CAPÍTULO 04- SUEÑOS ROTOS
"-No soportaba que otra mujer tocara a mi hombre de hermosos ojos pardos, de mirada dulce en mis tardes de verano. No quería compartir tu sonrisa, ni la delicadeza de tus dedos o tus labios carnosos cerrados en un beso -Natalia pronunció estas palabras, dirigidas a su marido, como si estuviera abrazada al fiscal y lo mirara con una intensa locura de amor-."
Mujer Celosa Busca Marido- Ico Martin
Yuki nunca tiene ese tipo de actitud conmigo, nada me saca de la cabeza que algo malo pudo haber pasado. Algo grave tuvo que haber pasado y yo no quería pensar que tuviera algo que ver con alguna amante escondida...
-No me asustes...por favor, Yuki.
-Shuichi ¿Estás cansado de mí?
Nunca esperé escuchar esa pregunta de sus labios, siempre creí que él sería quién se cansaría de mí algún día. Prácticamente lo acoso con mensajes a toda hora, fueron unos segundos por los que me pregunté si realmente lo decía porque yo le importaba. Como estúpido busqué en su cara algún signo de ello, no vi nada...
-Eiri. -Su mirada me desconcertó, parecía perdido por unos segundos. Comprendí que no era usual que lo llamara por su nombre pero continué haciéndolo. No fue hasta la cuarta vez que me escuchó. Era definitivo, ahí había algo. Estaba ansioso y desesperado por escuchar lo malo que tuviera que decir, sea lo que sea parecía grave.
-¿Qué está pasando? ¿Qué pasó?
Me acerqué a acariciar su rostro. Enfocó sus ojos en mí.
-Estoy teniendo pesadillas.
-No me mientas. Ese tipo de excusas no van a servirte esta vez.- Dudó pero optó por el silencio, me dí cuenta que estaba diciendo la ser que para otras personas no fuera importante pero en el caso de Yuki, éstas pesadillas a veces llegaban a terrores nocturnos. -¿Otra vez? ¿Cuántos días?
-Es el quinto.
Ambos entendíamos aquello. Yuki solía tener bastante seguido pesadillas que no lo dejaban dormir, la solución no estaba por supuesto en las pastillas para dormir, él quería despertarse cuando ocurrían.
Estoy casi seguro que debe ser que hay un recuerdo bloqueado que intenta salir, no sé de qué se tratan sus sueños pero estoy seguro que no son sueños sino hechos de su pasado. Durante un tiempo leí libros y artículos para intentar ayudarlo pero él no quiere dejarme hacerlo. Cuando el cansancio y el estrés es demasiado él suele estallar en broncas, en otras ocasiones se muestra como ahora. Como un humano frágil y cansado, un hombre fuerte al que yo debo proteger y en éste momento no importa todo el daño que él me haga, porque lo amo demasiado y verlo sufrir me produce un hueco muy fuerte en el corazón.
-¿Lo hablaste con tu psicóloga?
-No quiero ir más allí.
-Eiri. Tienes que ir ¿Por qué? Estuviste con ella durante muchos años. No puedes dejarla porque sí.
-Ya conseguí otra.
-¡Yuki!
-No grites. Necesito probar algo nuevo, siento que estoy estancado. Las sesiones ya no me están ayudando.
-Estás muy pálido, tienes ojeras ¿Quieres dormir?
Él asintió lentamente con la cabeza, me levanté de mi asiento y se dejó abrazar, lo besé en la frente. Luego de un rato lo llevé a la cama, ambos nos pusimos cómodos bajo las sábanas. Su cabeza en mi pecho, sé que ese momento es vergonzoso para él pero le gusta, gruñe cuando comienzo a tararear una canción lenta para que se duerma pero no lo dice de forma enojada y sé que realmente le gusta escucharme.
¡Dios es precioso este hombre! Por él respiro, él es la razón de todo lo que hago. Éste amor que me hace ser incansable. Un súperhéroe. Siento que puedo con todo mientras lo tenga en mis brazos. No quiero perderlo.
-Te amo Yuki. Te voy a amar aquí y en cualquier otra vida.
No me dijo nada, no hizo falta, se removió entre mis brazos y apretó contra él.
-No te vayas. -Apenas escuché su voz, pero la habitación era tan silenciosa que lo pude escuchar.
-No me iré a ningún lado. Nunca.
