Esta vez he tardado un poco más, pero no creo que nadie se pueda quejar de mi ritmo de actualización jajaja. Cabe decir que este capítulo es un pelín más largo que los otros (aunque reconozco que eso no es un gran mérito).
Todo lo que reconozcáis pertenece a J.K.Rowling, como ya sabéis.
¡Dejad reviews por favor! Sino, no sé si la historia os está gustando o no, y me ayudaría mucho saberlo para continuar :)
Ya. No me enrollo más, a disfrutar :D


El Orgullo de un Malfoy

Cap. 04

Durante la cena el comedor era ocupado por una animada charla entre los jóvenes que comían, y en mayor parte, el tema de esta era el incidente del beso de Hermione con su mejor amigo. En varias ocasiones algunos alumnos se acercaban a ellos para preguntar que relación mantenían, y el pelirrojo, nervioso, desmentía el posible noviazgo, mientras ella seguía cenando con toda tranquilidad. Así pues en la misma noche y en el mismo lugar nació y murió dicho rumor.

Acabaron de cenar y los tres amigos se fueron a su sala común, no sin antes haber echado la castaña una furtiva mirada hacia la mesa de Slytherin y ver la inesperada expresión de Malfoy, quien sonreía satisfecho mirando, concentrado, su plato. Ginny no tardó en llegar junto a ellos, y cogiendo a su amiga de los hombros le preguntó con los ojos como platos:

-¡¿Cómo diablos se te ha ocurrido hacer eso delante de toda la gente¡¿Te encuentras bien¡¿Tienes fiebre?!

-Tranquilízate Ginny, no pasa nada. Ni siquiera hablan ya de eso.

-Pero no lo entiendo, no me esperaba que tu hicieras algo así... es decir... ¡has besado a mi hermano!

La castaña la miró confusa. ¿Qué tenía eso de malo?

-No es que me importe que haya sido Ron, pero, no sé... ahí en medio, solo porque si... sabes que la gente enseguida habla, que las noticias vuelan y más cuando tienen que ver con vosotros tres, y tú siempre has intentado ser muy discreta-Se explicaba Ginny.

-No te preocupes, estoy genial. Simplemente me apetecía besar a alguien y tu Ron me ha dejado hacerlo. No hay más y él mismo se ha encargado de explicarlo varias veces, todo está claro.

-Como quieras. Pero yo sigo pensando que algo te pasa. Primero lo de saltarse las clases, y luego el beso...

-Ya os he dicho que me había mareado...

-¿Seguro que no mientes?

La había pillado, pero no iba a contarle lo que en realidad había pasado. Estaba a punto de reafirmar su excusa cuando sonó la voz del ojiverde al lado de ellas. "Salvada por la campana", pensó.

-Ginny, déjala. Parece que no ha tenido muy buen día. Debería ir a descansar, y nosotros también. Mañana salimos a Hogsmeade y vale la pena llevar las pilas cargadas para disfrutar de ello. ¿No creéis?

La niña le mandó una mirada que dejaba bien claro lo inoportuno que había sido. Soltó a Hermione, y sin decir nada más subió a su habitación con paso firme. Ambos se quedaron mirándola sorprendidos. Acto seguido Hermione se giró completamente hacia su amigo, observando la cara que se le había quedado. Él reaccionó.

-No lo entiendo¿Y yo que he hecho ahora?

-Quitarle la oportunidad de cotillear un poco-rió ella.

-Esta chica me trae de cabeza... -suspiró resignado.- ¡Ron¿Vamos a dormir?

El pelirrojo que había estado todo ese tiempo ensimismado salió de su trance, afirmó con la cabeza, dio las buenas noches a su amiga y junto al moreno subió a su habitación. Hermione, en cambio, quería esperar un poco más en hacerlo, no tenía ganas de que la pelirroja empezase de nuevo su interrogatorio sin que Harry la pudiese detener, así que decidió tardar un rato y rezar porque su amiga estuviese dormida cuando subiera. Mientras tanto se sentó en un sillón frente a la hoguera, la gente de su Casa iba llegando a la sala para después subir a sus habitaciones, pero antes de hacerlo la saludaban, y algunos hacían un comentario sobre el atrevimiento de su acción apenas dos horas atrás y lo poco que se lo esperaban. Ella se limitaba a saludar con la cabeza y sonreír, al menos no se lo reprochaban como había hecho la más pequeña de los Weasley.

Se había quedado con la mente en blanco mirando el fuego pero pronto esa blancura fue ocultada por la última expresión que recordaba de su peor enemigo. ¿Por qué sonreía¿Por qué parecía satisfecho? Tenía que sentir que su plan había fracasado finalmente, pero no parecía que pensase eso en absoluto. ¿Qué debía pasar por su mente en ese momento? Quizás tramaba algo. Aunque siendo Malfoy, tal vez simplemente no quisiera reflejar su disgusto. Había demasiadas posibilidades para decantarse por una en concreto. Finalmente decidió que lo más adecuado a esas horas era dejar de pensar e irse a dormir, y así lo hizo.

