Desde Venezuela hasta Australia
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
La "Sorg-expansión" del "Potterverso" es una idea de Sorg-esp, fortalecida y aumentada (entre otros) por Fiera Fierce, Cris Snape, Neevy Ambr Du, Muselina y Graystone, del Foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black" de ffn. Este relato forma parte del aporte que tengo el gusto de llamar "Magia Venezuelensii".
Capítulo 4:
Un amor bendecido tres veces
San Diego, lunes 18 de julio de 1.994; 4:45 p.m.
Salvador se sentía agotado, y sobre todo molesto. No concebía posible que, habiéndose graduado con muy buenas calificaciones, ni él ni María Inmaculada consiguieran empleo en alguna empresa. Esa frustración la expresaba a su madre y a la propia María, quien luego del compromiso, visitaba cotidianamente la casa de los Hernández González.
—De verdad no lo entiendo —decía Salvador, mientras tomaban una taza de café con leche, sentados ante el comedor.
—Las cosas no están fáciles, Salvador, hijo —trataba de consolarlo Trinidad, mientras María Inmaculada tomaba la mano de su prometido— El país está muy inestable, con la salida del Gocho y las próximas elecciones presidenciales, uno no sabe que se viene.
—Eso es verdad, mi cielo —ratificaba María, apretando sutilmente la mano de Salvador y haciéndole voltear a verla a los ojos—, muchas empresas se están cuidando. No quieren contratar porque no saben si incluso saldrán del país. A mi no me gusta eso, no tiene buena pinta.
—Sí, bueno, ahí tienes lo de la Renault —comentó el brujo, en tono sombrío—, Alegría tenía supersegurísimo entrar a la gerencia administrativa y ¿qué pasó?...
—La empresa se fue para Colombia —terminó de plantear la idea María Inmaculada.
—Exacto. ¿Y qué le quedó a la pobre Alegría? Ponerse a trabajar en el negocio del papá. Qué no le va nada mal, porque las empresas de bienes raíces siempre van a dar plata, pero lo menos que ella quería era trabajar en esa rama.
—Bueno, hijo —le comentó Trinidad, mientras recogía las tazas ya desocupadas—, hay que arroparse hasta donde llegue la cobija, ¿no crees?
—Sí, mamá —le respondió Salvador en el momento que la veía alejarse hacia la cocina—, pero nosotros no tenemos esa ventaja, un familiar enchufado en una empresa cualquiera, porque ni siquiera mi papá me ha podido ayudar en Eleval.
—Pero tú sabes por qué, hijo —respondió Trinidad—, él no está muy en contacto con la gente de Personal, y ellos son los que mueven los contratos.
—Yo sé, mamá —Luego de reflexionar unos segundos, ante la atenta mirada de María Inmaculada, Salvador comentó, a la vez que Trinidad entraba de nuevo al comedor y Gustavo llegaba a la casa, resoplando y estirándose—. Vamos a hacer algo, voy a consultar a los santos a ver que me dicen…
—Lo que te pueden decir —interrumpió Gustavo, al momento de saludar a Trinidad con un rápido beso en los labios y a María Inmaculada con uno en la mejilla—, es que te pongas las pilas y tengas tus papeles al día.
—Bendición, papá —le pidió Salvador como saludo, uniendo sus manos en actitud de plegaria, lo que le arrancó una sonrisa enamoradiza a María Inmaculada. Luego de recibir la respuesta: Que Dios y la Reina me lo bendiga, continuó con lo que estaba comentando—: Mis papeles están al día, el título está registrado y estoy inscrito en el Colegio de Administradores, igual que María; no sé que más hace falta…
—Mmmm… Entonces, ¿por qué no van a casa de tu tío Francisco, a ver que les dicen los santos? Yo no los ayudo —se justificó mientras se sentaba en el sofá, quejándose ruidosamente—, porque hoy me sacaron la chicha en la Planta Del Este, dos turbinas echando vaina; ¡dos! ¡Cielos! ¡Me duele todo el cuerpo!
—Hoy no podemos ir —recordó Salvador—, porque tenemos la primera de las charlas pre-matrimoniales en la iglesia, con la señora Carmen de Brito.
