Hola y sean todos bienvenidos a un nuevo capítulo de esta historia, tan rara, con tantas ideas en mi cabeza, pero con una hueve de escribir colosal, enserio, ya tiene un rato que no escribo, de hecho esto ya lo tenía listo desde hace mucho tiempo, pero no lo había subido para esperar nuevos lectores meh, supongo que llegaran tarde o temprano, mientras vamos con el capítulo y antes he de avisar que quizá después de este capítulo no pueda publicar nada en un buen tiempo, ya que el internet no está pagado, por lo que podrían cortarlo y bueno, creo que lo demás es obvio… Bueno, no los molesto más y aquí les dejo el siguiente capítulo.

Prologo Rex. El ninja elemental.

En una humilde aldea de apariencia oriental, pequeña, dentro de una casa alguien se levantaba. Un chico de unos trece años aproximadamente. Apenas si se despertaba demostraba algo especial, la apariencia del chico por si sola era inusual, pues tenía el cabello azul con sus raíces negras, sus ojos eran de color rojo, cosa que no pasaría desapercibida para otras personas y su piel era blanca. El joven se levantó totalmente alegre y lleno de energía, cosa extraña ya que la hora era demasiado temprana. El chico volteo a ver a una cama al lado suyo y noto como también despertaba una chica, esta se notaba a distancia que era menor que el, pero su parentesco era obvio, la niña tenía el cabello azul, excepto por un fleco que le cubría el ojo izquierdo, ahí su cabello era negro, sus ojos eran amarillos, también su tez era algo pálida. Aquel chico vio un momento a la niña antes de sentarse en la cama y levantarse por fin.

-Buenos días hermano. ¿Cómo dormiste?-le pregunto la niña borrándole la tranquila sonrisa del rostro.

-La verdad, no muy bien. Nunca pensé que nuestra vida cambiaria de un día para otro. ¿Por qué tuvo que pasar esto ahora?-dijo algo triste.

-Oye, recuerda algo, nosotros nos volveremos también capaces de destruir a esas cosas.-le animo la pequeña con una sonrisa tierna.

-Tienes razón. Gracias.-contesto el con gratitud.

-¡Rex! ¡Paige! ¡Vengan a desayunar!- se oyó una voz adulta femenina llamándolos.

-Es mamá, deberíamos bajar.-dijo Rex, el chico peli azul adelantándose a su hermana a bajar.

-¡Oye eso no es justo!-exclamo ella fingiendo molestia al salir corriendo detrás de él.

Después del desayuno los niños salieron de la casa empezando a caminar por las calles de la aldea, ahí había muchas personas que con el control de elementos naturales, se podía ver que hacían sus tareas más fáciles. Pese a esto parecían estar en excelente condición física.

-¿No es increíble que casi todos en la aldea sean descendientes de los portadores originales?-pregunto Paige siguiendo a su hermano por las calles mientras caminaban tranquilos y observaban a su alrededor.

-¡Eh amigos!-les llamo la atención una chica de cabello rubio, con un fleco cubriendo su ojo derecho y estos de color celeste. La niña se acercó a ellos corriendo con una sonrisa en su rostro y saludando con la mano mientras llegaba a su misma posición.

-Hola Zoey. ¿Cómo va todo?-pregunto Paige con una sonrisa que decía que la esperaba.

-Hola Paige, Hola Rex. Estoy bien, de maravilla de hecho.-contesto ella haciendo un énfasis en eso último.

-¿Y eso?-pregunto el peli azul confundido.

-Pues porque ya empezaron las vacaciones hermanito.-explico rápidamente Paige.

-Exacto. Así que... ¿Qué piensan hacer ustedes en este periodo de descanso?-pregunto Zoey alegre.

-De hecho, pensaba en continuar mi entrenamiento para avanzar del rango cien, dicen que es muy difícil salir de ese hoyo.-dijo Rex con tono divertido, pero responsable.