Mientras tanto, en las mazmorras, un reducido grupo de adolescentes integrado por Draco, Pansy, Crabbe y Goyle se dirigían hacia su sala común entre risas y burlas.

-Parece que la leona se ha desmelenado ¡ha dado un besito a su leoncito! -decía Crabbe causando más risas entre sus amigos.

-Si, lástima, ya no es tan casta como antes ¿a partir de ahora podremos integrar la palabra "zorra" en nuestros insultos? -Respondió Goyle. Más risas.

-Dejemos estar el tema, no quiero tener que recordar a la sangre sucia hasta en el territorio de Slytherin, bastante tengo encontrándomela en clase y los pasillos-ordenó el rubio dejando de reír.

No tenía ganas de hablar con nadie, solo quería planear cual sería el siguiente paso que daría para llevar a cabo sus renovados planes. El día siguiente salían a Hogsmeade, era un buen escenario para el segundo acto de su maquiavélico guión. Una vez en su sala común anunció que estaba cansado y quería dormir. Todos asintieron, normalmente no le cuestionaban nada. Demasiado mal humor por parte de él. Demasiado miedo por parte de sus compañeros.

Amaneció soleado, aunque los rayos de sol no podían combatir el frío de noviembre que invadía el aire. Los alumnos que iban a ir a Hogsmeade se habían levantado animados mientras que los que se quedaban en el castillo preferían seguir durmiendo. De esta forma, pronto llegaron al pueblo repartiéndose por sus calles, tiendas y cafeterías. Ginny estaba un poco distante de Harry y Hermione. La segunda se sentía algo culpable así que animó al pequeño grupo a entrar en el primer bar que divisó, estos aceptaron y en dos minutos ya estaban sentados en una de esas pequeñas y excesivamente ornamentadas mesas que se repartían por todo el local, y habían pedido cuatro jarras de cerveza de mantequilla. Un incomodo silencio se había acomodado entre ellos, el cual fue roto al llegar la camarera con su pedido.

-¡Gracias!-exclamaron la pelirroja y la castaña a la vez. La camarera sonrió complacida y se marchó.

-Oye Ginny... por lo de ayer, en serio no te preocupes más ¿vale? Supongo que algo soñaría que me tenía la cabeza en otro lugar. No volverá a ocurrir.

-¿Y qué fue eso que soñaste?

-La verdad es que no lo recuerdo.

-...

-Y no te enfades con Harry, él no pretendía interrumpir, solo quería que descansáramos bastante para pasarlo bien hoy.

-Bueno... está bien, tienes razón-la chica sonrió por primera vez en la mañana, dedicándoles la sonrisa en especial a Harry y Hermione, quienes se la devolvieron.

La charla continuó animada mientras bebían sus cervezas de mantequilla. Hermione acabó la suya y recordó que quería buscar algunos libros que le interesaba tener. Así que dio a Ginny el dinero que valía su jarra para que esta lo pagara cuando se marcharan, y les pidió que la esperasen en frente de la casa de los gritos en unas dos horas. Asintieron y ella marchó hacia su objetivo.

Draco había estado toda la noche pensando en cómo y donde podría encontrarse con su víctima a solas y que no escapase. Recordó que en clase de pociones, Snape había nombrado algunos libros que podían resultar interesantes, y cómo la castaña había apuntado los títulos de algunos en un pequeño trozo de pergamino. Imaginó que se dispondría a comprarlos durante la salida a Hogsmeade. Así que cuando pudo dio esquinazo a su grupo, lo cual no fue demasiado difícil, y se quedó rondando la librería vigilando la llegada de la muchacha. Una hora después, su presa entraba en el establecimiento esperado. Entró detrás de ella. Como esperaba no había nadie más allí, así que no resultaba raro que se dirigiera a ella.

-Hola, Granger.

-Malfoy-respondió son levantar la vista de los dos ejemplares de la misma obra publicada por diferentes editoriales intentando decidir si prefería mejor encuadernación o el precio más bajo.

-¡Qué raro verte por aquí!-sonrió. La chica había notado la ironía en su voz.

-Lo realmente raro-dejó el tomo más pequeño y abrazó el que parecía de mejor calidad, y lo miró a la cara poniendo una expresión de indiferencia-es verte a ti cerca de libros y de cultura-se giró y fue en busca del siguiente título. El rubio la siguió.

-Te sorprenderá saber que la lectura es una de mis mayores aficiones-seguía sonriendo.

-Si que me ha sorprendido, hasta hoy creía que para que eso fuese posible era necesario saber leer.

