Hola! De nuevo aquí con este tercer capítulo, que por fin lo pude subir. Espero que les guste… al final las aclaraciones de todo como siempre por ahora los dejo para que puedan disfrutar de este capi. XD!
Disclaimer: los personajes no me pertenecen a mí sino a CLAMP.
Chapter 3
Syaoran.
Salí sin prisa alguna pero con una necesidad inmensa de tomar un poco de aire. La presión, no era ayuda, para mantener la calma. Oí que alguien se acercaba a mí, no miré para saber quién era, reconocí perfectamente esos pasos.
-Syaoran ¿Qué haces aquí?- Meilling se colocó a mi lado, y me dedicó una mirada frustrada, la ignoré, como solía hacerlo, suspiró. Iba a reclamarme de nuevo.
-me sentía asfixiado, solo salí a tomar aire.
-pero esas no son…- la callé. Me miró aun más enojada, pero no le dije nada. Se oían unos extraños ruidos, como una discusión.
-escucha- entendió a que me refería, la tomé del brazo. Nos acercarnos lo suficiente, para presenciarlo, sin ser vistos.
Lo siguiente que vi, me hizo estremecer lleno de furia. El novio de Sakura la tenía tomada del brazo con violencia. No me detuve a pensarlo, fue como si un impulso de rabia se apoderara de mí, y me manejara de forma irracional. Alejé a Meilling de ahí, y regresé lo más rápido que pude, propinando un primer golpe a la cara de ese tipo. En el instante que ella cayó, me abalancé sobre él sin controlarme. Lo golpeaba sin dejarlo responder. Me dio un buen puñetazo en el abdomen, haciendo que me distrajera por un momento, intentó darme otro en el rostro, pero lo esquivé rápidamente.
Los guardias de seguridad llegaron, y lo tomaron por los brazos, mientras que a mí, mi amigo hizo lo mismo. Ambos forcejeábamos, para soltarnos de sus agarres, y continuar la pelea.
-llévenselo de aquí ¡ahora!- ordenó mi amigo, me soltó y fue en dirección donde los policías se habían llevado a ese bastardo. Respiré antes de volverme a ella. Seguía en el piso atónita, ante lo que había pasado, con más y más lágrimas corriendo por su rostro. Me partió el alma, verla tan desolada, como se encontraba ahora. Se me estrujó el corazón, y me acerqué a ella con deliberada lentitud. Me agaché para estar a su lado, tomé su barbilla, y la levanté cuidadosamente, para que me mirase a los ojos. Al verme se sorprendió, pero solo se abrazó de mí con necesidad. La recibí inmediatamente, y la consolé en silencio. Estaba completamente dispuesto a matar a ese maldito cobarde, de no ser por ella, tan solo por ella. No merecía sus lágrimas, ni una sola. Ya más calmada, se separo de mí. Tenía la mirada gacha, y sus ojos aun tenían lágrimas que amenazaban con salir.
-¿estás bien? ¿No te lastimó?- pregunté, mientras la inspeccionaba, para asegurarme de que ese… no le hubiera hecho daño. Ella negó con la cabeza, la ayude a levantarse. Pasé mi brazo por su cintura, y el otro en su brazo.
Nos quedamos mirando un largo rato, no podía apartar mi mirada ni un segundo. Ella era tan frágil, que sentía que en cualquier momento podía desplomarse. No soportaba tan solo pensar en la idea, me hacía sentir impotente y aun más furioso, por no poder protegerla, como debí de haber hecho desde un principio. Su mirada se notaba confundida y triste, como preguntándose si antes nos habíamos visto. Tuve el impulso de estrecharla más junto a mi pecho, para que jamás tuviera que volver a sufrir. Ella se sorprendió, lo noté, pero respondió a mi abrazo aferrándose a mí.
-te llevaré adentro ¿está bien?- me miró con angustia, le sonreí para reconfortarla. Dio un pequeño asentimiento, y caminé con ella hasta adentro del salón sin soltarla ni un momento.
No tardaron en localizarnos, Tomoyo y Nakuru nos reconocieron de inmediato, y salieron corriendo en nuestra dirección.
-¿Qué paso? ¿Sakura estás bien?- preguntó la amatista, con desesperación. La aparté, y le di a entender, que tan solo se la llevara de ahí sin más. Lo hicieron, tomaron a Sakura y se fueron con ella. Suspiré.
-es bueno verte, pero no así Syaoran...- sonreí.
