Estaba durmiendo perfecta y plácidamente hasta que el sonido de un bajo y una batería hicieron que se cayera de la cama debido al susto. En el piso trató de reincorporarse pero debido al sueño que tenía el suelo le resultó muy cómodo, más no podía conciliar el sueño porque seguía sonando lo que parecía ser el principio de una canción, se medio levantó acostándose en la cama y a tientas empezó a buscar el celular con la mano, no recordaba que el tono de su celular fuera así de ruidoso, tuvo que hacer como cuatro intentos para poder contestar la llamada, a veces odiaba tanto las pantallas táctiles de los celulares.
— ¿Qué...? —Dijo adormilado, aún tenía sus ojos cerrados y no quería abrirlos, los sentía tan pesados. Además, ¿quién le llamaba a esa hora? De seguro se habían equivocado de número.
— ¡Necesito que te despiertes! — Gritaron del otro lado de la línea.
— ¡NO PUEDE SER! —Gritó al escuchar su voz enderezándose de golpe, al escuchar eso se le fue completamente el sueño, ahora estaba más despierto que nunca.
— ¡Pues sí, sí lo es! ¡¿Por qué sigo en tu cuerpo?!
— ¡Yo que sé! — ¿Acaso no fue un sueño? Miró el cuerpo en el que seguía metido y después miró toda la habitación, ¿por qué no era un sueño? Suspiró incorporándose, miró el reloj, eran las 6:20 a.m. Él debía... Gilbert debía arreglarse para tomar el autobús. — ¡Como sea, no es momento para esto! — Cuando dijo eso escuchó de fondo la voz de su abuelo que avisaba que el desayuno estaba listo. — Escucha, tienes que tomar el autobús y no tienes mucho tiempo, te hablaré cuando vayas de camino a la escuela, no te sientes cerca de Feliciano para que no escuche nada.
No dijeron nada más y ambos colgaron, Lovino se dejó caer en la cama cerrando sus ojos tanto como pudo, esperaba que con abrirlos estuviera en su habitación, pero no, seguía en la habitación de Gilbert. Decidió vestirse, pues al menos ahora si quería desayunar; bajó al comedor y vio a ese sujeto rubio y alto y la señora de ayer.
— ¡Vaya! ¡Hasta que por fin te dignas a levantarte temprano! —Escuchó que dijo la mamá algo juguetona. No respondió nada sólo se sentó sirviéndose algo de cereal, no dijo nada pero sentía la mirada fija del hermano de Gilbert. Comió en silencio, su madre algo apurada se despidió de los dos y se marchó.
— ¿Estás bien, Gilbert? —Dijo el rubio cuando su madre se marchó alzando las cejas algo interrogatorio. Lovino se estremeció, no recordaba su nombre, o a lo mejor sí. No respondió, sólo asintió sin despegar la vista de su cereal. — ¿Seguro? Te escuché gritar esta mañana.
— Sí... Estoy bien.
Por la manera en la que el rubio lo miraba sabía que no estaba satisfecho con esa respuesta, pero no le importaba, siguió comiendo en silencio. Al terminar iba irse a la escuela, pero recordó que ahora hacía como 15 minutos caminando y eran las 7:01 a.m. Decidió subir nuevamente a la habitación para evitar que el tipo de hace rato le hablara, además tenía que llamarle a Gilbert; después de pensarlo un poco terminó mandando un mensaje, pues conocía a su hermano y estaba seguro que escucharía todo, era un metiche de primera.
— ¿Ya estás en el autobús? — Mandó y esperó como 7 minutos para recibir la respuesta.
— Sí.
— Bueno, si Arthur te pregunta sobre el campamento le dices que sí irás con él. —Se sentía un poco mal, pues apenas ayer le iba decir que iría con él a ese horrible campamento, pero no pudo, pues despertó en otro cuerpo.
— ¿Quién es Arthur?
— El cejón.
— Esta bien, ¿Francis y Antonio no te dijeron nada?
— Mencionaron que irían a la playa. —Dijo sin ánimos la verdad es que esos dos amigos de Gilbert no le agradaron del todo, por no decir nada.
— Di que irás. No quiero que piensen que me volví un asocial de un día para otro.
— Está bien... Saliendo de la escuela quédate en la entrada.— Tenían que arreglar esto o por lo menos hablarlo.
Después de mandar ese último mensaje miró la hora, eran las 7:42 a.m. Ya no miró si le había contestado se levantó para ir a la escuela. Caminó a paso lento, esperando igual que ayer llegar tarde, pero no, llegó faltando 5 minutos sorprendiendo mucho a dos sujetos.
— Mon dieu, Gilbert! ¿Tú? ¿Llegando temprano? ¿Estás bien? — El primero en hablar cuando llegó a su asiento fue el rubio.
— ¿No estas enfermo? —Le siguió el moreno.
