HOLA A TODOS MIS VICIOSOS LECTORES DE PAPIRUCHIPI! AQUI CON OTRO CAPITULO DE MI ENFERMIZO FIC (HASTA AHORA VA MUY NORMAL, PERO ASI SON TODOS LOS LOCOS DEL MUNDO XDDD) MI PROPOSITO PARA ESTE AÑO ES PUBLICAR MAS SEGUIDO... Y ALGUNAS OTRAS HISTORIAS QUE TENGO POR AHI...

GRACIAS A MIS LECTORES, Y A QUIENES ME DEJAN UN REVIEW CADA PUBLICACION: AkatsukinoDarkey y Derama17 Y UNA BIENVENIDA ESPECIAL A Alexa Hiwatari

EL DISCLAIMER DE SIEMPRE, LAS PALABRAS DE NO TAN SIEMPRE...


CAPITULO 4

SOLDIER SIDE

"loco como un sombrerero"

Abrió los ojos perezosamente, le dolía la cabeza y el cuerpo entero… no se explicaba como es que sentía eso luego de que Kakuzu se encargaba de todas sus heridas. Quizás por eso le toleraba, era el único que podía darle su tan anhelada dosis de dolor extra, nunca lo admitiría pero le divertía en una retorcida manera.

Despacio se sentó en su cama, estaba completamente desnudo, a excepción de las vendas que cubrían las heridas. Afortunadamente los múltiples experimentos de los que él fue víctima durante su infancia le hicieron casi inmortal, aunque, por supuesto él se lo debía todo a su dios personal, uno que él invento durante su encierro para darle sentido a sus días y fuerza a sus acciones, aunque en este punto de su vida ya no recordaba haberlo inventado y era tan real como su propia carne.

Miró las vendas con detenimiento, estas heridas parecían demorarse más de lo normal en sanar

-maldito bastardo, hijo de puta…- mascullaba, levantándose de la cama- como se atreve a dispararme a quemarropa… Jashin-sama lo castigará… esa maldita rata va a sufrir la justicia divina… lo usare como sacrificio… morirá lentamente, será un sacrificio perfecto… sufrirá…

Caminaba por su cuarto buscando algo que ponerse encima. La habitación era normal: una cama, un armario, una mesa de noche… a excepción, claro, de la inmensa cantidad de símbolos y escrituras que el mismo Hidan había hecho en el suelo, paredes y techo.

El silencio reinaba en el departamento, aparentemente Kakuzu dormía, contaba dinero o había salido. Él siempre permanecía en silencio. Hidan se puso una bata encima, muy descuidadamente, camino despacio fuera de su habitación buscando algo para refrescar su garganta seca. La luz de un buen día de sol entraba a cada lugar de la casa, el peliblanco solo cerraba sus ojos de vez en cuando y seguía su camino, raro pero no se sentía con las ganas de insultar y hacer escándalo. Solo quería algo para calmar la sed, abrió la nevera para encontrarla llena de cerveza, maldijo por lo bajo sin embargo sacó una lata y la abrió, bebió un poco y fue a sentarse al balcón, solo quería descansar sus pensamientos.

-gracias Jashin sama- murmuro mientras cerraba los ojos lentamente.

Minutos después Kakuzu llegaba al apartamento, acababa de ir a comprar algo, si, era un tacaño pero eso no significaba que se iba a morir de hambre, el dinero que acumulaba era para algo. No es que se diera grandes lujos, y agradecía mil veces que su compañero de apartamento, hermano de laboratorio y de armas –aunque prefería no pensar en él de esa manera- tampoco exigiera muchos gastos… solo los necesarios. Fue a la cocina, dejo la bolsa sobre la mesa para dos, abrió el refrigerador y se percato de la falta de una lata, gruñó, no es bueno que beba sin haberse recuperado completamente, generalmente eso causaba mas escándalos de los que estaba dispuesto a soportar. Saco una cerveza para él, la abrió mientras buscaba al peliblanco.

-espero que no este asustando a los vecinos con sus locuras de profeta- se dijo, caminaba distraídamente, encendió el televisor mientras miraba aquí y allá. Las habitaciones vacías dejaban solo un lugar libre en el modesto departamento.

