Capítulo 3

Sasuke Uchiha manejaba en su auto con cara de poco amigos, su humor al saberla ahí lo había hecho rabiar y no es que siempre tenga el mejor humor de todos, simplemente al recordarla tan contenta con ese tipo, en esa fiesta, tan solo meses atrás, con los lujos que el recordaba nunca había tenido, y ahora vuelve, como si regresara de vacaciones, como si hubiera olvidado aquellos ocho años, como si no hubiera pasado nada, como si no le importara, ¿quién se creía?

Debía dejar de pensar en cosas que solo hacían a su cabeza vacilar, y no se dio cuenta hasta que el sonido de un claxon hizo que despertara de su letargo, el semáforo estaba en verde y el seguía en sus cavilaciones, por lo que la persona de atrás le sacó la vuelta gritándole lo torpe que era en el acto.

-Imbécil…-masculló después de verlo acelerar, por eso no podía pensar en esa mujer traidora como él decidió llamarla, porque era traición, si, desaparecer y de pronto encontrarla en brazos de un idiota y meses después encontrarla en de vuelta pidiendo perdón como perrito faldero para volver y olvidar lo que un día pasó.

Como sea, a él no le importaba, tenía muchas cosas más importantes en las qué pensar, como el trabajo. Arrancó el auto.

Flash back

POV Sasuke

Después de ver a la traidora con ese tipo, mi madre me condujo hasta donde estaba mi padre, era ridículo pensar que pude haberle hablado y resolver todo el embrollo en el que nos metió cuando se fue sin decir nada, tonterías, jamás dejaría que mi orgullo cayera tan bajo, ella decidió cambiar de vida, yo ya no era nada de ella.

-Sasuke- me llamó mi padre con su típica voz cortante- quiero presentarte algunos socios de trabajo- mientras saludaba cortésmente a esos hombres no pude mirar atrás, tratando de buscar la mota rosada, si, ella estaba feliz en su vida. No nos necesitaba.

-He visto al padre de tu linda amiga de la infancia- me habló de cerca después de saludar a la gente, mi rostro se congeló- ella celebra su graduación hoy, tú y Naruto estaban desesperados por encontrarla hace años, ¿no?

-No tengo por qué contestar, padre, y es innecesario permanecer aquí, es mejor irnos, tengo mucho trabajo en casa- me adelante llevando del brazo a mi madre.

-Y luego dices que yo soy el adicto…-lo oí susurrar.

-Se me hizo muy raro también ver a la familia de Sakura aquí, amor- comenzó mi madre- Desde hace muchos años no se dejan ver, esa niña era un ángel de carne y hueso, qué mal que decidieron otra vida, ¿verdad?-dijo inocentemente.

-No lo sé… no nos incumbe, mamá

Fin flash back

Llegó a UzuHa, la empresa que él y Naruto habían emprendido, él ingeniero y Naruto arquitecto, ambos buenos e impecables en lo que hacían, se enfocaron a hacer gestión, diseño y construcción, y llevaban a cabo la mayoría de las licitaciones de las empresas para construir en Konoha e incluso fuera de ella.

El día anterior no quiso pisar la residencia del Uzumaki con intención de no ver la cara de la pelirosa, supuso que llegó a pedir hospedaje, sabía elegir con quien hablar, que oportuna, hizo que su amigo le mandara con alguien los documentos, y no rechistó.

Al llegar hasta su oficina, se encontró con el rubio sentado en su asiento, muy orondo.

-Y estás en mi silla, como ¿por qué?-dejando los papeles en el escritorio

-Buenos días, Sasuke, yo también estoy bien, gracias- contestó irónico, el pelinegro pensó que estaba usando la ironía muy seguido últimamente.

-Está bien, y ¿qué necesitas?- eludió su respuesta y se sentó leyendo otros papeles que estaban en una carpeta frente a su silla.

-Ahora que Sakura-chan volvió, pensé que podríamos pasar más tiempo juntos, quizá dejar el trabajo por unos días...