-Hermano... necesitas relajarte, son vacaciones. Por ejemplo yo pienso ir a la playa donde me bronceare y luego pasare la noche estrellada en una fiesta de yate, donde probablemente conozca a algún chico apuesto y caballeroso que me invite a bailar, luego a una cita, después me pida que seamos novios y nos casemos terminando viviendo muy felices.-dijo la hermana con un brillo en los ojos que delataban que se había ido de aquel mundo para perderse en sus sueños.

-Primero tendría que pasar sobre mi cadáver.-hablo un poco sobreprotector Rex.

-Eso es demasiado soñar. Jeje.-dijo Zoey algo burlona por la situación de los hermanos.

De repente, un chico apareció empujando a los tres fuera de su trayectoria.

-¡Oye! ¡Ten cuidado Erick!-le reclamo Zoey molesta.

-No, ustedes quítense de mi camino.-contesto aquel chico enfadado.

-Hey. ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?-pregunto molesto Rex, quien se puso enfrente de las chicas para protegerlas.

-¿Cómo quién? ¿Ella?-dijo aquel chico señalando a Paige y dirigiéndose a empujarla, Rex vio sorprendido como su hermana cayó al suelo y Erick empezó a reír.

-Imbécil...-fue lo único que dijo Rex antes de salir contra el chico y darle un golpe en el estómago, provocando que saliera despedido unos centímetros hacia atrás. Erick corrió de vuelta para tratar de atacar al peli azul, pero este lo detuvo creando una barrera de hielo y disolviéndola inmediatamente para lanzar un uppercut con su puño incendiado, esto provoco que el chico saliera volando unos segundos antes de caer un poco lejos, levantándose con dificultad y limpiándose un poco de sangre de su boca.

-¡Eres un maldito suertudo! ¡Te crees mejor por ser el único Elem-kuei que controla dos elementos contrarios! Pero déjame decirte dos cosas. Una, eso no la protegerá toda su vida y dos, solo puedes hacerlo por ser un portador.-reclamo para levantarse e irse humillado, pero dejando pensativo a Rex.

-Vaya idiota. ¿Cierto Rex?-pregunto su amiga mientras le ayudaba a Paige a levantarse.

-¿Rex, estas bien?-cuestiono su hermana un poco preocupada, pues su hermano no respondió.

-Sí, estoy bien. Vamos, tenemos mucho que hacer hoy.-contesto por fin recuperando su sonrisa y adelantándose a las chicas.

-Hey espéranos, no creas que te daremos ventaja.-dijo Zoey empezando a seguir al chico y soltando a la hermana, quien apenas iba a estar de pie.

-Muy amable Zoey, gracias.-hablo Paige con sarcasmo y risa al notar que la diversión había vuelto, aunque a ella también le daban vueltas en la cabeza las cosas que dijo aquel chico abusivo.

Más tarde, en los límites de la aldea se encontraban los tres niños viendo a la distancia un bosque que emanaba un aura bastante maligna, aun así, ellos lo observaban con respeto.

-Bien, ahí esta, el bosque de los elementos.-hablo Paige viendo seria aquel lugar.

-No puedo creer que jamás lo visitaremos, solo mírenlo. ¿Qué secretos ha de guardar?-comento Zoey curiosa.

-Pues en eso tienes razón, andando.-dijo Rex empezando a caminar hacia allá.

-¿¡Que estás haciendo!?-le pregunto su hermana sorprendida por lo que veía hacer al joven.

-¿Qué más? Voy a descubrir los misterios del bosque de los elementos.-contesto el confiado y sonriendo.

-Espera, voy contigo.-dijo su amiga con seriedad.

-Yo también.-hablo la hermana algo tímida.

-Bien pues vamos, el lugar nos espera.-dijo Rex para caminar hacia aquel lugar siendo seguido por las chicas.

Los niños entraron al bosque, donde la luz del sol, a pesar de estar ya en su punto más alto, no llegaba casi, por lo que el lugar era bastante oscuro y daba algo de miedo. Los tres continuaban por un sendero que ya había marcado y al parecer era el único, procuraban no salir de este para no perderse, tras un rato llegaron a una extraña estructura de piedra que estaba totalmente deteriorada y maltratada por el tiempo y la antigüedad que tenía, en la piedra que aún quedaba de pie se podían ver algunos extraños dibujos y grabados con las imágenes de los Elem-Kuei, su clan, combatiendo contra un ser de apariencia demoniaca, algo que resultaba extraño de las imágenes era que aunque los controles elementales y el signo de su gente estaban grabados, estos se encontraban usando armas de combate cuerpo a cuerpo, algo que no era muy común en ellos, ya que si debían luchar, procuraban que sus peleas fueran con sus propias manos antes de usar un arma y más aún, sabiendo que sus antepasados eran muy orgullosos.