Se asomo al balcón encontrando a un Hidan completamente dormido, la lata en su mano estaba de lado, regando un poco el contenido. Por supuesto Kakuzu odiaba los desperdicios. Pensó en tomarse esa lata también, si la dejaba abierta por mucho tiempo perdería su sabor y tendría que botarla. Tomó la lata de la mano de Hidan, dejando ambas cervezas sobre la mesa frente al televisor, luego volvió por el durmiente peliblanco, lo levanto fácilmente y entro al departamento. No tenia intenciones de dejarlo en su habitación, pero tampoco dejaría que se fritara al sol, así que opto por sentarlo en uno de los sillones de la sala, hecho esto se recosto perezosamente en el sillón mas grande, tomo una de las latas y la bebió de dos sorbos mientras veía una película de bajo presupuesto que pasaban por la tele a esas horas. Paso a la otra lata, esta la bebió con mas lentitud, se tomo su tiempo. Puso los pies sobre la mesita filosofando sobre la porquería de película que estaba viendo.

El teléfono empezó a sonar.

Con varios gruñidos se levantó y atendió la llamada. Porque diablos no compraba un inalámbrico?... a, cierto… este estaba en promoción.

-si?

-porque no contestas al celular, mmm?

-Salí por un momento, además no me gusta cargar esa cosa- dijo cansado el de cabello castaño- que pasa…

-estamos en el acuario- replico al otro lado de la línea- tengan cuidado

-lo tendremos en cuenta.

Ambas llamadas se colgaron al tiempo, Kakuzu volvió a gruñir, respiro hondo. Otro día de perros, pensó.

-Hidan despierta!- gritó desde su posición- nos vamos ahora!

-qué? por Jashin sama que diablos te pasa maldito blasfemo!- grito el otro casi cayéndose del sofá donde Kakuzu lo había puesto- púdrete miserable hijo de p…

-ya cállate y vístete, nos vamos donde Itachi.

-no…- susurro el otro desde donde estaba, esa respuesta tan escueta y carente de algún insulto extra realmente alarmó al castaño.

-que pasa Hidan…- al llegar a la sala encontró al otro tirado en el piso en posición fetal, tratando de abarcar todo su torso con sus brazos y manos, crispados por el dolor- se te han abierto las heridas… no deberías sobreexcitarte, eres un tarado.

-tu… idiota- dijo el otro casi sin aire- no hiciste bien las costuras…

-claro, cúlpame engendro masoquista- dijo el mayor, levantando al herido para llevarlo a su habitación- igual tenemos que movernos, estamos en la mira.

El otro no respondió, solo sonreía como si alguien hubiera dicho un chiste estúpido, se quedo en los brazos de su compañero tan quieto como podía disfrutando de su éxtasis. Respiro hondo… contó hasta diez… pero solo alcanzo a cinco cuando fue lanzado a su desordenada cama.

-vístete- dijo el otro saliendo- rápido.

Hidan se quedo un momento mas en la cama, la sangre manchaba los vendajes, y algunos se habían movido dejando expuestas las costuras. La sutura mas grande no pasaba de los cuatro centímetros, sin embargo parecían quemarle el alma… cuanto amaba esa sensación. Se quedo así por algo menos de un minuto, decido a no darle excusas a Kakuzu para quejarse, se levanto y rápidamente se puso algo. Eligió unos vaqueros de mezclilla y una camisa de manga larga color negro. Se puso los zapatos tan aprisa como su condición se lo permitió y salió de la habitación con tan buen semblante como pudo.

-negro…- dijo Kakuzu al verlo salir, este hizo una elección similar, solo que la camisa era gris oscuro y el jean se veía desgastado.

-no se nota la sangre- replico el peliblanco levantando los hombros, volviendo a sonreír al sentir el dolor.

Estaban de acuerdo en eso, por todo su guardarropa era monocromático. Ninguno de los dos estaba de acuerdo en vestir elegantemente, aunque ese mundo era todo apariencia, lo que realmente valía era el trabajo.

Lentes de sol, chaqueta al hombro, tapabocas, cigarrillos. Ambos subieron a un automóvil no tan modesto, algún modelo post guerra, y salieron de los garajes.

-como están las heridas- pregunto Kakuzu mientras conducía.

-duelen- respondió el otro luego de dar una buena bocanada de humo- que paso con ese maldito.

- Lo deje en el acuario esta mañana.

Un semáforo en rojo los hizo parar, Hidan seguía fumando felizmente su cigarro, Kakuzu se mantenía en silencio observando la luz roja, como si con eso lograra que cambie mas rápido. El tiempo es dinero, no podía perderlo esperando una maldita señal de transito… pero no quería polis encima, eso seria un verdadero desperdicio.