-igualmente Eriol- me volteé para mirarlo, allí estaba con esa sonrisa tan zalamera, como siempre. Me tendió la mano, la tomé y luego nos dimos un abrazo cordial.
-es bueno ver a mi mejor amigo…
Sakura
3 de Diciembre 1:45 a.m.
Toc, toc, toc. Oí tres golpes en la puerta, se escuchaban algo desesperados, no quería abrirla, me sentía cansada, pero me negaba a dormir. De nuevo tocaron con más insistencia. Me levante a regañadientes. Me tambaleé un poco al hacerlo, estaba algo mareada. No había dormido en dos días. Abrí y vi a Tomoyo, estaba realmente preocupada, me examinó de pies a cabeza.
-pero ¡mira como estas! Sakura, te ves pálida, ojerosa, y más delgada que antes- me regañó. Seguía reprochándome por mi actitud, pero comenzaba a escucharla cada vez más lejos, y todo me daba vueltas.
-p…pues yo…- caí completamente en la inconsciencia sin saber más.
4 de Diciembre 8:30 a.m.
Me sentía cansada, no podía ver nada, me pesaban los párpados, y no podía abrir los ojos. Oía una voz cerca de mí, como si estuviera discutiendo algo, también el bajo pitido de un ¿holter? Intenté despertarme. Abrí con deliberada lentitud los ojos, y las imágenes iban tomando forma y claridad poco a poco. Una luz cegadora se encontraba frente a mí, después la figura de una mujer se asomaba en mi dirección. Moví mi brazo para tocarla y asegurarme de que no era un sueño, pero algo me detuvo, era una intravenosa, que estaba sujeta a mi ante-brazo.
-oh ya despertaste, que bueno… tranquila no te muevas- me ordenó sutilmente una voz dulce y suave, reconocía ese tono de alivio, y de preocupación a la vez. Era la voz histérica de Tomoyo.
-¿q…que es todo esto?- le pregunté, al mirar a mi alrededor y confirmar mis sospechas, habían convertido mi cuarto, en una habitación de hospital.
-no es nada solo, queríamos asegurarnos de que estuvieras bien, es todo- intenté volver a moverme, pero algo me detuvo de nuevo, la mano de Tomoyo no me lo permitió. Me sentía algo tonta, pues todo esto era una verdadera exageración por su parte. Quise deshacerme de todo el aparatero, al cual estaba conectada.
-ni se te ocurra, estuviste inconsciente casi 2 días seguidos- ¡¿dos días seguidos? Eso no podía ser posible, acaso ¿tan mal estaba?, se dio cuenta de mi cara de confusión, y ella comenzó a explicarse.
-lo que pasa es que el viernes que te vine a ver, para saber cómo te encontrabas, te desmayaste. Llevabas 3 días sin comer ni dormir, era de esperarse que cayeras inconsciente. Nos preocupaste demasiado, porque no despertabas, y creíamos que ibas a empeorar, pero gracias a dios no paso a mayores- ahora entendía porque tanto reproche, y su histeria. No era justo que yo les hiciera pasar este mal rato. Bajé la mirada apenada ante mi egoísta actitud, pero no me parecía que todavía que los hacía preocuparse, se tomaran la molestia de hacer todo esto por mi salud.
-lo lamento… no debí de haber hecho tal cosa, siento mucho haberlos preocupado- resopló, en señal de perdón. Y se animó rápidamente. Su sonrisa pícara, apareció. A pesar de estar, todavía mareada, me di cuenta que escondía algo.
-¿Qué… estas pensando?- inquirí en saber lo que escondía.
-nada es solo, que deberías agradecerle al apuesto joven que te rescató- no entendía de lo que me estaba hablando, ¿sería acaso, que yo…? De repente, recordé lo que Tomoyo me había dicho. Me sonrojé de inmediato, al acordarme de esa noche.
-¿L…Li-kun?- se rió ante mi actitud, los nervios comenzaron a subir con rapidez. Y me sentí aun peor, al escuchar al holter acelerarse.
-así es, jaja entonces... bueno iré a traerte tu medicina y algo de comida- se levantó, y salió dejándome sola. Intenté recordar lo que había pasado desde esa noche hasta ahora.
Flashback
"No podía creer lo que estaba mirando, los ojos comenzaron a escocerme, y me sentía desfallecer. Kyon estaba besando a otra mujer, lleno de lujuria y pasión. La tocaba con hambre de más. El aire comenzó a faltarme, por los jadeos y el llanto, se dio cuenta, y volteó a mirarme. Se quedó helado al verme ahí, frente a frente, sin ninguna excusa que pudiera justificar sus actos. Se acercó a mí tratando de explicarse en vano, retrocedí de inmediato. Quería correr, irme de ahí, y dejar todo atrás, pero mis piernas no me respondían.