—¿Con ella? —se interesó Trinidad, cuando regresaba de llevarle un vaso con agua a su esposo—, ella es muy buena persona, y excelente catequista.
—Sí, tenemos que ir a la misa y después tenemos la charla en la propia iglesia.
—Y al fin —preguntó Gustavo, aún con el vaso con agua a medio tomar—, ¿qué día escogieron para casarse?
—Bueno —respondió María Inmaculada—, el matrimonio civil sería el 16 de septiembre, fue la fecha que conseguimos en la Alcaldía; y en la iglesia sería el 30; los dos días caen viernes.
—Mmmm —volvió a responder Gustavo—, ¿Y quién escogió esa fecha, tú, Salvador, o el cura?
—Entre los dos, papá, y como hay que hacer ocho charlas y son una semanal, cuadra con la fecha.
—Ok —luego de rascarse la incipiente barba que comenzaba a crecer en su rostro, Gustavo comentó—; la Reina también tiene que darles la bendición.
—¿Y cómo es eso, señor Gustavo? —preguntó María, preocupada—. ¿Darnos su bendición?
—¡Claro! Recuerda que Salvador es un "hijo consagrado a la Reina", y como al contraer matrimonio incorpora a su pareja a la "tradición", pues hay que hacer una ceremonia especial para que la Reina y las Cortes les bendigan también.
María abrió los ojos cuanto podía, sorprendida por esa vuelta de la situación, por lo que preguntó:
—Y ¿cómo es eso?, ¿dónde se hace?
—Eso se puede hacer acá en el altar de la casa, o incluso donde Francisco, no es necesario irnos a ningún lado; y es una ceremonia de "velación"(1), donde los contrayentes, ustedes en este caso, juran amarse y respetarse, igualito que en la iglesia, pero ante las Cortes.
—Y con eso —complementó Trinidad—, si tu tienes la capacidad de apoyarlo como "banca", se busca fortalecerlos para que se apoyen mutuamente.
—Y, ¿cuándo lo haríamos, papá?
—Habría que preguntarle a Francisco, el fue quien nos "veló" a nosotros, y el conoce mejor la ceremonia, pero yo creo que sería ese fin de semana de la ceremonia eclesiástica, el sábado en la mañana, antes que se vayan de "luna de miel". Es cuestión de cuadrarlo con él.
Así, luego de asistir a la primera charla pre-matrimonial, Salvador y María Inmaculada se vieron necesitados de preparar tres ceremonias: el matrimonio civil, el eclesiástico y el "marialioncero". Al día siguiente, se acercaron a la casa de Francisco, aprovechando que se encontraría allí, para consultarle lo relacionado a esa "velación" y la duda que embargaba a Salvador.
—Tío —comenzó a comentarle Salvador, mientras se acomodaban en la habitación del "altar"—, estoy preocupado; no conseguimos trabajo, y no veo posibilidades de conseguirlo a corto plazo.
—Ya me di cuenta —respondió Francisco, de espaldas a su sobrino mientras encendía unas velas, estratégicamente ubicadas frente a las imágenes de Maria Lionza, Bolívar y José Gregorio Hernández—, y sin necesidad de tabaco. Y Mariíta —la aludida suspiró fuertemente, mostrando su desagrado por la forma en que la llamaba el brujo, quien la ignoró— también está angustiada. Vamos a ver. Dios Todopoderoso les bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Que la Santísima Trinidad y nuestra Reina María Lionza les acompañe, a ustedes y a los suyos. Amén —luego que los tres se persignaran, Francisco continuó—: Pido permiso a nuestro Padre, a Jesucristo y a las Cortes Celestiales para consultarles las dudas que Salvador Hernández y María Inmaculada Bordones traen, pidiendo a la Reina Maria Lionza y a las Cortes consejo y fortaleza.
Al comenzar a leer las diversas formas y sombras que adquiría la ceniza del tabaco, Francisco giraba la cabeza, basculándola de derecha a izquierda, mientras murmuraba oraciones:
—Muy bien, muchachos, aquí se ve que ustedes no se van a quedar acá, ¿lo ven? —Salvador afirmó seguro, pero María Inmaculada tenía sus dudas—; ustedes tienen un futuro grande juntos, pero no acá en Venezuela.
