban reparando en las cartas y solo se limitaba a reír de casi cualquier cosa. Shaoran no estaba muy lejos de alcanzarla, lo que nos hacía a Eriol y a mí los únicos rivales. Tanto él como yo solo habíamos tomado dos shots de ese exquisito ron mientras que el resto llevaban como cinco o siete.

— Disculpen, pero creo que debo a ir al toilette si no quiero arruinarme la noche.

Tomoyo trató de levantarse pero se desplomó en el intento ocasionando las mil y una carcajadas de nuestra parte y por su puesto de ella misma. Entre lágrimas de dicha me ofrecí a acompañarla antes de dar por finalizado el juego. Me costó horrores ayudarla a caminar hasta el baño y otro poco ayudarla en su cometido. Quizás se avergonzará un poco mañana pero ella me ha visto en peores situaciones y es lo menos que puedo hacer.

— Eriol ¿podrías llevar a Tomoyo a casa? Creo que ya necesita descansar.

En un Santi Amén estaba tomándola en sus brazos mientras yo le pasaba su cartera y su abrigo liviano.

— ¿Quieres que te lleve a ti también? Me queda de paso.

— No, no te preocupes, no puedo dejar a Shaoran solo con este desastre y menos en su condición. Luego me tomo un taxi.

Eriol pasó su mirada por su amigo quien ahora estaba con su cabeza recostada en su antebrazo sobre la mesa donde los hechos relucían por sí solos.

— No creo que te traiga muchos problemas, pero mañana me va a putear por haber permitido ocuparte de este desastre tú sola.

— Una puteada más, una puteada menos, no creo que te afecten demasiado. Yo me aseguraré de que no sea tan grave.

— Ja! Quizás lo logres. En fin, si esos son tus deseos, me voy. Sé que lo dejo en buenas manos.

— Lo mismo digo. Procura que Tommy llegue bien y mándame un mensaje cuando eso ocurra por favor. No podría estar tranquila si sé que ella no lo está.

— Ustedes nunca cambiarán. - dijo esto permitiendo ver en sus ojos un deje de felicidad al pronunciar esas palabras y se marchó sin más, pero dejándome tranquila, se que él se preocuparía por ella como años así lo había hecho.

.

Shaoran`s POV

¿Desde cuándo el mundo había rotado en su eje tan rápido como para que los terrestres podamos notarlo? ¿Acaso el Apocalipsis había llegado bruscamente dejándome indefenso mientras relajaba la vista?

Empezaba a descartar posibilidades y comenzaba a creer que si no era eso, habían metido mi departamento en un samba porque la cabeza no paraba de darme unas malditas vueltas en círculo.

Nada de eso había sucedido.

Estoy seguro que permanecí con la cabeza en la mesa lo que a mí me parecieron días hasta que una vocecita me sacó del trance y agradecí por todos los cielos que el mareo haya cesado.

— Shaoran, ya acomodé todo. Ven, vamos a acostarte.

¿A acostarte? A acostarme? ¿Con quién?

El alcohol y la abstinencia estaban haciendo mella con la poca materia gris que me quedaba hasta que reaccioné lo suficiente para notar que era Sakura la portadora de aquella voz. Eso no ayudó mucho en la tarea de quitar de mi mente la idea de acostarme y Sakura en la misma oración, pero traté de controlarme lo suficiente para no despertar a terceros, no podía volver a fallarle. Logré que mis instintos primitivos se aislaran lo suficiente, si quería que ella me viera de otra forma sin parecer un pervertido debía concentrarme.

— ¿Qué carajo?. No deberías ser tú la que esté aquí ahora. Veo que mi supuesto mejor amigo no tuvo la intención de hacer honor a sus título y ocupar su lugar. Ya me las pagara ese mal nacido - no podía si quiera mirarla a los ojos por la vergüenza y la ira que recorría mis venas, pero por lo menos me incorporé lo suficiente dejando esa posición lastimera de pobre tipo arruinado.

— Oh, perdón, es que Eriol tuvo que acompañar a Tomoyo ya que estaba mucho peor de lo que crees. ¿Hubieras preferido que me vaya?

— Nooo, claro que no. No quise decir eso, es solo que es humillante que me estés "cuidando". Siento que te estoy faltando el respeto. - le dije esto casi desesperado para remediar la mala interpretación de mis palabras y ahora sí, mirándola a los ojos, pude ver como pasó de tener una mirada triste a una que me transmitía paz.

