¡Hooolaa! Aquí yo, con un nuevo capítulo.
Sonatika-san, ¡Gracias por el review! Lo sé, la nueva Mira era muy diferente (?) Y que bueno que Laxus si vuelve en Tenrou, creo que escribiré sobre eso. Por cierto... ¡Este capítulo es muuuuuuy lemon! Ojalá te guste ;3
Diane chan, espero que hayas sobrevivido esta semana a la Uni, lo sé puede ser despiadada. Te agradezco mucho el tiempo que te das para leer mi historia, te mando mucho café virtual para sobrevivir a los estudios ;w;
Male Leiva, ¡Bienvenida al fandom! No creo que se pueda ser malo o bueno dejando reviews, creéme que hasta el mas simple puede ponerme muy feliz ;w; es como una forma de saber que a alguien le está gustando, o que alguien quiere matarte (?) La verdad a mi también me cuesta un poco escribir en primera persona, sobretodo porque busco conservar la esencia del personaje y así es más difícil. Me alegro muchísimo de poder transmitir los sentimientos de estos dos, me encanta Laxus y quise darle un motivo así para que se haya vuelto loco. Y de nada, gracias a ti por leerla y dejarme saber tu opinión, es muy importante para mi.
Bueno ya escribí mucho. Como última advertencia, debo decir que este capítulo es bastante enfermo (?), todas las escenas de perversiones que he dejado en suspenso en los capítulos anteriores se concentran en este.
Así que sí, lemon, mucho lemon D:
Me despierto agitado. Ese sueño de nuevo.
Yo, demente, iracundo. Yo… destruyendo el gremio.
Nunca me perdonaré por ese día, ese plan idiota.
Todo estaba planeado con anticipación. Antes de llevar a cabo el plan… me llamaste. Por primera vez, desde la muerte de Lissana, pediste mi ayuda. Querías que volviera para defender el gremio. "Que tontería" pensé en ese entonces. "Si quisieras tu misma podrías destruir todo ese bastardo gremio de Phantom Lord" pero no querías, tu debilidad seguía ahí. Y a mi me seguía asqueando esa fachada tuya.
Después de eso regresé, y qué sorpresa me llevé al encontrarme con dos ex miembros de Phantom con la marca de nuestro gremio "Esto se está yendo al carajo cada vez más"
Proseguí con mi plan, mi gran error.
Terminaste herida, terminé hiriendo aquello que era importante para ti.
Que imbécil me vi.
Pero algo bueno trajo aquello, me di cuenta de lo que tenía frente a mis ojos. Mi familia. Mi gremio. Tú.
Y volviste… Ese día, en la enfermería.
-Laxus…
Entraste a la enfermería, yo estaba todo vendado, lastimado. No quería verte, ni a ti ni a nadie. Se me caía la cara de vergüenza.
-¿Qué quieres?
-Ya no tienes por qué hablarme así… Soy yo.
-Por mi culpa el hermano que te queda salió herido casi de muerte. Largo de aquí mujer.
No vi venir el golpe que me metiste en la cabeza.
-Deja de actuar como un idiota, porque no lo eres.
Volteé mi rostro sorprendido, hacía mucho que no me golpeabas así, te encontré con toda la cara llena de lágrimas. Y unos ojos dolidos, pero sinceros.
Ahí estabas, mi demonio.
Unas lágrimas comenzaron a rodar por mi rostro también. No tenía palabras. Y me abrazaste.
-Lastimaste a las personas importantes para mí. Y te has estado lastimando a ti mismo. No puedo perdonar ninguna de esas dos cosas.
Y a pesar de tus palabras me seguiste abrazando, sentí tu cuerpo de nuevo contra el mío. Fue como volver a ver el sol, estábamos allí de nuevo.
Te abracé de vuelta, alcé tu rostro hacia mí, quería besarte, allí mismo. Besarte y no soltarte jamás. Pero no podía. Mi pecado era grande.