-Sakura, n…no es lo que parece yo…- volvió a acercarse a mí tratando de tomar mis manos, las alejé en cuanto estuvo a punto de tocarlas. Mis lágrimas no cesaban, y el interminable dolor que esto me infringía, iba en aumento cada vez que pronunciaba una palabra.
-¿p…porque me haces esto? ¿Qué te he hecho yo, para merecerme algo así? ¡¿Por qué? – intenté gritarle otras cosas, quería decirle lo mucho que me estaba hiriendo, cuanto lo odiaba en esos momentos, pero por alguna razón esas no fueron mis palabras.
-escúchame por favor, te lo suplico. Sakura, yo…- no quise seguir escuchándolo, no más. Puso su mano en una de mis mejillas. No pude tolerar que me tocara, aventé su mano, y le di una bofetada sin contemplación alguna.
-¡no quiero seguir escuchando tus mentiras! ¡No me vuelvas a tocar! ¡Eres un imbécil!- grité, ya fuera de quicio. Estaba llena de dolor y rencor, no soportaba aquello, era como un golpe que me dejaba sin aire, y me sofocaba.
-¡está bien! ¡¿Quieres saber la verdad? Pues bien, trate de conseguir contigo lo que quería. Te traté como una princesita, y ¿que obtuve? ¡Nada! Solo eres una niña, ¡perdí mi tiempo con una boba como tú! ¡Mírate no vales la pena! Además ¡ya estoy harto!- escupió toda la verdad, con sorna. Me tomó del brazo violentamente, y me obligó a mirarlo a los ojos. Lo evitaba a toda costa, tratando de zafarme de su agarre, no quería encontrarme con esa mirada llena de odio, no quería que viera mi dolor, cuanto es que me hacía daño. Aumentó la presión en mi brazo, y gemí del dolor.
De repente, caí de rodillas en el suelo. Kyon estaba siendo golpeado, pero si era Li. Se abalanzó contra él, sin dejarlo defenderse. Lo golpeaba una, y otra vez sin vacilar. Pronto, Kyon le propinó un puñetazo en el estómago, provocando que él, se distrajera. Quiso aprovecharse de eso, pero lo esquivó hábilmente. Estaba anonadada, no podía creer lo que mis ojos veían, ¿Por qué, Li hacía esto? Me sentí sumamente mal, cuando Kyon lo había golpeado. Creí que tal vez, le podía hacer daño. Se estrujó mi corazón, lleno de angustia al pensarlo. Mis lágrimas seguían cayendo incesantemente, al ver como ambos se lastimaban, y mi preocupación por él, no disminuía en lo más mínimo.
Los guardias de seguridad llegaron junto con Eriol. Ellos tomaron a Kyon por la espalda, mientras mi amigo hacía lo mismo con Li. Se llevaron a mi ex novio de ahí, y Eriol los siguió. Él se quedó. Traté de calmarme, me encontraba fuera de sí. Estaba temblando incontrolablemente, y la tristeza me invadía de pies a cabeza. Sentía que el pecho se me destrozaría en mil pedazos, difíciles de unir de nuevo. Sentía que sus palabras, estaban cazándome como un eco frecuente que se hacía más largo y profundo. No lo soportaba. Es que todo lo que creí, y lo que viví con él, ahora me parecía tan irreal. Todo había sido una mentira, tan solo eso.
Él se acercó a mi lado hasta arrodillarse, me estremecí ante su acto. Me levantó la barbilla. Me obligó a que lo mirase a los ojos. En ellos, por alguna razón, había una chispa cálida. Sentí la fuerte necesidad de arrojarme a sus brazos, lo hice. Me recibió confortándome en silencio. Al estar segura en su pecho, mis lágrimas cesaron. Todo en él me parecía tan extraño y familiar a la vez, como si nos conociéramos de toda la vida. Volví a verlo a los ojos, aun tenía lágrimas traicioneras que gritaban por salir, pero no lo permití. No frente a Li, no quería que se sintiera comprometido por verme llorar. Me ayudó a levantarme con mucho cuidado, como si se tratara de una muñeca de porcelana. Nos seguimos mirando un rato más, hasta que me dijo que era mejor entrar. Leyó el miedo en mi rostro, y solo sonrió para disipar mi angustia. Y que por muy imposible que pareciera, logró calmarme.