— Tú nunca podrías faltarme el respeto ni aunque te lo pidiera tu madre Shaoran.

No pude evitar sonreír porque si había alguien digno de temer más que al diablo esa era Ieran li, mi "amorosa" madre a la que Sakura tuvo el agrado de conocer. Para ella solo era una bella mujer con una presencia envidiable, pero sabía que para mí era la reencarnación de un témpano de hielo inquebrantable, tan fría que te calaba los huesos, y por supuesto desobedecerla sería congelarse en vida.

— Puede que tengas razón. Aún así, te lo compensaré luego.

Con la poca fuerza de voluntad que me quedaba me levanté milagrosamente de la silla logrando no tambalear en el intento para desplomarme en lo más cercano a una cama que tuviera al alcance de la mano. El sofá.

Era una suerte que haya elegido uno grande y mullido como para poder estirarme sin problemas y pasar la noche allí sin ningún rastro de contractura al día siguiente.

— Si quieres puedes usar mi teléfono para llamar a un taxi. Hay un número grabado que es de confianza. Me encantaría llevarte pero no sería prudente de mi parte en este estado.

Iba cerrando mis ojos mientras le dejaba claro que no necesitaba quedarse más, ya la había molestado demasiado.

El silenció me abrazó como arrullo hasta que de pronto sentí sus manos pequeñas levantando mi cabeza para apoyarla en su regazo una vez sé que hubiera sentado junto a mí mientras acariciaba mi cabello delicadamente, como quien atesora su objeto más valioso.

— No me voy a ninguna parte Shaoran. Me quedaré hasta asegurarme que duermas.

En ese momento pude ver cómo me observaba, recorriendo cada milímetro de mi rostro con la ternura que nunca vi en nadie más que en esas lagunas casi cristalinas que reflejaba el verde de sus hermosos ojos. Aquellos que le habrán robado suspiros a unos cuantos pero que ahora solo me prestaban atención a mí y por más orgulloso que sea, sus palabras me hacía sonreír de felicidad.

Caí en la cuenta que estábamos solos y decidí hacer lo que desde hacía rato me carcomía los sesos.

Disculparme.

— Sakura… Siento mucho lo que pasó hoy. Sé que trataste de ocultarlo pero noté que te apenaste tanto como créeme me sentí yo cuando te fuiste con Tomoyo. No quiero que pienses mal de mí ni creas que lo que pasó fue algo sin sentido, pero … - uno de sus dedos me impidió seguir hablando. Solo me limité a observarla con detenimiento esperando una justificación.

— Shhhh. No digas más.

El tiempo pareció detenerse.

Ningún sonido dio atisbo de salir de su boca luego de callarme. Ni una palabra, ni una sílaba. Solo se quedó así, con sus dedos enredándose en mi cabello y su ojos posados en los míos.

Por un momento, por un mísero momento, me gustaría saber lo que estará pasando por su mente que sus ojos no me permiten ver.

Me encontraba en una batalla interna en donde mi cabeza me pedía que me una al silencio pero mi corazón no quería escucharla. Rendido ante mi cuestionamiento infructuoso, las palabras surgieron a modo de pregunta sin esperar respuesta, pero que necesitaba decirlas.

— Me encantaría saber, algún día, todo lo que tu mirada dice cuando callas.

Su mano detuvo en seco la labor de desenredar y enredar mi cabello para reanudar la marcha apenas segundos después.

— ¿Y qué crees tú que está diciéndote ahora?

No esperaba que contestara, ni si quiera sabía si quería que lo hiciera. Supuse que nos quedaríamos así hasta que por fin me durmiera y ella pudiera librarse de mi cuidado. Pero el oponente tomó las riendas del asunto, sabía que estaba desarmado y decidió contra atacar dando vuelta la partida.

— No lo sé, no puedo descifrar lo que dice, pero sí puedo decirte lo que transmite. Quizás te parezca raro pero lo único que puedo sentir es un profundo cariño. Siempre tuviste esa mirada capaz de calmar a la más temible bestia. Cuando estaba enojado o con algún un problema, bastaba buscarte, hablar contigo ansiando verte sonreír y perderme en tu mirada para sentir ese calor reconfortante que necesitaba mi cuerpo para recomponerse y que solo tú podías darme. Tu ternura es como un bálsamo para las heridas más profundas, y créeme, no soy el único que piensa lo mismo.