Como siempre él se levantó antes que yo, lo busqué pero lo primero que hizo fue encerrarse en el estudio. No hizo falta preguntar, el ruido del teclado frenético lo delató. No te fuerces tanto amor, murmuré en voz baja detrás de la puerta con una sonrisa en los labios. Me despedí en voz alta y él contestó con un "mmm".
LLegué a NG listo para empezar el día. Nos prepararon y maquillaron. Teníamos una firma de autógrafos que sabíamos que se iba a extender hasta la noche. Cuando llegamos al lugar estaba abarrotado de gente, solo firmaríamos a quinientas personas y por su puesto una foto recordativa con ellos y la banda, pero había muchísima gente más que no habían conseguido quedarse con uno de los tickets. Había inclusive varios canales de música y entretenimiento, todos esperando obtener fotos, una entrevista improvisada y otros que oficialmente cubrían el evento.
Fue un día muy duro. Mientras firmaba y saludaba a los fans, como siempre me alababan. Me decían cosas buenas sobre mi trabajo, me felicitaban, gritaban cuando me veían. Me decían que era lindo,talentoso, que tenía la mejor voz del mundo o que era guapo...tengo que admitir que aquello levantaba mi autoestima, hasta que me sentía por momentos avergonzado. Algunos de esos comentarios venían de gente más atractiva que yo o de gente más talentosa que yo, eso era extraño porque no estaba realmente seguro de que me mereciera tanta atención.
Pero después de pensarlo con la cabeza fría, comencé a pensar que realmente yo conseguí muchas cosas solo con mi talento. Siempre estábamos a la cabeza de los Tops en Japón, marcábamos la tendencia en lo que se escuchaba y que luego era copiado por otros artistas. Mi imagen estaba en cientos de anuncios, en algunos casos de cosas que no tenían que ver con la música. Perfumes, bares, tarjetas de Créditos de bancos ¡hasta sopas instantáneas! Nos vestimos como tazones gigantes. En ese tiempo no éramos conocidos y Seguchi nos obligaba a hacer cualquier cosa que nos ofrecieran...lo hicimos.
Trepamos, entregamos el cuerpo hasta destruírnos, tantas lágrimas, gritos, presión. LLegamos arriba por nada más que nosotros mismos. Sobrevivimos a críticas, escándalos, rumores, peleas y la distancia con la familia...
Todo para ésto, para cumplir nuestro sueño. Yo puedo llegar más lejos, más lejos que lo que alguna vez llegó Nittle Grasper.
Esto es mío, esto es mi esfuerzo. Esto es parte de mí.
Ese día terminó, pero la satisfacción no. Me llevé cientos de regalos, cartas, flores y otras cosas. Siempre que estaba deprimido leía todo lo que me escribían.
K me llevó aparte y me dijo que había logrado conseguir un departamento que quedaba cerca de NG, la ubicación era buena y como era de esperarse, no buscó algo ostentoso. El único problema fue que no se podía alquilar por días, no lo pensé demasiado, lo terminé alquilando por seis meses luego de ver las fotos del lugar.
Cuando llegué mi amante estaba durmiendo profundamente, quería contarle mi día, lo feliz que estaba pero no podía interrumpir el sueño de un ángel. Tan, tan hermoso. Acaricié su cabello y profané sus labios levemente, para luego besar suavemente su nariz. Ya llegué, le susurré pero su respiración siguió siendo profunda. Pero en mi cabeza yo quería creer que él sabía que yo estaba allí.
Me acosté a su lado, demasiado cansado como para bañarme. La mañana del día siguiente fue prácticamente una copia del día anterior, solo cambiaba las cosas que debía hacer. LLegué a NG. Hiro recordándome lo que debía hacer como padrino de bodas, ir a la práctica de la ceremonia. Nos pusimos manos a la obra a componer algunos temas, luego se nos anunció que haríamos una serie de conciertos en Tokyo.
Tal como en algún tiempo nosotros fuimos teloneros de Ask, una banda sería nuestra soporte. Escuchamos con atención a las bandas soporte que nos habían llamado la atención en el último tiempo, si bien ellos pagaban a los organizadores para tocar, antes, la última palabra la teníamos nosotros. No permitiríamos que una banda con futuro se quedara afuera solo porque no contaban con el dinero para presentarse, algo que solemos llama "padrinazgo".