Caminamos hasta llegar adentro, donde Tomoyo y Nakuru llegaron de inmediato. Ellas comenzaron a preguntarme qué había pasado, pero callaron sin decir más, y me sacaron de ahí.
Cuando me separé de él de nuevo, todos los sentimientos que me habían estado atormentando, volvían aun más fuertes y dolorosos que antes. Al llegar corrí a mi habitación inmediatamente, no quería ver a nadie, no quería que nadie me viera llorar, no quería seguir despierta, tan solo quería dormir. Lloré durante horas, cada recuerdo que tenía de nosotros, me lastimaba. Al escuchar las palabras dulces que me decía cuando lo conocí, todo lo que vivimos juntos, lo que compartimos… nada de eso era real, todo fueron mentiras, y nada más que eso… mentiras. Ahora comprendía, porque no lo había visto los últimos tres días; me engañó haciéndome creer que me amaba, que en verdad me quería. Creí que a su lado podría compartir todo, sin secretos ni nada que nos separara, pero no, tan solo fui un juego para él. Nunca signifiqué algo en su vida. Mi llanto se volvió desgarrador, y el hueco en mi pecho se abría dejándome herida y rota. Algo me decía, que esta no había sido la primera vez que sentía esto.
Fatigada por el llanto, miré el reloj. Eran las 12:30 de la tarde del día siguiente, no había dormido nada, no tenía hambre, solo estaba llena de tristeza y dolor. Me encontraba muy lejos de sentir el sopor. No me moví de la cama, me quedé acostada, sin pensar en el tiempo, o el hambre. Dejé que el cansancio hiciera efecto en mí, pero al parecer se negaba a dejarme inconsciente. Fue entonces cuando oí que tocaban mi puerta incesantemente, con desesperación, eché una ojeada al reloj eran las 2:00 de la mañana. Después de eso no recordaba mucho más."
De verdad que no me merecía nada de lo que estaban haciendo por mí, después de preocuparlos tanto. Suspiré, tendría que pensar una forma de redimir mis acciones. Tomoyo entró en la habitación con una bandeja, que tenía comida, y a un lado, los frasquitos con medicina y un vaso de agua. Me percaté de que, Nakuru y Eriol entraban detrás de ella, con el alivio invadido en el rostro.
-a ver, tienes que tomarte estas pastillas- mi amiga me las dio en mano, y me tendió el vaso con el agua. Hice lo que me pedía sin protestar, no tenía cara, para hacer lo contrarió.
-nos has tenido muy preocupados Sakura- habló Eriol con reproche. Me sorprendió su tono autoritario. Nunca lo había visto así, ni si quiera en los entrenamientos. Me sentí aun más culpable, por mis actos.
-es cierto, no vuelvas a hacer algo así, no solo nosotros hemos estado preocupados…- habló Nakuru. Lo último lo dijo como en un murmullo. ¿A qué se refería con que ellos no eran los únicos?
Syaoran
-¡debí haberlo matado! ¡En ese mismo instante!- Meilling trató de calmarme, ¿Cómo es posible dejarlo así?, además me encontraba aun más desesperado por no poder, hacer nada.
-tranquilízate, por favor. ¿Crees que a mí no me molesta también?, estoy preocupada por ella, jamás creí que, reaccionara así después de romper con su "novio"- me relajé un poco, pues entendía los sentimientos de Meilling. Ella también le tenía cariño a Sakura, pero ese maldito desgraciado no valía la pena. No podía perdonarme, el hecho de haberla dejado desprotegida todos estos años. Nunca, lo haría.
Tenía que tomar aire, me sofocaba el pensar en eso. Tomé mi abrigo, y salí al lugar más lejano que pudiese encontrar en esos momentos, necesitaba tomar aire fresco.
"Sakura, ¿por qué?"
Ring, ring, ring sonó tres veces el teléfono antes de que lo pudiera tomar.
-¿bueno?
-¿Meilling eres tú?- preguntó la voz al otro lado del teléfono.
-sí, soy yo Nakuru, ¿Qué pasa? ¿Cómo sigue Sakura?- pregunté preocupada.
-nada, ya está mejor, solo quería saber… ¿Cómo tomó Syaoran la noticia?- se quedó dubitativa al preguntar, pues tenía la idea de su reacción.
-pues de hecho, ahora acaba de salir a tomar aire. Se puso furioso, y como un total necio, ya sabes. Comenzó a gritar, y tuve que calmarlo- resoplé, pues también, estaba molesta. Le tenía cariño. Sakura había sido, como una hermana para mí. Y saber que estaba en esa condición por un cobarde, patán. Me enojaba a sobremanera, y me sentía frustrada, al no poder hacer nada al respecto.