El pelinegro, que había estado ignorándolo, levantó la mirada de los papeles que leía cuidadosamente, para mirarlo con desdén y un deje de sarcasmo en su mirada- Un momento,-gesticuló con las manos en señal de detenerlo- qué bien que te sientas tan contento por su regreso pero eso ya no tiene que ver conmigo y no es razón suficiente para dejar de trabajar.

-Pero, ¿de qué hablas? Es nuestra amiga, deberíamos celebrar que regresó, es razón suficiente-contradijo el rubio.

- Tu amiga.- enfatizó el chico con notable molestia en su voz- Creo que olvidaste lo que hizo- expuso con rencor.

Naruto no cupo en su indignación, es cierto que su amigo era el orgullo andando, pero sabía que dentro, muy dentro de él, había extrañado a la pelirosa igual o incluso más que él mismo. Ahora veía que en esa cabeza suya había muchas cosas que resolver.

- Bien-aseveró Naruto- encárgate del trabajo por unos días, ¿quieres?, Está claro que nunca te hemos necesitado...-y como queriendo herir el orgullo del morocho soltó las últimas palabras con ironía, y sin mirarlo salió por la puerta azotándola en el acto. Sasuke quedó con cara de pocos amigos que poco a poco fue desvaneciéndose hasta quedar en una mueca de disgusto. Quiso desvanecer el sentimiento. Dejó caer los papeles que tenía en mano. No podía distraerse en algo que posiblemente haría que perdiera la cabeza.

Alisó su blusa para mirarse frente al angosto espejo de cuerpo completo que se encontraba en la esquina de la habitación. Cuando estuvo satisfecha con su reflejo, tomó su bolso y salió de la habitación con energía renovada, no había nada que en ese momento no se sintiera capaz de hacer, por un momento sus problemas se esfumaron. Parte de lo que regresó a hacer estaba hecho, y ahora debía empezar a trabajar y tenía el lugar en donde posiblemente la ayudarían. Decidió bajar por las escaleras casi tropezándose en el acto, miró de reojo y notó al botones que le había ayudado con las maletas un par de días antes, sintió en forma de saludo y este le devolvió el gesto con otra exagerada reverencia. Sakura no pudo evitar reír.

.-.-.-

Buscó pacientemente la calle que años antes frecuentaba día a día, entró al imponente edificio blanco que seguía con el gran símbolo de Konoha en lo alto; con paso nervioso se aproximó a la puerta de entrada y la empujó suavemente.

-Quiero un informe del paciente ahora mismo- escuchó la voz siempre autoritaria de una mujer al entrar, la rubia de coletas y ojos color miel jamás cambiará por más años que pasaran.

- Tsunade-sama...-llamó en un susurro la pelirosa, la mujer no la oyó, dando más órdenes, pero la chica que siempre iba a su lado notó su presencia haciendo ademán de tocar el hombro de su también maestra.

- Shizune-llamó la pelirosa haciéndose oír entre la gente que estaba en la recepción incluso a la mujer rubia a la cual había llamado antes.

- Sakura-chan, ¿eres tú?- la confusión de ambas mujeres no pudo haber sido mayor, sin embargo ambas se acercaron casi corriendo a ella mirándola con expectación y admirándola de arriba abajo, sin duda había cambiado bastante, aun cuando a sus quince años ella parecía una adolescente muy desarrollada, 8 años después era innegable notar que había embarnecido aún más, Tsunade sonrió al recordar como hace más de 10 años ella había tomado la decisión de adquirir conocimiento sobre la medicina después de notar que su inseguridad la llevaba a extremos de tener la autoestima por los suelos, y que al final la misma pelirosa se dio cuenta que su misión en la vida era ayudar siendo la gran médico que seguro sería pronto.

- Mi alumna, mi niña, ¡Sakura!-exclamó con euforia la mujer rubia de ojos miel y de nombre Tsunade. La abrazó. Shizune sollozó. Sakura se dejó hacer por las dos, sintiendo una inmensa calidez cubrir su corazón.