La banda elegida fueron unas chicas que se hacían llamar "Crimsom Spiders", las habíamos visto anteriormente en el Heaven&hell rock. Reconocí de inmediato a la chica que vestía camisas y vaqueros rotos.
Pensamos que nos gustaría ser quienes le dieran la sorpresa de que serían nuestras teloneras. De vez en cuando lo hacíamos porque nos gustaba escuchar la incredulidad y la sorpresa en sus voces. No me decepcionó escuchar su voz, el leve tartamudeo cuando supo que yo la estaba llamando personalmente. Tenía el celular en alta voz, así que cuando realmente Hiro y Suguro la saludaron también hubo un silencio un tanto prolongado que creímos que se había desmayado. Fue un momento muy lindo, en especial cuando cayó en la cuenta que no estábamos bromeando. Gritó ¡Shindou Shuichi te amo! Me reí y le agradecí el cariño, le dije que las esperábamos para conocerlas.
Leí el nombre de la chica en la ficha...¿Charly? Sí, así se hacía llamar. Charly. Me hizo sonreír sin razón. En mi cabeza tan atrofiada pensé, nuevamente, que este tipo de chicas sería el que a mí me gustaría. Se la veía fuerte, pero cuando la escuchaba era terriblemente desgarradora en sus canciones, ese tipo de personas que aguantan todo hasta un punto que algo mínimo las hace estallar.
En la foto de perfil mostraba sus cabellos teñidos de varios colores entre rosas, violacios y azules. Muy bonito y llamativo, me hizo recordar mis teñidos de color rosa chicle con el que me hice conocido. ¿Realmente era una fanática mía?
Había un video de sus presentaciones más recientes, tenía un cuerpo muy bonito, tal como lo recordaba...no quiero usar otra palabra, no quiero ser tan mal pensado pero no es la primera vez que me lo pregunto ¿Cómo se siente tener sexo con una mujer? En ese sentido soy virgen...
El sexo con Yuki era el mejor. Era perfecto...al menos en las cosas que sí hacíamos.
Las cosas a las que mi Yuki se negaba a acceder eran pocas. Por ejemplo: nunca aceptó la idea de ser quien estuviera recibiendo...no puedo creer que tenga el pensamiento tan hetero, jamás lo escuché decir que era homosexual, él decía que era Bi. Tampoco, nunca, aceptó hacerme sexo oral. No voy a negarlo, esto me dolía un poco. Podía tocar mi miembro, podía lamerme el trasero pero jamás tener mi pene en su boca...creo que es algo mezquino cuando yo acepto siempre todas sus demandas. Yo tengo mi teoría...no puede soportar ser quien no domine en la cama, el es desconfiado de todos.
Incluso de mí...
¿Qué diablos hago con alguien que dice que es bisexual porque no puede admitir que tiene algo con un hombre durante tres años?
No pude evitar estar distraído después de esos pensamientos pero no me impidió seguir trabajando en lo que debía hacer. Me obligué a estar de buen humor, tenía que escribir algunas canciones antes de la gira que estaban planeando porque una vez que ésta terminara tendríamos que volver a las grabaciones para el nuevo albúm, previamente la aprobación de las maquetas.
Finalmente el día que había esperado llegó. Vi aparecer a Riku por la puerta del aeropuerto, casi no lo reconocí estaba más alto pero no por eso menos lindo. Lo vi mirar en todas direcciones antes de volver a mirarme, una sonrisa enorme partió su cara y corrió a mi encuentro con la palabra mamá en sus labios. Este chico me producía ternura extrema en el estómago, aunque a lo primero que hizo referencia era a que mi pelo ya no era rosa. Casi me recriminó porque dijo que le dijo a todos sus amigos que su "Mamá tenía el pelo rosa". Me reí porque cuando lo conocí el era muy tímido, nunca hablaba y me miraba siempre fijamente con unos ojos enormes y tan cafés que parecía negro.
-Además quedaban muy bien con tus ojos violetas.
-Riku...no tengo ojos violetas, son marrones oscuros como la mayoría de los japoneses.
Me miró fijamente y me hizo estar a su altura, me sostuvo cerca casi nariz con nariz.
-No. Tienen brillos oscuros color violeta.
Me quedé sorprendido por su afirmación pero decidí dejarlo. Mis ojos son realmente oscuros, a veces parecen más oscuros de lo normal pero dudo que sean violetas ¿Quién tiene ojos violetas?