—¿Quiere decir —preguntó María llena de dudas—, señor Francisco, que nos tendremos que ir fuera del país?
—Eso es lo que quiere decir, mija, pero mi Reina no descuida a sus hijos, ¿verdad, sobrino?
—Eso es verdad, tío —luego de afirmar ese comentario, Salvador sintió que las dudas se incrementaban en su mente—, pero…
—¿Pero? —repreguntó Francisco.
—No, tío, es que me pone a pensar más de la cuenta, porque me tocará buscar información de a dónde nos podemos ir.
—Sabes que el tabaco no miente, ¿verdad? —la respuesta afirmativa de Salvador no se dejó esperar—, entonces vamos a preguntarle a la Reina que destino les tiene previsto.
Francisco desecho el "cabo" de tabaco que le quedaba, arrojándolo sobre la hoja de papel de periódico que yacía a sus pies. Encendió un nuevo tabaco, y mientras lo analizaba, iba comentando:
—Por lo que el tabaco dice, la Corte Vikinga te manda a decir que tu viaje los llevará a cruzar grandes mares, pero no hacia sus tierras nativas, sino a las tierras bajo sus pies.
—¡Perro! —exclamó sin querer María Inmaculada, quien se tapó a boca al ver la mirada agresiva que le lanzó Francisco. Luego de emitir un ruido parecido a un gruñido, siguió:
—Tienes que aprender a controlarte, mija… Bueno, Erik el Rojo les manda a decir que preparen sus papeles, sus maletas y sus ánimos, porque no pasará de fin de año cuando ustedes se estén instalando en esa "tierra bajo sus pies".
—Gracias, Erik —Salvador se inclinó respetuosamente hacia el altar, y luego de suspirar, comentó—. Bueno, nos toca ver en un mapa cuál es esa tierra que él menciona.
—Yo diría —intervino María Inmaculada, aún sonrojada por la regañina de Francisco—, que más que en un mapa, deberíamos buscar en un globo terráqueo.
Luego de reírse unos segundos, Salvador se enserió y preguntó a Francisco:
—Tío, ¿cómo es eso de la "velación de bodas"? Papá me comentó que nosotros —tomando la mano de María Inmaculada, quien veía en silencio la conversación— debemos hacerla cuando nos casemos.
—Verdad que sí —sonrió Francisco, mientras se disponía a leer un tercer tabaco. No lo encendió, sino que se dedicó a explicarle a sus sobrinos (pues les dijo que ya María Inmaculada "era parte de la familia") esa ceremonia que "incorporaba" a la pareja del brujo o bruja marialioncero a la vida de éste, incluyendo el plano espiritista, para introducirlo en la tradición. Como María Inmaculada estaba bastante preparada, pues desde agosto del '92 había estado aprendiendo las diversas posibilidades que brinda la "Tradición Marialioncera", esa incorporación sería muy cercana a la iniciación en la tradición, sin tener que ir a Sorte.
Cuando salieron de la casa de Francisco, cerca de las diez de la noche, Salvador y María Inmaculada tenían una idea clara de cómo sería esa ceremonia.
Notas al pie:
(1) Se le conoce como velación a un tipo de ceremonia típica del culto Marialioncero, donde la persona a velar se acuesta en el suelo dentro de un oráculo dibujado con talco (generalmente un "pentagrama" o estrella), y con una gran cantidad de velas, unicolor o multicolor dependiendo del fin que tenga dicha velación. Estas velaciones se usan para variedad de fines pero los más comunes son para curar y limpiar al paciente para abrirle los caminos hacia el éxito; en el caso de una "materia" principiante o ya desarrollada, se hacen estos velados para darle luz, fuerza y elevación, ya estos velados se aplican con diferentes oráculos y color de las velas según su fin y lo que se le indique los espíritus protectores de ellos.
Buenos días desde San Diego, Venezuela! Este capítulo trae algunas aclaratorias interesantes, y que, es bueno mencionar, involucran una recreación personal de algunas ceremonias espiritistas "marialionceras" reales, ajustándolas al entorno de lo que estoy creando como "Magia Venezuelensii"; además, hay mucho ejercicio mental de recordar experiencias vividas XDDDD... Espero que lo disfruten! Salud y saludos!