- .-.-.-.-.-

- Es por eso, Tsunade-sama, que necesito trabajar, y ahora que he vuelto, no pensaría en otro lugar para poner en práctica mis conocimientos y seguir aprendiendo...

Tsunade sabía que después de haber escuchado lo acontecido anteriormente, no podía negarle un trabajo a su mejor alumna, no podía darle la espalda después de tantos años de conocerla y otros tantos de saberla perdida. Sonrió con orgullo, contagiando a su asistente que no se había separado de las dos mujeres cuando fueron a hablar a su despacho. Las tres sonrieron entre sí, la menor de las tres no pudo evitar una pequeña lágrima saliendo por la comisura de su ojo, retirándola antes de que cayera por su mejilla.

-Bien, mi querida alumna, puedes empezar a trabajar aquí, aunque debo advertirte que será mucho trabajo

- No se preocupe, Tsunade-sama, lo más importante es poder trabajar y ayudarles. Muchas gracias por aceptarme de nuevo, no las voy a defraudar- agradeció acurrucándose en los brazos de Shizune quien no dejaba de llenarla de abrazos sin dejar de sonreír.

La pelirosa se disponía a salir del hospital cuando vio a alguien que llamó su atención, y ese alguien ya la había notado a ella.

-Yoo! Pero si es la pequeña Sakura- dijo aquella voz somnolienta y varonil que jamás habría podido olvidar.

- Kakashi-sensei...

- Bueno, ya no tan pequeña...-sonrió con fraternidad.

Su emoción pudo con ella y se lanzó a los brazos del hombre que al igual que Tsunade siempre la había apoyado y enseñado durante una etapa importante de su vida, era su eterno maestro de la academia de Konoha, desde que tenía 12 años. Kakashi Hatake quien tenía una mirada llena de somnolencia tanto como de comprensión y alegría tomando en cuenta en que su infancia no fue la mejor, adoraba a sus mejores alumnos ella, Naruto y Sasuke, y después de haberles enseñado a ellos, decidió dedicarse a ser solo un auxiliar en la academia, bueno, eso es solo lo que sabía Sakura antes de irse a vivir a Osaka.

El hombre peliblanco la cargó y dio una vuelta con ella en brazos soltando una suave risa que enterneció a Sakura quien también rio con él. A Sakura no le hizo falta volver a contar la misma historia, porque sabía que su sensei jamás se la pediría y solo la aceptaría de regreso. Cómo me gustaría que así fuera con él…-pensó con un deje de tristeza, pero sin cambiar su semblante.

-Supongo que trabajarás con Tsunade-sma, como en los viejos tiempos.

-No sé cómo se entera de todo sin preguntar, sensei- sonrió burlona la pelirosa- nunca se le escapa nada- rio divertida- pero si, mañana…

- ¡Sakura-chan!- la voz intrínseca de Naruto - ¡Kakashi-sensei! También estás aquí, también pediste el día-sonrió animado por su incipiente idea- ¿Qué tal si los tres juntos vamos a comer ramen?

- Me parece buena idea, Naruto, tengo hambre, pero, ¿cómo que pediste el día, Kakashi-sensei?- preguntó extrañada la chica- ¿los niños no tienen escuela hoy?

- Ah…- escuchó a Naruto reír alto- no creerás que iba a soportar a niños escandalosos de 12 años toda mi vida-dijo con aire solemne el peliplateado. Ambos chicos lo miraron con cara de pocos amigos.-hai, hai, creo que pensé en voz alta, quise decir que después de ustedes todos los niños son escandalosos a los 12 años.

Naruto no dejó su expresión pero Sakura reventó a carcajadas y al final los tres lo hicieron.

-Entonces, Kakashi-sensei, ¿en qué trabaja ahora?-indagó curiosa la oijade.

-Trabaja en uno de los departamentos de UzuHa es jefe del departamento de Gestión.