Lovino no sabía que responder a eso, por suerte la campana lo salvó, suspiró aliviado y vio que el profesor entró cerrando la puerta, todos los alumnos de inmediato se fueron a sentar en sus respectivos asientos. El profesor se quedó unos momentos mirando toda el aula hasta que detuvo su vista justo en el, parecía igual que sus amigos, bastante sorprendido. — No creí que llegaría el día en el que llegaría puntual, Beilschmidt. —Escuchó que el profesor se refería a él algo burlón, escuchó unas cuantas risillas aunque muy discretas y las miradas fijamente en él, ¿tenía que responder a eso? No lo hizo, no respondió nada, sólo miró al profesor, el cual parecía sorprenderse aún más que no le respondiera. — ¿Se encuentra bien? —De nuevo no respondió nada, sólo asintió levemente. Al hacerlo vio que el profesor extrañado se fue a su escritorio y que los demás parecían murmurar algo. Trató de no prestarle atención, aun así podía sentir que esos dos amigos de Gilbert lo miraban bastante preocupados.
Después de varias aburridas clases tocó la campana avisando el descanso. Lentamente guardó sus cosas, cuando terminó, esos dos lo levantaron cada uno por un brazo y lo llevaron a rastras cerca de los baños.
— ¡¿Qué carajo pasa con ustedes?! —Dijo Lovino en cuanto lo soltaron, los cuales se miraron entre ellos bastante extrañados, a veces olvidaba que no estaba en su cuerpo.
— Gilbert, ¿seguro que estás bien? —Preguntó bastante preocupado el de ojos verdes.
— Estamos preocupados por ti, no sueles quedarte callado cuando los profesores te hablan de esa manera. —Siguió hablando el rubio. — Además pareces en otro mundo, si algo te preocupa puedes decirnos.
— Exacto, después de todo somos mejores amigos.
Lovino se quedó sin habla, ¿qué respondería Gilbert ante eso? — N-no sé de qué hablan... Estoy bien. — "¡Mierda! ¡Tartamudeé!". Esperaba que aun así le creyeran o por lo menos no le dijeran ya nada.
Aquellos dos sólo se miraron de reojo, era obvio que su amigo les estaba ocultando algo; decidieron no presionarlo, pues de seguro con algo de tiempo se los diría.
Volvieron a clases, Francis y Antonio no dejaban de mirarlo, más que incomodarlo lo estaba empezando a molestar. Decidió mejor prestarle atención a clases pero no entendía nada, ¿eso miraría el próximo año? ¿Ese profesor le daría clases el próximo año? No entendía nada y Gilbert no parecía ser el chico que prestara atención a clases... Honestamente él tampoco lo era. Aburrido se puso a hojear el cuaderno de Gilbert y vio que había varios garabatos al final del cuaderno.
Había dibujos de los profesores con cuernos, algunos escupían fuego, también había un dibujo de Gilbert con una corona y una espada pareciendo derrotar a la directora.
"¿Acaso está en la primaria?". Se dijo a si mismo con ironía y una sonrisa ladina al ver los dibujos mal hechos y ver lo que dibujada, aunque admitía que le divertían los dibujos. Todo lo que faltaba para salir se la pasó mirando los dibujos de Gilbert. Cuando sonó la campana rápido cerró el cuaderno y recogió sus cosas. Tenía que ver a Gilbert.
Salió corriendo del salón antes de que esos dos se le acercaran o le dijeran algo, logró escapar de ellos y a lo lejos podía ver a Gilbert o mejor dicho "verse".
Se miraban fijamente sin decir nada, estaban bastante sorprendidos. Gilbert tomó su mano y empezó a jalarlo hacia la calle, Lovino estaba confundido, ¿por qué lo jalaba? Giró la cabeza y vio a los amigos de Gilbert, por lo que comprendió y empezó a correr; el cuerpo de Gilbert le resultaba un poco más ligero que el suyo, cuando se detuvieron vio que Gilbert parecía estar realmente exhausto, el igual estaba algo jadeante pero no tanto como lo parecía el otro.
— Sabes… —Habló Gilbert entre jadeos tratando de reponerse un poco, apoyando sus manos en sus rodillas encorvando la espalda. — No te vendría mal hacer algo de ejercicio.
— Cállate, bastardo. — Él también trataba de reponerse con las manos en su cintura mientras respiraba algo entrecortado, él también se había cansado pero no tanto.
Estaban como a tres o cuatro calles de la escuela, ninguno parecía alarmado que uno de sus amigos fuera aparecer en cualquier momento, además ninguno pasaba por ahí, así que estarían seguros. Cuando ya controlaron sus respiraciones se reincorporaron mirándose de nuevo sin decir nada.
— Así que, Lovino, ¿eh? —El primero en romper el hielo fue Gilbert. — Al fin nos conocemos.
