No era suficiente prueba para Akari el hecho de que Kyōko olvidara su verdadera edad, algo más tenía que hacer para que las palabras de Himawari tuvieran sentido. Por su parte Kyōko estaba empezando a creer que esa pesadilla se estaba volviendo algo más, simplemente bastaba ver a la pelirroja que hasta ahora parecía haber encontrado una gran revelación.

— entonces… cuando despertaré — preguntó Kyōko y como si la pelirroja tuviera la respuesta

— Kyōko-chan… lo siento — Akari levanto una mano y sin esperar reacción de Kyōko, con todas sus fuerzas estrello una cachetada en la mejilla de la rubia

— ¡qué demonios! — Kyōko dijo adolorida desde el suelo por el gran impacto, no sabía que Akari tuviera semejante fuerza

— lo siento lo siento — Akari recogió a la chica y ayudo a ponerse de pie

La rubia entrecerró los ojos mientras seguía sobándose la mejilla, pero algo para ella andaba mal. Ese molesto dolor seguía y seguía, era ridículamente real, entonces fuera posible que eso no fuera un sueño.

— ¿Qué dijiste sobre mí? — Kyōko no estaba entendiendo bien y dudaba de poder lograrlo.

Akari ya había salido de la duda, esa rubia parada frete a ella no podía ser su Kyōko. Sin embargo para saber quién era Kyōko realmente tenía que pedir ayuda, quien le contó sobre la Kyōko y lo mal que estaba su universo, la única que parecía haber vivido en un mundo paralelo, Himawari.

— ¿Por qué hiciste eso? — otra vez Kyōko queriendo saber

— una vez… — dijo Akari recordando un momento turbio en sus vidas — tú me golpeaste… lo único que hice fue hacerte ver tu error

Las palabras de la pelirroja no le sentaron muy bien, ¿Qué demonios sucedía en ese lugar?. Apretó los puños y su vista oculta envenenada con solo imaginar lo duro que debió ser para Akari que algo así le hiciera a ella. Akari no esperaba nada distinto pero una vez más Kyōko la sorprendió y en un momento estaba presa de los brazos de la rubia. Fue un abrazo tan cálido que no logro contenerse, dejando una lagrima caer sobre los hombros de su amiga, Akari devolvió el abrazo con gran emoción.

— Te extraño mucho — dijo la pelirroja

— te amo Akari, lo siento — aunque nada parecía tener sentido aun, no dejaría que Akari o alguien sufriera por sus caprichos

Se separaron momentos después manteniendo sus miradas fijas, Kyōko le regalo una sonrisa sincera demostrándole que ya no hay nada que temer, se lo que sea, Akari se sentía diferente entre sus brazos, como aquellos días de adolescencia donde vivieron tantas locas aventuras.

— Vamos Kyōko-chan — dijo separándose caminando hacia la calle

Kyōko estaba dispuesta a seguirle pero antes se acordó de las llaves que Ayano le dejo, así que tomándolas del suelo se apresuró para alcanzar a su amiga. Siguieron en silencia más por parte de Kyōko quien veía distraída por cómo era aquella ciudad. Cada detalle el más minúsculo que pareciera le hacían entender que esa era su ciudad pero con ligeros cambios.

Tomaron un taxi, Akari dio una dirección que Kyōko reconoció como la calle donde vive Sakurako. A eso entonces Akari en el trascurso estaba pensando en cómo hablar con sus amigas, y como pedirles ayuda para tratar de solucionar algo. Pues después de que pareciera que todo había terminado para Kyōko, Akari vio en ella un rayo de esperanza, una pequeña oportunidad de cambiar el destino.

