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Después de casi un año, he decidido retomar este proyecto, espero que sepan disculparme y apoyar este proyecto nuevamente. :)

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Aclaración: "Sakura y las Cartas" Omite los hechos de Sakura Clear Cards.

Carta Nueva, nunca antes publicada.

Publicación: 14 de Febrero 2018

Pd: Si no pueden comentar el capitulo por haberlo hecho en "Espada" hace tres años, pueden dejarlo de forma anónima :)

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Sakura y las Cartas

IV

Carta Sueño

"Cuando solamente quieres un momento a solas con esa persona"

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Sakura estaba sumamente entusiasmada ese día. Era el cierre del festival de Tomoeda, el último día del festival que compartía el nombre con su adorada mamá.

Bajó las escaleras emocionada, y se acercó al retrato de su mamá para saludarlo, estaba segura que ella había sido el único testigo de su confesión hace ya dos años.

—¿No estás demasiado señorita para ser un monstruo? —preguntó de repente, la voz de su hermano, irritándola totalmente— ¿Por qué vas así vestida, no tienes turno en el puesto de dulces?

Sakura dejó el portarretratos en su lugar, y volteó a su hermano con los ojos entrecerrados.

—No, hoy es mi día libre de actividades porque voy a salir con Shaoran —indicó, y se dirigió a su papá que entraba en la cocina— Buenas tardes papá, ¿terminaste tu trabajo?

—Aun me queda un poco —respondió el hombre de gafas, y luego se quedó observando sorprendido a su pequeña hija. Llevaba una blusa blanca de mangas cortas debajo de un jumper rosado de doble botón y falda acampanada, los zapatos con un poco de taco en tono rosado también— Estás preciosa hija.

—Gracias papá —respondió apenada.

—No puedo creer que permitas que esté de novia, apenas está en segundo de secundaria, y encima con ese mocoso —protestó Touya. Fujitaka miró a su hijo mayor con una sonrisa. Él no era una persona que podría hablar de la edad ideal para amar, teniendo en cuenta la diferencia que había tenido con su amada Nadeshiko. Miró a Sakura y le guiñó el ojo.

—Ahora que recuerdo, estabas en segundo de secundaria cuando empezaste a salir con la señorita Kaho, ¿verdad hijo? —ante aquella palabra, Touya fingió toser incomodo y Sakura rio triunfante, dándole un abrazo a su padre. Lo amaba sin duda alguna.

El timbre no se hizo esperar apenas el reloj marcaba las cinco de la tarde, aquel muchacho era muy puntual.

—¡Debe ser Shaoran! —exclamó Sakura.

—Yo atiendo —informó Fujitaka, dirigiéndose a la puerta de entrada, mientras Sakura subía por su bolsa a la habitación.

—¡Gracias papá!

El padre de Sakura salió de la casa, donde efectivamente el joven Li esperaba por su hija.

—Buenas tardes señor Kinomoto —saludó con una reverencia.

—Buenas tardes joven —regresó el saludo con una sonrisa. Fujitaka observó a Shaoran un par de segundos. Aquel niño con el que había hablado de pirámides y arqueología hace cinco años, había crecido considerablemente— ¿Gustas pasar? Sakura no debe tardar en bajar.

—Preferiría esperarla aquí si no es mucha molestia —indicó el muchacho corriendo la mirada—. Su hijo y yo no nos llevamos muy bien.

—Touya cuida de Sakura a su forma —le comentó con una sonrisa un tanto nerviosa—. No te sientas intimidado por él, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —afirmó con una sonrisa.

—Quería aprovechar la ocasión para decirte algo —tras las palabras de Fujitaka, Shaoran se sintió un tanto incómodo. ¿Sería sobre su relación con Sakura? — Gracias —le dijo, dejándolo sumamente confundido.

—¿Gracias?

—Sí, desde que has regresado, mi pequeña Sakura está más feliz, más radiante, y eso como padre te lo agradezco mucho.

—Yo —tartamudeó un poco, rojo de la pena—, yo… solo quiero que Sakura esté feliz.

—Sakura es uno de los preciosos recuerdos que me dejo mi difunta esposa, cuídala mucho.

