.Libros, libros y…¿Jake?
Llegamos a Seattle. La gran ciudad adornada de escaparates, autos lujosos y grandes tiendas parecía un mundo totalmente diferente al pequeño pueblo de Forks. Aunque claro, el clima frío y algo nubloso me recordaba que el otoño estaba en el aire. Me alegré de haberme puesto la chaqueta blanca, si no, seguramente necesitaría una nueva para llevar durante nuestra estancia en la "Tarde de Compras" de Alice.
Paramos para que comprara un café – algo tenía que comer ¿No? – y unos muffins de chocolate y zarzamoras. Mientras los comía, Rosalie leía su Biblia (Cosmopolitan) y Alice hacía una lista persona en voz alta de lo que era necesario comprar.
Jasper y Emmet desaparecieron misteriosamente. Cosas de hombres.
- Bueno, chicas – Habló Rosalie, haciendo una mueca con los labios – si no nos movemos me van a salir raíces.
- Bien dicho! – Alice saltó de la silla – Hay! No sé por donde comenzar, necesito abrigos de temporada, toneladas de mayas nuevas, botas, botas y mas botas! – se volteó con uno de esos movimientos gráciles pero desconcertantes – Bella! – me daba miedo.
Quizá un vampiro sediento por mi sangre pueda inquietarme, pero en verdad, temo mas a una vampiro eufórica que me puede arrastrar directamente a la tumba. ¿El motivo? Dolor de pies agudo, de tanto caminar por las lujosas calles de boutiques en Seattle…y eso que mi preciosa hermana Alice está planeando un viaje a New York específicamente para el tema que ella ama y yo aborrezco: Ir de Shopping en Soho.
- Bella! Tenemos mucho por comprar, pero antes – me dijo, formando una sonrisa en sus labios marmóreos cubiertos de gloss morado – ¿Por qué no te pasas por una librería? Creo que al menos así tu "tortura" sería menos, jaja – rió, pero luego negó con la cabeza – aunque no llegaré a entender por que es una tortura…ir de compras es genial!
- Alice…- Ya habíamos tenido esta conversación antes, y aunque adoro hablar con mi familia, sinceramente el tema me daba nauseas.
- Aww! Comienzo a pensar que te gusta hacerme sufrir – reprochó en un puchero, que lucía su cara como una pequeña hadita –
- Sabes que no – le sonreí divertida. A pesar de tan solo conocerlos por tres cortos años, sentía que llevaba una vida conviviendo con ellos, realmente los quiero a todos.
- Hay, ustedes podrían matar a un diabético por tanta miel – masculló llena de sarcasmo Rosalie -
- Oye! Al menos yo no le digo a mi esposo "Osito" cuando quiero seducirlo! – gritó Alice haciendo burla.
- A Osito le gusta que le diga Osito para que se anime! – La rubia dijo.
Un minuto de silencio.
Lo que supe después es que Alice y yo estábamos casi llorando de risa, mientras la gente que pasaba a nuestro lado nos miraba como si viniéramos de otro planeta. Definitivamente esa era la última cosa en el planeta que esperaba de la boca de Rosalie Hale, y creo que Alice disfrutó de la oportunidad de tenderle una trampa para hacerle pasar un momento vergonzoso.
- Ja ja ja – bufó Rosalie con ironía.
- Eso….jaja, eso….-trató de hablar Alice – eso fue increíble!
- Ya buscaré algo con que molestarte – dijo la rubia, enfuruñada.
Seguimos riendo por un rato, hasta que decidí que era hora de aceptar el consejo de Alice. Y ella estaba en lo cierto, adoro Cumbres Borrascosas, pero NECESITO más material de lectura variado. Algo de ficción o tal vez, alguna novela romántica.
Camine poco para llegar a la gran librería. Imponía respeto con tan solo darle una mirada rápida. Apuesto que está muy bien surtida con libros de los que ni siquiera he escuchado.
Entre y quedé aún mas maravillada. Los estantes de madera color maple, la alfombra de un rojo vino y el techo de un estilo victoriano clásico daban un toque elegante a la estancia.
Busqué entre todos los títulos, y al final tomé como poco una docena. Me dirigí a la caja para pagar mi compra, tarareando una canción que tenía en mi cabeza desde hace días.
Asenté los libros y metí la mano a mi bolso para sacar la tarjeta de crédito.
- ¿Bella? -
Me congelé.
Esa voz grave, un poco rasposa pero animada. La voz que tanto me había ayudado, que me dio palabras de aliento para sobreponerme del abandono de mí ahora esposo.
Alce la cabeza, tratando de convencerme de que la persona que veía enfrente de mi era una ilusión.
- ¿J…Jake? – tartamudeé.
- Oh, vamos! – Animó – ¿ni siquiera un abrazo?
Se aproximó, y me abrazó. Estaba sorprendida. Nada de tristeza, ni dolor…ni siquiera una seña que me dijera que me odiaba.