-Déjalo Granger, no he venido para discutir contigo-alargó en brazo y cogió dos ejemplares iguales de la zona más alta de los estantes-. Creo que esto es lo que buscas-y le lanzó uno de estos.

-¿Como?-lo cogió al vuelo y miró la portada "La importancia de la casualidad en la creación de pociones", efectivamente, el título que buscaba-¿Cómo lo sabías?

-Apuntaste los títulos que ofreció Snape, y ese era uno de ellos el cual a mí también me interesa.

-Está bien. Pero no esperes que te dé las gracias.

-No lo hago. En cambio...

-¿En cambio?-se puso alerta.

-Me acompañarás cuando salgamos de aquí. Quiero hablar contigo.

-No hay mucho de que hablar.

-¿Tienes miedo de estar conmigo a solas?-sabía que con esa pregunta había conseguido lo que se proponía.

-Nunca te tendría miedo, Malfoy-lo miró con desprecio-. Paguemos esto y vayamos donde quieras, aunque dudo que estemos asolas precisamente hoy, el pueblo está abarrotado.

-Tranquila, no todos los sitios son de interés-seguía mostrando aquella sonrisa torcida que no presagiaba nada bueno.

Tras pagar los libros que habían cogido salieron de la tienda. La castaña seguía al chico que menos soportaba por las calles de Hogsmeade, hasta llegar a un pequeño callejón sin salida. Se dio cuenta de que no era así cuando llegando al final notó que en realidad torcía hacia la izquierda, dirección que siguieron, llegando al lugar donde realmente no había salida.

El slytherin dejó caer la bolsa con su libro y se abalanzó sobre ella, acorralándola contra la pared del fondo al poner sus brazos apoyados a los lados de su cabeza. Ella abrió los ojos casi hasta doler, no esperaba en absoluto un movimiento tan brusco y repentino y estaba realmente sorprendida. Pero más se sorprendió cuando notó que el chico que tenía en frente, su peor enemigo, la estaba besando por segunda vez en su vida. Pensó en apartarlo de un empujón, pero rápidamente esta idea fue desechada a favor de otra mejor: responderle el beso. Sabía lo que el quería, verla otra vez en el mismo estado que veinticuatro horas antes, y no era ese el gusto que le iba a dar. Cerró los ojos y obedeció a su segunda idea.

Realmente no estaba mal, si olvidaba quien era el que se pegaba ahora a ella, incluso podía disfrutar del beso. Notaba sus labios suaves y cálidos, lo cual se agradecía con el frío que les rodeaba. Entonces notó que el chico empezaba a abrir los labios e intentaba introducir su lengua en la boca de ella.

-Eso si que no, Malfoy-fueron las palabras que pasaron por su mente impulsándola a empujarlo con fuerza, aunque no la suficiente como para apartar algo más que su cabeza de ella. Bajó la cabeza para pasar por debajo de su brazo izquierdo y con un movimiento rápido se puso detrás de él.

-¡¿Se puede saber en que piensas, Malfoy?!

-En que me gustó la sensación de ayer al besarte, tus labios no están nada mal, quería repetir...-se giró lentamente hacia ella, torciendo la sonrisa como solo él sabía hacerlo-además, hoy ha estado mucho mejor... Vuelvo a tener ganas de repetir.

-No tan deprisa, niñato malcriado. ¿Quién te ha dicho que dejaré que esto vuelva a ocurrir?-preguntó dirigiéndole una mirada desafiante, digna de una buena gryffindor.

-Que me hayas respondido el beso...-hizo una pequeña pausa, su sonrisa aumentó-y que te hayas sonrojado.

-¡Vete a la mierda, Malfoy!-Acto seguido se giró bruscamente y empezó a alejarse de él.

-Esperaré impaciente el siguiente encuentro, Granger. Sabes que no lo podrás evitar-se despidió, sin gritar, pero lo bastante alto para que ella lo escuchara.

Ella no dijo nada más y se marchó del lugar. Fue corriendo a la casa de los gritos y poco después llegaron sus amigos. Decidió, de nuevo, no contarles nada. No admitiría que había sido besada dos veces por Draco Malfoy, y mucho menos que la segunda había respondido su beso. Intentó borrar el suceso de su mente y pasarlo bien el resto del día, aunque en realidad su subconsciente la mantenía nerviosa: las últimas palabras de Draco, por algún motivo, parecían certeras.

Por su parte, el pálido Slytherin se sentía satisfecho. Todo iba viento en popa, durante un tiempo iba a divertirse mucho. Conseguiría sexo y a la vez fastidiar a la sangre sucia. Dos por uno. Genial. Recogió su bolsa, salió del callejón y buscó al grupo que había dejado perder unas horas antes. Dijo que se había entretenido y aprovechó el despiste para ir a comprar el libro. Se tragaron la excusa, la verdad es que sus cabezas no daban para mucho más, y siguieron paseando sin preguntar más.