No supe cómo ni porque tuve ese momento de lucidez ni me di cuenta de ello hasta que mi corazón hizo eco en mi pecho tan fuerte que me era imposible no notarlo.

— No sé quién eres y que has hecho con Shaoran, pero me gusta. - su sonrisa pasó de serena a burlesca pero sin llegar a lastimar ni una pizca de mi orgullo, aún así la piqué un poquito, solo un poquito porque sus últimas palabras me llenaron de esperanza.

"Me gusta"

¡Oye! Eres mala cuando te lo propones. Que nunca te lo haya dicho no significa que no sea verdad. Culpa al Ron por este arrebato de locura si quieres.

— De haberlo sabido te hubiera emborrachado hace años. En serio, creo que es lo más lindo y sincero que nadie me dijo.. jamás.

Mi pobre y endeble fachada se vino abajo como un muro de papel crepé derrumbado con un simple suspiro.

— Si vamos a ser sinceros, me alegro que nadie lo haya hecho. Así puedo ser el primero de algo en tu vida.

— Ahora tú te estas comportando mal conmigo eh! - su reproche fue enviado de la misma forma que el mío, entre risas silenciosas incapaces de herir la susceptibilidad del otro.- Y aun así no paras de adularme. No soy la gran cosa Shaoran.

¿Qué no era la gran cosa? ¿Quién en su sano juicio podría decir que Sakura no era tierna, buena, alegre, condescendiente, humilde, linda y graciosa? ¿Se le podía pedir más a una persona?

Ah sí, se me olvidaba que tenía unos labios capaces de marcar tú sentencia de muerte. ¿Sigo?

— No creo que nadie haya podido obviar la belleza de tu alma Sakura. Ni una tan fría como era la mía pudo pasarla por alto. No seas tan modesta contigo misma.

Quizás fuera el alcohol, quizás fueran todos los sentimientos reprimidos o quizás fuera este preciso momento tan íntimo que compartíamos por primera vez, solo ella y yo, sin timbres de receso, sin llamadas por teléfono, sin miles de kilómetros por medio, ni nadie que interrumpa lo que me llevó a decir todas las verdades que mi corazón acalló tanto tiempo sin si quiera sonrojarme. No era bochornoso, era la verdad y si el ron fuera el culpable de mi sinceridad que me manden en un barco pirata en busca del mejor ron de la historia porque no voy a cesar hasta encontrarlo con tal de volver a ver a Sakura mirándome con … con … ¿amor?

Estaba perdiendo la cabeza, pero nos conectamos de tal manera que podría jurar que era amor lo que percibía.

— ¿Cuándo? - eso fue lo único que la escuché decir.

— ¿Cuándo qué? ¿Cuándo fue que te volviste sanadora de almas?

— No.. - parecía que dudaba, como si las palabras quemaran abrió la boca una o dos veces antes de seguir. - ¿Cuándo fue la primera vez que me viste de esa forma… y yo sin notarlo?

Mi alma sonreía en mi interior mientras ella reflejaba desesperación. Con la satisfacción en mi rostro relajé mis párpados que hasta el momento no dejaron de mirarla para esbozar la última sonrisa que le dedicaría esta noche.

— Tu despiste, es lo que te hace irresistible, Sakura.

— Creo que ya compensaste el hecho que esté cuidando de ti, Shaoran.

No pude entender lo que me dijo. No tenía fuerzas para pedirle que lo repitiera. Había gastado mis últimas energías y me reprimí por ello.

Dormí en sus brazos deseando quedarme así, siendo arropado por ella, por mi flor de cerezo, para toda la vida.

.

Sakura´s POV

¿Cómo, cuándo y dónde estaba mi cabeza en ese momento?. No lo sabía.

¿Cómo, cuándo y dónde comencé a sentir esta extraña sensación? Tampoco tenía respuesta.

Abrazaba mis piernas en el mismo momento que mi cuerpo cayó inerte en las finas sabanas verdes. Mi vista enfocaba por momentos en la suave brisa que ondeaba las cortinas dentro de las cuatro paredes en las que mi cuerpo yacía; de repente las cosas parecían nublarse justo en el momento en que mi mente esfumaba toda la morfología de los muebles hasta quedar como un papel en blanco.