Fuímos a comer a un restaurante japonés, Riku siempre que viene parece extrañar éste lugar y siempre pide hacer lo más tradicional. Disfruta ir a ferias y ponerse Yukatas. Creo que le gusta mucho este país aunque no se anime a pedirle a su tía que se muden aquí.
-Riku ¿Por qué no vino Yoshiki?
-Tenía mucho trabajo en el bar, tenía que reemplazar a un compañero.
-¿Ella está en pareja?
-No. Suele salir con personas pero ahora no está con nadie.
Sentí algo de pena por Yoshiki, tenía que hacerse cargo de Riku ella sola. No es fácil estar en pareja con alguien y cuidar a un niño que no es tuyo. Muchos podrían pensar en ella como una madre soltera, en especial luego de cambiarse el sexo y muchos hombres no están dispuestos a asumir la responsabilidad por un niño que no sea propio. No era la primera vez que yo pensaba en la posibilidad de adoptar a Riku pero si en este país no puedo casarme, menos puedo adoptarlo. Yuki me mataría.
-Dime ¿Te gusta estar en América?
-No, me gusta más estar acá.
-¿Alguna vez se lo dijiste a Yoshiki?
-Ella trabaja mucho para mantenernos, no puedo pedirle algo así.
Se me hizo un nudo en la garganta, por supuesto que no le podía pedir algo así a su tía. Podría haberle dicho que yo podría hacerme cargo de él si el problema era económico pero no sabía cómo se lo podría tomar Yoshiki. Me encantaría tener más tiempo conmigo a Riku, cada día era más feliz que el anterior.
Lo llevaba a N.G. porque no tenía quién lo cuidara, Seguchi odiaba aquello pero solo porque le recordaba lo de su cuñado. Estoy seguro que entiende que Riku no es el culpable de lo que hizo su padre pero también entiendo el miedo de Seguchi a que Yuki pudiera empeorar por el traumático recuerdo de Kitazawa.
Esa mañana conocimos a quienes serían nuestras teloneras. Estaban muy nerviosas por nuestra presencia pero sin dudas sorprendidos cuando me vieron llegar con un niño de la mano pero no hicieron ningún comentario.
Luego de las presentaciones hablamos un poco y comenzamos a coordinar los ensayos, la banda no contaba con sala propia para los ensayos así que les ofrecimos una de las tantas que había en la productora, nuestra coreógrafa se encargaría de la parte escénica, podrían contar con nuestro gimnasio. Hablamos sobre la gira, firmamos los contratos con un acuerdo que nos beneficiaba a ambas partes en el que ellos tendrían que renunciar a todo lo que tuvieran planeado hacer y adecuarse a la agenda de Bad Luck.
La reunión llevó horas, teníamos que dejar en claro todos los pormenores. En otra situación esto lo harían los mánagers pero al ser la primera vez que nos conocíamos queríamos estar seguros de con quién compartiríamos tantas horas de trabajo.
¿Qué pasaría si eran mierdas de personas? Me refiero a esos que tienen los egos por los aires o que desprecian a otros. No sería la primera vez que nos pasa eso...
Por suerte no pareció que fuera imposible llevarnos bien, la tecladista que resultó ser la compositora de la banda pareció ser amable en todo momento. En cambio la vocalista resultó ser un tanto retraída, parecía abrumada por la cantidad de información que le daban y decisiones que debía tomar en el momento. Ella cantaba bien, tenía presencia en el escenario y era muy llamativa. Tenía todo para triunfar en el ambiente, eso era suficiente, pero le faltaba confianza. Cuando notó que la miraba su cara enrojeció por completo.
Luego noté que Riku estaba dormido en un asiento a lo lejos, ya sería la hora de almorzar. Me disculpé y me acerqué a él con unos dulces y un jugo que había conseguido de las máquinas. Lo desperté y se los di, me sonrió y volví a mi lugar. Cuando volví la cantante me miraba con una expresión de asombro pero no me dijo nada.
Estábamos volviendo a la sala de ensayo cuando empezamos a bromear.
-Dinos Suguru ¿Qué chica te gustó más?
-Shuichi basta.
Nuestro punto era siempre Suguru, era el único que aún se mantenía sin pareja y cuando intentábamos buscarle a alguien se ponía rojo.
-Seguro que fue la vocalista. ¿No, Hiro?
-Ciertamente. Era muy bonita.
-OH, Hiro ¡Que pícaro! Pero un hombre a punto de casarse no debería estar diciendo eso.
