Regalo.

"- Porque cuando se lo iba a decir, lo vi quedando para una cita con otra chica."

-¿Qué? - Contesto Chat en un impulso, desfigurando su expresión facial por completo.

- Eso- continuó ella sin animo, mirado al frente sin ninguna expresión- Hasta le prepare un obsequio y cuando estaba por entregárselo, armándome de valor para acercarme y hablarle, paso a mi lado una chica y le pidió una cita. Su nombre es Mell.

La mente de Adrien en ese momento se quebró. No solo había aceptado una cita con la chica equivocada si no también había desperdiciado la oportunidad de que la verdadera Ladybug le diga lo que siente. Lo había arruinado y trataba de buscar las palabras para contestar pero su mente aún no hacia contacto con su cuerpo.

- Es una chica linda, es un año más joven que nosotros y no es que me haya quedado escuchando la conversación- Continuó ella rompiendo el silencio y cambiando finalmente la expresión de su rostro, poniendo una sonrisa tímida y tiñendo levemente sus mejillas de rosa.- No es como que me escondiera en las escaleras para escuchar… ni para enterarme de cuanto ella admira su trabajo. – Termino haciendo un gesto de desagrado y volvió los ojos al cielo celeste que esta mañana carecía de nubes.

- Quizás no es una cita – dijo finalmente Chat tras lograr ordenar sus ideas. -Quizás solo saldrán como amigos.

- No sé, aun así no pude, no pude simplemente acercarme. Estuve tan cerca de él- dijo mientras la frustración se apoderaba de su voz y sus ojos se llenaban de lágrimas.- Estuve ahí, parada viéndolo, cuando ella paso a mi lado y lo abordó. Si hubiera tenido el valor de ir hasta él un minuto antes esto no habría pasado.- finalizo mientras una pequeña lagrima caía por su mejilla.

- Heey no, por favor no... -dijo el rubio mientras se acercaba para contenerla.

Chat uso su mano derecha para secar esa lágrima intrusa que dejaba una brillante huella en el rostro de su compañera; mientas sentía como se partía su corazón en dos por causarle daño a la persona que realmente quería. Jamás se perdonaría a si mismo esta escena, verla vulnerable, abatida, hería profundamente su alma.

– Quizás es muy pronto para sacar conclusiones, por favor...

- Está bien- interrumpió la chica zafándose del abrazo. -No quiero que me consueles. No es justo tampoco para ti verme así por alguien más- Estoy bien solo… estoy algo molesta conmigo misma.

- Yo no importo en este caso, solo quiero verte feliz.- Finalizo esbozando una sonrisa cálida y culpable a la vez.

-Gracias Chat."

Adrien estaba de regreso en casa, tirado sobre la cama recordando el encuentro con Ladybug que había finalizado hace solo unos minutos.

Por más que pensaba, no sabía qué hacer.

-¿Qué hice Plagg?- decía con la voz llena de pesar.

- Te apresuraste a tomar una decisión y te has equivocado.- dijo racionalmente el pequeño gatito negro que levitaba lentamente a su alrededor.

- Lo sé, ¿qué debo hacer ahora?

-No lo sé. Los humanos son raros.- Respondió.

- No iré- dijo el chico abatido mirando el reloj que colgaba en la pared, mientras recordaba el horario de la cita con Mell.

-¿Eso lo arreglará?

-No.

-¿Entonces?

- No me ayudas Plagg! – dijo mientras cubría su cabeza con una almohada y se dejaba caer de lado adoptando posición fetal.

- Ok, no te hablo más- dijo el pequeño regresando a sentarse en la cama cerca de su portador.- entonces… ¿me das queso?


-Amiga, ¿segura que estas bien? Ni siquiera fuiste hoy a clases- se escuchaba a través del teléfono la voz de una preocupada castaña – ¿segura que es una buena idea?

-Estoy bien, solo me quede dormida en la mañana y ya era muy tarde para levantarme. – Contestó desde el otro lado del auricular con una voz calmada.

-Ok, yo te apoyo en todo lo que quieras hacer.

-Gracias amiga- Finalizó Marinette cortando el teléfono.


A la hora de finalizar las clases Adrien estaba afuera del colegio Françoise Dupont esperando a una chica de pelo negro.

-Hola Mell. – dijo al verla salir junto a unas amigas.

- Adrien – Contesto la chica temblorosa- pensé que no vendrías, tus compañeros me dijeron que te habías ido temprano. – Añadió haciendo un gesto a sus amigas para que se vayan sin ella.

