Ha sido imposible sacarte de mí ser.

Aún llevo guardado tus deseos en mi piel.

Y en cada parte mía y en el silencio más profundo

Escucho tu voz.

AMOR A PRIMERA VISTA

CAPITULO # 4

Por. Tatita Andrew.

Estaba impaciente por preguntarle a su compañera de trabajo como le había ido en su cita con Albert, ya que la cena romántica que tenía planeada con Terry había resultado en nada cuando la había llamado disculpándose.

-¿Cómo te fue anoche? Pregunto a su amiga.

-Me llevo a cenar, luego a conocer varios sitios de la ciudad, la verdad nunca pensé que un bombero conociera sitios que ni yo misma sabía que existían, claro que no le dije que yo era de acá ja ja.

-Lo supongo.

-Después me acompaño hasta mi casa, y se despidió como todo un caballero, sin beso de despedida y sin propasarse, te lo digo amiga creo que este tipo es de otra época. Lo invite a pasar a mi casa y me rechazo amablemente.

-Claro que no solo que Albert es diferente.

-¿Diferente? Como no vayas a meter la pata amiga, mira que estas a punto de casarte, y esa cara y ese cuerpo uno puede perder la razón que te lo digo yo, que si él se hubiera dejado otra cosa hubiera sido mi noche.

-¿Cómo crees que estoy pensando en él como hombre? Ya sabes que me voy a casar con Terry, solo que después que me salvo la vida estaré en deuda con él siempre, y lo que más deseo es encontrar a alguien perfecto para él, y no conseguiré hasta hayarla.

-Así que ahora estas de cupido je je quien te viera. Bueno hablamos más tarde tengo que llevar unos papeles.

Un poco más en la tarde Candy llamo a Albert.

-Hola Albert ayúdame quiero comer algo diferente y sé que eres un experto en la cocina me lo dijo tu hermano.

-Sí, claro sigue todas mis instrucciones y lo haremos muy bien.

Mientras ella preparaba la comida, al pie de la letra quiso conocer la opinión de Albert sobre la cita y si estaría dispuesto a intentarlo nuevamente.

-¿Y cómo te fue anoche?

-¿Quieres la verdad?

-Por supuesto.

-Tú amiga era muy elocuente, sonrió Albert al otro lado del teléfono, en sí no paraba de hablar de ella mismo, creo que tengo demasiado tiempo sin hacer esto que la verdad me sentí incomodo toda la noche, además de que en el fondo sentía como si estuviera traicionando, no sé si me doy a entender.

Candy podía entender perfectamente que Albert siendo un hombre tan correcto, y habiendo amado a su esposa con locura, le resultara incomodo salir con otra mujer, en el fondo no podía evitar sentir profunda pena por él.

-Entiendo. ¿Pero ella me dijo que quedaste de llamarla nuevamente?

-La verdad me sentí aliviado cuando la velada termino y por cortesía le dijo que yo la llamaría cuando me pregunto si volveríamos a vernos. No me hagas pasar por esto nuevamente te lo suplico.

Ella pensó que lo dejaría pasar unos días, pero no se cansaría hasta encontrar a alguien para él de todas las personas en el mundo, Albert se merecía ser feliz.

-¿Y tú gran cena? Espero que todo haya salido como habías planeado.

-La verdad no hubo cena.

-¿Y eso?

-Terry llamo a última hora que no había podido viajar por motivos de trabajo.

-Cuanto lo siento con lo ilusionada que estabas. Pero de seguro que te lo recompensará por haberte dejado plantada.

-Mmm. Si tienes razón.

Candy se sentía tan bien cuando hablaba con Albert era como si lo conociera de toda la vida se dijo mientras colgaba el teléfono media hora después.

La cena le quedo tan exquisita que decidió hablar con Albert personalmente a la mañana siguiente para agradecerle por los tics de cocina, y preguntarle donde había aprendido a cocinar como un experto.

Fue a la estación pero solo se encontró a los chicos y a su hermano.

-¿Busco a Albert?

-Estabas buscando en el lugar equivocado.

-¿Y eso?

-Descúbrelo con tus propios ojos. Candy muy intrigada se dirigió hacia el lugar donde la había enviado el hermano de Albert.

Y al llegar pudo comprobar que era un asilo de anciano en donde al preguntar por su amigo Albert, le informaron que lo buscara en la cocina ya que colaboraba en servicio voluntario desde hacía más de dos años.