-Pero si fuíste el que empezó.
-Es cierto que es muy bonita pero creo que la tecladista lo era más. No me gustan las chicas tan llamativas. Creo que eso iría mejor contigo Shindou-San.
-Lo siento pero no estoy interesado en mujeres. Yo ya tengo a mi Yuki.
-¿Estás seguro? Según recuerdo te gustaban las mujeres antes de conocer a Yuki.
-Bueno, creo que si Hiro me hubiera presentado a una chica tan linda como esa lo podría haber reconsiderado. Aunque no creo que me hubiese mirado siquiera.
Hiro y Suguro se me quedaron mirando un rato en silencio hasta que Suguru habló.
-Creo que ni siquiera fuiste consciente de como te miró esa chica durante toda la reunión.
-¿Cómo?
-Shuichi-kun -Hiro se acercó , me tomó de las manos y de forma exageradamente coqueta y con voz aflautada dijo.- Eres el hombre más hermoso sobre la tierra ¿Por qué no dejas a ese amargado y sales conmigo?
-Los siento señorita.-Respondí siguiendo el juego de Hiro.-Hoy tengo que hacer un espectáculo privado para mi hijo.
Le guiñé un ojo a Riku que me miraba todavía sosteniendo una sonrisa en sus labios. Cuando salimos ya era demasiado tarde, Riku no se quejó le gustaba estar en la productora la mayoría del tiempo pero sabía que él tenía un límite. Así que mientras él dormía en la camioneta, les dije a los chicos que fuéramos a un centro comercial que estuviera abierto las veinticuatro horas. Allí sin pensármelo demasiado le compré varios juguetes con los que pudiera entretenerse mientras estaba en N.G. Tampoco quería abusar de que fuera todos los días a mi trabajo y que no pudiera concentrarme por cuidarlo, así que llamé a mi hermana que no tuvo en problemas en venir a mi departamento para cuidarlo cuando yo no pudiera.
En mis días de descanso nos las pasabamos a lo grande con los juegos de karaoke, salíamos a pasear y a la noche siempre que podía lo llevaba a ver espectáculos para chicos. Él es muy dulce, muy tranquilo para los chicos de su edad, tímido con la gente que no conoce y con un corazón gigante. Nunca me voy a olvidar cuando trató de consolar a Yuki porque creyó que estaba lastimado cuando, en realidad, el ogro estaba enojado.
A todo esto fueron un par de semanas donde no pude ver a Ryo, solo nos enviábamos mensajes. Al menos él me respondía los mensajes, el problema era el otro. Yuki parecía ignorarme durante horas hasta que respondía, tan tarde, que poco importaba la respuesta.
Cuando Riku se fue, me quedé como vacío. Parecía inexplicable que un adulto y un niño lloraran tanto frente a una multitud antes de subir a un avión. Los chicos se rieron de mí, el problema era que yo no sabía cuánto tiempo tendría que pasar para volver a ver a Riku.
Cuando volví al departamento me molestó ver a Yuki tan tranquilo, yo lo había extrañado a muerte. Él leía algo con una taza de café en su mano, grité su nombre para que me notara y él bajó su taza antes que lo abrazara. Le recriminé que no se preocupara por mí, él se disculpó pero de una forma que no me sonó muy sincera...así que prácticamente lo chantajeé para que me llevara a cenar. Al principio se resistió y luego aceptó, dijo que sería el viernes.
Habíamos quedado que Yuki iría a buscarme al trabajo porque yo quería que cenáramos afuera. Estuve hablando de eso de forma ilusionada toda la semana, ahora llevaba esperándolo media hora afuera de NG. Todos los chicos ya se fueron y la última vez que le mandé mensajes a Yuki me dijo que estaba un poco retrasado...luego no respondió más. Para colmo parecía que iba a llover.
Me sentí desplazado, no sabía por qué Yuki no venía y no quería sentirme así. Llamé a la única persona que necesitaba en aquél momento.
-¿Ryo?
Pregunté cuando atendió el celular, cruzamos unas palabras hasta que todo se aclaró.
-Están cenando juntos en el Palace.
-¿Qué? ¿Quién?
-Estoy ahora mismo viéndolos desde el auto. No puedo entrar.
Hice una pausa para entender todo lo que estaba diciendo.
-¿Por qué no puedes entrar?
-No sé si quiero ver.
-Ven a buscarme, iremos juntos.