— Estamos aquí — bajaron del vehículo no sin antes Akari pagaba por la carrera

— ¿Qué hacemos aquí exactamente? — Kyōko siguió a la rubia hacia la casa, estudiándola determinadamente aunque no le vio cambio significativo

— una vez, Himawari me contó una historia — Akari llegó hasta la puerta y llamó al timbre — era tan creíble pero a la vez no parecía más que una simple historia, ella estaba convencida de que algo sucedería y que tarde o temprano las cosas cambiarían para mal entre nosotras

— ¿Qué es entonces? — Kyōko oyó a alguien acercarse

— no lo sé, pero desde hace rato me estoy guiando por una corazonada

La puerta se abrió y quien una chica detrás apareció, una chica hermosa con una envidiable figura, Kyōko no necesitaba mirar demasiado, pero con solo mirar su endurecida postura supo que ellas o ella no eran bienvenida.

— ¿Qué hace ella aquí? — dijo sin más, sin siquiera saludar mucho menos invitarlas a pasar

— Hola Himawari-chan — Himawari miró a la pelirroja algo confundida, acaso estaba olvidando algo en sus vidas y que la sola presencia de Kyōko ya no le incomodaba — hay algo que debo decirte

— tu siempre serás bienvenida Akari-chan pero no entiendo porque… — antes de que Himawari dijera algo que ella ya sabía, Akari colocó una mano sobre el hombro de la chica de cabello azul

— ¿recuerdas esa historia que me contaste una vez? — Himawari abrió los ojos con sorpresa, rápidamente se hiso a un lado y les permitió la entrada a su casa

— con … permiso — parece que las cosas se relajaron un poquito, pero Kyōko se sentía algo nerviosa pues la policía parecía estar enojada con ella

Himawari les ofreció asiento en una pequeña sala, las chicas lo tomaron pero Hima no les acompaño. Mientras las chicas se acomodaron Himawari aprovecho y estudio a la rubia atentamente, algo que no paso desapercibido para Kyōko pero que de momento solo guardo silencio.

— ¿Qué es lo que te ha hecho cambiar de idea Akari-chan? — dijo Hima sin apartar la vista de Kyōko

— yo no he cambiado de idea, aun no puedo creer lo que contaste aquella vez. Pero gracias a ti pude entender el poder del libro y me fue más fácil dominarlo, aunque sigue sin responder a nuestros deseos — ¿de qué libro hablaban? Se preguntó mentalmente Kyōko

— entonces…

— Esto disculpa Hima-chan — de pronto soltó Kyōko, provocando un sobresalto en Himawari — ¿tienes helado?, es que estoy sin azúcar

Himawari ladeo la cabeza como si eso le ayudase a procesar lo que acababa de oír, Akari no ayudaba ya que solo se encogió de hombros. Pensó que tal vez Akari tenía algo entre manos, pero para saber que era buscó su ayuda para iluminarla.

— Te daré lo que quieras senpai — dijo pero en un tono bastante hostil

— de de veras… — Kyōko siguió desconfiando pero si eso era su sueño — ¡yai está bien! — se animó de un momento

— Ya veo, pero antes respóndeme una pregunta — dijo Himawari, empezaba a mantener cierta certeza de que esa rubia no sea su Kyōko

— Tú dirás — dijo ella esperando que su respuesta le dé una recompensa

— ¿Quién es Akaza Akari?

Esa pregunta no era difícil de responder, pero por que tendría que hacerlo. Era fácil pensar que todo eso fuera producto de una broma, pero Kyōko no veía en los ojos de sus amiga alguna señal de diversión, en ese caso era todo lo contrario. Himawari parecía emocionada de alguna manera pero no tanto como para demostrarlo, en cambio Akari estaba más curiosa por la respuesta pero no demostraba tanta emoción.

— bueno… no sé qué juego están jugando pero creo que solo les seguiré la corriente, después de todo, ustedes son solo producto de mi imaginación mientras duermo en la comodidad de mi habitación — tomó un poco de aire y pensó en solo las partes importantes — Akaza Akari es mi mejor amiga junto con Yui, nos conocemos desde que tengo memoria, nos hemos mantenido juntas hasta la fecha, pues ella me ha acompañado y me ha mimado hasta el día de hoy. Actualmente tiene 26 años y vive conmigo, aunque yo no se lo pedí, ella se encarga de los quehaceres de nuestra casa y me apoya siempre con su hermosa sonrisa. Una vez ella…

