CAPITULO 4
Rara, así es como se sentía teniendo en el asiento de al lado a Rick, por primera vez en su vida no sabía muy bien cómo comportarse. Podía sentir los ojos de su acompañante sobre ella, y aquello la estaba poniendo aún más nerviosa.
-¿Qué? – preguntó finalmente usando un tono algo más alto del que pretendía.
-Nada – contestó él dejando de mirarla.
-Si es nada, ¿por qué me miras?
-¿Te molesta que lo haga? – preguntó un poco juguetón.
-Sí – fue lo único que dijo- Hemos llegado – paró el coche delante de la primera vivienda de su lista.
-Señores Campbell – dijeron saliendo ambos del vehículo.
Cinco casas después, no habían logrado averiguar nada – Tenía razón, estamos como al principio – Dijo él recordando la frase que había pronunciado en la 12th.
-Esperemos que Espo y Ryan hayan tenido más suerte – contestó ella con bastante mal humor.
Tenía que reconocer que él tenía razón las horas pasaban, era el segundo día y estaban como al principio, aquello le ponía de muy mal humor.
Nada, eso es lo que habían logrado sus compañeros, nadie parecía tener una razón para haber terminado con la vida de su víctima – Sigo creyendo que esto tiene que ver con lo que sucedió hace dos años entre nuestra víctima y la señorita Newtton- dijo Beckett mirando la pizarra casi en blanco.
Ryan apareció con los bocetos que el dibujante había realizado gracias a los testigos - ¿A ver si reconocéis a alguien? – dijo poniendo los dibujos en la pizarra.
Ante ellos aparecieron los retratos de un hombre y una mujer, el hombre debía rondar los cincuenta años, pelo rizado, barba, una cicatriz le recorría el rostro por su parte izquierda, labios finos, cejas muy pobladas, a su lado se encontraba el retrato de una mujer joven – Es la señorita Newtton – dijo Kate- Tenía razón este caso está relacionado con lo que pasó dos años atrás. Sabemos que ella, está en la ciudad, o al menos que ha estado. Hay que localizarla.
Rick miró su reloj – Es tarde, sería mejor descasar y continuar por la mañana.
Beckett tras mirar la hora tuvo que reconocer que su compañero estaba en lo cierto- Vayamos a casa, y continuemos mañana.
Rick fue el primero en abandonar la 12th, no esperó al resto, parecía tener prisa. Tomó un taxi y se dirigió a su pequeño apartamento, una vez en él dejó la chaqueta en el sofá, sacó una cerveza del frigorífico y se tiró en el sofá, sacándose los zapatos. Tras dar un largo trago a su cerveza dejó la botella sobre la mesa, se levantó y se perdió en el interior de su dormitorio, cuando regreso lo único que cubría su cuerpo eran unos pantalones vaqueros viejos y una camiseta de manga corta, entre sus manos un teléfono móvil.
-Hola – dijo cuando una voz le llegó desde el otro lado de la línea- Tenemos un problema – la voz al otro lado hablo- Está bien, en media hora nos vemos.
De un solo trago se terminó la cerveza, se puso un viejo jersey de lana, tomó el casco y salió de la vivienda.
Justo treinta minutos después, entraba en una viaja cafetería sentándose en una mesa al lado del gran ventanal.
-Buenas noches Rick.
-Hola – contestó él.
-¿Cuál es el problema? – En ese momento una camarera se acercó hasta ellos preguntando que deseaban tomar, tras pedir sendas cervezas retomaron su conversación.
-Newtton ha aparecido, y acompañada de Bail – dijo Rick quedándose callado cuando la camarera regresó con sus cervezas – Gracias – le dijo sonriendo.
-¿Estás seguro de que era Bail? – preguntó su acompañante.
Rick sacó su móvil del bolsillo y tras tocar la pantalla le mostró una foto – ¿Tú qué crees?
-Mierda, se supone que aquello estaba cerrado. Bail había muerto – Dijo lanzando el móvil contra la mesa.
-Pues ya ves, parece que Prince no cumplió con su parte – contestó poniendo una mueca.
-¿Por qué le dejó con vida? su misión era terminar con él.
-Ni idea, pero eso ahora poco importa. Cuando Hunt se entere de esto va a montar en cólera, y ambos sabemos que eso no es bueno.
-Joder Rick, fui yo quien escogió a Prince para esa misión, el viejo te prefería a ti y me salté su decisión – bebía de un trago el contenido de la botella, se le había quedado seca la garganta.
-Will, lo arreglaré, tranquilo.
-¿Arreglar el qué? – aquella frase hizo que ambos mirasen en la dirección de la que provenía.
-Hola Hunt – Rick miró a Will, éste sólo se encogió de hombros.
-Repito, ¿arreglar el qué? – dijo sentándose.
-Verás parece que Bail está vivo – Contestó Will.
-Prince, ese bastardo no cumplió con su misión. Rick, localiza a Bail y termina con él – dijo mirando a Castle- Will, te quiero en DC mañana, tendrás un nuevo destino. Y ten por seguro que no será tan cómodo como el de ahora.
-Sí señor – fue lo único que contestó Will.
-¿Qué hago con Newtton? – preguntó Rick.
-Mató a Prince – afirmó Hunt.
-Aun no lo sabemos.
-Mató a Prince, tendréis pruebas. Será la justicia quien nos haga el trabajo, tú termina con Bail. No tengo que recordarte que ese bastardo, terminó con la vida de tres de mis mejores hombres sólo por venganza al no obtener el ascenso que creía merecer – se levantó y se alejó de aquella mesa.
-No ha ido tan mal – dijeron ambos hombres.
Rick salió de la cafetería y se montó en su moto perdiéndose por las calles de NY.
Tras la pequeña reunión necesitaba sentirse libre, odiaba esa parte de su trabajo, Newtton iba a cargar con el muerto, poco importaba quien fuese realmente el culpable, ella pagaría por los errores de Prince. Y él tendría otro peso sobre sus hombros.
Debía de haber matado a aquel cerdo la noche que llegó al motel y lo encontró aun sonriendo por lo que terminaba de hacer con aquella joven que salía despavorida de aquella habitación, pero lo único que hizo fue golpearlo y decirle que como aquello se volviera a repetir él mismo le pegaría un tiro.
Bail, aquello sí lo haría con sumo placer. Una de las personas que ese tipo mató fue a Martha, la mujer que él quería como a la madre que nunca conoció. Sería genial terminar con él.
Paró la moto frente al edificio de apartamentos en los que vivía.
Se giró contemplando las luces de la ciudad, tenía que reconocer que adoraba esa ciudad. Sonrió y entró al edificio, no le vio, pero cuando quiso darse cuenta, un cuchillo se hundía en su cuerpo.
-Bienvenido a casa Castle – le dijo una voz muy cerca de su oído al tiempo que sentía como la hoja del cuchillo era girada dentro de su cuerpo.
-Bail – susurró.
Los vecinos escucharon la detonación, bajaron la escalera encontrándose dos cuerpos tirados sobre el suelo del portal.