Estaba con Ryo sentado del lado del copiloto, no podíamos ver absolutamente nada desde el auto. Entramos y nos sentamos lo más cerca posible de la mesa donde estaba Yuki y Kumiko. Por suerte había mesas en el centro del lugar divididos por macetas con plantas. Así que nos sentamos en una que que nos ocultara un poco.
Ryo tenía la expresión de haber comido algo muy desagradable y luchaba contra el deseo de ver, seguro que estaba como yo, teníamos miedo de ver y descubrir pero también sabíamos que aquello no podía seguir.
Reuní valor y miré a Yuki detrás de las plantas...simplemente me quise morir. Estaba más guapo de lo que alguna vez pude verlo en mi vida, sostenía una copa y la sonrisa más hermosa del mundo no estaba siendo dirigida a mí ¿Alguna vez me había sonreído así? Mi estómago se retorció. Ryo se percató de mi conducta y de inmediato miró a la pareja, él se concentró en Kumiko que estaba mirando a Yuki como si fuera un ser de otro mundo, la palma de su mano sirviendo de apoyo a su rostro y una sonrisa coqueta en sus labios.
No podíamos escuchar lo que hablaban, solo palabras sueltas. Nos trajeron lo que habíamos ordenado pero ninguno pudo tocar la comida. Cuando las risas nos alcanzaron, vi a Ryo apretar los puños de impotencia. Sostuve su mano y le pedí con la mirada que no hiciera nada. No sé, me sentí acobardado, me temblaban las piernas...todo lo que había estado haciendo hasta ahora no podía terminar de esta forma. Con dos personas famosas haciendo un escándalo en un restaurant de lujo y exponiendo nuestros corazones rotos para ser la comidilla del mundo. En ese momento mi orgullo pudo más.
Tomé la copa de vino blanco aún con lágrimas en los ojos, estiré mi cuello y levanté la mandíbula con lo que me quedaba de entereza. La levanté hacia Ryo que de inmediato imitó mi postura. De fondo un nuevo par de risas se oyeron y acto seguido nuestras copas chocaron.
-Les daremos lo que se merecen por donde más les duela.- Le dije.
-Por dónde más les duela.- Repitió él.
Pedimos que nos prepararan la comida para llevar, era un desperdicio dejar comida de un restaurant de lujo sin tocar. Ryo pagó la cena aunque yo insistí en hacerlo, luego fuimos a mi apartamento. Lo vi por primera vez, había comenzado a colocar los muebles básicos para cuando viniera era obvio lo que menos quería hacer era verle la cara al maldito imbécil de Yuki.
Tuvimos sexo toda la noche, era la única forma al parecer que lográbamos sentirnos bien. Como si nos vengáramos de ellos aunque no lo supieran, nos revolcamos como salvajes, contra las paredes, en la mesa, en el baño. Nos mordimos, rasguñamos, gemimos, gruñimos, gritamos.
Luego de caer agotados le pedí a Ryo que se quedara, después de haber visto aquella escena tan desagradable necesitaba saber que alguien estaba allí para abrazarme. Al parecer no era el único con aquél sentimiento porque se giró en la cama , me abrazó y nos besamos con dulzura. Estoy seguro que él no pensaba en mí y estaba bien porque yo tampoco pensaba en él. Estábamos cegados por la amargura.
A la mañana siguiente desayunamos juntos y hablamos un poco. Me preguntó hasta cuándo me quedaría allí, le dije que me quedaría hasta fin de mes, entonces, me propuso quedarse conmigo. Al principio me sorprendí pero luego se explicó y dijo que necesitaba poner distancia entre él y su mujer. Él la seguía amando y sentía que si la veía lo iba a confundir de nuevo. Yo lo entendía mejor que nadie y le dije que podía disponer del departamento tanto como quisiera, después de todo la habitación de Riku estaba vacía por si necesitaba meditar.
A la noche del día siguiente Yuki me llamó, seguramente había llamado a Seguchi para saber si ya había salido del trabajo. Ryo estaba al lado mío en la cama desnudo, cuando escuchó que era Yuki me empujó boca abajo haciéndome una señal de silencio y que siguiera hablando ¿En serio? No podía creer que ambos estábamos a mil, su pene se introdujo en mí como si fuera más grande, tuve que ocultar un gemido mientras hablaba con Yuki.