-me lo imaginaba. Aquí nos la pasamos mal, desde hace tres días. No sabíamos qué hacer, y… no estábamos seguros de llamar a su familia- dijo nerviosa, sabía porque hacía eso. Me suponía algo así.
-y ¿lo hicieron?- pregunté aun más curiosa. Me intrigaba el tema de su familia, aunque no era algo de lo que yo debería de estar enterada.
-no… afortunadamente no tuvimos que hacerlo. El doctor nos dijo, que no había que preocuparse. El tiempo, que estuvo inconsciente solo había sido provocado por la falta de sueño y la deshidratación, pero nada más- me alivio, el saber las noticias.
-eso nos hubieran dicho desde un principio ¿no creen? Me hubieran ahorrado toda la carga de mal humor de Syaoran.
-sí, lo siento, pero como estuvimos al pendiente de ella, por lo menos hasta que despertara, no quisimos dar malas noticias, hasta saber que ella no estaría más grave, precisamente para evitar eso, pero parece ser que… a Syaoran le preocupa hasta el más mínimo daño que le ocurra a Sakura- suspiró. Lo entendía, podía ver los sentimientos de Syaoran hacia ella. Me sentía mal por él, no me gustaba verlo sufrir de ese modo.
-entiendo, cuando llegué le explicare todo, e intentare convencerlo de que no haga ninguna tontería- de nuevo suspiró aliviada.
-me encantaría ayudar más, no puedo hacer nada realmente, y me siento frustrada- Nakuru se quedó en silencio, tal vez por unos minutos, tomó una gran bocanada de aire, como pidiendo paciencia.
-Mei, no tienes porque sentirte así, sabes tan bien como yo que, eso no es cierto y también que, conoces Sakura tan bien como nosotros… aunque ella no, no lo recuerde- hizo una pausa antes de terminar, me quedé una largo rato en silencio, antes de responder.
-lo sé, gracias.
-¿con quién hablabas?- preguntó Tomoyo. Nakuru tomó aire antes de contestar. Acababa de colgar el teléfono, cuando ella entró en la estancia.
-con Meilling, quería saber cómo se la estaban pasando, es todo- se miraron por un momento, antes de que ambas sacaran sus propias conclusiones.
-y ¿Qué te dijo? ¿Cómo está Syaoran?- preguntó la amatista.
-pues… parece ser, que él tampoco se lo tomó a la ligera. Se puso furioso, y la verdad, lo comprendo- respondió. Tomoyo se sentó cansada, en el sofá. Recargó la cabeza en el respaldo, tratando de serenarse, pues ella también le producía enfado pensar en el tema.
-todos aquí pensamos lo mismo, créeme, pero no sé si Sakura vaya estar mejor después de esto.
-estoy segura de que si. Syaoran se encargara de eso, aunque aun me preocupa lo que está en juego, ya sabes que esto es algo muy delicado, y estamos arriesgando demasiado esta vez- Nakuru, no sabía ni que pensar. Era cierto lo que había dicho, y temía por Sakura y su felicidad. Todo estaba en juego, y ya no podían echarse para atrás.
-sí, ya veremos lo que pasa…- la alentó.
-estoy agotada, iré a tomar un baño, ¿te quedaras aquí?- preguntó la amatista. Ella solo asintió. Salió de allí hacia su recámara a tomar una relajante ducha, al menos eso la ayudaría a pensar, y aclarar su mente.
-al menos… no tuvimos que llamar a su familia- murmuró la castaña para sí misma. Su mente viajó de nuevo a esos recuerdos felices, que alguna vez tuvo. Se sentía ya demasiado emocional, para ponerse a la defensiva.
-al parecer, tu y yo nos estábamos hechos el uno para el otro… Touya- una lágrima cayó silenciosamente por su mejilla, mientras seguía sumergiéndose en lo más profundo de sus memorias junto con el único amor de su vida. Odiaba sentirse así, tan vulnerable y frágil, sin poder soportar esa carga. Esa maldita carga que día a día se hacía más difícil de llevar, fingiendo estar bien. Aun seguía amándolo, tal y como el primer día. Un amor que solo lastimaba y sabía cómo amarga hiel.