-Vete ahora mujer, el viejo está por llegar… creo que no te veré por un tiempo.
-Laxus, yo puedo pedir al maestro por ti…
-No me humilles más mujer. Es mi castigo, déjame tomarlo.
Me alejé de ti, y caminaste llorosa hacia la salida.
-Laxus…
No volteaste, y así, de espaldas, alzaste tu brazo, con el índice apuntando hacia el cielo y el pulgar perpendicular a él.
La señal del gremio.
Incluso si no puedo verte, yo también estaré cuidándote siempre.
Pero ahora, las cosas son diferentes. Voy al baño para lavarme la cara y deshacerme de esa pesadilla. Y cuando bajo a la cocina, estás allí. Cocinando.
Cocinando, en ropa interior. Un conjunto de encaje color rojo y negro. El sostén enmarca perfectamente tus dos perfectos senos, mientras que el pequeño bikini deja muy poco a mi imaginación
Quieres provocarme.
Pero no voy a perder tan fácil.
-Buenos días mujer.
-Ara, Laxus-chan, creí que nunca despertarías.
-Tuve un sueño molesto.
-Tal vez pueda arreglar eso con un buen desayuno.
-Supongo que puedes intentar.
Llevas a la mesa de mi lado mi porción de desayuno, te inclinas sugestivamente para entregarme el plato, dejándome a la vista tus blancos pechos, y te sonrío.
-Se ve delicioso.
-Pruébalo para averiguarlo.
Te relames el labio, y despreocupadamente comienzo a comer, eres toda una tentación, pero no voy a perder tan rápidamente.
Tomo todo el desayuno mientras me observas, con una mirada tan perversa, que se me eriza la piel.
-¿No piensas comer?
-Tomé el desayuno antes de que despertaras.
-Ah.
-¿Te puedo ofrecer algo mas Laxus?
Caminas y te pones a mi espalda, acariciándome el pecho preguntas aquello. Siento tu aliento en mi oído y tus pechos apretados a mi espalda.
-Un té vendría perfecto.
Escucho cómo aprietas los dientes.
-Claro.
Vas hacia la alacena, pero no llegas a la parte superior, y te empiezas a estirar.
Veo cómo tus piernas se tensan intentando llegar a la parte de la alacena donde está la bolsa de té, y decido que es momento de jugar yo también.
Me acerco a tu espalda y abrazo tu cintura con mi brazo izquierdo mientras con mi mano derecha empiezo a acariciar fuertemente tus pechos.
-Creo que necesitas ayuda mujer.
Comienzo a besar tu cuello y mi mano izquierda de apresura tu entrepierna, donde te empiezo a acariciar.
-No recuerdo habértela pedido.
Tan terca.
-Bien, aquí está el té.
Alejo mis manos de ti y tomo el té de la alacena.
Pongo a preparar el agua y me siento tranquilamente en la silla junto a la mesa. Volteó a verte y encuentro muy divertida tu expresión.
Te acercas, y no te despego la mirada. Muero por ver qué intentas ahora.
Te subes a la mesa, y te sientas sobre ella frente a mi.
-Es de pésima educación subirse así a una mesa mujer.
No dices nada, y sin que lo espere, te deshaces de ese bonito sostén, dejando al descubierto y completamente frente a mí, tus hermosos pechos, blancos como el alabastro.
Trago saliva esperando no ser tan ruidoso, pero lo notas, y sonríes satisfecha.
-Hay más cosas de mala educación que puedo hacer.
Te acercas y sostienes mi rostro, intento mantenerte la mirada y alguien debería darme un premio por eso, porque la fuerza de atracción que tienen tus pechos sobre mis ojos es enorme, y aun así resisto tu mirada.
Acaricias suavemente mis labios con tu lengua, llevando a mi espina dorsal una corriente, no de electricidad, si no de fuego. Ardiente fuego.