Hacia una hora que estaba en la misma posición fetal sobre una cama que desconocía dentro de una habitación que no me pertenecía.

Sus palabras se rebobinaban en mi mente como esas vieja caseteras en las que debías esperar unos minutos para volver a escuchar la grabación.

Me encontraba desorientada y desconcertada, como una lección que era de suma importancia y tardas mucho en comprender.

Él, en cierta forma me abrió su corazón y dejo ver aquello que tantos años me gritó en la cara, a su manera claro, y de repente todo cobró sentido. TODO.

Caí.

Caí tan fuerte que se me quebró cada micro-partícula del alma.

Dolor…

Dolor…

Dolor…

Consuelo…

Emoción …

Estupor…

Valor.

Me levanté de la cama dando un salto de felicidad que casi choco con el placer de enfrente. Cada fibra de mi cuerpo me lo estaba pidiendo. Llevé mis manos a la cabeza y empecé a saltar de alegría. Es que no me había dado cuenta sino hasta que él me lo hizo notar. Debía decírselo, tenía que hacerlo cuanto antes. Quería hacerlo ahora mientras lo observaba dormir plácidamente en el sofá donde Morfeo ganó la partida y mis caricias arrullaban sus sueños. Pero esperaría. Él esperó tanto tiempo que conociéndolo me mataría si lo despertase para algo que ni si quiera sabia como comenzar a decir y del que no podía aguantar unas simples horas.

Eran las tres de la madrugada y lo más sensato sería dormir un poco si no quería parecer un mapache.

Decidida volví a acurrucarme en las suaves sabanas que minutos antes cubrían el cuerpo de la antigua Sakura, porque quien ahora estaba ahogándose por el aroma que despedía la almohada de su propietario era otra totalmente diferente.

-.-.-

Como nunca antes había sucedido, me levanté radiante a las 8 am. Me vestí con la misma pollera y camisa de la noche anterior. No quería ir a buscar ropa ni tampoco usar algo de Shaoran sin su consentimiento.

—A ver… ¿Qué podré preparar de desayunar?

Rogaba a los cielos que hubiera café, chocolate, alguna fruta o cereal. Era temprano, pero aún así prepararía el desayuno con lo que hubiera a mano, no poda permitir que Shaoran despertase y no estar allí, no después de haberme tomado el atrevimiento de quedarme a dormir.

Abrí la puerta de la heladera, la alacena, la cocina .. Nada. Lo único que encontré fue café y leche, pero no podíamos desayunar solo eso, no hoy, no justo ahora.

¿No existe el delivery de desayunos?

Iba caminando hacia atrás bufando mientras decidía que salir a comprar algo era la única opción que quedaba hasta que de pronto topé con una puerta que se abrió al instante de chocar con ella. No tenía manija, lo que me había llevado a pensar que no era más que decorado y por eso no la había revisado. Mis ojos se abrieron como platos al toparse con el tesoro que tanto estaba buscando.

Dentro de ese compartimento había unas cuantas bolsas provistas de todo lo que se les pueda ocurrir. Cacao, miel, chocolate en barra, naranjas, manzanas, harina, arroz, cereales, pan lactal, mermelada y más café entre otras. Brincando de alegría me até el pelo en una cola alta, pasé el delantal por mi cuello y puse manos a la obra.

Un hora más tarde estaba exhausta y orgullosa de mis labores; me deshice del delantal decidida en acercarme y despertar a Shaoran rezando que mi intromisión no lo moleste demasiado.

Reuní el valor necesario cuando a paso firme salí de la cocina, solo que algo o alguien se topó en mi camino provocando una caída estruendosa de no ser por los fuertes brazos que sujetaron los míos antes que eso ocurra.

— ¿Sakura? ¿Qué paso? ¿Qué haces aquí? ¿Te lastimaste?.

Shaoran pasaba su mirada a mi rostro, la sala, la concina, mi rostro nuevamente, el sofá, el sol asomándose por el ventanal, de nuevo a mí y … lo vi rojo. Rojo y luego pálido.

— Por favor, dime que la razón por la que estás aquí no tiene nada que ver con que tú … que tú y yo … que tú y yo n-n-noos.. hayamos …

Comprendí al instante su preocupación de que "algo más" haya pasado entre nosotros y lejos de molestarme supuse que el hecho de no recordar lo que no pasó le puso los pelos de punta.