"Touya"
Por fin sentía el aire fresco en mi cara. Me sentía tan bien, desde hace días que no veía laluz del sol. A pesar de haber terminado con Kyon, ahora me sentía mejor y peor al mismo tiempo. Mejor porque, sabía que esto había sido lo correcto, y que sería lo mejor para mí. Y peor porque no sabía cuánto tardaría en sobreponerme de esa relación. Por otro lado, a pesar de todo este caos, los sueños extraños no dejaban de rondar mi cabeza. Y cada vez que pensaba en ellos, me llevaban hacía Li-kun. No entendía por qué, pero al acordarme de sus ojos, sentía una especie de alivio, como si su mirada me reconfortara, de cualquier cosa. No podía dejar de pensar en él. En todo ese tiempo en el que estuve inconsciente aparecía en mis sueños, uno tras otro, todos me conducían únicamente hacía él.
Oí que Tomoyo, entraba en mi habitación. Se acercó hasta mí y se quedó mirando, a la nada.
-¿Qué has pensado respecto al joven Li? ¿Piensas agradecerle lo que hizo por ti?- me preguntó. Lo medité un momento. Era cierto, tenía que agradecérselo de algún modo, le debía mucho por haberme ayudado, cuando más lo necesitaba.
-pues… supongo que debo agradecerle, y recompensarlo de algún modo- se rió pícaramente.
-parece que, en verdad te lo tomas muy en serio- comentó divertida. Me pasó un brazo por la cintura, como queriendo darme ánimos.
-no es eso, bueno solo que, siento que se lo debo y me gustaría agradecérselo, e…es todo- tartamudeé tontamente. En realidad no entendía porque, era una especie de ansiedad por agradecerle lo que hizo por mí.
- y ¿cómo te sientes?- había un tono dudoso en su voz. Al igual que todos, no quería decir algo inapropiado, que me pudiera lastimar. A pesar de todo, ahora me sentía tan solo un poco aliviada. No me sentía completamente recuperada, no voy a mentir, pues estaba muy lejos de eso, pero si por alguna razón todo me decía que eso, había sido lo mejor que pudo ocurrir. Por eso ahora al menos podía llegar a sonreír, pocas veces, pero podía.
-lo suficientemente bien, en todos los sentidos, para poder ser libre de esta recámara de hospital- le aseguré. Se volvió a reír por mi mal chiste, sintiéndose mejor por verme de más ánimo.
-bueno entonces mandare a alguien para que te preparen el baño ¿está bien?- me soltó mientras salía. Me desanimé en cuanto cruzó la puerta, no podía fingir durante mucho tiempo. Me seguía doliendo todo esto.
"Syaoran… Li Syaoran ¿Por qué su nombre me perturba tanto?" En verdad no lo entendía. La primera vez que lo escuché sentí una clara punzada, como una especie de calor en mi corazón. Cada vez que pensaba en él esa chispa me reconfortaba, me hacía sentir mejor. Dejé que el aire fresco llenara mis pulmones, y me calmara. "Syaoran…"
Syaoran
Me encontraba en silencio contemplando aquel lugar tan especial para mí. Me encantaba ir allí a pensar, me ayudaba a relajarme y poner todos mis pensamientos en orden. De verdad quería matar a ese desgraciado ¿Cómo se había atrevido a lastimarla, sin tener su merecido? Pero más que odiarlo a él por eso, me odiaba a mí, por no haber estado para ella todo ese tiempo. No me lo perdonaría nunca, y tampoco permitiría que nada de nuevo le hiciera daño alguno.
Era increíble que este lugar no hubiera cambiado en años, hacía tanto que no había venido desde esa vez que ahora me parece tan lejano. Oí el ligero ronroneo de un auto acercarse, mientras las llantas hacían ruido al pisar los charcos que dejó la lluvia. Me preguntaba quién podría venir aquí, pues muchos no conocían este lugar, estaba muy escondido. No le di mucha importancia, y seguí mirando al horizonte, una mano tocó mi hombro.
-otra vez aquí… Syaoran- dijo una voz socarrona. Reconocí ese tono. Sonreí, así que él también había venido a pensar.
-así es Eriol, veo que tú también te sentías inquieto ¿no es así?- se sentó a mi lado, mirando en la misma dirección que yo.
-en parte- hizo una pausa antes de continuar –pero, sabía que tú también vendrías quería hablar contigo.
-me lo imaginaba, esa noche no pudimos hablar- me reí de nuevo. Me miró extrañado, preguntándose qué me causaba gracia.
-¿qué es lo que te divierte?- suspiré antes de poder hablar. Sacudí la cabeza como queriendo decirle lo obvio.
-aquí te conocí- respondí. Entendió porque me reía, y él se unió a mis risas.