-Miren, aquí dice. Que el sello que encierra a la oscuridad perdure ante el tiempo y nos muestre sus misterios en este bosque.-leyó Rex con emoción, pero el día había avanzado y la poca luz que el sol hacia llegar a aquel lugar empezaba a limitarse.

-Ah... ¿Rex? ¿No crees que es hora de irnos?-pregunto su hermana un poco nerviosa.

-Sí, deberíamos volver antes de que anochezca.-apoyo Zoey a Paige con un poco de miedo.

-De acuerdo. Nos vamos, andando.-dijo Rex empezando a caminar de vuelta hacia el sendero.

Sin embargo, al poco tiempo de ir caminando de nuevo a la salida, algo los detuvo, un extraño ruido entre las hojas de los árboles. Los niños empezaron a ir un poco más deprisa, no corrían pero tampoco estaban caminando. Unos segundos después, el sonido de unos pasos provoco que empezaran a correr disimuladamente, de forma que solo les diera velocidad y no pareciera que corrían. Por ultimo un sonido bastante raro, desconocido de hecho, hizo que a los niños les dejara de importar poco aparentar estar en calma y empezaron a correr apresuradamente hacia donde se encontraba la salida. A medio camino se detuvieron en seco ya que en medio del sendero se encontraba algo con lo que nunca se quisieron topar, un interruptor.

-Bien, contigo no tendré problemas.-dijo Rex sacando su técnica y poniéndose en posición de defensa.

-Rex, ten cuidado.-le advirtió Zoey preocupada.

El chico simplemente ataco al ser con facilidad, su enemigo no opuso resistencia, pero si lo quiso atacar, ataque que Rex esquivo por poco. Finalmente forcejeo un poco contra el interruptor solo para empujarlo y darle un tajo que termino por eliminarlo, aquel ser estallo en un alarido y desvaneciéndose en el aire.

-Sin problemas.-hablo confiado Rex.

-Amm... Hermano...-le señalo Paige detrás al pequeño, donde le señalo varias sombras de interruptores.

-Ay no...-fue lo único que alcanzo a decir antes de que los seres se les lanzaran al pequeño grupo.

Los tres niños comenzaron a pelear contra los interruptores de forma tan cerrada que cada vez que esquivaban un ataque de estos terminaban con menos espacio para defenderse, se empezaban a quedar acorralados y si eso pasaba, no habría manera de salir de esta. Finalmente aquella situación ocurrió, los niños se quedaron de espaldas los unos con otros y los interruptores se abalanzaron contra ellos, los tres esperaron el ataque, pero no llego.

Al abrir los ojos, Rex, quien fue el primero pudo ver a su padre forcejeando con un gran número de interruptores que luchaban por llegar a los niños. El padre alcanzo a ver a los niños solo para decir algo.

-Corran...

Las niñas, que ya habían abierto los ojos, empezaron a huir del lugar como les había ordenado el mayor seguidas de Rex, pero él se detuvo a pocos metros de empezar a correr volteando a ver a su padre y llamando la atención de su hermana y sus amigas.

-¡Rex! ¿Qué esperas?-pregunto Zoey deteniéndose un momento preocupada por su amigo.

-No puedo, papa.-contesto el vacilando entre irse o quedarse.

-¡Ya corran!-Grito el adulto con desesperación.

-Vámonos.-le dijo Zoey a Rex tomándolo de la mano para guiarlo fuera de esa zona.

-Perfecto, ahora puedo hacer esto.-hablo el padre más tranquilo, liberándose de los interruptores, sacando su técnica, una espada plateada de aspecto bastante común y dando un tajo circular alrededor de sí mismo, provocando que todos sus enemigos retrocedieran, dándole más espacio para atacar.