—No se preocupe —le extendió la mano en señal de agradecimiento por sus palabras de confianza—, lo haré.

Fujitaka tomó la mano del joven para estrecharla, justo cuando Sakura apareció junto a ellos.

—¿Hoe? —comentó sorprendida al ver aquella imagen entre su padre y Shaoran, y como luego ambos la miraron con una sonrisa—. ¿Sucedió algo?

—De nada pequeña Sakura —dijo su padre cerrando los ojos con una sonrisa—. Vayan antes de que se les haga tarde —cuando ambos adolescentes cruzaron la reja de entrada, éste volvió a hablar— Felicidades por su aniversario.

Ambos apenados en extremo por las palabras del padre de la chica, se alejaron de ahí a pasos algo robotizados.

El festival de Nadeshiko estaba llegando a su fin, pero Shaoran y Sakura no habían podido tener ningún momento de tranquilidad por culpa de un enorme peluche en forma de Conejo que repartía globos. Ninguno de los dos era tonto, y sabían que, tras el disfraz, Touya se había propuesto fastidiar todos los intentos del par en tener una cita tranquila.

Shaoran ya estaba adquiriendo un tic nervioso, las largas planificaciones con Tomoyo se habían ido cayendo una por una, partiendo por la curiosidad de su novia que había arruinado la sorpresa previamente, y el hermano de ésta que había roto el ambiente ahora.

Sakura observaba a su hermano que se había sacado la cabeza de conejo y la miraba con la misma molestia que ella sentía. ¿Por qué era así de pesado con ella? ¡Ella ni siquiera lo molestaba cuando él estaba con Yukito!

Suspiró y miró a Shaoran sentado en un banco abatido por sus planes fallados.

—Debería usar la carta sueño y dormir a mi hermano —dijo por lo bajo, pero lo suficiente para que detrás de ella, desde su mochila se asomara un pequeño ser alado que soltaba un chispeante polvo celeste por donde pasaba, durmiendo a todos con su varita en forma de luna, incluido Touya.

—¿Qué hiciste? —preguntó Shaoran abriendo los ojos de golpe, Sakura ante aquello, recién se percató que se sentía la presencia de una carta Sakura, volteó sobre sus pies y vio a la gente dormida— ¿Usaste la carta Sueño?

—Parece… —dijo nerviosa, ante aquello.

—Al parecer es verdad —Shaoran observó a todos dormir un tanto pensante, Sakura aún en su nerviosismo, lo observó preocupada—, puedes activar las cartas con solo mencionarla, tu magia se ha vuelvo muy poderosa.

—¿Tú crees? —emocionada, se olvidó del desastre que había tras ella.

—Claro que lo creo —dijo con una sonrisa, desvió la vista hacia el joven que dormía dentro de cuerpo del peluche y ladeó la sonrisa un poco—. Creo que podríamos aprovechar este desastre para algo.

—¿Cómo qué? —preguntó sorprendida.

—Para esto —Shaoran metió la mano en el interior del chaleco sin manga que llevaba puesto, y sacó de éste el estuche que Sakura había descubierto hace días atrás— Sé que sabes de él, pero aun así quiero dártelo hoy día, este prendedor tiene un valor muy importante para mí, para mi familia y quiero que lo conserves como un recuerdo de que eres la persona más valiosa en mi vida.

—Shaoran —Sakura tomó el estuche con ambas manos y lo apoyó contra su pecho—, gracias por confiar en mí de esta manera.

—De nada, Sakura —sonrió con algo de malicia— ¿Crees que deberíamos irnos antes de que tu hermano despierte y nos encuentre? —preguntó extendiendo su mano hacia ella.

—Creo que sí —afirmó guardando el estuche en su bolso, tomó la mano y le sonrió también—. Vámonos.

Tras alejarse un par de cuadras, Sakura llamó a la pequeña Sueño, quien volvió a transformarse en carta al instante que las personas empezaron a despertar aturdidas y confundidas de lo que había pasado.

Y el resto de las horas que aún les quedaban juntos, las disfrutaron paseando por la ciudad sin la odiosa presencia de Touya alrededor.