Eso no sorprendió en absoluto a Candy, desde que había conocido a Albert y después de su heroico rescate, sabía que tras la fachada de hombre duro y reservado era puro corazón y cada día se sorprendía más con su forma de ser, jamás había conocido a un hombre tan humanitario y dispuesto a hacer lo que fuera, un día era bombero, al otro cocinaba, le gustaban las motos, y para colmo era voluntario ahora estaba más que decidida a buscarle una chica para él, de seguro se llevaría un gran hombre.

Lo encontró en la cocina como le habían dicho.

-Hola no me sorprende encontrarte aquí.

-Ey Candy que bueno verte, como sabías que estabas aquí. ¿Y porque no te sorprende?

-Es que eres un héroe de seguros siempre estás buscando ayudar a los demás incluso en tus tiempos libres solo te falta el disfraz.

-Ay no válgame Dios, imagínate yo en mallas ja ja ni lo sueñes, además me gusta aprovechar mi tiempo libre.

-Sé que cualquier cosa te quedaría muy bien incluso las mallas. Dijo guiñándole el ojo ¿Puedo ayudarte en algo?

-Me disponía a lavar los platos, puedes tomar una toalla y ayudarme a secarlos.

-¿Será un placer? Y dime como es que encontraste este sitio.

-Después de la muerte de Megan no tenía sentido mi vida. Y decidí hacer cosas, que en verdad pudieran ser simples para uno pero de gran ayuda para las personas que no tienen nada en la vida. Nada como ver la sonrisa de alguien que no tiene familia ni casa, cuando aportas con un plato caliente de comida.

Albert no sabía porque aquella mujer le inspiraba mucha confianza tanto que a nadie le había hablado de lo triste que se sentía después de la muerte de su esposa.

-¿La amabas mucho?

-Sí, juntos teníamos un vínculo

Candy supo que era verdad, se preguntó cómo sería sentirse amada por alguien tan intensamente que después de que ya no estuviera aquí todavía la siguieran recordando con tanto amor.

Se hizo un silencio y cuando volvieron a hablar decidieron tomar temas mucho menos sentimentales.

Mientras los dos terminaban de secar los platos por un momento se miraron a los ojos y cada uno se quedó sorprendido al notar la complicidad que había entre ambos, era como si estando juntos la alegría volvía a sus vidas. Pero en ese momento no sabían analizar lo que les pasaba Candy desvió la mirada rápidamente avergonzada por mirarlo intensamente.

Al salir juntos reían como dos chiquillos. Y allí estaba la moto de Albert estacionada.

Pero Candy no se percató de la moto si no del hecho de que todavía Albert llevará puesto su anillo de matrimonio. Cuando se quitó los guantes de cuero que traía puesto.

-Bonito anillo.

-Gracias. Vamos súbete, te llevo hasta tu casa.

Ella se alejó un poco y poniendo una disculpa le dijo.

-En otra ocasión iré caminando quiero dar tiempo a ver si llega Terry esta noche.

-Espero que así sea Candy hasta la próxima.

Mientras la veía alejarse, en la oscuridad de la noche, Albert por primera vez en mucho tiempo pensó en ese anillo que lo tenía atado al pasado todavía. No se lo había quitado en ningún momento desde que su esposa había muerto.

Lo acaricio en su dedo, y tomo la decisión que no quería seguir viviendo en el pasado, la vida continuaba y gracias a Candy, veía las cosas con otros ojos. Se lo quito de su dedo y lo guardo en su chaqueta.

Era hora de empezar a vivir nuevamente. Pensó mientras sonreía colocaba su casco en la cabeza y aceleraba su moto en medio de la oscuridad de la noche.

CONTINUARÁ…

Candyfan72: ja ja a ver como hace el rubio para quitársela a Terry.

Gatita Andrew: prima je je buen apodo para el Terry saludos.

Karina: muchas gracias linda por tu comentario.

Miluxd: ¿Quién el rubio o el inglés? Espero esta vez no haberme olvidado de ti.

Quevivacandy: es que cuando cupido flecha ni porque te pongas escudo nena ja ja no se podrá resistir.

CONTINUARÁ….

Un nuevo fic espero les guste gracias por los comentarios críticas y sugerencias bienvenidas..