- Si, lo que pasa es que me sentía algo mal en la mañana y me fui a casa.

- ¿Y aun así viniste a nuestra cita? – Dijo la chica de ojos azules completamente sonrojada frente al relato del rubio.

- Sí, pero creo que estamos mal interpretando la situación. – continuó mientras hacia una seña con la cabeza para que comenzaran a caminar.
Caminaron sin rumbo aparente y a paso lento. Alejándose y perdiendo de vista del resto de los estudiantes que se retiraban a casa.

- ¿A qué te refieres con mal interpretar?- cuestionó la muchacha mientras caminaban.

- Yo accedí a salir contigo, pero yo no imaginé que sería a una cita. –Contestó- Yo nunca he ido a una escuela, nunca había tenido amigos y es extraño para mí aun relacionarme con la gente.- continuó con voz tímida y subiendo una mano para rascarse detrás de la cabeza.- Quizás yo mal interprete tu petición, si estás de acuerdo podemos seguir saliendo. Realmente espero que no te enojes por esto, pero quiero que sepas que yo no tengo sentimientos hacia ti.

- Me lo imagine- dijo Mell con una sonrisa triste mientras bajaba la mirada.- ni siquiera habíamos hablado antes.

- Pero, podemos ser amigos- Finalizó él viéndola a los ojos con una sonrisa sincera.

- Sí, claro que si.- Contestó amablemente la chica.


Tras varios minutos de amena conversación y un paseo agradable, Adrien decidió volver a casa. Entró por la puerta principal y lo primero que encontró fue a una alta mujer de tés clara que lo esperaba.

-¿Por qué te retiraste sin autorización de la escuela hoy?- inquirió firmemente Nathalie desde la escalera de la casa Agreste.

-No me sentía muy bien del estómago- Contesto Adrien cerrado la puerta a su espalda.

-¿y por qué no llamaste para que vayamos por ti? ¿Dónde estuviste todo este tiempo?- Continuo ella no conforme con la respuesta del chico.

-Vine aquí, por si no lo notaste comí en casa y luego salí. Tengo un informe en grupo que realizar, no iba a dejar a mis compañeros solos porque me sentía un poco mal de salud.

-¿Qué comiste?

-Le pedí a mi cocinero algo liviano para que no me haga daño. Puedes preguntarle si no me crees.

-No es eso Adrien- Dijo ella suspirando y relajando la postura- Yo estoy de tu lado, hemos avanzado mucho con tu situación, ya no te escoltan a la escuela, y no te vigilamos tanto; pero tienes que entender que si tu padre llama y no tenemos idea donde estás no estará feliz y te quitará todos esos beneficios-

-Lo sé- contesto resignado mientras se acercaba a la escalera.

-Ayúdame a ayudarte ¿quieres?- dijo finalmente la mujer mientras bajaba y se posicionaba a la altura del chico para poner una mano en su hombro.- ahora no te metas en más problemas y vete a tu cuarto. Tu padre no está, mandaré tu cena a tu habitación más tarde.

-Gracias Nathalie... por la cena y por cubrirme. – dijo dulcemente mientras subía las escaleras.

Tras darse un baño y cenar decidió dormir temprano, pero estuvo varias horas metido en la cama sin poder conciliar el sueño.
No podía dejar de pensar en los ojos de Ladybug y en cómo estos se habían llenado de lágrimas al solo recordar lo que había visto. No era capaz de imaginar cómo había reaccionado al presenciarlo, como había soportado el día o como había pasado la noche.
No podía recordar casi nada de aquella jornada, no recordaba haber visto nada inusual en ninguna compañera, más solo a Marinette con el pequeño paquete en sus manos.

No importaba lo que ocurriera, no intentaría cambiar el transcurso de las cosas, ya no buscaría a la chica entre sus compañeros ni diría nada más a Ladybug acerca del tema. No podría soportar ver a su compañera de batalla así de nuevo.

Al día siguiente se levantó tarde. Bajo las escaleras corriendo y se encontró a Nathalie esperándolo en la puerta.

-Hoy te llevaremos al colegio, tengo que justificar tu ausencia de ayer.

- ¿Se enteró mi padre de esto?- pregunto mirando el suelo en actitud de humildad.

- Aún no; pero eso cambiará si además hoy llegas tarde. Vámonos – dijo sin variar ni un tono su voz.