— ¡suficiente! — Intervino Himawari — voy por tu helado, creo que a Sakurako no le importara — dijo y se marchó a la cocina

— Que bien — dijo Kyōko mientras esperaba impaciente frotándose las manos — pero me intriga su pregunta

— Kyōko-chan — dijo Akari algo apenada y sonrojándose levemente — te quiero

— Aquí tienes senpai — Himawari regreso de la cocina y le entrego el helado a Kyōko, tomo su lugar suspiró y pensó en como continuar — creo que eso te mantendrá ocupada por un momento, mientras hablo con Akari-chan

— ¿conmigo? — dijo Akari señalándose

— ¿recuerdas bien la historia Akari-chan? — Akari asintió con la cabeza — ¿aun tienes el libro, verdad?

— sí, pero ya te dije que no puedo cumplir nuestros deseos, ya no lo he intentado así que lo guarde en el almacén — Kyōko escuchaba con atención pero el helado era más importante y no le importó no soltar palabra

— el libro no te obedece porque incumpliste las reglas de los deseos — Himawari le había explicado cómo era que funcionaba el libro, pues con las puertas cerradas la otra Akari no podía explicárselo como fue en un principio antes del reinicio

— sí, ya me contaste eso, pero yo sigo sin recordar cual fue ese deseo. Hablaste algo sobre las puertas entre los deseos y que mi libro estaba conectado con otro universo, pero hasta la fecha nada de eso que me contaste ha ocurrido.

— no ha ocurrido porque el reinicio movió los universos atreves del tiempo, nuestro universo no está sincronizado con el otro lado.

— disculpen disculpen — hablo Kyōko ya completamente perdida — ¿Qué cosas pasan aquí?

— Senpai — dijo Himawari queriendo explicarle a Kyōko cuál era la situación — esto no es un sueño. Al parecer Akari te ha cumplido un deseo antes de dormir, pero con las puertas cerradas no pudiste aterrizar en la época correcta.

— creo que… — Kyōko se rasco la cabeza sin poder entender nada — me puedes dar más helado

— Busca en la cocina, a Sakurako le gusta mucho y tiene un congelador lleno, ojalá no le transmita sus malos hábitos a Honoka-chan — Kyōko capto la orden entusiasmada y dejando a la pareja fue en busca del dulce néctar congelado

— Honoka-chan es una niña muy lista, estoy segura que diferencia mejor los buenos alimentos que su madre, por cierto ¿Dónde está ella y Sakurako-chan?

— se la llevó de paseo, fueron a visitar a Nadeshiko. A buena hora, quiero que Honoka vea a Toshinō-senpai

— hablando de eso, ¿no te convenciste demasiado rápido con ella?, digo, solo la viste un momento y te diste cuenta de que era otra persona, pero Akari se pregunta ¿Cómo sabes que no está fingiendo? — dijo Akari volviendo al tema de Kyōko

— es cierto que no lo recuerdas, pero el deseo que me concediste me permite saberlo todo, y eso es todo sobre mis amigas. Una de las razones por las que el reinicio no me afecto, fue ese deseo, el deseo de saberlo todo me permite seguir recolectando información que trasciende el tiempo espacio.

— Akari no entiende sobre esas lógicas, pero Akari te cree. Aun así ¿Cuál es tu plan ahora?

— ¿el plan? ¿Quieres hacer un plan? ¿Con que objeto?

— bueno, es que hace rato Akari vio a Kyōko destrozada, de igual manera por un instante ella provoco que Sugiura-senpai se arrepintiera por lo que acababa de suceder.

— el divorcio — Akari afirmó

— Kyōko-chan fue capaz de entrar en su corazón nuevamente con solo contacto físico. Por eso Akari desea ayudarlas, pues esta Kyōko está aquí por algo, es posible que mi yo Akari me enviara una señal atreves de ella.

— te comprendo Akari pero si el libro no puede concedernos deseos, no logro ver salida en todo esto.

Akari bajó su cabeza triste por hallar una solución pronto, tenía esperanzas de que volviera la felicidad a sus amigas y que todo dolor desaparezca, pero Himawari tenía razón, si el libro no podía concederles deseos entonces no había forma de que Kyōko regresara a su antigua vida.