Ahora la batalla ya había comenzado, el hombre lanzo un corte al enemigo más cercano y se desplazó hasta el más lejano para darle otro corte a este. De inmediato se alejó para evitar el ataque de este enemigo y lanzo su técnica al aire, mientras esta se elevó y comenzó a emitir un brillo bastante fuerte, el adulto se concentró en sus enemigos sacando dos látigos de agua de un charco cercano, con ellos atravesó a un par de interruptores que se encontraban hasta atrás, estos también desaparecieron como antes. La técnica cayo, pero no se parecía a una espada como antes, ahora era una lanza. El hombre cambio su expresión a una confiada y jugueteo un poco con ella, solo para terminar extendiéndola al mismo enemigo que lo ataco antes, atravesándolo y eliminándolo.

En la aldea, los niños llegaron cansados, casi cayendo apenas se detuvieron, Rex fue el primero en hablar.

-Tengo... tengo que volver, mi padre se quedó allá.-comento el peli azul preocupado.

-¡Rex espera! También es mi padre, pero no podemos dejar que se siga exponiendo para protegernos, sé que estará bien.-le dijo su hermana deteniéndolo.

-Lo único que no entiendo es porque aparecieron esos interruptores de forma tan repentina, si hubieran querido atacarnos lo hubieran hecho en la aldea ¿no creen?-pregunto confundida Zoey, quien también dejo a los otros dos pensando.

Después de dejar a Zoey en su casa y volver a la suya, los hermanos se alegraron al ver a su padre volver, estaba un poco herido, pero no parecía algo grave.

-¡Papá!-dijeron los dos niños al unísono mientras iban a abrazarlo, el ruido hizo a su madre salir a ver qué pasaba.

-¡Zane!-dijo ella preocupada apresurándose a auxiliar a su marido.

-Hola Erza, creo que encontré a nuestros hijos.-dijo el con un tono divertido.

-Rápido niños, debemos llevarlo a curarlo.-les dijo la madre a los niños.

Un rato después de llegar con el doctor de la aldea, Rex se encontraba afuera de la clínica, se sentía culpable de lo que había pasado, trataba de pensar en cómo mirar a sus padres a los ojos y decirles aquello. El chico continuaba así hasta que oyó como alguien salió con él.

-Hola papá.-dijo el chico con un tono evidentemente triste.

-Hijo...-hablo su padre sereno.

-Lo siento papá, no fue mi intención, yo solo quería explorar el lugar.-se excusó tratando de explicar la situación.

-Hijo, sabes que te quiero tanto a ti como a tu hermana y que eso no cambiara nunca... pero no puedo decirte lo decepcionado que me siento por esto.-comento su padre con una expresión dura.

-Lo lamento.-fue todo lo que dijo, su padre supo que era sincero en sus palabras y solo lanzo un suspiro.

-Está bien, nadie resulto herido, así que podremos dejar esto en el pasado.-hablo su padre compasivo.

-¿En serio?-pregunto el chico con esperanza.

-Claro, es más, para que veas que podemos disfrutar de tus vacaciones en familia, mañana le diré a tu madre que nos iremos de viaje. ¿Qué te parece?-menciono el padre viendo como sus hijo se emocionaba.

-¡Siii!-comentó el niño abrazando a su padre.

El aviso ocurrió y la familia se preparó durante tres días, el último día, en el que partirían, la amiga de los hermanos fue a despedirse de ellos.

-¡Rex, Paige, esperen!-decía la niña llegando a donde se encontraba la familia.

-Hola Zoey, ya nos vamos. ¿Viniste a despedirte?-pregunto Paige alegre.

-Por supuesto. ¿No creerán que se irán sin decirme adiós cierto?-dijo la rubia divertida.

-Vamos Zoey, nosotros seriamos incapaces de hacerte eso. ¿Cierto hermana?-dijo Rex volteando a ver a la niña a su lado.

-Es cierto, anda, ven y dame un abrazo.-dijo Paige dirigiéndose a la chica dándole un abrazo de despedida, al cual se le unió Rex.