Al diablo mi orgullo al perder tu juego.
Atraigo tu rostro con fuerza hacia mi, besándote sin precaución, mi lengua invade toda tu boca, mientras enrollas tus manos en mi cabello apretando con fuerza.
Llevo mis manos a tus senos, mientras comienzo a bajar mi boca hacia tu cuello, lamo y muerdo ahí donde llego, y comienzas a soltar pequeño grititos. No es suficiente. Quiero oírte gritar más.
Sin mas meditaciones empiezo a lamer tus senos, mientras mi mano derecha sigue apretándolos, atrapo uno de tus pezones y lo muerdo con delicadeza.
Tu primer grito.
Encantado por tu reacción, comienzo a succionar con fuerza, y mi mano izquierda bajo por tus muslos, encontrando un mojado camino hasta que llega a tu intimidad, completamente empapada.
Te acaricio a través de tu bikini, hasta que decido que estorba demasiado.
Aún con una de mis manos jugueteando con tus senos, empiezo a descender con mi lengua por tu vientre, y te acuesto sobre la mesa. No te opones, te recuestas obedientemente.
Te libro de tu última prenda de ropa y me permito observarte lascivamente antes de comenzar.
Me arrodillo ante la mesa y sujeto tu pierna derecha con mi mano izquierda, llevo mi boca hacia tu intimidad, mientras sueltas uno de los mas ardientes gritos que te he escuchado. Relamo aquí y allá, mientras siento cómo te retuerces.
Entonces decido introducir uno, dos dedos. Continúo succionando ese botón tan delicado de placer, mientras lo único que puedo escuchar son tus gemidos y tus gritos pidiéndome que no pare. Hasta que me avisas que estás a punto de terminar, y siento cómo tu cuerpo tiembla, hasta que te tensas, y después te relajas.
Relamo mis labios, saboreándote. Me levanto para observarte, pero lejos de encontrarte agotada, leo en tu mirada que aún no estás satisfecha.
Te sientas de nuevo y enrollas tus piernas alrededor de mi.
-No son tus dedos lo que quiero en mí, Laxus chan.
Comienzas a besarme mientras bajas mi ropa, sujetando mi miembro con fuerza. Me atraes más hacia ti, hasta que tu misma me guías para entrar en ti.
Esa sensación, el calor que irradias, me vuelve loco.
Comienzo a embestirte con fuerza mientras nos besamos, y siento cómo tus pechos rebotan contra mi.
Nunca es suficiente, nunca puedo tener suficiente de ti.
Nuestros movimientos se vuelven mas intensos, hasta que, como era de esperarse, mi mesa se rompe. Caemos con ella, y antes de que pueda entender qué mierda paso, me acuestas con violencia en el piso de la cocina, a lado de la mesa que acabamos de romper, y te subes en mi.
Ofreciéndome un espectáculo de primera, esta vez eres tu la que comienza a moverse, y siento cómo enloquezco al sentirme adentro de ti mientras te observo.
El fin llega mi inevitablemente, pero esta vez terminamos juntos.
Sueltas un último grito mientras entierras fuertemente tus uñas en mi pecho, y te recuestas sobre mi.
Te abrazo protectoramente mientras te beso la cabeza y acaricio tu espalda.
-Laxus.
-Qué pasa mujer.
-Te amo.
-Sabes que yo también.
Te aprietas más contra mi pecho, para después alzarte sobre tus brazos y observarme, sé lo que esa mirada de demonio significa. Y sonrío.
Creo que necesito otra mesa… de nuevo.
Yo les advertí D:
Jaja, ok ya, pues... Espero que les haya gustado, perdónenme por corromper sus mentes (?)
Nos acercamos al final, muchas gracias por seguir hasta acá la historia.
Y espero poder leer sus bellos reviews (que espero dejen uwu) del capítulo, nos acercamos al gran final.
¡Nos leemos pronto!