-Gracias.

Al llegar al colegio corrió a su salón, saludo alegremente a Nino y notó que ni Marinette ni Alya estaban en sus asientos.

-¿Qué paso con las chicas?- pregunto a su amigo justo cuando la señorita Bustier entraba al salón.

-Las enviaron a trabajo de campo con Chloé- dijo en un susurro.- No estaban nada felices.

Adrien solo respondió con una seña y regreso su atención a su profesora que comenzaba a pasar lista.

Tras toda la jornada de clases transcurrida sin novedades y con una inusual calma en el salón debido a la ausencia de Chloé salió de la escuela y se encontró a Marinette parada afuera con el pequeño paquete de regalo que había visto ya antes de conocer a Mell en sus manos.

-Hola.- Saludo tímidamente él poniendo su mano tras la nuca.

- Hola- Contesto la chica- siento quitarte tu tiempo, puedo ver que te están esperando.

-Esperando?- preguntó mientras estiraba el cuello y divisaba a Nathalie esperando fuera del auto blanco de la familia.- aah, no te preocupes, pueden esperarme. Dime, ¿Qué pasa Marinette?.-cuestionó lleno de emoción disimulada.

- Sé que estuviste de cumpleaños hace ya varios meses. Pero te hice un obsequio y ocurrieron varios percances con él. Decidí volver a intentarlo y esta vez entregártelo personalmente para que nada le ocurra.
Alzó las manos y puso a disposición de él un paquete cuidadosamente envuelto.

- Gracias Marinette, no era necesario.- Dijo él con las mejillas teñidas de rosa.

-Si lo era. Para mi si.- Dijo viéndolo a los ojos con seguridad.- Ahora tengo que irme. Cuídate mucho.

-Sí, lo haré.- contesto mientras la veía bajar las escaleras del colegio y marcharse sin mirar atrás.


-Como está hoy my Lady?.- pregunto el gato negro sentándose a un lado de la chica de traje rojo, sobre la azotea del edificio del parque, una hora después de terminar su batalla. – La noto más animada.

- Así es- contestó la chica viendo el cielo, y como éste se comenzaba a teñir de rosado pálido mientas el sol bajaba lentamente para dar paso a las estrellas. – me siento mejor.

-Me alegro, no quería tener que golpear a nadie por hacerte daño.

-Gato tonto.- Sonrió

Sus miradas se juntaron por un momento, esa conexión mágica que compartían cuando estaban detrás de las máscaras. Esa confianza que compartían y que nada en el mundo podía comparársele.

-Gracias... Gracias a ti hoy puedo dar por finalizado mi intento de declaración.- Rio mientras devolvía la mirada al horizonte.

- ¿A si? ¿Por qué?- preguntó

-Porque entendí lo que me dijiste el primer día. Me dijiste que declararme sería liberador; es decir que lo haga por mí, no por él. –Continuó- Hoy por primera vez pude hablarle directamente sin ponerme nerviosa, sin tartamudear y sin hacer algo estúpido. Pude darle el obsequio que hice para él y eso para mí es más que suficiente.

- Entiendo.

-Además tenías razón, solo era una cita de amigos-bajo la mirada en un gesto avergonzado- no es que los haya seguido para saber que hacían ni de qué hablaban.- confesó.

- No claro que no.-Rio el rubio.

- De verdad gracias por darme la confianza. – Dijo poniéndose de pie.- Debo irme.

-Adelante… y no me lo agradezcas. Solo hago mi trabajo, my Lady.

- Nos vemos pronto- Terminó mientras enganchaba su yoyo en un edificio cercano para irse y perderse rápidamente del campo visual del chico.

- Nos vemos mañana… Marinette- Finalizó en un susurro Chat mientras abría su puño para observar el pequeño broche que tenía en la mano, y que horas antes le había dado su compañera de clase en la escalera del colegio.

A.


Notas de autor:
Como aclaración, Ladybug y Chat Noir SI tuvieron una batalla contra un villano akumatizado, tras separarse en la escuela y antes de verse en la azotea del edificio una hora más tarde; solo no lo relaté porque me pareció que aportaba poco al desarrollo del capítulo y si lo incluía éste me iba a quedar ETERNO!. De hecho este capitulo ya está más largo de lo habitual, espero que los próximos no queden tan extensos.
Muchas gracias por las visitas y los comentarios, de verdad me hacen muy feliz. :)

Muchas gracias