-Los voy a extrañar.-les dijo Zoey con algo de tristeza.

-Y nosotros a ti.-contestaron separándose lentamente y empezando a irse con sus padres.

Después de la despedida los niños tuvieron que soportar una tortura hasta que llegaran a la estación de trenes de donde se supone, podrían relajarse. Pero sin duda quienes de verdad sufrieron fueron los padres, quienes debían constantemente esquivar los ataques de sus hijos, pues los pequeños se habían puesto a pelear para practicar, en fin, después de un largo viaje llegaron a una estación bastante curiosa, donde los niños emocionados empezaron a recorrerla.

-Esperen a que volvamos con los boletos y no se metan en problemas.-dijo el padre mientras se alejaba para comprar los boletos junto a la madre.

-Bien, voy a caminar un momento, no quiero quedarme quieto tanto tiempo.-dijo Rex sonriente.

-De acuerdo, te llamare si llegan papá y mamá.-contesto su hermana devolviéndole la sonrisa.

Tras caminar un poco, el chico peli azul choco con otro niño.

-¡Hey!-grito Rex algo molesto.

-Lo siento, no me fije por donde iba, estoy demasiado ocupado buscando algo.-contesto el niño, el cual era menor a Rex, de cabello negro y ojos café, se veía como de siete años.

-No importa, no me ocurrió nada. ¿Que buscas?-pregunto Rex curioso.

-Me encuentro buscando una ostra de madera, es un objeto demasiado preciado para mí y no puedo perderlo.-contesto el niño de forma temerosa.

-No te preocupes, lo encontraremos.-le dijo Rex empezando a ayudarlo.

-Gracias por ayudarme.- hablo el niño más tranquilo.

-De nada, hey... ¿Acaso es esto lo que buscas?-pregunto Rex mostrando el objeto que el niño había descrito.

-Sí, gracias.-contesto el niño con gratitud.

-No hay problema. ¿Y a donde te diriges?-pregunto Rex.

-La verdad, no lo sé. Iré de vacaciones por varios reinos.-contesto el niño alegre, sorprendiendo a Rex.

-¿¡Eres portador!? Yo también lo soy-pregunto el peli azul.

-¿A si? Genial, aunque aún eres algo pequeño para obtener tus poderes. ¿No lo crees?-pregunto Rex un poco burlón, pero sin intención de ofenderlo.

-Ya lo sé, pero cuando crezca podría darle una sorpresa a cualquiera.-contesto el niño cerrando los ojos emocionado.

-¡Rex! ¡Papá y mamá llegaron, debemos irnos!-le llamo Paige desde lejos.

-Bien, hora de irme.-dijo Rex empezando a retirarse.

-Claro, gracias de nuevo por la ayuda.

-No fue nada.-termino el peli azul con aquella conversación. Y así fue como empezaron las vacaciones de Rex. Sin duda fueron de las mejores en cuanto a un viaje se refieren, pero bien dicen que nada es para siempre.

Aunque aquel viaje acabo, la felicidad del chico no, al llegar a casa y ser recibido por su amiga los hermanos y ella continuaron con sus aventuras, por así decirlo. Paso un año de esto y llego el día que todo portador temía, la batalla decisiva. Ese día desde que empezó la mañana ya se podía percibir un aura de maldad en el aire, lo que solo término confirmando las sospechas de los habitantes en la aldea, la puerta de la oscuridad se había abierto. Desde el amanecer todos los portadores mayores y más fuertes de la aldea se fueron a defender el frente de su hogar, todo con la única esperanza de darles tiempo a sus familias de escapar a un lugar seguro. Zane no fue la excepción, ya que él se había preparado para la guerra y, aunque su hijo era un fiero guerrero, no pondría en peligro a Rex.

-¡Rex, llévate a tu madre y a tu hermana! Tengo que irme.-decía su padre con algo de enojo, pues aparte de soportar las insistencias de sus hijos, veía como cada vez eran más los interruptores que cruzaban las defensas y se acercaban más.

-papá, déjame pelear. Sé que puedo.-hablo Rex desesperado.