-En resumen, soy gestor-dijo él como si hablara del clima

-Un momento. ¿"UzuHa"? No es aquel nombre…

-Sí, es ese, Sakura-chan, Sasuke y yo empezamos nuestra empresa de ingeniero y arquitecto-dijo orgulloso- de hecho yo le dije a Kakashi-sensei de tu regreso-finalizó con una sonrisa.

-Ajá, con razón siempre se entera de todo el sensei- dijo burlona.

-Aah… no subestimes mis habilidades, pequeña, mejor, ¿por qué no vamos por ese ramen?- dio la vuelta sobre sus talones mientras sacaba un libro naranja y lo abría frente a él y se dirigía al legendario puesto de ramen Ichiraku.

-Por más serio que se vea, Kakashi-sensei siempre ha sido un metiche- dijo en secreto el rubio a su amiga.

-Sí, también dicen que tengo un oído muy agudo, Naruto-enfatizó en su nombre. Sakura rio con ganas.- Por cierto, aceptaré la invitación si tú pagas- opinó el sensei. Naruto hizo una mueca de disgusto mientras miraba su monedero notando su escaso efectivo.

- Creo que no completo ni para el mío-susurró como no queriendo.

- Bien, entonces nos mirarás comer, baaaka-canturreó Sakura mientras se adelantaba con Kakashi.

Un hombre vestido como civil observa discretamente al trío caminar desde un auto, mientras bebía un refresco. No pensó mucho, en realidad él solo estaba ahí para seguir órdenes sin protestar, para eso lo habían entrenado y cuando le ordenaron buscar a una chica pelirosa, de veintitantos años, de mediana estatura y ojos jade, no es como si existiera mucha gente con tal parecido.

-Esa es la chica que tanto buscan, eh, es muy fea- sonrió sin emoción.

- Hey, ¿Vendrás a comer?- escuchó la voz tranquila de su hermano al levantar la bocina de su teléfono- hice sopa de tomate, tú favorita…

- No tengo hambre, ni siquiera llegaré cenar así que no me hables y mucho menos a la oficina, deja de coquetear con la secretaria para que te transfiera la llamada- contestó un morocho bastante molesto. Sabía de las mañas que su hermano usaba cuando quería hacer lo que se proponía. Suspiró pesadamente, después de haber tenido la incómoda discusión con su rubio amigo llegaron informes y más informes, por supuesto para el que se encargaba de las licitaciones, pero resulta que ciertas personas quisieron irse de parranda con la chica traidora, lo que significaba más trabajo para él. Suspiró de nuevo.

- Sasuke, si sigues así te dará una úlcera, deja de ser un gruñón, realmente no sé qué pleito tuviste, pero más vale que te quites esa actitud antes de llegar a casa- Cortó. Quedó pasmado, para su suerte, Itachi era jodidamente intuitivo, no es que le fuera a hacer caso, seguro ni siquiera estaría despierto cuando él llegara.

Flash back...

Un chico de 13 años recargado sobre la cerca de un puente miraba al horizonte, observaba el cielo azul, el sol ya estaba a una buena altura para brillar con todo su esplendor. Su cabello negro y alborotado se mecía con el suave viento que corría en esa mañana de primavera, días atrás, los árboles de cerezo habían florecido y ahora el viento tomaba los pétalos y se los llevaba a su paso. Un pétalo llegó a la palma del chico que miró de soslayo a su derecha, dónde venía una pelirosa de su misma edad a paso presuroso y con las mejillas rosadas de tanto correr. Se detuvo en sus rodillas queriendo articular palabra.

-Siento...-jadeó- llegar tarde -dijo tosiendo a causa de su garganta seca.

- Hmp...Acabo de llegar- soltó Sasuke arrepintiéndose al instante de haber dicho algo. Pronto esquivó su mirada con un ligero rubor en sus mejillas, pero tuvo la suerte de que ella no se había dado cuenta. La chica sonrió con calidez, después lo miró con ensoñación,- debo decírselo ahora o nunca, pensó.- ¿Qué querías decirme?-preguntó sabiendo la respuesta.

