Magic Lessons

Capítulo 4

Henry seguía en su celda. Los minutos parecían eternos, le dolía todo de estar en ese sitio tan pequeño sin poder apenas moverse. Pero pensaba en su familia; sabía que lo rescatarían. Si había algo que caracterizaba a Henry era su fe, sobretodo la fe en su familia. Entonces comenzó a recordar todos los hermosos y sencillos momentos que había vivido durante esta etapa de su vida: desde que Emma había llegado y también después de haberse roto la maldición cuando todos recuperaron la memoria y pudieron ser una familia.

Antes de todo esto, cuando solo estaba con su madre adoptiva, la mayoría de las veces se había sentido muy solo. Aun así conservaba buenos momentos con ella; como el día del parque de atracciones, cuando pudo ver un lado temeroso (y para él muy divertido) de su madre que rara vez nadie más tendría la oportunidad de conocer. En otra ocasión cuando ella le intentó enseñar a cocinar y trataron de hacer empanadillas vegetales; las cuales no entraban en los gustos culinarios de Henry, pero él accedió para poder pasar un rato con su madre. El chico había podido comprobar como la normalmente estresada y ocupada alcaldesa se relajaba y se animaba compartiendo tiempo con su hijo. Además, cocinar era la afición favorita de la mujer cuando no tenía que estar trabajando en sus asuntos profesionales y administrativos de Storybrooke.

Y así siguió recordando, dándose cuenta de que en el fondo no lo había pasado tan mal con ella. Simplemente no había podido apreciar su tiempo con ella lo suficiente, aunque también era verdad que ella misma le había admitido a Henry no saber cómo amar muy bien. Cierto; ella era una madre exigente, pero eso no la convertía en una "reina malvada". Mirando atrás podía llegar a entender como ella se había sacrificado por darle una buena educación, criándolo ella sola. Todos sus enfados, todos los momentos menos agradables de su madre quedaban justificados ahora en su mente.

'La alcaldesa del pueblo y además madre solteraEso es mucho trabajo.'

Después de pensar esto decidió que cuando se volvieran a ver, le diría cuanto la quería y le daría las gracias por haberlo podido aguantar durante aquellos diez largos y complicados años.

[…]


*Mientras tanto, en el barco….*

"Emma, tienes que concentrarte"

Pude observar como hacía un notable esfuerzo para concentrarse en el montón de cuerda que estaba amontonado encima de una caja de madera. El propósito del ejercicio era poder mover esa cuerda hasta el punto de poder capturar a una persona con ella, sin tocarla. Solo con la magia, usando las manos como una especie de control remoto.

"Ayer empezaste muy bien. ¿Te ocurre algo?", le dije, algo preocupada.

Suspiró resignadamente bajando las manos y dijo de manera poco creíble: "No me pasa nada…"

"Emma, no quiero entrometerme pero…", hice una pausa y ella me miró seriamente. "Para poder hacer magia necesitas dejar las preocupaciones al lado, al menos por un momento."

"Muy bien, ¿y cómo se supone que se hace eso?", comentó sarcásticamente.

"Puedes hablar de ello.", di un paso hacia ella.

"Regina… ya te he dicho, no me pasa nada.", volvió a insistir.

"Si es por Henry, tú misma me convenciste de que-"

"No es Henry", me cortó, afirmando finalmente.

Me sorprendió saber que Emma en ese momento tuviera alguna otra preocupación a parte de Henry.

"Quiero decir, claro que estoy preocupada por él. Pero es algo más que no me deja avanzar con la magia." Entonces me miró de la manera más extraña, la cual no supe interpretar en aquel momento.

"Y… ¿sabes lo que es?", dije viendo como Emma se acercaba a mi tan despacio como si llevara unas botas de plomo.

Entonces pude descifrar lo que había en su mirada, estaba tan cerca de mí que tuve que por unos segundos tuve que recordarme a mí misma como respirar.

Cuando estábamos a escasos centímetros la una de la otra solo pude decir, con un hilo de voz:

"¿Emma…?"

Pero justo cuando iba a hablar escuchamos un grito de Hook que nos sobresaltó y nos sacó de la situación.

"¡Ya estamos llegando! ¡Veo la costa!", nos informaba Hook desde la posición de detrás del timón. Giró el timón hasta que el barco estuvo encarado dirección a la costa de ese misterioso lugar.

Snow y David se acercaron para hablar con Hook.

"¿Cuánto tiempo tardaremos en llegar?", preguntó ella, con un miedo palpable en su voz.

"Calculo que una hora como mucho", contestó Hook con su mirada fija en la isla.

Aunque él podía ocultar mucho mejor su temor, estaba claro que él tampoco estaba nada ansioso de volver a ese lugar.

David acercó a Snow hacia él y la abrazó.

"Pronto encontraremos a Henry", dijo Snow buscando a su hija con la mirada.

Se apartó de David cuidadosamente para ir con su hija. "¿Emma?", le preguntó preocupada, y seguidamente me miró como buscando una explicación.

"No es nada", aseguró. "Sólo que ese lugar no me da buena espina…"

"¿Seguro?", le acarició la mejilla y Emma entonces asintió sonriendo, algo vergonzosa por las muestras de cariño de su madre.

Yo sentí una pequeña pero profunda punzada en mi corazón; no podría tener esos momentos con mi madre nunca más… Una pequeña parte de mí se alegraba por Emma, porque ella podía conocer el amor materno, y por otro lado seguía odiando a Snow por la muerte de mi madre. Aunque sabía casi a la perfección que Snow nunca podría quitarse esa culpabilidad de encima; no hacía falta que yo intentara vengarme o que la culpara, ya se culpaba y se odiaba ella misma por ello.

"Iré a recoger mis cosas", dijo Emma, marchándose hacia su camarote, dejándonos a Snow y a mí a solas.

"Regina… Espero que hayas tratado bien a mi hija.", dijo muy seriamente, casi amenazadora.

Me dolió que pensara que podría hacerle daño a Emma de alguna manera, aunque podía entenderlo, porque ya había intentado hacerlo en el pasado. Snow no podía ver el cambio en mi interior. Incluso mí misma me había costado verlo.

"Nunca podría tratarla mal; ya no." No sabía cómo hacer que me creyera, ni porque quería que lo hiciera. "Ella me importa."

Sus ojos casi salieron de sus órbitas al escuchar mi última frase. La incredulidad en los ojos de Snow duró unos momentos, abrió la boca para decir algo. Pero se frenó. Parecía estar analizando la veracidad de mis palabras. Me estudió durante unos instantes más y…

"Dios mío. Es cierto, realmente has cambiado"

[…]


*….¡Aquí acaba este capítulo! Espero que os guste. Quería darles las gracias a Assary por animarme con el fic, y a mi reviewer Paola-enigma. Y a mis followeres les digo que se animen a comentar, me gustaría saber lo que opináis, si tenéis alguna sugerencia. Lo que sea. ¡Gracias! :D