-¡Escúchame hijo! Si algo les pasa no podría continuar, por favor llévate a la familia y protégela.-suplico el padre conteniendo las puertas, pues los enemigos habían alcanzado ya las casas.

-De acuerdo, pero volveré por ti.-dijo Rex empezando a guiar a las mujeres por una salida improvisada.

-Cuídate amor.-fue lo único que dijo la esposa de Zane antes de salir por aquel hueco.

-Bien, hora de mi batalla final.

Al salir y ver la aldea en llamas y totalmente devastada, logro observar como Zoey, su amiga se retiraba corriendo, siendo sostenida de la mano por su padre, quien la guiaba para que huyeran lo más rápido que podían.

-¡Espera! ¡Rex, Paige!-alcanzo a decir ella deteniéndose un momento antes de ser jalada de nuevo.

-¡No hay tiempo hija, vámonos!-dijo el padre llevándosela fuera del campo de vista del joven ninja.

Ya afuera, los chicos se detuvieron a descansar un momento junto a la madre, por fin habían llegado a un lugar lo bastante apartado como para darse un respiro, eso hasta que Paige y Rex se pusieron en pie rápidamente.

-¿Sentiste eso?-pregunto Paige seria.

-Oscuridad... hay enemigos cerca.-contesto Rex jadeando.

Los chicos estuvieron en posición defensiva un rato, eso hasta que de repente un rápido flechazo negro paso a un lado de la madre, dándole y haciéndola caer al suelo.

-¡Mamá!-grito el chico el chico desesperado al ver tan horrible escena. Aunque cuando se dirigía a ayudarla, pudo ver como otro de esos rápidos cortes pasó por Paige, aunque ella siendo portadora pudo resistir un poco más.

-¡Hermana!

-Estoy bien, ve a ver a mamá.-contesto ella a duras penas.

Cuando el chico fue a ver a su madre, unos centímetros antes de llegar, dos interruptores le bloquearon el paso.

-¡Apártense de mi camino!-grito Rex furioso, sacando su espada y destruyéndolos.

Al acercarse a su madre, de inmediato temió lo peor, la mujer no respiraba, se había desmayado y probablemente fue demasiado para ella.

-¿Mamá? ¡Mamá! ¡Vamos despiertas! ¡No hagas esto! ¿¡Que le diremos a papá!?-decía el chico entre llantos de ira y dolor; En ese instante su hermana también cayo.

-¡Paige!-al decir esto, Rex se levantó para también ir a ver a su hermana.

-Paige, hermana. ¡No lo hagas! Por favor, resiste tengo que ver a mamá.-dijo el ninja dispuesto a levantarse hasta que alguien le sostuvo la mano.

-Por favor... Rex... quédate conmigo... necesito... compañía.-hablaba su hermana, aunque era evidente que lo hacía con sus últimas fuerzas.

-¿Qué? ¡No! ¡Por favor! ¡No me hagas esto! ¡Quédate conmigo! Pronto te recuperaras y volveremos a divertirnos nosotros, con Zoey, los tres juntos.-trataba de forzar una sonrisa para animar a su hermana, pero sus lágrimas podían mas en esos momentos.

-Rex... esto es todo para mí... cuídate hermano.-diciendo esto ella cerro los ojos y dejo caer la mano con la que sostenía al peli azul.

-Paige... ¡Paige!-grito tratando de llamar a su hermana, trato de sacudirla, pero ella no reacciono, el chico empezó a llorar al ver a su hermana ahí, pero de repente oyó una voz desde la lejanía.

-¿Hay alguien ahí? ¡Hola!-se escuchó una voz que se acercaba más y más.

-Sí, aquí estamos. Por favor, ayuda.-llamo Rex a quien sea que estuviera ahí. De repente, llego un hombre vestido en una armadura bastante robusta y aparentemente pesada; Pero no estaba solo, más de esos hombres acorazados y armados con lanzas llegaron a la escena.

-Encontramos a uno.-Menciono uno de los hombres con armadura.

-Hijo ¿Eres un portador?-pregunto el adulto que estaba más cercano a Rex.

-S...Si.-dijo el peli azul con un tono apagado.