- Sasuke-kun...-llamó en un hilo de voz, pero el susodicho la escuchó y la miró con expectación.-Hace tiempo que quiero decirte algo muy importante...

- Hmp- la observó jugar con sus dedos, se imaginó que es lo que vendría.

- Hemos sido amigos desde hace tiempo, pero quiero que sepas que tú significas para mí... Mucho más que eso... Yo- su confesión fue interrumpida cuando vio al pelinegro levantar su mano en señal de que se detuviera. Dejó caer el pétalo de su mano.

- Ya pasé por esto antes, no es mi intención lastimarte, pero creo que debemos seguir siendo lo que somos, ahora ni tú ni yo necesitamos esto, ¿No lo crees?- la miró serio. Ella quiso disimular su decepción con una sonrisa lánguida, pero Sasuke la vio asentir mientras se daba la vuelta y llevaba su mano a su rostro y lo restregaba disimuladamente.

- Tienes razón, Sasuke-kun,- dio la vuelta sobre sus talones y sonrió ampliamente- somos grandes amigos y así será siempre- aseguró ella sin un ápice de duda en su voz. No dejaría que supiera como en realidad se sentía.

- .-.-.-.-.-Fin de Flash back

Se vio recordando a la chica pelirosa sin darse cuenta que había llegado a su departamento. Podía mentirle a todo el mundo, pero desde el día que la vio, no había podido sacarla de su mente, por más enojado que estuviera y que peleara con sus recuerdos y su conciencia, ella seguía ahí, como tratando de demoler su vida solo con pensarla y hacerle aceptar sus sentimientos que se había dignado a negar hace mucho tiempo. Ella no era nada para él.

-Qué bueno que llegas- la voz de su hermano lo sacó de sus pensamientos sin darse cuenta que había estado en la entrada solo viendo el picaporte- quiero que termines con esto de una vez.

- ¿De qué hablas?- inquirió el menor con desgana y molestia.

- Fui a ver a Sakura...

- ¿Eh?

- Ella está dolida, más de lo que imaginas

- ¿Y eso a mí qué?- interrumpió con notable molestia en su voz. Él era el que quería terminar con eso ya.

- No seas estúpido, hermanito- rio con ironía - ambos sabemos que es los que realmente sientes. Es obvio que eres todo lo contrario a mí, al parecer no te he enseñado bien.

- Déjate de idioteces, no me interesa, no iré a hablar con ella.-quiso zanjar la discusión.

- Oh, esa es buena idea, hazlo- sonrió de oreja a oreja el mayor.

Era obvio que quería molestarlo. Gruñó.

-Déjate de meterte en lo que no te importa, Itachi- tenía intención de ir a su habitación y encerrarse hasta que anocheciera de nuevo. Pero su hermano fue rápido y lo detuvo bruscamente del hombro.

- Bien, solo habrá que hacer una llamada para retirarte el derecho sobre UzuHa, o ¿no recuerdas como está la situación?- amenazó el joven de coleta.

-¿De qué demonios hablas?- replicó confundido Sasuke. Observó la sonrisa chantajista de su querido hermano.

-Creo que Naruto se encargaría muy bien de ella, y hay demasiados ingenieros ahí fuera que desearían un trabajo como el tuyo, ¿No crees?- puntualizó antes de soltar el hombro de Sasuke y retirarse a su cuarto. El chico lo miró alejarse entre sorprendido y enojado. Nunca podía terminar la discusión victorioso, porque él siempre estaba un paso adelante de él…

- Imbécil...-masculló por lo bajo.

.-.-.-.-.-.-.-

El día había sido satisfactorio a su parecer. Naruto y Kakashi la habían acompañado a su departamento. Se sorprendió al oír las palabras del rubio antes de irse.

-Sakura-chan, Hinata y yo lo hemos hablado, creo que deberías ir a vivir con nosotros un tiempo.-dijo sinceró el muchacho.

-¿De qué hablas? Estoy bien aquí, trabajé mucho y ahorré mucho para poder costear estos hoteles por días, no es muy costoso.