Pero de pronto y sin que nadie se lo esperara, una luz brillante apareció frente a Akari. La pelirroja no se asustó ni se impresiono pues sabía que significaba, y así como ella Himawari también estaba al tanto de cómo funcionaba el libro de los deseos que entre ese brillo de pronto apareció.

Sus hojas doradas escribieron en un par de palabras el deseo de su ama, Akari leyó el deseo y ahora le tocaba decidir si debía cumplirse. Pero de pronto Akari se alegró mirando a Himawari le mostro el nombre de su ama, Hima no podía leerlo así que Akari sonriendo dijo — Kyōko-chan desea helado

— el libro escribió un deseo de senpai ¡espera! ¿Por qué quiere helado? ¿Acaso? — Himawari se levantó y rápidamente fue hacia la cocina, encontrando a la rubia rodeada de muchas tazas vacías y con la cara sucia

Akari cerro el libro con alegría, ahora su esperanza volvía a ser más fuerte — lo siento Kyōko-chan, pero no puedo cumplir ese deseo

Himawari arrastró a la rubia hacia la sala mientras esta se aferraba a un botecito de helado vacío, Kyōko estaba algo triste, el maldito sabor del helado era tan sabroso y realista que ya no le quedaba dudas a lo que Himawari le había dicho anteriormente, ese no era un sueño.

— Tranquilízate senpai — Himawari le ofreció unas servilletas para que limpiara su rostro y algunas lagrimas

— ¿Qué ocurre Kyōko-chan? — Akari pudo notar la tristeza de la rubia, así que fue hacia ella

— ¿ya no podré volver? — dijo cabizbaja

— al contrario Toshinō-senpai — Himawari ya había formulado un plan para regresar todo a la normalidad — podrás volver además yo iré contigo

Akari no entendió la estrategia de Himawari — ¿Qué planeas hacer?

— necesitamos sincronizar los universos, para ello, debemos realizar el reinicio en su universo y volver a este universo. Si mis cálculos son correctos la sincronización abrirá las puertas y entonces podrás comunicarte con Akari, pero en el pasado.

— pero Himawari, ¿porque es necesario hacer el reinicio ahí?, ¿no sería más lógico adelantar nuestro universo hasta que se sincronice con el de ella?

Himawari ya había pensado en esa posibilidad y la verdad estaba bastante sorprendida por la rapidez en la que formulaba su estrategia, en fin, Himawari sabía que al adelantar su universo no arreglaría nada, aunque los libros se sincronizaran eso ya no sería de ayuda en su universo. Además si estaba entendiendo bien, y gracias a Sakurako, el libro jamás las obedecería porque el deseo del reinicio las castigo a todas, la única que podía pedir deseos en ese momento era la Kyōko del otro universo.

— no estas entendiendo Akari, no servirá de nada, para que algo cambie tendremos que volver al momento donde todo comenzó, hace tres años justo antes del accidente de Toshinō-senpai. Y la verdad, no estoy muy segura de que mis recuerdos se mantengan esta vez, mi deseo ya no podría ayudarnos.

— yo yo — Kyōko recordó algo similar, las pesadillas que ella tuvo aún estaban presentes en su mente — recuerdo haber deseado ir atrás, ¿Por qué?

— Tenemos que averiguarlo — dijo Himawari — el plan es simple, senpai deseará volver y me llevara con ella, luego yo hablaré conmigo misma y me convenceré de pedir el mismo deseo que pedí aquella vez, una vez que lo sepa todo volveré con senpai y entonces haremos el reinicio ahí. Ya después pediré volver aunque seguramente ya no recuerde nada, pero confío en que mi otra yo nos ayudará. Con los universos sincronizados Kyōko volverá a nuestro universo y se detendrá así misma.

— detenerme a mí misma ¿de que estas hablando?

— no estoy segura senpai, pero creo que la causante de todo es otra Kyōko, hay una tercera Kyōko entre los dos universos.