-Ven con nosotros, somos de GoldenSand. Estarás bien.

Mientras tanto, en el bosque que estaba cerca de la aldea, el cual habían visitado un año antes; La piedra que Rex había leído, la única que quedaba en pie, cayó.

-Libre... Al fin...-se oyó una voz tenebrosa provenir de ninguna parte y simplemente lograr distinguirse una gigantesca sombra que salió disparada hacia fuera del bosque, luego de detenerse un momento en la aldea totalmente destruida se volvió a oír esa tétrica voz.

-Bastardos. ¿Creían que una jaula sellada me iba a detener para siempre? Bien, pero mi poder está muy bajo, alguien tiene que seguir con la tradición de ser mi portador... Ese muchacho parece tener potencial, bien solo el tiempo lo dirá.-después de esto la sombra gigante se dirigió a donde Rex y literalmente entro en él, el chico simplemente sintió algo que le hizo detenerse un momento.

-¿Estas bien?-le pregunto uno de los hombres que ahora lo escoltaban.

-Sí, estoy bien. Solo fue un presentimiento.-dijo el ninja retomando el paso.

Y así fue como Rex fue rescatado de la aldea en la que vivió desde niño, a pesar de solo ser un lugar donde vivir para algunos, para Rex era un hogar, su hogar. Así que dejar de vivir ahí para él fue un golpe muy fuerte a su ser. Tiempo después recibió la noticia de que nadie había sobrevivido en la aldea, aunque eso le dolió, muy en su interior él ya sabía eso desde que salió de allí. Con el tiempo fue fortaleciéndose, siempre apegándose a sus raíces y siguiendo las tradiciones de su gente, aunque aprovechando que estaba en un lugar como GoldenSand, entreno con nuevos estilos.

Pasado un tiempo el ninja, ya a sus veintidós años, decidió irse de una vez del reino que lo salvo para comenzar su propia vida. Aunque al principio trato de trabajar por su cuenta ayudando en la guerra, siempre terminaba mal, un día por accidente llego a un reino bastante extraño, a pesar de su aspecto medieval, había cosas basadas en otros reinos que se adelantaban a su época, según su información, era gobernado por una princesa y protegido por un héroe. Allí conoció a una chica que le agrado bastante, demasiado de hecho, cada vez sintió algo más y más fuerte por ella. Pero algo paso y termino siendo secuestrada por los mismos que desataron el infierno en su infancia, definitivamente no lo permitiría dos veces; Se prometió a si mismo encontrarla así fuese lo último que hiciera y termino partiendo ahora como mercenario dimensional.

Tiempo después de esto el ninja se encontraba descansando en un restaurante, trataba de relajarse, pues su búsqueda se había alargado demasiado, trataba hasta que oyó a dos hombres pasar conversando.

-Enserio que ya no se en que pensar sobre el portador oscuro.

-Tienes razón, pero piénsalo, si creemos que su vida ha sido así, podríamos entonces considerar verdad que lo que dicen es verdad.

-Quizá tengas razón.

Después de oír eso Rex sintió como ardía por dentro, empezando a pensar.

"Ese estúpido portador oscuro, solo porque se trataba de una leyenda antigua, nadie ha sabido lo que yo he sufrido."-De repente, alguien contesto a sus pensamientos dentro de su mente. "Sabes que conmigo tu sufrimiento es poder, vamos libérame."

-Bien, parece que mi próxima misión está por comenzar, espero que con la paga de esto me alcance para sobrevivir hasta mi siguiente parada.-murmuro Rex cubriéndose la boca con una bufanda azul y retirándose del lugar.

Con eso será suficiente por ahora, empezare a escribir más seguido esta historia, ya que solo debía salir del hoyo del principio y así podría tener una lluvia de ideas, mientras les digo que quienes han tomado decisiones… ¡DEBEN HACERLO CON TODAS! Enserio, solo tomaron una decisión, si pongo tres, deben elegir una opción para cada una, bueno, eso se resolverá con el tiempo, ahora si espero sus OCs, si les ha gustado la historia díganmelo en reviews y mientras tanto les digo gracias por leer y ¡HASTA LA PROXIMA!