-Lo sé, no lo dudo y no se trata de eso, pero es mejor que vengas con nosotros- reiteró- has estado fuera muchos años y no es vida estar pagando cada día un hotel…

-No, por eso fui con Tsunade-sama, hay mucho trabajo y con eso podré costear un departamento fácilmente.-contradijo exasperada, no quería verse débil de nuevo y tener que depender de la gente que ama, no si después saldría lastimada.

-Sakura-chan…

-Estaré bien, Naruto. Estaré bien- sonrió a ambos hombres que la miraban entre conmocionados y orgullosos. – Y por cierto,-dijo acercándose a él- estoy orgullosa de ti por todo lo que has logrado, a pesar de todo, aunque eso no es necesario decirlo con palabras- lo abrazó efusivamente mientras el chico se sonrojaba y aceptaba el abrazo y su sensei los miraba fraternalmente. Se despidieron prometiendo verse al día siguiente. Y cuando estuvo sola, recogió un poco el espacio y se tiró de espalda a la cama. Las palabras de cierto pelinegro que se encontraron de regreso a su departamento, resonaron en su cabeza.

Flash back

-Era muy divertido cuando tú y yo nos íbamos a esconder al parque después de la escuela, solo para asustar al teme- rio sonoramente Naruto mientras caminaba de reversa frente a una sonriente pelirosa y el peliplateado- ¡era tan divertido! A veces todavía lo hago- sonrió malévolamente.

- Jamás cambiarás, Naruto- se burló Sakura.

- Pero mira a quienes tenemos aquí- una voz gruesa y tranquila habló a espaldas de Naruto- Kakashi - hizo una reverencia con la cabeza hacia el sensei, quien devolvió el gesto alzando su mano al aire con una de sus sonrisas tapadas por su máscara.

- ¡Itachi!- saludó efusivamente el rubio mientras le daba un fuerte apretón de mano. - ¿Por qué no avisaste que vendrías?

- Llegué hace un par de días, es obvio que mi hermanito no dijo nada, es bueno para hacerla de emoción- vio el repentino semblante deprimente de la pelirosa a su lado cuando dijo el nombre del susodicho y sonrió con complicidad hacia la chica- pero más sorpresa es volver a ver a la hermosa Sakura-san- alzó sus brazos para recibir a la chica en un abrazo.

- Itachi, sabes que puedes llamarme solo por mi nombre- murmuró correspondiendo el abrazo.- Te extrañé.

- También yo, me da mucho gusto volver a verte- habló con suavidad mientras acariciaba fraternalmente su cabeza. Evidentemente él todavía le sacaba más de una cabeza de altura. Itachi miró significativamente a la chica cuando se separó de ella. Esa mirada.

Naruto y Kakashi comprendieron al instante y decidieron comprar una nieve cerca de ahí para dejarlos hablar.

Cuando se vieron solos. Caminaron cerca de la plaza en la que se encontraban, se mantuvieron en un silencio cómodo oyendo nada más las risas de los niños a su alrededor y sus pasos rosando con el pavimento.

-Vaya que entienden rápido- comenzó el morocho y la chica no comprendió al instante, después de se dio cuenta que hablaba de sus amigos, ella sonrió.

-¿De qué querías hablar nii-san?- A Sakura y Naruto se les había hecho un hábito hablarle de hermano a Itachi, justo como Sasuke lo hacía a la tierna edad de 7 años y al oírlo, Itachi sintió una oleada de nostalgia recorrer su semblante.

-Bueno, es un poco obvio- comenzó- Sasuke ha estado de muy mal humor últimamente.

-Seguro que lo está, pero, creí que al menos me recibiría como Naruto lo hizo.

-No puedes esperar eso, son como el sol y luna, Sasuke es un hielito andante no deja que nada lo derrita- bromeó, haciendo reír a la chica- hiciste bien en ir antes con Naruto.

-Es que cuando lo vi, me miró como si le hubiera hecho algo…-dijo con tristeza.