-ahora comprendo. Han pasado cinco años desde que nos conocimos- dijo él recordándolo. Me quedé igual de pensativo. Mi mente viajó hasta esa vez.
Flashback
"estaba sentado, admirando de nuevo el riachuelo que había frente a mí, estaba maravillado con los colores que se reflejaban en él. Había tonos como el rojizo del atardecer, un grisáceo olivo, y también el jade fulgor de las plantas alrededor. Ver esos colores, me recordaron mucho a Sakura. Sentí mi corazón estrujarse, ese maldito dolor no dejaba de torturarme, era como una puñalada. Las lágrimas querían apoderarse de mí, pero no podía permitírmelo. Alguna vez le había prometido a ella que no lo haría, pasara lo que pasara. Ahora todo eso me parecía tan irreal. Hacía unos momentos me había escapado, de la casa en la que me estaba quedando, ver la noticia en la televisión, la radio, o el periódico era avasallador. No lo soportaba, me sentía sofocado, era como si se me acabara el oxigeno poco a poco. Quería golpear algo, con todas mis fuerzas. Quería sacar toda mi frustración y enojo con algo. Pateé el tronco de un árbol con furia, y comencé a golpearlo más rápido, entonces apareció un sujeto muy extraño delante de mí. Era alto, tal vez de mi estatura; usaba lentes, tenía el cabello oscuro, y era de piel nívea, sus ojos eran de un azul muy profundo. Tenía una mirada seria, pero muy compasiva a la vez, y me observaba detenidamente. Se acercó aun más. Estaba tan descontrolado que me irritó la manera en la que me observaba.
-así no lograras nada, si quieres sacar toda tu frustración tienes que olvidarte de todo- dijo. ¿Olvidar? Había dicho olvidar. Esto me hizo perder la cabeza ¿Qué sabía este tipo de mí? no me conocía, ni sabía quién era yo. No sabía nada de lo que me pasaba, de lo que yo sentía. Le di un golpe en el rostro, pero lo esquivó. Intenté darle otro, y otro más, pero él los evitaba con suma facilidad. Le propiné un último en el estómago, lo atajó y me tomó de la muñeca, hasta torcerla, y dejarme inmovilizado. Me soltó hasta que estuve más calmado. Me caí cuando lo hizo. Le dio gracia, aun me molestaba, todo eso. Me ayudó a levantarme, nos quedamos en silencio viéndonos de arriba abajo, cuando él se presentó.
- disculpa mi descortesía me llamo Eriol Hiraguizawa y ¿tu?- me extendió una mano en forma amistosa, no le respondí el saludo ¿Qué se creía?
-Syaoran Li- dije con voz cortante, bajó el brazo ya que se dio cuenta de que no pretendía seguirle el juego.
-lamento haber hecho eso, pero este lugar es especial para mí, y no iba a permitir que acabarás con el- me dijo bromeando al principio, aunque después se tomó serio.
No respondí de nuevo, era de lo más extraño.
-¿gustas sentarte?- me ofreció, mientras él quitaba un poco de tierra de un tronco talado, para sentarse. Después de meditarlo un poco lo imité, pues no tenía caso intentar golpearlo de nuevo, sabía que no caería ante mí, como la última vez.
- ¿por qué razón has huido hasta aquí, para pensar?- me preguntó. Lo miré ceñudo, y confundido, ¿Por qué alguien cómo él pensaba que yo huía, para pensar?
-¿yo? ¿Huir?- dije con voz aun más incrédula de lo que mi rostro reflejaba.
-si… la gente, no conoce este paraje, y los pocos que saben de él, vienen aquí a pensar y meditar acerca de lo que los atormenta- habló mirando hacia el horizonte sin perder esa sonrisa suya tan socarrona que poseía. Me encogí de hombros, como queriendo disimular, pero me miró con esos ojos tan extraños, me cuestionaba con la mirada, pero no sentí esa obligación de contarle, sino la necesidad de hablar con alguien, aunque fuera un extraño.
Suspiré. Tomé aire hasta estar seguro, y le comencé a contar a un extraño todo lo que me había ocurrido desde hacía días."
-le cuentas con mucha facilidad las cosas a un extraño, eh- me dijo aun riéndose. Le di un golpe en el brazo, y él solo se acomodo de nuevo.
-bueno, y ¿Qué es lo que querías decirme?- pregunté realmente curioso de lo que tuviera que hablar.
-no es algo que yo te tenga que decir, más bien hablar sobre todo esto.