-habrá cantado?- pregunto Hidan, notando como el dolor disminuía. Lanzo el cigarro a una alcantarilla antes de que el auto diera marcha.

-no lo creo, fue Deidara el que llamó- respondió el conductor.

-¿Deidara?

-algo ha pasado.

Nuevamente el silencio, Kakuzu giro hacia la derecha, pasando por un parque, considerado hermoso porque tenia un árbol sobreviviente al bombardeo. Giro otra vez y siguió por esa calle hasta que ubicó un parqueadero, dejó el carro ahí, ambos bajaron y salieron. Caminaron dos cuadras hasta un sitio lleno de edificios de apartamentos, bloques de concreto y ladrillos levantados unos al lado de otros. Entraron al sitio, que era enorme, y fueron al bloque 7, nadie los seguía.

Piso 24.

Apartamento 3.

-que paso, porque tanta demora!- dijo Kisame abriendo la puerta.

-contratiempos- replico Kakuzu, su compañero ya iba a empezar con los improperios pero un amable golpe en el estómago hizo que Hidan se callara dirigiendo furiosas miradas al castaño- que pasa.

-mmm… algo que no te va a gustar mucho- dijo Deidara mientras Itachi vendaba su brazo izquierdo, Kizame volvio a su puesto a ayudar a Sasori con sus piernas biónicas- veras, el lindo apartamento donde vivíamos parece mas un queso que la obra de arte que solia ser…

-ahora son un monton de escombros- el de cabello rosado complementó, Kakuzu giro a ver a Dediara.

-no fui yo!- se defendió inmediatamente- yo tengo estilo… fueron unos bastardos que nos atacaron esta mañana.

-hemos estado pendientes de las noticias pero nada aparece- apunto Itachi.

-entonces son los Huges- dijo Hidan cayendo pesadamente en una silla vacía, a su lado Kakuzu asintió, era extraño que algo cuerdo saliera de su compañero.

-eso mismo pensamos nosotros- Kisame le extendió la pierna que había estado arreglando a su propietario- tenemos suerte si es asi.

-saben de nosotros pero no lo suficiente- dijo Sasori, su voz joven, sus ojos apagados, su rostro inexpresivo- sin embargo han dado con nuestro paradero.

-como si encontrar esa cosa que llamaban departamento fuera difícil- murmuró Hidan, iba a agregar algo mas pero por primera vez prefirió callárselo, solo agrego un "Jashin sama los castigara por petulantes hijos de perra"

Algo andaba mal con Hidan el día de hoy, no es que extrañaran ese modo de ser grosero y áspero, pero era preocupante la falta de energía en ese fanático masoquista.

-que le pasa mmm?- Deidara miro a Kakuzu, ya que Hidan acababa de cerrar los ojos.

-fue herido ayer… todo me lleva a pensar que esas balas tenían algo raro, aunque no encontré nada fuera de lo usual cuando las saqué de este bastardo, sin embargo ha estado así desde anoche.

-déjame revisarlo- dijo Sasori levantándose, ya con ambas piernas en funcionamiento. Hidan no reaccionaba ante la proximidad del otro. Kakuzu por su parte fue a atender una llamada que acababa de recibir. El titiritero levanto la camisa negra de Hidan descubriendo los vendajes llenos de sangre, inmediatamente notó el meollo del asunto- menos mal que es inmortal.

-que pasa maestro- Deidara no se movía de su sitio, pero su curiosidad era inminente.

-su cuerpo esta asimilando el veneno, sé que sobrevivirá pues ya le ha pasado antes con mezclas mil veces peores que esta…

-lo sabes solo viendo?- Kisame estaba de pie tras él, tratando de ver la pista que el titiritero tenía.

-si, la tonalidad y composición de su sangre es diferente ahora, tiene un color mas claro, indica que está prácticamente licuada. Sufrirá de hemorragias continuas hasta que el veneno sea eliminado de su sistema, hasta ese entonces tendremos paz y tranquilidad.

-cuanto se tarda- Kakuzu volvió a escena, parecía muy calmado.

-lo he visto recuperarse de dosis mas altas en dos días… creo que estará bien para esta noche.

-entonces lo llevaremos a rastras- Kakuzu miro a los ahí reunidos- el jefe nos llama.

-es más fácil que venga él aquí- dijo Itachi indiferente, gaun así se puso de pie. No era común que los llamaran a todos al tiempo.


... he sobrevivido

no porque sea fuerte,

simplemente no era a mi a quien buscaban.

Soy afortunado entonces?