-Sasuke no me cuenta nada, y es por sentirse desplazado, por mí, yo siempre traté de incluirlo en todo, pero se dejó influenciar fácilmente por el sentimiento, y cuando tú te fuiste, su personalidad apática se disparó, y no lo ha superado, créeme, no es que no esté feliz de verte, es solo que no puede canalizar sus sentimientos si siempre se ha acostumbrado a hacerlo de la manera incorrecta.-explicó el mayor.

-Pues, no creo que esté feliz como dices

-¿Cómo dices?-rio- es tan transparente y fácil de ver cuando está triste, enojado o feliz- ironizó- su cara fruncida es símbolo de todas las emociones-volvió a reír. Sakura lo imitó, pero volvió a su expresión abatida.

-Realmente no sé qué hacer para acercarme a él-expresó ella.

-No te preocupes- interrumpió Itachi- más pronto de lo que imaginas, lo verás en tu puerta queriendo ser tu amigo de nuevo, ya verás- aseguró con una sonrisa fraternal.

Fin de Flash back

Sus palabras sonaron tan convincentes que quería creerle, pero era imposible pensar que él, Sasuke Uchiha, ingeniero frío y calculador con una mentalidad tan cuadrada pudiese llegar a su puerta y pedirle que fueran amigos con un ramo de rosas. Tal vez las rosas estaban de más, y aun así, sonaba imposible. Rotó sobre la cama mientras se acomodaba para dormir mientras eso rondaba su mente, era mejor no gastar más energías, al día siguiente empezaría a trabajar de nuevo.

No se había quedado totalmente dormida cuando un estridente "bip" empezó a sonar estruendoso. Ella saltó de un momento a otro de la cama asustada, parecía que comenzaba a tener una pesadilla, caminó somnolienta hacía el ruido tratando de apagarlo como si fuera una alarma.

-Mi celular, mi celular- repetía mientras tentaba su mochila para buscarlo, al localizar el celular notó que estaba apagado y el sonido no provenía de este, sabía que en la habitación no había reloj con alarma, entonces ¿qué era?

Notó que algo parpadeaba con luz roja en el bolsillo frontal de su mochila, tocó por dentro tanteando el objeto y sintió bordes duros y suaves, tocó más fuerte y su dedo encajó en un agujero, lo agarró y sacó de la bolsa y enfocó su vista para ver el pequeño objeto que tenía en su mano.

-El anillo que mi papá me regaló…-susurró para sí, observó los pequeños pétalos rosas que adornaban el anillo, con un pequeño punto blanco en medio que en ese momento parpadeaba y emitía un sonido agudo, lo golpeó contra su mano repetidas veces, pero no lograba apagarlo, buscó algún botón oculto en el diminuto objeto, y nada. ¿Qué rayos estaba pasando?

Su teléfono sonó, se acercó a él y vio un número privado, era muy extraño, así que no contestó. El "bip" se desvaneció en el ambiente, un silencio asfixiante la atacó sin previo aviso, como por inercia miró las paredes como tratando de escuchar si hablaban y de pronto, su celular volvió a sonar… el mismo número privado

-Espabílate, Sakura, es solo tu imaginación- intentó convencerse a sí misma mientras tomaba el celular y oprimió el botón de contestar. Se quedó callada.

-…Sé que estás ahí, pequeña y sabemos dónde estás-dijo una voz tétrica del otro lado de la línea, había una sinuosa interferencia que hacía más aterradora la llamada- tu padre nos ha enviado para llevarte de vuelta a casa- su risa aterradora erizó los vellos de Sakura-no trates de escapar porque fácilmente podríamos interceptarte- Sakura se atragantó con su saliva- nos veremos pronto-se cortó la llamada.

-¿Qué significa todo esto? ¿Mi padre?...-Las preguntas sin respuesta azotaban su mente, pero ninguna le hacía sentido y ninguna respuesta llegaba.

Solo una llegó en ese momento: No podía quedarse más tiempo en ese lugar.