— ¿Te refieres a que nos hayamos acostado? Eso dices? - Sus ojos eran como dos planetas enormes que colisionarían en cualquier momento. - ¿Pero por qué pones esa cara ahora?, parecías muy contento cuando estabas en mis piernas.

Sabía que me estaba pasando pero me había dejado el chiste servido en bandeja y nunca estaba mal comenzar la mañana con una buena dosis de humor.

Sentí como sus músculos se tensaron tan fuerte alrededor de los míos, casi tanto como su mandíbula si no quería dejarla caer estrepitosamente y antes que de producirle un colapso mental me reír apretando los labios devolviéndole el color carmesí a sus lindas mejillas.

— De - qué - te - ríes? .

— Hay por Dios Shaoran, que mal pensado eres, si me estaba refiriendo al hecho que te quedaste acostado en el sofá con tu cabeza sobre mi regazo mientras hablábamos.

— Ahhhh…. qué alivio.

Dejó caer sus brazos a los costados de su cuerpo como si se encontraran sin vida, agachó la cabeza y suspiró.

— Vamos, ve a darte una ducha rápida si quieres mientras yo termino de acomodar todo para el desayuno.

— ¿Desayuno? ¿Por qué? No entiendo nada Sakura ya no juegues con mi sensibilidad tan temprano luego de una noche de cartas y muchas copas.

Me tenía encantada con esa carita de gatito mojado suplicando una caricia.

— Anda, ve a bañarte que después te cuento por qué estoy levantada un domingo por la mañana a esta hora y en tu departamento. - Lo fui empujando hasta llegar al pasillo que daba con la habitación y el baño respectivamente – Vamos entra, ¿O necesitas que te haga la guía turística por la ducha?

Mi atrevimiento lo tomó por sorpresa y también lo hizo reaccionar de una buena vez. Regalándome la primera sonrisa burlona del día.

— Ya quisieras.. - dijo sin quitar la sonrisa de su boca y desapareciendo de mi vista - Me baño rápido y luego tú y yo vamos a hablar.

Claro que vamos a hablar. No había dormido solo 4 horas para comer mis palabras untadas en mermelada.

La mesa estaba perfecta. En uno de los cajones encontré un bonito mantel color verde que demostraba el contraste ideal con el jugo de naranja. Había logrado hacer unos hot cakes con dos baños diferentes, uno con miel y otro de chocolate; preparé café y corté un poco de fruta por si lo dulce no se le apetecía en la mañana, aunque conociéndolo bien dudo que prefiera la insípida manzana antes que el baño de chocolate.

Llevaba un minuto contemplando el mini banquete cuando su presencia apareció para sentarse justo frente a mí. El ámbar de sus ojos se fundieron con los míos al mismo tiempo que tragué en seco. Era mi turno de salir a escena, pero antes mi estómago estaba solicitando ser atendido con urgencia.

— Gracias por la comida. - dijimos al unísono.

Solo se podía escuchar el tintineo de los cubiertos mientras los pajaritos piaban a lo lejos augurando un caluroso pero hermoso día. Era un momento perfecto. Para mí las mañanas eran un lujo que pocas veces mi pereza me dejaba disfrutar. Hacía mucho tiempo que no saboreaba cada bocado del desayuno con tranquilidad y si sumamos a la buena compañía todo era maravilloso.

— No sabes cuento te agradezco la comida. Todo te salió delicioso y te habrá costado mucho trabajo hacerlo.

— No es para tanto, no es nada que no haría por ti. Después de todo la que estaba de más aquí, era yo.

— ¿Qué pasó que tuviste que quedarte? Te hice pasar una mala noche ¿verdad?

— Noo, para nada, es solo que … cuando te dormiste, no lo sé, no quería irme, me sentía a gusto a tu lado.

Sus ojos me devolvieron una mirada suplicante. Era el momento indicado para comenzar a explicarle mi extraña conducta, ambos sabíamos que nunca jamás me habría levantado de la cama antes de las 11 si no fuera por algo importante. Necesitaba sacarme este peso de encima.

— Estas.. rara. ¿Dije algo que te haya incomodado?

Y ese fue el pie que necesitaba.

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