- Jake ¿Dónde has estado? – Ésa era la cuestión – Tienes a todos preocupados.
- Parece que estás un poco atrasada, tontita – rió entre dientes – ya me he "reportado" con mi padre. Al menos está un poco tranquilo.
- Eso es bueno – sonreí - ¿Pero donde has estado?
- Vine a Seattle – dijo, y miró a través del gran ventanal de la librería – necesitaba un cambio. Ya sabes, de vez en cuando quieres aire fresco…
- Tenias suficiente en la reserva – le dije entrecerrando los ojos – Ya…dime por que escapaste.
Me miró. Pareció pensar la respuesta que me diría.
- Cullen me envió una invitación para la boda – siguió mirándome - …con una nota personal diciéndome lo agradecido que está por todo lo que hice por ti.
- ¡¿Qué?! - Exclamé.
¿Cómo se atrevió? El sabía…sabía perfectamente que por mas que deseaba compartir ese momento con mi mejor amigo iba a evitar hacerlo sufrir. Por eso no le di una invitación a la boda y lo dejé muy claro. En especial a Edward, que aceptó mi desición y hasta estuvo de acuerdo conmigo. Sin embargo, parece que no fue verdad.
- Espera, Bella. Para tus caballos – dijo. Jake sabía que en este momento estaba echando fuego – no te enfades con la sanguijuela. El solo quiso hacer las cosas bien y lo comprendo por eso. Además…-me guiñó el ojo – estoy bien. Sé que pasé mucho tiempo diciéndote que estaba enamorado de ti, y es verdad.
Ahora si estaba confundida.
- Siempre te amaré – me dijo, y su mirada se volvió profunda – pero me di cuenta que – pausó – es otro tipo de cariño y si no fuera por Cullen no me hubiera dado cuenta – ladeó la cabeza.
- Jake – sentí un grupo de lágrimas amotinarse detrás de mis ojos – No sabes lo mal que me sentí al saber que no te podía ayudar.
- Me has ayudado, Bella! – dijo sonriendo. Vaya, ahora me daba cuenta que en verdad está feliz – Venir aquí es lo mejor que me ha pasado. Conocí a alguien.
- ¿En serio? – Pregunté – Eso es genial Jake!
Al menos el día me estaba mostrando un lado bueno. Encontré a mi mejor amigo, que parece estar muy bien y además ha conocido a alguien que lo hace feliz. Eso es mejor que el premio gordo de la lotería.
- Lo sé, pero no te pongas celosa – me advirtió con una pícara sonrisa.
- Trataré – le dije entre risas.
- Mañana iremos a ver a Billy – Cargó los libros, y comenzamos a caminar hasta la registradora – a checar como está la manada.
- Mándale saludos a todos – sonreí. Tenía muy buenos recuerdos con ellos.
- ¿De que hablas? – Preguntó, actuando como un perrito ofendido – ¡TIENES QUE VENIR! Le prometí a Amanda que te conocería, así que no me dejes mal.
- Oh, Jacob! – sentí mis mejillas arder - ¿Por qué me haces esto? No tengo idea de que le voy a decir.
- Conoce todo de ti – dijo.
- ¿Uh? – pregunté. No entendí muy bien la corta frase.
- Nada, tonta – negó con la cabeza.
Pagamos y salimos de la librería. Sabía que Alice y Rose me estaban esperando, pero por obvias razones – Jacob Black – no se podían acercar. Aún así, estaba feliz por haberme encontrado con él y saber que aún nos podemos tratar como antes.
- Entonces, mañana en La Push. No se te olvide – me tendió la bolsa de los libros.
- Jake, sabes que es un poco complicado – le dije.
- Vamos, Bella – me miró suplicante – sólo será un rato. Tu sanguijuela no se puede quejar.
- Déjame ver que puedo hacer¿Si? – me sinceré. Esto es importante para Jake.
- Esta bien – se acercó y me dio un beso en la mejilla – Fue muy agradable verte de nuevo, Bella.
- Y a ti Jake – le dije.
Me dio una última sonrisa y se fue.
Ahhh!!! Gracias a todos por sus Reviews. No saben lo LINDO que se siente al leer todos sus comentarios. Estoy muy agradecida con ustedes.
Edward: Bien, ya llegué. Bueno, como Edward ya está en la cabina de los besos Hasta el próximo capitulo.
Autora: ¬¬ ya es un poco tarde, Cullen. Ahora tendrás que dar todos los besos atrasados y los del capitulo anterior!
Edward: Espera un momento! Eso no estaba en mi contrato.
Autora: Párrafo 19, renglón 3 en letras tamaño hormiga…juju.
Edward: Qué? No es cierto! - Saca su contrato y lo lee - ...diablos! es cierto...
Autora: Ves? Te lo dije ¬¬
Edward: Oh mi Carlisle…
sólo tienes que apretar el botoncito de
GO! y recibirás un ardiente beso!