Me costaba pensar lo que me preguntaba, y le pedía que lo repitiera. Me decía que adónde estaba, que debería haber llegado al departamento. Ryo estaba montándome de forma frenética tocando el punto más sensible. Yo le explicaba a Yuki como podía que necesitaba quedarme más tiempo en aquél lugar, él me exigía saber por qué razón si Riku ya se había ido. Yo estaba cerca de terminar. Tengo que escribir canciones, le dije en una sola bocanada de aire, antes de taparme la boca. Tomé aire de nuevo y con algo de control y cordura le dije que necesitaba componer, él percibió el temblor en la última palabra y me preguntó que estaba pasando. Ya no pude decir nada más que debía colgar y que lo llamaría luego. Cuando logré colgar, grité con todo lo que tenía dentro, mi orgasmo fue tan fuerte que Ryo lo acompañó unas cuantas penetraciones después con la misma intensidad.
Ambos comenzamos a reírnos sin razón al parecer. Estás loco, le dije mientras me reía y él me dijo que no fingiera que lo había disfrutado tanto como él. Fue un descubrimiento que nos gustara tanto hacer aquello, estar a punto de ser descubierto por nuestras parejas. Me preguntó si Yuki sabía dónde quedaba el departamento, le dije por supuesto que no lo sabía, pero que tendría que poner al tanto a K de que lo mantuviera en secreto.
Durante una semana fui del trabajo a mi departamento, donde todas las noches Ryo me esperaba. Él le dijo a su esposa que estaba de viaje con la gente del drama, que tendrían que grabar en exteriores. Yo le dije a Yuki que debía componer canciones y que no podía estar en silencio todo el tiempo, que seguramente lo molestaría. Le avisé a K que no dijera donde me estaba quedando, algo extrañado pero sin questionarme accedió.
-¿Qué estás ecribiendo?
-¿Mmm? Es la melodía para una nueva canción ¿Quieres escuchar?
Fue extraño cantarle algo a una persona que no fuera Yuki, tampoco es como si Yuki accediera siempre a escucharme. Al comienzo lo accedía...pero últimamente, yo debía hacer todo en silencio o juntarme con los chicos para hacerlo en otro lugar. Es difícil ser cantante y componer en silencio, es obvio ¿No? Tomé mi guitarra y suavemente comencé a tocar ante la atenta mirada de hielo.
-Suena triste.
-Bueno...sí, lo es.
-¿Ya pensaste la letra?
-Creo...que me gustaría escribir algo acerca de tí.
-¿De mí? -Se sorprendió.
-Sí, quiero que sea algo que solo nosotros dos podamos entender.
Él se levantó del sofá y se acercó a besarme.
-Me encantaría escuchar que me dedicaras algo a mí.
El estómago me tembló bajo su mirada. Sería la primera vez que escribiría para alguien que no fuera Yuki. Quería deshacerme de mi tormento, necesitaba algo que no lo nombrara más porque me sentía que me iba destruyendo.
Cuando el mes terminó, acordamos con Ryo que lo mejor sería que mantuviéramos el departamento para nuestros encuentros. Era nuestro escape del mundo cruel, donde ambos éramos honestos y confesábamos nuestros miedos sin ser juzgados.
Él alguna vez confesó que deseaba a alguien que lo amara como yo amaba a Yuki, él no lo sabía pero yo también deseaba que alguien me amara como él amaba a su esposa.
Volví al departamento, Yuki estaba en la sala mirando la tele.
-¿Por qué está todo oscuro?
Pregunté. Apenas eran las ocho y cuando lo miré me pareció que su postura era extraña. Estaba algo encorvado y antes que pareciera ser consciente de que yo estaba allí parecía tener una expresión perdida, aunque fuera solo unos segundos, casi de inmediato pasó a una de enojo.
-¿Dónde estuviste?
-Estuve en el departamento que había alquilado. Te lo dije cuando hablamos.
-No me refiero a eso ¿Por qué no me dijiste dónde te estabas quedando?
-Yuki, no entiendo tu enfado. Solo me fui un mes, no es como si me hubiera ido del país.
-¿Si te pasaba algo?
-Yuki soy un adulto. Sé cuidarme.
Su rostro me decía que eso no era suficiente, yo entendía perfectamente que lo que no le gustaba era haber perdido el control sobre mí. Porque yo era suyo, en su enferma cabeza yo era su juguete. Aún no olvidaba que se había encontrado con Kumiko y que por eso no me había ido a buscar a mí.