Lovino en cambio hizo una expresión algo confusa, no podía acostumbrarse a escucharse a sí mismo, además la manera con el que Gilbert hablaba para nada quedaba con su tono de voz, pues Gilbert hablaba muy juguetón y animado, para nada quedaba con su cuerpo. — Y no es para nada un placer.
Gilbert tampoco parecía muy feliz de escuchar ese tono de voz en su cuerpo, pues la manera de hablar de Lovino era como si estuviera enojado y Gilbert siempre hablaba algo juguetón. — Para mí tampoco... —Dijo susurrando un poco. — Pero estamos juntos en esto. —Era verdad y no les quedaba de otra. — ¿Por qué no me cuentas algo de ti?
— ¿Para qué? —Lo miró frunciendo el ceño.
— ¿Acaso tengo que recordarte que estoy en tu cuerpo? — Gilbert no sólo lo dijo con sarcasmo, también lo miró con sarcasmo.
Lovino como odiaba tener que hablar de sí mismo o de su familia, pero ahora mismo no era Lovino, era Gilbert. Suspiró internamente, ¿por dónde empezar? Tampoco podía contarle toda su vida, pues ambos tenían que regresar a su "casas" y no había tiempo para eso. —Por el momento sólo hay que enfocarnos en dudas que tengamos.
El albino pareció entender. — ¿No te llevas bien con tu hermano?
— No, no me llevo muy bien con él. Si le hablo y nos hacemos algunos favores entre nosotros, pero no somos unidos y no preguntes porqué. —Respondió seco, pero era la verdad no eran unidos a pesar de ser gemelos; él también tenía que preguntarle algo. — ¿Eres el payaso de la clase?
— Sí. —Dijo pareciendo recordar todo lo que hacía en clase muy orgulloso. Lo cual hizo que Lovino lo mirara incrédulo, ¿estaba orgulloso de eso? — ¿No vives con tus padres?
— Mis padres no están juntos, legalmente siguen casados pero están separados. Mi papá se la pasa trabajando todo el día por lo que llega muy tarde y se va muy temprano al trabajo y mi mamá está en Roma… Yo no… Yo no hablo con mi madre, me refiero a ella como "la señora". —Como odiaba hablar de su familia, pues no eran muy unidos, más bien él no era muy unido, además de que se lo estaba contando a un tipo que apenas conocía y no estaba interesado en su vida pero tenía que hacerlo ya que estaba en el cuerpo de ese sujeto.
Siguieron preguntándose algunas cosas. Después de un rato decidieron que era momento de regresar, pues "sus" familias podían preocuparse por llegar tarde sin avisar.
Lovino al llegar subió a la habitación, los padres de Gilbert parecían no llegar todavía y no miraba al otro tipo que parecía ser el hermano. Al entrar a la habitación dejó caer la mochila en el piso y él se echó en la cama.
— ¿Gilbert?
Escuchó que llamaron desde la puerta, molesto medio levantó la cabeza, pues no quería hablar con nadie. Al girar la cabeza vio que se trataba del hermano de Gilbert — ¿Qué? —Dijo en tono neutro, pues ni loco hablaría animado como Gilbert lo hacía.
— ¿Estás bien? Francis y Antonio me preguntaron por ti, dicen que estas raro.
"Oh genial, esos bastardos fueron con el chisme con el hermano". — Sí, estoy bien, ya le dije a esos bas-... A esos dos que estoy bien. —Se puso nervioso al terminar de decir eso, pues por poco lo arruinaba, Gilbert ni parecía usar la palabra 'bastardo'. Empezó a sudar en frío cuando vio que el rubio lo miraba con duda.
— Yo también pienso que estás algo raro... ¿Seguro que no te ha pasado nada?
"¡Ugh, ya déjame en paz maldito macho patatas!". — No, no me ha pasado nada, todo está bien. —Dijo con mucho esfuerzo para no sonar molesto, dejó caer su cabeza de nuevo en la cama dando por terminada la conversación.
Cuando el rubio se fue, Lovino se giró quedando boca arriba en la cama. Cerró sus ojos suspirando y exhalando muy profundo, quería volver a su cuerpo, a su vida. Ese tal Gilbert no le agradaba del todo; prefería por mucho haber cambiado en el cuerpo de alguien que ya conocía.
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Pues como dije ayer, es el mismo capítulo versión Lovino.
Ahora si no se cuando vuelva a actualizar(?) Últimamente no tengo tanta inspiración, y no me gusta escribir sin inspiración porque siento que todo me queda muy seco y frío (como mi corazón(?). También por tanto fic inconcluso que tengo y digo que ya no voy a escribir cosas nuevas y pues… Soy un fraude, soy peor que Peña Nieto :v
Espero que después de la fiesta del 16 de septiembre la borrachera me inspire(?)
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