-entiendo a donde quieres llegar… y si lo que quieres saber es que si estaba totalmente dispuesto a matar a ese tipo si, si lo estaba- respondí. Resopló cansado, suponía que como siempre todo eso le molestaría, pues sabía que esa no era la forma para resolver los problemas.
-no es eso Syaoran, es solo que no quiero ver a Sakura sufrir aun más
- ¿y crees que yo si quiero?, eso es lo menos deseo, pero no puedo hacer nada…- le contesté molesto. Me miró entendiendo mis sentimientos.
-lo sé… lo que paso estos últimos días me preocupó demasiado, pensé que Sakura no podría…- no terminó la frase. Volví a suspirar, eso me tenía muy distraído.
-lo que más quisiera es poder regresar el tiempo y que nada de lo que pasó….
-Syaoran, debes entender que nada eso fue tu culpa… ese accidente no lo provocaste tú- me replicó de nuevo.
-tal vez, pero si yo hubiera ido a hablar con ella… si tan solo hubiéramos aclarado las cosas…
-Syaoran, no puedes seguir culpándote de eso- me cortó tajantemente. Me quedé en silencio, esperando a calmarme un poco.
- y… ¿Cómo esta ella?- pregunté al fin. Me traté de mantener lo más en calma que podía antes de recibir respuesta alguna.
-ella está bien, parece ser que solo fue cosa de deshidratación y falta de sueño, es todo- me quedé más tranquilo al escuchar buenas noticias. –Tranquilo, pronto podrás estar más cerca de ella, es solo cuestión de días.
-he esperado por mucho… no permitiré que nada me vuelva a separar de ella eso te lo juro- me dio unas palmadas en el hombro, como queriendo serenar mi ansia.
-ha sido tanto tiempo buscándola, y al fin la encontré de nuevo… no sabes como la pasé durante estos cinco años, sin tener noticia alguna de ella. Cada vez que lograba localizarla, ella ya no estaba, era como si no pudiera alcanzarla, y luego me enteró de que esta en Japón con alguien más…
-entiendo… tranquilo Syaoran, puedo comprender por lo que estas pasando en estos momentos- me dijo a un silencioso. Me percaté de que no estaba muy a gusto hablando de aquello.
-si si lo sé… no tienes porque explicármelo.
-gracias… en verdad muchas gracias
-oh ¿en dónde estabas?- preguntó la joven pelinegra, observando que su novio entraba en su despacho.
-fui a ver a Syaoran- contestó con voz cansada, mientras tomaba asiento en su silla.
-y ¿Qué fue lo que te dijo?- Preguntó de nuevo curiosa, tomando asiento junto con él.
-no mucho realmente, más bien quería saber cómo estaba después de la noticia- hizo una pausa antes de comenzar a explicarse, rememorando su conversación.
- bueno y ¿Qué piensa hacer?
-para empezar estaba muy estresado, por lo que había ocurrido con Sakura anteriormente- habló tratando de dar a entender, a lo que se refería. –pero, parece ser que no es solo eso, no me lo dijo pero… se que se trata de Ieran.
-entiendo… supongo que todo esto debe ser difícil para él, estando tan lejos de su madre en tales condiciones- dijo Tomoyo. Lo observó, y se percató que ese silencio no era más que de nostalgia. Tomó a Eriol por la barbilla, y lo miró fijamente.
-te amo… quiero que siempre tengas eso presente- él se levantó de su asiento, y la tomó por la cintura, hasta tenerla lo más próxima que podía.
-lo sé, créeme que lo sé… yo también te amo a ti Tomoyo, más de lo que te pudieras imaginar- la besó con pasión y con una ternura infinita, que ambos se perdieron el uno el otro sin que más palabras tuvieran que ser habladas. Los momentos tormentosos que se retozaban, en su mente se disiparon con tan solo tenerla en sus brazos, eso era lo único que necesitaba ahora, sentirla y amarla, nada más que eso.
Te amo…
Espero que les haya gustado este tercer capítulo tuve un serio problema de falta de inspiración para poder terminarlo. Aunque aun no estoy muy convencida de que terminara bien pero bueno estoy tratando de hacer todo lo que puedo, esforzándome para que quede lo mejor posible. Me temo que para el próximo cap no lo podré publicar pronto, la escuela me trae con muchas cosas así que lo siento mucho! Tratare de publicar y actualizar lo más pronto posible. También muchas gracias a Celina Sosa, agradezco que estés siguiendo el fic en verdad y también por la atención de leerlo.
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Sayonara…
Lara-chan.