Al recordar lo del restaurant ya no pude enfrentar su mirada. Tenía que cambiar el tema, así que opté por la salida rápida recordándole el casamiento de Hiro y Ayaka.
-Shuichi...Shuichi...
-Tengo que estar allí temprano para ayudar en los preparativos pero si quieres puedes ir un poco más tarde...-Me llamó pero lo ignoré.
-¡Shuichi! ¿Qué te está pasando? Dime.- Me preguntó preocupado.
-No pasa nada Yuki.- Le sonreí aunque sé que debió parecer una mueca. Acaricié su rostro antes de girarme.
-¿Por qué siento que te estás alejando?
Lo miré de nuevo, su rostro llevaba una expresión que nunca había visto y lo odié por tratar de manipularme de tal forma. Yo no me estaba alejando, era él quien nunca me dejaba llegar .
-Yuki ¿Te diste cuenta que el miércoles cumplimos tres años?- La pausa me hizo darme cuenta que ni siquiera se le había pasado por la cabeza.- ¿Por qué crees que insistí en que fueras a buscarme?No, claro que no te diste cuenta.
-¿Todo es por eso? ¿Por no haberme acordado un aniversario?
Eso me enfureció muy profundamente.
-No. No es porque no te hayas acordado de un aniversario ¡es porque fueron tres años de aniversario de no-se-qué! ¿De novios, de pareja? ¿De amantes? -Era la primera vez que estallaba aunque no fuera realmente el reclamo que yo deseaba hacer, al menos era liberatorio gritarle una vez.
-Dime Yuki por favor ¿Tengo una oportunidad de ser alguien para tí? Porque siento que me estoy cansando.
Lo miré, sus ojos estaban abiertos por la sorpresa pero no dijo nada.
-Por favor...háblame.
Pero Yuki no me respondió, eso me hizo llorar. No me consoló, se quedó parado en frente de mí en silencio. Mirándome mientras se me caía el corazón y se rompía ante él. Fue extraño cuando tras mis ojos apretados la sombra de él se acercó, abrí los ojos con esperanza pero que de inmediato se esfumó él parecía curioso, tocó mis lágrimas como si no entendiera qué razones tenía para estar triste.
-¿Por qué lloras?
-¿Eres idiota? LLoro por lo que nunca voy a tener Yuki.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que quieres para dejar de llorar?
¿Qué quería? Quería su corazón, quería ser el único en su vida...Ahora la pregunta era ¿Yuki podría dármelo? Quería vivir en paz con Riku y Yuki, un perro correteando en un patio...quería todo lo que cualquier persona querría...
-Quiero formar una familia. Quiero una casa enorme, un hijo, un perro y...-Dudé en decirlo.
-¿Y qué?
-Y alguien que me ame Yuki. Alguien que de verdad me ame.
Finalmente Yuki me abrazó y rompí en llanto.
-¿Por qué no puedes amarme? ¿Por qué no me quieres?
No pude evitar golpear su pecho y forcejear contra él mientras le preguntaba por qué no podía sentir algo por mí. No sabía por qué, tal vez fuera porque era la primera vez que me veía llorar y lo hacía. Usualmente él escapaba de mí cuando yo lloraba. Las palabras que me dijo en aquél momento fueron las que me hicieron seguir luchando...
-Por favor Shuichi, no te rindas conmigo.
-¿Sientes algo por mí? - Le pregunté sin ocultar la esperanza que hizo crecer en mi pecho.
-No lo sé realmente. Necesito tiempo.
-¿Tiempo para qué?
-Para entender lo que me pasa.-Lo sentí ocultarse en mi cabello.-Así que por favor...no te rindas conmigo.- Lo abracé tan fuerte como pude sin dejar de llorar.
-Te amo Yuki, te amo tanto que no puedes imaginarlo. A veces siento que me vuelvo loco por lo que siento por ti. No puedo soportar la idea de no tenerte, pero tampoco puedo soportar la idea de compartirte, sé que desde el comienzo acordamos como sería esto pero no puedo evitar ser codicioso. Así que...perdóname.
-¿Por qué?
-Por lo que pueda llegar a hacer.
-¿De qué hablas?
-Ni yo lo sé. Pero sé que lo que tengo en la cabeza no me deja pensar bien.
-¿Eres tonto?
-Sí. No tienes idea de qué tan tonto puedo llegar a ser.
